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martes, 22 de junio de 2010

TRABAJAR CON EL CORAZÓN


PONER CORAZÓN EN LO QUE HACES


Es fácil ver que muchas organizaciones de beneficencia y caridad no tienen la eficacia que debiera corresponder al trabajo que ponen sus organizadores y miembros que en algunos casos es de una dedicación total.
Me pregunto por qué.
Se trabaja mucho con las manos, con la inteligencia, haciendo planes y proyectos...
Se habla, se construye, se organizan actos..., hasta se tienen emociones momentáneas de compasión, de generosidad, de entusiasmo...
Pero es necesario trabajar más con el corazón.
Es necesario trabajar, hablar, actuar, sentir más con el corazón. Y esto hay que hacerlo constantemente, habitualmente.
No se trata de tener hoy un sentimiento momentáneo de compasión o amor.
Se trata de que nuestra actitud sea generosa y amorosa no sólo con la obra u organización en la que se trabaja sino en todo y con todos.
No se puede jugar a ser buenos y generosos a ratos.
No es tampoco difícil encontrar personas que se cobijan en obras de caridad y generosidad y se esfuerzan por trabajar muy activamente pero con una sutil e íntima intención de autocomplacencia y de cara a la galería.
Por eso muchas de estas personas se quejan de que los demás no colaboran, no responden...
En realidad suele ser su actitud de corazón, la que provoca esa ausencia, esa inhibición y ese alejamiento de muchas personas.



Nuestra interior actitud egoísta, interesada, provoca en los demás ese rechazo que advertimos y del que nos quejamos.
La mayor parte de la gente se queja de que los demás son egoístas, solamente cuando ellos mismos lo son.
Nos solemos quejar de los demás, justamente de aquellas cosas que hay en nosotros. Pero difícilmente las queremos reconocer.
Cuando de verdad se trabaja con el corazón sincera y habitualmente, se engendra a nuestro derredor deseos de generosidad.
Esto es válido en todos los aspectos y niveles de nuestra vida. No solamente cuando se trabaja en organizaciones benéficas sino siempre y en todo.
La mejor manera de trabajar eficazmente por los demás es trabajar en mejorar mis actitudes personales.
La mejor manera de conseguir lo mejor para mí, es trabajar generosamente, cordialmente, desinteresadamente por los demás.
Porque entonces los demás no tienen actitud de lucha hacia mí sino de cooperación.
El que egoístamente se preocupa de sí y de su provecho, incluso en trabajos humanitarios en favor de los demás, está labrando su ruina y su fracaso.
El que trabaja por los demás con el corazón y de verdad mejorará a los demás y a sí mismo.
¿Te quejas tú del egoísmo de los demás y de que cada uno va a lo suyo?
Sospecho que justamente eso mismo estás haciendo tú. La verdadera generosidad lo es incluso hasta para comprender el egoísmo de los demás y no quejarse de él.
El amor trae amor.
La generosidad verdadera atrae generosidad.
Lo que somos eso provocamos en los demás.
Pon el corazón en lo que haces y tu trabajo será bien aceptado.
Y también harás que otros hagan, con amor, lo que tú haces con amor.
Ten presente que es posible que haya ojos sucios que miren con corazón sucio tu trabajo.
Pero eso no debe desanimarte. Cuenta con ello.
Si trabajas con el corazón, seguirás adelante.
No te harán desistir ni los aparentes fracasos, ni las críticas, ni las envidias, ni la falta de reconocimiento por parte de los demás.
Trabaja con el corazón.
Pon el corazón en lo que haces.
No eres máquina.
Eres persona. Y persona con corazón.


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo.)

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