Es inevitable vivir con deseos.
Los deseos que brotan del amor verdadero, logran siempre su realización y son positivos y beneficiosos.
Los deseos que tienen su origen en la vanidad y ambición del ego o en las tendencias perversas de las pasiones o instintos ciegos, son destructivos y nefastos.
Los deseos de tu "yo inferior", llenan siempre de frustración y amargura tu existencia. Lograrás liberarte de ellos, cuando no exista en ti compulsión obsesiva hacia nada.
La mejor manera de liberarse de los deseos obsesivos es verse a sí mismo, una y otra vez mentalmente, con toda claridad, sin deseos. ¿Cómo te verías sin ellos?

El afán insistente de algunas personas, de superarse y ser mejores hace que tales personas queden inmovilizadas e incapaces de vivir con normalidad. Así no logran ni ser buenas ni siquiera ser normales.
Los deseos que brotan del amor son siempre liberadores, porque nacen de la paz y serenidad del espíritu, sin compulsión obsesiva alguna.
Los deseos que atan y crean dependencias, no son hijos del amor sino de la ambición del ego.
El amor da calidez a tus anhelos, mientras que los deseos ansiosos del "yo inferior" llenan de inquietud y ansiedad el corazón.
Cuando más te liberes de tus deseos, más libre y ligero podrás volar.
Darío Lostado
(Tu Vida Tiene Sentido)
O sea que la verdadera "felicidad" no está en servir a los demás-aunque eso ayuda- ni tampoco en enamorarse con amor, sino en librarse del deseo. ¿Cómo lo hago?
ResponderEliminarUn abrazo
Querido Héctor. Pues cómo lo vas a hacer... Empezando. Empezando y perseverando. Nos tropezamos en los obstáculos mucho antes de llegar a ellos. Y haz las cosas por ti, no para los demás.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.