Siempre me ha parecido absurdo y necio lo que se hace en algunos ambientes religiosos o esotéricos.
Se acude a Dios, al Ser Absoluto, infinito e inteligente, para pedirle favores insignificantes, materiales, o beneficios ilusorios y fugaces, en lugar de anhelarlo a Él, que es la totalidad de todos los bienes.
La oración de los místicos es: No quiero nada, te quiero a Ti. Es la oración lógica.

Si crees que Él es el Poder, la Luz, la Bondad..., pídele que Él se posesione de ti y no que envíe un rayito de su energía para la salud de tu cuerpo ilusorio y corruptible.
Cuando consigas lo más, verás que lo otro tiene poca importancia. No te quedes en nimiedades.
Darío Lostado
(Mensajes de realización)
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