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miércoles, 7 de agosto de 2013

LIBÉRATE DE LAS OFENSAS


Un filósofo había convenido con Narrudin encontrarse en la casa de este, para discutir sobre temas filosóficos
.
Cuando el filósofo llegó, encontró que el Mulá Nasrrudin no estaba.
Enfurecido le escribió en la puerta: estúpido, idiota.
Cuando Nasrudin llegó y vio lo escrito corrió a casa del filósofo y se disculpó: "Perdóname por haber olvidado nuestra cita. La recordé cuando vi en mi puesta, escrita, tu tarjeta de visita". ¡¡¡!!!


El ofensor o malhechor siempre es el primero en ser perjudicado con su mal.
Quien ofende a otro se ofende primero a sí mismo.
Todo el mal que pensamos de otros es nuestro porque está primero en nuestra mente.
El inteligente y sabio se cuida mucho de ofender a los demás.


Darío Lostado
(Atrévete A Ser Libre)

lunes, 30 de julio de 2012

¿ESCLAVIZA EL AMOR?


En una conferencia un día dije: No debemos esclavizarnos a nada ni a nadie.

Una dama muy espontánea y expresivamente exclamó: Pues yo me muero de ganas de esclavizarme a uno. Risas entre los presentes.

El amor que esclaviza no es buen amor.

El amor, que es el deseo y sentimiento profundo del bien de la otra persona, debe ayudar a la otra persona a vivir plenamente su naturaleza. Y sólo se es persona cuando se es libre con verdadera libertad interior.

No se puede ser feliz sin libertad interior.

Puede incluso faltar la libertad exterior. Pero es la libertad interior la que no puede faltar para ser feliz.

El verdadero amor libera.

Nunca esclaviza.

No hay amor verdadero humano sin libertad.

No hay felicidad sin amor.

No hay felicidad sin libertad.


La felicidad no debe ser el objetivo de nuestras vidas sino el fruto de la realización de nuestra naturaleza humana en nuestras vidas.

La felicidad no es el objetivo sino el fruto y consecuencia lógica del objetivo cumplido: realizarse verdaderamente como persona.

El grado de felicidad profunda y verdadera está en proporción directa del grado de realización humana.

El amor es el camino más claro, yo diría único en la realización humana.

Luego el amor verdadero, nunca puede ser un obstáculo a la realización humana, sino todo lo contrario.

El amor te hace ser más tú.

El amor te hace vivir más tu realidad.

Los que tratan de poseer, de esclavizar a la persona amada están demostrando que no la aman de verdad.

Cuando una persona intenta hacer de su pareja una persona a su imagen, a su capricho, a su gusto, impidiéndole que se desarrolle con libertad, está demostrando o que no la ama o que no sabe amarla.

Los que no permiten a la persona amada desarrollarse en todos los aspectos de su personalidad, en todas sus capacidades afectivas y mentales, artísticas y culturales y en sus tendencias sociales y humanas, no la aman de verdad.

La mejor manera de demostrar a una persona que se la quiere es respetar su libertad en todos los aspectos y toda su extensión.

El amor no es esclavizador sino liberador. Si es verdadero amor.


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo)





sábado, 9 de junio de 2012

EL SER QUE HAY EN TI


Existe mucho descorazonamiento en nuestra sociedad.
La gente vive agobiada por la codicia, el abuso de poder, la violencia, la corrupción y el fraude.
Hay mucha gente que está perdiendo la alegría de vivir porque la ambición de placeres, dinero, fama, deseos interminables y posesiones..., agota sus fuerzas y quedan al borde de la desesperación.


Si tú quieres, puedes librarte de esta jungla sin ley. Entonces podrás contemplar gozoso el cielo azul que ahora apenas ves y sentir con deleite y júbilo el Ser armonioso y luminoso que hay en ti.


Darío Lostado
(Mensajes De Alegría)

lunes, 28 de mayo de 2012

LIBÉRATE DE LAS DEPENDENCIAS


Puedes poseer el mundo entero, pero no dependas de nada.

En los años de tu formación has recibido muchas ideas sobre muchas cosas. A veces, en tu ingenuidad, has llegado a pensar que esas ideas eran tuyas, que habían nacido en el centro de tu ser o al menos en tu mente. Pero eran aprendidas, recibidas de tu educación y entorno social.

Si quieres respirar el aire fresco de la libertad, no te ates a ninguna cosa, a ninguna idea, por bella y útil que te parezca.

Tu ser, tu espíritu, no necesita de las muletas de la ideas y de las cosas.


A tu intelecto temporal y limitado pueden serle útiles en esta corta existencia, mientras no se quede aprisionado en ellas.

Para volar, necesitas soltar el lastre, el apego a tus cosas, creencias, ideologías.

Las cosas que la vida te da son la oportunidad que te ofrece para que conozcas y llegues a lo Inmanifestado de ti, detrás de esas apariencias manifestadas.

Las cosas, ideas, imágenes son manifestación de la luz de tu Ser Inmanifestado.


Darío Lostado
(Despertar A La Conciencia Día A Día)


martes, 22 de noviembre de 2011

ANHELOS DEL CORAZÓN Y DESEOS DEL EGO


Es inevitable vivir con deseos.

Los deseos que brotan del amor verdadero, logran siempre su realización y son positivos y beneficiosos.

Los deseos que tienen su origen en la vanidad y ambición del ego o en las tendencias perversas de las pasiones o instintos ciegos, son destructivos y nefastos.
Los deseos de tu "yo inferior", llenan siempre de frustración y amargura tu existencia. Lograrás liberarte de ellos, cuando no exista en ti compulsión obsesiva hacia nada.

La mejor manera de liberarse de los deseos obsesivos es verse a sí mismo, una y otra vez mentalmente, con toda claridad, sin deseos. ¿Cómo te verías sin ellos?



El afán insistente de algunas personas, de superarse y ser mejores hace que tales personas queden inmovilizadas e incapaces de vivir con normalidad. Así no logran ni ser buenas ni siquiera ser normales.

Los deseos que brotan del amor son siempre liberadores, porque nacen de la paz y serenidad del espíritu, sin compulsión obsesiva alguna.

Los deseos que atan y crean dependencias, no son hijos del amor sino de la ambición del ego.

El amor da calidez a tus anhelos, mientras que los deseos ansiosos del "yo inferior" llenan de inquietud y ansiedad el corazón.

Cuando más te liberes de tus deseos, más libre y ligero podrás volar.


Darío Lostado
(Tu Vida Tiene Sentido)


viernes, 22 de octubre de 2010

AUTORREALIZACIÓN Y LIBERACIÓN INTERIOR




Las palabras, que suelen ser los vehículos para comunicarnos, muchas veces resultan torpes y son más un estorbo que una ayuda.
Autorrealización etimológica y semánticamente significaría la acción de hacerse realidad por sí mismo.
Bien mirado, la realidad ya es realidad. Siempre ha sido. Por tanto no puede hacerse.
La realidad que yo soy, la he sido y la seré siempre. Aunque me pase toda mi vida existencial-temporal sin darme cuenta de ello.
Lo que queremos expresar normalmente con la palabra "autorrealización" es el llegar a tomar conciencia de la realidad que somos y vivirla. Darme cuenta de la naturaleza de mi realidad y liberarme de los errores con que estoy encarcelado por las ideas que he llegado a formarme sobre mí mismo. Ninguna idea sobre mí mismo es mi realidad.
Por todo esto, autorrealización sería lo mismo que liberación interior.
Sew ha hablado y se habla mucho sobre la liberación de los pueblos de la pobreza, de las opresiones económicas, de las dictaduras, etc... Es un sano empeño y una noble labor. Pero la mayor parte de los hombres y mujeres están tiranizados y sojuzgados por una tiranía mucho más grave, más profundo y más sutil.
La mayor parte de los hombres y mujeres viven esclavizados por la idea que tienen sobre sí mismos. Viven esclavizados por un "yo falso, por el personaje que creen ser o como dirían muchos psicólogos por su "ego".
Lo peor de esta esclavitud es que casi nadie la reconoce en sí mismo.
La mayor parte de las personas prefieren hablar y gritar en favor de la liberación de los pueblos, más que trabajar en la propia liberación. Hablar y levantar pancartas en favor de los pueblos es más fácil, viste más y que da mejor y es más cómodo, que trabajar en descubrir nuestros propios errores y falsedades a los que estamos atados y esclavizados. El trabajo sobre la propia liberación interior es arduo y lento.
Es muy frecuente el caer en el error de estar pendiente y preocupado por el progreso que se va haciendo, en el trabajo sobre el mejoramiento de sí mismo.
Cada vez que estamos pendientes de si progresamos o no, es claro que no estamos en el camino verdadero de nuestro propio descubrimiento y liberación.
El que se aligra o entristece que lo que parece progreso o retroceso es el "yo" falso.
No te preocupes más que de ser consciente en todo momento de que eres tú el que estás presente aquí y ahora, en cada cosa, en cada situación.
El intento por estar presente con toda tu conciencia en cada momento y en cada cosa es ya un paso adelante.
No te preocupes si adelantas o no. Ese podría ser el primero de tus autoengaños en el camino hacia ti mismo.
Sólo intenta ser tu quien pone el pie una y otra vez en el camino de tu vida.
Autorrealización o realización personal es lo mismo que liberación. No es liberarnos de algo extraño a nosotros. Es liberarnos de la cárcel que nos hemos construído y en la que vivimos, esclavizados a una idea falsa de nosotros mismos.
Mientras no descubramos que estamos viviendo encarcelados, jamás podremos liberarnos.
Mientras vivimos ese mundo ficticio, creyendo que es real, nunca podremos disfrutar de la dicha de la verdadera libertad.


Cuando hablemos de la libertad, estaremos hablando de una libertad parcial, mediocre, ilusoria.
Mientras no salgamos de nuestro error y veamos claramente la verdad, difícilmente haremos nada efectivo de cara a nuestra verdadera liberación interna.
Nadie se liberará mientras viva erróneamente creyendo ser libre.
Y lo peor es que nadie podría liberarlo mientras él mismo no se dé cuenta y reconozca su error, y se dé cuenta que vive encarcelado.
Para eso es necesario darse cuenta del autoengaño en que está viviendo.
Un requisito indispensable para empezar a trabajar en la propia realización o liberación, es ser sincero consigo mismo, querer ver la verdad sobre nosotros mismos sea cual sea esa verdad. Aunque nos dé vergüenza, aunque nos parezca extraña, aunque nos parezca absurda.
Nos parece absurda la verdad de que vivimos en una prisión, en una cárcel porque la hemos ido construyendo nosotros mismos. Quizás en un principio lo hicimos como en juego, jugando con ilusiones, jugando con sueños.
Poco a poco fue transformándose en habitual. Y el sueño, el juego, llegamos a creerlo real. Vivimos el sueño como realidad.
Sólo llegará nuestra liberación cuando descubramos nuestro autoengaño y reconozcamos la realidad más allá de la ficción y del sueño.
No son muchos los que tienen valentía, claridad y coraje para reconocer la mentira, la locura, la falsedad y el error en que vivimos, cuando damos consistencia a valores que sólo son producto de una fugaz, transitoria e inconsistente idea de la mente, sin realidad alguna.
Nuestro error principal ha consistido en aferrarnos a ciertas ideas como si ellas fueran nuestro apoyo y sostén, cuando en realidad se han convertido en los barrotes de la cárcel en la que hemos vivido y estamos viviendo prisioneros.
Vivimos de ideas y no de realidades.
Vivimos de la idea que nos hemos formado sobre nosotros. Y nosotros no somos esa idea. Somos una realidad mucho más importante y consistente que esa idea. Pero la desconocemos porque nunca nos hemos puesto a mirarla cara a cara y a sentirla directamente.
Vivimos de las ideas que nos hemos formado de los demás. Los demás tampoco son esas ideas que tenemos sobre ellos.
Vivimos de las ideas de las cosas y las cosas tampoco son esas ideas.
Vivimos en un sueño, en una ficción.
La realidad es otra muy distinta. La realidad no puede "decirse". Cuando se dice ya se convierte en ideas.
La realidad sólo puede vivirse.
Hemos confundido lo real con lo ideal, lo permanente con lo transitorio, el sueño con la realidad.
Es necesaria mucha valentía para reconocer que eso a lo que hemos dado tanta importancia en tantos momentos de nuestra vida, con lo que hemos estado tan identificados en tal grado que hemos llegado a creer que somos éso, es necesaria, repito, tal valentía para reconocer nuestro error, que preferimos muchas veces seguir viviendo en el sueño y el error.
Sólo con una sinceridad profunda llegaremos a reconocerlo y aceptarlo.
Es de tal importancia este reconocimiento, que puede ocurrir que me vaya formando una nueva idea falsa dentro de mi cárcel de ideas, sobre mi propia liberación. Y seguirá el ciclo de autoengaño una y otra vez. Esta vez será el autoengaño de mi liberación.
La libertad es una palabra y un concepto engañoso.
La mayor parte de las personas piensan que son o serán libres cuando puedan hablar lo qué y cuando deseen, ir a donde deseen, hacer y comprar lo que deseen... Y viven tras esa vana, lastimosa y errónea ilusión.
Existe un tirano déspota, un dictador cruel que nos gobierna habitualmente sin apenas fuerza de oposición.
Es un tirano difícil de desenmascarar porque lo hemos ido creando poco a poco nosotros mismos y nos dirige y esclaviza con una extraordinaria y casi imperceptible sutileza.
Es un tirano que nos gobierna haciéndonos creer que somos nosotros mismos los que llevamos las riendas de nuestra vida. Pero no. En realidad no somos nosotros.
Nuestro verdadero "yo" sigue amordazado en las mazmorras del error, dormido y abandonado en las manos de unas caprichosas marionetas vanidosas que no son sino las manos, pies y ojos de nuestro egocéntrico, superficial, caprichoso, miedoso, pobre y engañoso "ego" o "yo" falso, que ha suplantado a nuestro verdadero "Yo" y ha llegado a creerse, nos hemos llegado a creer que es el verdadero dueño y señor de nuestra casa, de nuestra vida.
Y así continúa el juego del engaño.
Pero además, como vemos junto a nosotros, cada día miles y miles de personas en el mismo engañoso juego, todavía nos afianzamos más en nuestro error porque llegamos a creer que eso es lo que tiene que ser porque los demás también son así.
Todavía el mal se agrava cuando vemos que los que detentan el poder político, económico, cultural y hasta el religioso también están metidos en el mismo juego.
Ante la fuerza moral de tan "importantes" personas, cuando vislumbramos la lucecita de la verdad que nos ilumina interiormente llegan a surgir las dudas: ¿estaré yo en el error?, ¿no seré yo un loco pretendiendo algo tan distinto de todos? ¿por qué no soy yo como los demás?...
Ante estas y otrtas semejantes razones solemos capitular y acallamos cobardemente nuestra demanda interior una y otra vez.
Pensamos que hemos de ir casi siempre contra corriente, que seremos tenidos por raros y locos. Los más generosos nos llamarán ilusos, idealistas.
Nuestro egolátrico y caprichoso dictadorcillo "ego" nos da un contundente discurso diciéndonos que estamos locos si queremos ser honrados en un mundo egoísta e injusto, que no queramos enfentarnos contra el mundo porque no conseguiremos nada, que somos unos soñadores idealistas si creemos que la verdad y el amor pueden vencer en un mundo de hipocresía, falso amor, ambición y odio.
Y realmente parte de eso es verdad. Y lo admitimos como si eso fuera todo verdad, toda la verdad. Pero aunque mucho de eso es verdad, no es toda la verdad.
Es verdad que domina la hipocresía, la ambición el desamor y el odio en gran parte de la gente.
Esta actitud de ambición, hipocresía, injusticia... tiene una importancia y trascencencia especial cuando se da y se observa en las personas que detentan los distintos poderes de la sociedad y en los medios de comunicación social.
Tienen una fuerza especial de convicción y arrastre negativo, las actitudes y ejemplos de aquellas personas que de una u otra forma son los dirigentes y representantes de organizaciones humanitarias, altruistas, educativas... porque ellos aparentemente por la finalidad de sus trabajos y empresas debieran estar libres de la ambición del poder, el dinero, la gloria y la fama. Y los hechos dicen lo contrario.
Mientras miramos y vemos todo ese entorno nuestro gobernado y dirigido por la ambición y egoismo de nuestro falso "yo", y vemos que los que gobiernan y pesan en la sociedad viven con estas pautas y estos valores, sentimos la tentación de abandonar el trabajo para vivir libres de las esclavitudes de nuestro falso "yo".
Pero la demanda interior urge desde el fondo de nosotros mismos.
Cuando uno está atento y sensible a la voz interior y mantiene el deseo sincero por la verdad, llega a derse cuenta que, por el hecho de que la mayoría de los hombres por muy encumbrados que estén en la sociedad, vivan esclavizados al dictadorcillo egolátrico de su "ego", No la constituye en el verdadero señor nuestro.
Ese falso "yo" sigue siendo un impostor.
Nuestro mundo, nuestro verdadero mundo personal será libre cuando quitemos la máscara y rasguemos los ropajes de ese impostor reyezuelo que ha llegado a entronizarse en nuestra vida.
Aunque el mundo entero siga bajo las órdenes de miles y millones de dictadorcillos, nosotros, cada una, el que quiera de verdad, podrá ser libre, con la verdadera libertad interior, la principal, la mejor libertad.


Nuestro despertar no será solitario y único, aunque así pueda parecerlo.
No seremos aplaudidos ni vitoreados ni8 siquiera reconocidos y aceptados por la mayoría que sigan esclavos. Incluso seremos tenidos por ilusos y locos. Pero nos sentiremos libres del juicio y opinión de los demás y nuestra verdadera libertad interior será luz en el mundo.


Darío Lostado
(Ama Y Haz Lo Que Quieras)