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domingo, 25 de agosto de 2013

¿MALA SUERTE? ¿BUENA SUERTE? ¿QUIÉN SABE?


Se cuenta que un labriego chino tenía un caballo.
Con él hacía todas las labores del campo.
Un día el caballo se escapó por las montanas.
Sus amigos se lamentaban ante el labriego: ¡Qué mala suerte!
Pero él respondía: ¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?
Un buen día el caballo volvió a casa trayendo tras sí otros caballos salvajes.
La gente decía: ¡Qué suerte!
Y el labriego: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?
Estaba un día el hijo del labriego domando uno de los caballos salvajes y éste lo tiró y el muchacho se rompió una pierna.
La gente decía: ¡Qué mala suerte!
Y el labriego: ¿mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?
Por aquellos días llegaron al pueblo empleados del gobierno para alistar en el ejército todos los jóvenes capaces y hábiles.
El hijo del labriego por tener la pierna rota, quedó excluido, y pudo seguir ayudando a su anciano padre.
¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?


Acostumbramos a juzgar las cosas como buenas y malas, demasiado ligeramente. La Vida es la que hace las cosas bien, cuando nosotros hacemos lo que tenemos que hacer. Nada es buena ni mala suerte. Es un mal modo de hablar y un mal modo de pensar. Lo que La Vida da y hace es lo mejor aunque no lo comprendamos.
Cuando nosotros hacemos lo que no debemos hacer o no hacemos lo que tenemos que hacer, es cuando las cosas salen mal. Cuando es La Vida la que escribe nuestra vida, la escritura es perfecta.


Darío Lostado
(Vivir Como Persona)



domingo, 28 de julio de 2013

VIVIR COMO PERSONA (EPÍLOGO)

Ser persona, vivir como persona es algo sencillo, porque es ser y vivir lo que somos. Nada más.
En cambio nos empeñamos en hacerlo difícil.
Las páginas que anteceden sólo intentan dar unas pautas para volver a nuestro origen natural y espontáneo, rehacer lo que por unas rezones u otras hemos ido desnaturalizando.
Yo no descubro nada nuevo.
Solamente miro y veo la vida en mí y en lo que me rodea y saco unas lecciones y consecuencias.
Tú, amigo lector, saca tus propias conclusiones.
Este libro no es para leerlo de un tirón, saber lo que dice y dejarlo arrinconado.
Es para ayudarte a reflexionar. Es para sugerirte puntos de reflexión.
Lo que yo digo no es lo más importante. Lo más importante es lo que tú pienses y hagas cuando reflexiones sobre lo que te sugiere. Tampoco es este libro para que se lo apliques a tu amigo, a tu compañero o compañera o a otras personas. Es para tí.
Cuando te sorprendas aplicando algo a otra persona, piensa que eso exactamente es lo que más falta te hace a ti.
Todos podemos y debemos llegar a ser lo que tan expresivamente se dice en el lenguaje común "unas bellísimas personas", con todo lo que esa expresión significa.
A pesar de todo la Vida es bella. Y ser persona significa expresar la belleza de la Vida. ¿Qué más podemos desear en nuestra vida?
Quizás la vida parezca a veces un desierto. Pero cada persona puede constituirse en un oasis en este aparente desierto.
Quizás la Vida parezca una noche negra. Pero cada persona puede ser una luz en medio de la noche.
La Vida tiene sus claroscuros, sus luces y sus sombres. Pero cada uno puede encender su luz en medio de las sombras.


Estamos hechos para la alegría porque somos alegría.
Estamos hechos para la luz porque somos luz.
Estamos hechos para el amor porque somos amor.
Solamente falta descubrirlo, verlo, vivirlo.
Es un arte saber vivir. Pero cada uno somos los artífices y los artistas de nuestra vida.
El lienzo está extendido sobre el caballete de las veinticuatro horas del día. Cada instante es momento oportuno para pintar algunos trazos sobre él. Cada día hay que darle algún nuevo colorido. El que corresponda. Tú lo irás viendo.
Afortunadamente la felicidad de tu vida no la tienes que comprar en ninguna parte. Es gratis y está en ti.
Yo te invito, amigo, a que esas feliz.
Yo te invito, amigo, a que esas persona.
Yo te invito, amigo, a que esas siempre Tú.


Darío Lostado
(Vivir Como Persona)


domingo, 9 de junio de 2013

VIVIR LIBREMENTE


La meta perfecta y adecuada de todo ser humano es vivir libremente, con profunda y gozosa paz interior y con un corazón lleno de amor, libre de los egoísmos nacidos de la estrechez de la personalidad individual.

La mayoría de los seres humanos viven encerrados en los estrechos límites del deseo de placer y éxito personal.

El sufrimiento y el deleite, la virtud y el vicio, como el triunfo y el fracaso son valores y conceptos mentales, sin consistencia real alguna en sí mismos.


Sólo la felicidad sin límite es real, porque es nuestra naturaleza esencial.

Las aspiraciones y deseos limitados de la personalidad quedan superados siempre por la auténtica aspiración de La Verdad suprema que nunca defrauda.


Darío Lostado
(Mensajes De Realización)

viernes, 12 de abril de 2013

SOMOS INSTRUMENTOS DE LA VIDA


Nadie es imprescindible. Pero todos podemos ser útiles, porque todos somos instrumentos de La Vida.

El verdadero artífice del acontecer humano es La Vida misma, el Ser Absoluto, que se vale de todos los seres a través de los que se manifiesta.


El hombre consciente, libre y dueño de su destino y actividad tiene la capacidad de ser instrumento positivo o negativo en la construcción del mundo. Ello depende de la disposición y actitud de cada uno.

No es difícil ser siempre instrumentos útiles y positivos en las manos de La Vida-Dios. Basta estar con espíritu dócil y abierto a su acción.


Darío Lostado
(Mensajes De Realización)

domingo, 24 de febrero de 2013

MÁS ALLÁ DE LOS SENTIDOS Y LA MENTE


Solemos vivir pendientes de realidades sensoriales e interpretaciones del pensamiento.

Tanto las sensaciones como los pensamientos aparecen en el espacio-tiempo, cambian en él y desaparecen también en esa variable de la existencia, creada por la mente que es el espacio-tiempo.


Una vida fundamentada en tales categorías variables e inestables no tiene muchos motivos para el enamoramiento. Pero La Vida, la auténtica Vida no está sometida a nada variable.

Más allá de los sentidos y la mente, está la Conciencia-Vida que da sostén y forma a todas las percepciones y pensamientos y que es la luz que da sentido a cuanto percibimos, pensamos y sentimos.


Darío Lostado
(Mensajes Para Elevar La Conciencia)


martes, 18 de diciembre de 2012

LO ÚNICO PERMANENTE


La evolución es la ley de las formas de La Vida.

El número y la multiplicidad es la ley del Universo, de las formas cambiantes del mundo.

La Unidad, en cambio, es la ley de Dios, del Ser.

La Vida se expresa siempre a través de la evolución de las distintas formas.

El Universo está compuesto por las infinitas expresiones físicas de las cosas que lo integran.


El Ser, Dios, la Unidad, es la base y el fundamento de todo cuanto existe. Y es lo único permanente que no está sujeto a cambio alguno. Es el mismo Ser que nos hace ser.


Darío Lostado
(Mensajes Para Elevar La Conciencia)


viernes, 7 de diciembre de 2012

DESEOS DE VIVIR


En una ocasión acudió un anciano al maestro Ryokan para que éste le hiciera un rito o conjuro para que se le cumpliera el deseo de vivir mucho tiempo.

El maestro le preguntó:
¿Cuantos años tiene?

Ochenta, respondió el anciano.

Usted tiene muy pocos, le dijo el maestro.
¿Cuántos quiere vivir?

Deseo llegar a los cien, dijo el anciano.

Ah! Pero eso es muy poco, dijo el maestro.
Mejor que sean ciento cincuenta.
O todavía mejor trescientos.
Pero eso todavía es muy poco.
Usted sabe que las grullos y las tortugas viven hasta miles de años.

¿Hasta cuántos años puede conseguirme, dijo el anciano, el deseo de vivir?

Bueno, dijo el maestro.
Usted lo que quiere es no morir.


Eso es, dijo el anciano.
  
Eso es muy caro y muy costoso, dijo el maestro.
Tendrá usted que hacer meditación todos los días.
Luego vendrá a las pláticas que yo le daré en el templo durante mucho tiempo...
No se sabe hasta cuándo...

El anciano vio que vivir o morir es lo mismo. Que la muerte del cuerpo no cambia mucho las cosas.
Mejor que librarse de la muerte es liberarse de los deseos de vivir o de los deseos de morir.
El mayor o menor tiempo de vida en las limitaciones del cuerpo no tiene mucha relevancia. La cantidad de tiempo vale muy poco.
La profundidad de vivir es lo que cuenta.
Esa profundidad no requiere mucho tiempo.



Darío Lostado
(Vivir Como Persona)


lunes, 19 de noviembre de 2012

LA VIDA QUE MERECE VIVIRSE


Todos queremos vivir. Pero ¿sabemos con certeza qué es vivir y para qué vivimos?

Pasamos los días tratando de comer bien, vestir elegantemente y tener más y más comodidades, pero siempre con un interno vacío y en conflicto con nosotros mismos y con los demás.

Rehuimos hasta el nombre de la muerte y corremos tras placeres pasajeros, siempre con el temor a cuestas como nuestro compañero inseparable y con el afán irreprimible de aferrarnos a las cosas que nos atan.


¿Es ésta la clase de vida que tanto deseamos?

La vida que merece vivirse ha de ser algo mucho más bello, más permanente y más gozoso.

Vivir es evolucionar y realizarse.


Darío Lostado
(Mensajes De Realización)

sábado, 3 de noviembre de 2012

VER Y COMPRENDER


Si todo te va bien, si tienes éxito en tu trabajo, si eres apreciado socialmente, si tu familia nada en la abundancia y en un confortable y desahogado status económico.

Si tu salud es excelente, si todo te sonríe..., puedes pensar que todo ello es una gran bendición y regalo de La Vida. Y te está dando una oportunidad de VER Y COMPRENDER. Aprovéchala.


Pero no te quedes deslumbrado en ese estado placentero.

Aprovecha tus días de bienestar para investigar y aprender que el origen y raíz de donde brota toda dicha no son las cosas ni los acontecimientos sino que está en ti. Es tu realidad divina.


Darío Lostado
(Mensajes De Verdad)

jueves, 12 de julio de 2012

¿KARMA? ¿RESPONSABILIDAD?


La Vida se expresa a través de todos los seres vivos. Por tanto también a través de cada uno de nosotros.
No somos nosotros los que hacemos que las cosas sean así o asá. Es la Vida la que hace cada cosa.
Es cierto que Esa Vida se expresa a través de nosotros, por nosotros. Y nosotros tenemos aparentemente la capacidad de "colorear", de influir, de modificar el plan y la acción de La Vida o de Dios.
Pero ¿hasta qué punto la modificación que damos a los acontecimientos depende de nosotros? ¿Acaso no es La Vida, Dios, quien pone a cada uno en unas condiciones determinadas para que desarrolle en más o menos grado ciertas cualidades concretas?
Parece que, en teoría, el hombre es libre. Aunque deberíamos decir con más precisión, que el hombre tiene la capacidad de ser libre.
Esa capacidad o potencialidad solamente es un hecho real en aquellos que han llegado a liberarse o desembarazarse de los lazos y cadenas de los condicionamientos físicos, morales, sociales, psicológicos, que los determinaban en cierta dirección o sentido concreto.
Decir que el hombre es libre o que el hombre es racional quiere decir que el hombre tiene la capacidad de llegar a obrar, actuar y vivir con libertad o de un modo racional. Pero solamente lo es de hecho y efectivamente cuando ejercita esa potencialidad y pasa de la pura potencia al acto.
De hecho, si observamos un día cualquiera de nuestra vida nos quedaremos asombrados al constatar qué pocas horas o minutos hemos sido conscientemente racionales y no autómatas. Y si somos autómatas, podemos decir que actuamos libremente?
La Vida se expresa a través de las cosas y a través de nosotros, aunque de distinta manera. A través de las cosas se expresa directa e inmediatamente. Nosotros en cambio podemos obstaculizar o por el contrario podemos cooperar consciente y amorosamente con La Vida.
Somos tanto más actores cuanto más conscientes somos de la acción de La Vida en nosotros.
Cuando creemos que nosotros somos los únicos actores de nuestras acciones, vivimos en la ignorancia inconsciente de que el único verdadero actor de todo es La Vida, Dios.


Ya sé que surgen las preguntas, ¿y la responsabilidad personal, dónde queda?
En realidad solamente podemos hablar de responsabilidad en quienes obran y actúan consciente y libremente sin condicionamiento alguno. Y todos sabemos la maraña de condicionamientos, manipulaciones y presiones a que está sometida la mayor parte de las personas, tanto físicas y económicas como psicológicas, religiosas y sociales.
Hay una responsabilidad que es ineludible para todo ser humano. Es quizá la única o por lo menos la principal responsabilidad que tiene que afrontar.
Cada uno tiene que preguntarse: Yo soy persona, pero ¿ejerzo de persona? Yo soy libre pero ¿ejerzo mi libertad? Yo soy consciente pero ¿ejercito mi consciencia?
Si no nos planteamos estas responsabilidades básicas ¿cómo vamos a hablar de responsabilidades ulteriores?
¿Quién es el que responde? ¿Ante quién responde?
En el juego social, en la estructura de la vida social es evidente que son necesarias unas reglas, unas leyes para un buen ordenamiento social y convivencia humana. Ahí está todo el tinglado jurídico con su códigos, jueces, fiscales y defensores con todo ese complicado entramado y compleja estructura legal.
Pero nosotros no hablamos aquí de esa responsabilidad social o legal.
Me estoy refiriendo a nuestra actitud ante el Gran Juego de La Vida. Se trata de entender el Gran Juego de La Vida en mí, mi Gran Juego con La Vida.
Cuando este gran juego está resuelto, el otro, el pequeño juego social queda reducido a un mero trámite de poca importancia.
Los conflictos sociales son tan numerosos y resultan tan agobiantes porque no tenemos resuelto el gran problema de nuestra vida: la toma de conciencia del verdadero sentido de nuestra vida en La Vida.
Cuando somos conscientes de que toda nuestra actividad humana no es sino expresión, manifestación o reflejo de La Conciencia Pura, nos damos cuenta de que todos los problemas que nos creamos sobre reencarnación Karma, responsabilidad... etc., quedan reducidos a unos simples planteamientos teóricos y juegos mentales.
Los hombres solemos jugar mucho a "ser o parecer importantes".
Cuando demos a La Vida, El Ser, Dios, el lugar que le corresponde, nuestros problemas y preocupaciones quedarán reducidos y enmarcados en su justo lugar y tendrán una exacta respuesta y adecuada solución.


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)

sábado, 2 de junio de 2012

CANTO DE ALEGRÍA


Cada día, cada mañana debería florecer en tus labios un canto de amor y alegría.
Cada mañana al abrir los ojos debes darte cuenta de que ése es un día más que La Vida te regala.
Desecha los temores que ensombrecen tu alma.
Desecha los recuerdos del ayer cercano o lejano con imágenes deprimentes, como intrusos visitantes no deseados.

Hoy puedes cantar.
Hoy puedes amar.
Hoy puedes vivir con renovada alegría.
La Vida es generosa contigo.
¿Por qué añorar y ansiar lo que no tienes?


Haz hoy tu trabajo. Evita el gesto quejumbroso.
Sólo tienes que hacer tu trabajo. No el de los demás.
Haciendo bien tu trabajo, estás haciendo lo mejor por los demás. La Vida te irá diciendo en su momento si tienes que hacer algo más.

Si haces lo que tienes que hacer, rebosarás de gozo. Y ese gozo será la mejor ayuda para los demás.
Haz lo que amas. Y sobre todo ama lo que haces.
Si el amor preside tu día desde que abres los ojos hasta que los cierras, estarás cumpliendo con La Vida.


Darío Lostado
(Somos Amor)


sábado, 28 de abril de 2012

CONOCERTE ANTES DE MORIR


Un general hacía pasar a sus enemigos cautivos ante un gran espejo para que se miraran con atención, pues decía que todo hombre debe conocer su cara y conocerse bien ates de morir.

Hay que conocerse, más para vivir que para morir.
Del conocimiento de sí mismo, surge la sabiduría, la conducta racional y correcta y la serenidad inquebrantable.
El desconocimiento de sí acarrea estupidez, conducta necia e intranquilidad permanente.

No conozcas sólo tu cara y rasgos psicofísicos, porque eso no eres tú.
No te contentes con conocer tu conducta, tu modo de ser, tus cualidades y defectos, tus sentimientos y emociones...

Conoce, ante todo, tu naturaleza íntima, tu Ser Real.

¿Quieres saber cómo llegarás a conocerte?
Observa y analiza qué hay en ti hoy, que es idéntico a lo que eras ayer y el día que naciste.
Analiza lo que eres hoy y serás mañana y el día de tu muerte y después.
ESO que eres, fuiste y serás, ESO eres tú.
Eso que tienes hoy y no lo tenías hace un año y no lo tendrás dentro de diez años, no es lo que eres. Eso es una posesión que puede desaparecer en cualquier momento, incluido tu cuerpo. Eso no eres tú.


Tú eres ESO que no cambia en ti.

Si miras con atención y tranquilidad y te das cuenta de lo que hace que tu cuerpo viva, que tengas ahora unos pensamientos, que puedas sentir el amor que sientes... ESO que hace que tú ahora estés pensando, leyendo, sintiendo, viviendo... ESO es justamente lo que tú eres.

Conócete antes de morir.
No seas de los que pasan por el mundo sin saber quiénes han sido o qué han sido.

Conócete para saber vivir como te corresponde.
Conoce que tú eres La Vida por la que vives, la Inteligencia por la que entiendes y comprendes y el Amor por el que amas.

Conócete antes de morir, para que sepas vivir sabiamente.


Darío Lostado
(Atrévete A Ser Libre)



sábado, 24 de marzo de 2012

LA RAZÓN DE NUESTRA VIDA


He leído en algún autor famoso, que las razones de vivir han de estar forzosamente fuera de nosotros, en Alguien fuera de nosotros.

La razón de nuestra vida no está fuera de nosotros, porque ese alguien al que se refiere dicho autor está tan dentro de nosotros que es Él quien nos constituye en lo que somos.


¡Qué alegría da saber que lo más trascendente, lo que está sobre todas las cosas está constituyendo mi ser y mi vivir!

La razón de mi vida es expresar este Ser Trascendente, como la razón del rosal es dar rosas, tanto si hay alguien que las admire como si no.


Darío Lostado
(Mensajes De Alegría)


lunes, 27 de febrero de 2012

VIVIR CON NUESTRO EGO


La existencia de nuestro ego, con sus consecuencias, es una parte importante del conocimiento de la naturaleza humana.

Mientras vivimos encarnados en este cuerpo, hemos de vivir con un ego, que es la representación de nuestra personalidad. Tiene una finalidad muy concreta, pero en la mayor parte de las personas se ha adueñado de su vida, porque dichas personas no han tomado conciencia de su yo verdadero, de su auténtico ser íntimo.


Cuando no hay suficiente desarrollo de la conciencia de sí mismo el ego asume la dirección total de la persona.

A mayor inmadurez, mayor ego y a mayor ego mayor egoísmo y menos amor. Y a la inversa.

Al menos, obsérvate y toma las riendas de tu vida.


Darío Lostado
(Mensajes De Amor)

sábado, 25 de febrero de 2012

¿POR QUÉ ESTAMOS AQUÍ?


Todos los problemas que existen en el mundo, están en el interior de cada uno.
El ser humano tal y como existe "aquí y ahora" en este planeta Tierra es un ser autodesarrollante.
No sabemos cómo ni por qué pero lo cierto es que el hombre no está completamente hecho, "perfecto". Su misión en la vida es "hacerse", perfeccionarse, realizarse o lo que es lo mismo, hacer efectivo, llevar al acto lo que es en potencia.
Al olvidar esta su misión, el hombre se lanza en la vida a una actividad frenética por "realizar" una idea que tiene de sí mismo, que consiste en satisfacer ciertas exigencias físico-materiales de los sentidos y en sobreponer la idea de sí a la idea de los demás o lo que es lo mismo hacer que su ego o "yo" inferior esté siempre por encima del ego o yo inferior de los demás.
Y aquí surgen los problemas.
Los problemas los crea cada uno cuando en lugar de dedicarse a realizar su misión, su propia naturaleza verdadera, se lanza a defender y fortalecer ese fantasma imaginario que se ha creado de sí mismo.
Todas las guerras, todas las injusticias sociales, todos los conflictos humanos internacionales tienen su origen en los desajustes y conflictos internos del hombre. Y no del hombre abstracto sino bien concreto, en ti, en mí y en cada uno de los que caminan por la calle. Es cierto que los conflictos internos de los hombres que dirigen y gobiernan los pueblos y los Estados tienen más influencia e importancia que los de un simple ciudadano sin poder alguno en la sociedad. Pero cada uno de nosotros cooperamos a nuestro modo en ese estado de cosas.
Las ciencias psicológicas han creado e ideado terapias diversas para cambiar o mejorar la conducta humana. Las más avanzadas tratan de cambiar la actitud mental del hombre. Se dice que la mente con un determinado tipo de ideas conduce a un determinado tipo de conducta. Por tanto basta cambiar los contenidos mentales que son las ideas para que la conducta también cambie.
Hasta ahí todo eso es correcto.
Pero hay que resolver el problema base que es la base de todos los problemas.
Entre todas las ideas que albergamos en la mente, hay una que tiene la máxima relevancia e importancia en nuestra vida. Es la idea que tenemos sobre nosotros mismos.
Es evidente que siempre hemos de tener una idea sobre nosotros como la tenemos sobre todas las demás cosas. Pero lo grave y nefasto es que constituyamos y hagamos de esa idea el eje y centro de nuestra existencia y nuestras preocupaciones.
Eso es exactamente lo que se intenta cuando se propone como un gran método terapéutico el cambiar y mejorar la propia imagen. Es cambiar la idea que tenemos de nosotros mismos por otra más elevada y positiva. Así estamos constantemente dando vueltas alrededor de un mundo de ideas, planeando sobre un mundo irreal en lugar de aterrizar, posarnos y afianzarnos en la realidad de nosotros mismos.
Se trata de descubrir por vivenciación y experimentación al sujeto de todas esas ideas. Quién es el que vive en este cuerpo, quién es el sujeto y actor de estos pensamientos, quién es el que percibe más allá de todas las sensaciones y percepciones.
Cuando nos demos cuenta de que el origen de las ideas que tenemos de las cosas y de nosotros mismos no es otra idea ni el cerebro sino una energía-realidad consciente y amorosa, sutil, perfecta, omnipotencial y tengamos una experiencia directa de ello, eliminando y anulando todas las ideas preconcebidas por bellas y sanas que parezcan, entonces nuestra vida dará un giro radical y no necesitaremos de psicoterapias para cambiar de ideas o de imagen.


Nos han enseñado muchas cosas en el colegio y en la Universidad, pero no nos han enseñado a vivir. Es que son muy escasos los maestros de vida. A vivir sólo se enseña viviendo, como a amar sólo se enseña amando. De poco sirven las teorías, en esas dos asignaturas, que en realidad ambas son una sola. Lo importante es vivir consciente y amorosamente.
No nos han enseñado qué significa estar completamente vivos.
Nos enseñan cómo mantener vivo y robusto nuestro cuerpo. Pero no cómo estar completamente vivos y despiertos. Las preocupaciones de nuestros padres y educadores se han reducido a que nuestro cuerpo funcione lo mejor posible y que nuestra conducta se acomode lo más perfectamente posible a la sociedad en que vivimos.
Vivimos alejados de nosotros mismos. Es necesario volver al reconocimiento de nuestra verdadera identidad real.
No sabemos con exactitud qué somos porque no nos lo hemos propuesto como problema básico y fundamental.
Creemos que somos lo que en realidad no somos.
 No sabemos vivir porque no sabemos quién y qué es el que vive en esto que llamamos nuestro cuerpo, quién es el que vive esta vida que llamamos nuestra.
Las guerras, las crueldades, las injusticias... no son producto de unos cuantos señores más o menos locos, déspotas o ambiciosos. Somos todos, los que producimos y creamos ambiente de guerra. Vivimos permanentemente en pie de guerra porque vemos por todas partes actuales o potenciales rivales y enemigos.
La causa de las guerras y de las injusticias está en el corazón de cada uno de nosotros.
Has guerra, desunión y desintegración dentro de nosotros. Desintegración o lucha entre el consciente y el inconsciente, contradicción entre lo que realmente somos y lo que vivimos.
No somos lo que vivimos. No vivimos lo que somos. Vivimos lo que no somos.
Somos todos un cielo. Pero la vida de muchos suele ser un infierno o por lo menos un purgatorio.
Cada uno de nosotros somos una maravilla potencial.
Esa potencialidad puede actualizarse, puede realizarse cuando lo decidamos nosotros mismos. Pero únicamente lo decidiremos cuando lo veamos con toda claridad, cuando nos convenzamos de que esto no es una mera frase sino una auténtica realidad vivenciable y experimentable.
Vivimos dormidos. Mientras no despertemos, seguiremos viviendo este ensueño en el que estamos metidos creyendo que somos esto o aquello, que somos así y debemos ser asá. Todo son imaginaciones, sueños falsos, ideas e ideales. Muchas veces cuando vemos que no somos como deberíamos ser nos abandonamos al sueño de imaginar que alún día llegaremos a ser lo que imaginamos como nuestro ideal.
Todo esto es real. Aunque es posible que algunos de mis lectores lleguen a pensar que son unas simples remotas y bellas ideas.
Está muy lejos de mí la intención de acaramelar las mentes con un optimismo barato. No hablo de esperanzar de futuro sino de realidades presentes. Lo que digo no es válido para una vida posterior a esta. Sólo hay una vida. Cuando el cuerpo muere casi todo sigue igual. Solamente desaparecen las limitaciones del cuerpo material. Tu yo, tu ser, sigue vivo.
Lo más duro en el trabajo sobre la búsqueda de nosotros mismos radica en la dificultad de reconocer nuestros errores y falsedades. No nos gusta reconocer que vivimos engañando y engañándonos y que los seres más queridos también nos han engañado. Todo esto es muy duro y preferimos seguir en nuestro sueño antes que reconocer la verdad lisa y llana, que nos abriría la puerta de nuestra feliz y verdadera realidad.
Lo que yo propongo es un trabajo de investigación.
La investigación en las ciencias sociales se basa en buscar la naturaleza de la realidad fuera de uno mismo, en las cosas, en la materia, analizándola a través del cerebro, los sentidos externos y algunos sofisticados instrumentos que aumentan la capacidad de los sentidos orgánicos. Se investiga lo que se ve, lo que se oye, lo que se palpa, lo que se percibe por los sentidos y es medible, manejable y constatable.
El mundo occidental ha desarrollado esta clase de investigación en la medicina, física, química, biología, cibernética... Ha llegado a manejar hasta unos ciertos grados la materia, tanto la llamada viva de los organismos como la materia inerte.
La investigación de la vida interna humana en su aspecto más profundo e íntimo no puede hacerse a través de los sentidos ni puede demostrarse a los demás. Es un trabajo individual e intransferible por palabras.
La investigación interior no consiste en creencias ni en ideologías. Consiste en una visión clara interior de la propia realidad, de La Realidad.
Cuando esa visión se da, el que la tiene, siente el gozo de Ser la realidad siempre idéntica a sí misma. Entonces sabe quién y qué es él mismo.
Este estado de conciencia es posterior y superior al estadio de desarrollo que T. de Chardin llama la noósfera.
Cuando el ser humano llega a este estado de conciencia está preparado para contactar con otros niveles superiores del Ser.


La razón, la mente, los sentidos externos y los instrumentos sofisticados modernos nos proporcionan un tipo de investigación de la materia limitada. Pero no pueden darnos ningún conocimiento sobre la infinitud de La Vida y del mundo invisible que es el origen del mundo visible.
Los sistemas filosóficos empíricos solamente daban validez de realidad a todo y solo aquello que nos llegaba por los sentidos. Luego los racionalistas con su indiosamiento de La Razón, a la que levantaron incluso altares y estatuas, creyeron que el único medio fiable era la razón o la mente o el intelecto. Pero tanto la razón o la mente como el instrumento orgánico de que se sirve, el cerebro, son limitados. Con tales medios no se puede explorar lo más fino, lo más perfecto, lo más sutil. Lo más perfecto es siempre lo más simple, lo menos complejo.
Ahí se encuentra la dificultad de la investigación espiritual. Estamos acostumbrados a vivir de ideas y con ideas, siempre pendientes de la mente. Y la mente sólo sirve para lo complejo. No para lo simple. Lo simple solamente puede percibirse en la simplicidad del silencio mental con la luz de la inteligencia intuitiva y el sentir profundo más allá de los sentidos y las emociones.
Ver esto claro es una señal de demanda interior. Es señal de estar llamado a este trabajo de un nivel superior. Cada uno vive en su nivel. Cuando se siente la demanda de "algo" más, hay que trabajar o disponerse a "ese algo más". Entonces uno supera su nivel anterior y poco a poco va viendo que lo que antes le llevaba y satisfacía, ahora le deja indiferente. Y también a la inversa: las cosas que antes le molestaban y le hacían sufrir, ahora no le hacen mella alguna.
A medida que va subiendo el nivel de conciencia, la perspectiva y los valores cambian.
Antes teníamos quizá muchos proyectos de cosas y muchas metas. Ahora aquellos proyectos y metas han perdido fuerza. Y entonces uno se pregunta: ¿Cómo es posible que eso que antes me parecía la antesala de la felicidad ahora se vea como una tontería sin sentido?
A medida que se van descubriendo aspectos del mundo interior, los valores que daba a las cosas exteriores cambian.
Casa día vemos, que el mundo no es precisamente un paraíso. Una tras otra van cayendo y fracasando las teorías políticas, económicas, sociales...
Las ideologías y hasta las religiones no logran que nuestro mundo sea más humano y más feliz.
¿Qué hacer?
Si queremos que el mundo sea un poco mejor y más feliz solamente hay un camino que nosotros podemos y tengamos que recorrer. Cada uno puede hacer que su pequeño mundo, el mundo de su vida con parte de su entorno cambie de signo. Nadie puede impedirnos el vivir desde nuestro mundo interior. Es éxito seguro. Cada uno puede transformar su vida. Todos podemos ser hombres nuevos.
No hay que hacer muchas cosas. Solamente hay que hacer una sola: ser auténticamente en cada momento de nuestra vida expresión clara y directa de lo que somos en nuestra realidad profunda.
Muchos queriendo cambiar el mundo, olvidan lo más importante: cambiarse ellos.
Un joven le dijo a Ramana Maharshi si en lugar de trabajar en conocerse a sí mismo, no sería más importante ocuparse de la justicia social. A lo que el maestro respondió: Desde luego, si ello es realmente importante y necesario para tu equilibrio interior.
Poco podemos hacer realmente efectivo por el mundo si no tenemos equilibrio interior, si no hay justicia dentro de nosotros.
Cada uno está donde está, para ser realmente lo que es, para cumplir la justicia consigo mismo y con La Vida, con la naturaleza que ha recibido. ¿Conoces tu naturaleza? Ocúpate de conocerla a fondo para que cumplas LO QUE ERES.



Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)



lunes, 20 de febrero de 2012

SIGUE EL CURSO DEL RÍO


Un monje, en su paseo vespertino, entró en el bosque y se perdió en él. Llegó a la cabaña de un ermitaño y le pidió ayuda para orientar su camino.

El ermitaño tan sólo le dijo: "Ahí está el río. Sigue el curso del río".

Así lo hizo y llegó a su monasterio.

"Sigue el curso del río" significa "fluye con la Vida". Acepta los vaivenes de la existencia.

No resistas. Acepta lo que es, tal como es. Sin quedarte quieto y estancado. La Vida fluye. Fluye tú con La Vida y no contra ella. Pero no te paralices.


Todo en la vida tiene su razón de ser y existir.

Todo, incluso ese Yo personal al que solemos estar esclavizados, tiene su sana misión cuando lo tenemos de vasallo y no de rey de nuestra existencia.

El yo personal tiene la misión de que estas formas con que El Ser Invisible se manifiesta en el mundo, sean una viva expresión de Lo Inmanifestado. Pero cada cosa en su adecuado cometido.

Todo está puesto ahí por La Naturaleza-Dios para realizar su misión.

El sabio conoce el fluir del río de la Vida. Por eso sabe utilizar cada cosa en su tiempo y forma. Es sabio quien observa, entiende y comprende.


Darío Lostado
(Atrévete A Ser Libre)

sábado, 18 de febrero de 2012

VIVIR


No llegues a la muerte inconsciente de ti.

La calidad de tu vida depende de la calidad y desarrollo de tu conciencia.

Mueren sin haber vivido, quienes no entendieron el sentido de su existencia, quienes se esfuerzan por agradar y fortalecer su personalidad olvidando su naturaleza divina más íntima.

Tales personas nunca supieron que vivir es amar, conocer la verdad de sí dentro de sí y sentirse felices consigo mismos. Atravesaron su existencia sin saber quiénes eran ni cuál era su misión.

¿Puede llamarse vida a una existencia así?


Darío Lostado
(Mensajes De Verdad)


domingo, 12 de febrero de 2012

SENTIRSE BIEN...PASARLO BIEN...

Aquella señora volvía de un curso, muy contenta, muy eufórica y muy complacida porque el principio general que el instructor les había dado como norma de conducta para cualquier momento era: "Obra, actúa como mejor te sientas".
Es corriente ver que la mayor parte de la gente tiene como norma en su vida: pasarlo bien, sentirse bien.
Estoy consciente que el mero hecho de insinuar que ese principio o filosofía de vida no es la más correcta, suscite la protesta de los que me lean.
Pero aún a pesar de resultar antipático y rechazable, hay que decir que gracias a ese principio o por culpa de esa filosofía de vida muchos caprichos infantiles y superficiales se convierten en rectores de la vida de muchas personas.
Deberíamos darnos cuenta de que el mejor modo de sentirnos bien y de pasarlo bien es vivir desde el fondo de nosotros mismos lo que realmente somos. Es una lástima que esto solamente puede saberse por propia experiencia. Mis palabras no sirven como prueba de ello. Cada uno debe saberlo al experimentarlo. Y suelen ser muy pocos los que se deciden a experimentarlo por sí mismos.
Cada vez que en la vida nos proponemos como principal y último objetivo pasarlo lo mejor posible estamos trastocando los términos y los fines de la Vida misma.
La Vida es para cada ser, sea lo que fuere. Para que cada ser realice, es decir, haga realidad eso que constituye su naturaleza. Entonces y sólo entonces es cuando uno se encuentra y se siente bien de verdad, profunda y permanentemente.
Si el fin y objetivo de nuestra vida fuera el ser nosotros mismos, ser cada uno lo que es,l no estaríamos a merced de tantos y tan variados caprichos volubles y cambiantes. Estos deseos caprichosos son por otra parte imposibles de ser satisfechos.
¿Por qué no cambiar nuestra filosofía de vida a algo tan simple, claro y efectivo como ser tú mismo en cada momento, en cada cosa?
Claro que ello requiere conocer lo que eres en el fondo de ti mismo. Y no es frecuente encontrar personas que realmente se conozcan.
Este es y debe ser el trabajo más importante de la vida de cada persona.
Sabemos, estamos todos cansados de ver que en nuestra vida moderna prevalece, en casi todos los ambientes, la filosofía de "pasarlo bien", "disfrutar de la vida", "hacer lo que apetece"... Hemos de reconocer que ese deseo y esa tendencia es buena en sí misma. Es la lógica tendencia de cualquier ser vivo.
Lo que resulta absurdo e impropio de un ser racional medianamente desarrollado es que eso, el pasarlo bien, el hacer lo que más apetece sea la norma primordial de la vida y la conducta.
No se puede proponer como consigna o norma de vida el hacer lo que más agrade porque es detener y paralizar a la persona en el estadio más bajo de su desarrollo, en el nivel inferior de animal.
Es cierto, repetimos, que sentirse bien física y anímicamente, es una tendencia natural y lógica de cualquier persona. Pero ésa no es la meta de su vida.

En la medida en que vaya desarrollando su conciencia irá viendo que sentirse bien no es tan importante. Irá viendo que los estados de ánimo son estados mentales pasajeros que van y vienen mientras uno vive desde su mente. Pero cuando vaya viviendo desde SU SER, irá viendo que los estados irán desapareciendo para dejar paso al SER sin estados. En otras palabras más sencillas, cuando uno va mejorando el nivel de conciencia sobre sí mismo, uno se siente realmente bien sin necesidad de proponérselo. El bienestar, la satisfacción, la felicidad es fruto y consecuencia derecta de ser fiel a sí mismo, es el fruto propio y normal de vivir el centro fecundamente gozoso y amoroso que cada uno somos en el fondo de nuestro ser.
Ví y oí no hace mucho tiempo en un programa de Tv. hablar del empeño infructuoso de la gente en perseguir la felicidad. Lo curioso es que era un programa religioso y hablaban de la felicidad como de un objeto que va volando por ahí y hay que atraparlo. Se hablaba de las dificultades para conseguir ser feliz. Se decían todas esas cosas, que se oyen frecuentemente, de que hay momentos de felicidad, que no suele durar mucho, que cada uno la encuentra en una cosa distinta, que no hay felicidad perfecta... y todas esas lindezas que suelen decirse porque todos las dicen. Lo grave del caso es que las decían personas religiosas muy representativas.
La felicidad no es algo que deba conseguirse, atraparse. La felicidad es El Amor. Y El Amor lo somos. El amor no hay que atraparlo sino sentirlo donde él está, en el centro de nuestro ser, que es el Ser Uno, que es Dios. Cuando nos sentimos UNO con el Ser hay amor, hay felicidad.
Somos el Ser, Somos el Amor. Somos la Unidad. Somos la Felicidad.
Esto que estamos diciendo puede ser un plato demasiado fuerte para algunos. Pero es la Verdad. También si a un niño se la da una comida muy nutritiva pero excesivamente fuerte, es seguro que no la podrá digerir porque no está desarrollado para ella. Entre nosotros también hay personas para quienes todo esto resulta difícil de digerir, de entender. Pero no por eso deja de ser el buen alimento de la Verdad. Yo sé que para algunos o muchos de mis lectores todo esto resultará claro y evidente.
Una y otra vez hay que decir e insistir que no hay que buscar nada fuera de nosotros para ser felices, que ninguna cosa del mundo nos puede dar ni un gramo de felicidad, que ninguna persona por buena, hermosa o santa que sea nos puede comunicar la felicidad.
Las personas, las cosas, pueden servir de estímulo para despertar nuestra conciencia hacia el ser interior. O lo que suele ser más frecuente, las cosas y las personas nos producen y nos dan ciertas satisfacciones en el nivel del mecanismo mental o afectivo. Pero toda satisfacción en un nivel medio o externo es en sí misma tan pasajera que al fin suele dejar más angustia y tristeza que satisfacción nos proporcionó en un principio. Hacerse ilusiones con tales satisfacciones es vivir abocados a la desilusión, sobre todo cuando se las confunde con la verdadera felicidad permanente, profunda, plena, a la que todos aspiramos legítimamente desde lo más profundo de nosotros mismos, pero que solamente se puede disfrutar viviéndola en el fondo de nosotros mismos.

Los politicos suelen proponerse como objetivo máximo en sus programas el mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Para ellos y para la mayoría de las personas, la calidad de vida suele consistir en mejorar el nivel material, el confort las comodidades y satisfacciones sensuales.
La calidad de vida humana no depende del mejoramiento material sino de la elevación y expansión de la conciencia. Se gastan esfuerzos en mejorar el exterior de la persona pero mientras el interior del ser humano no mejore, la felicidad será la gran ausente entre los hombres.
Nadie es más feliz por tener un mejor nivel material. Solamente se puede encontrar la felicidad donde ella se encuentra: en el interior de cada uno.
Tanto la calidad material de vida como la cultura son las máximas aspiraciones de los hombres más progresistas de nuestra civilización moderna.
Son pocos los que saben que ni lo uno ni lo otro harán de nuestro mundo un mundo mejor, sino la elevación de las conciencias y el acceso a la Sabiduría que es el conocimiento de sí y de La Vida.


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)

sábado, 28 de enero de 2012

SIN ENOJOS


Debiéramos tener presente siempre que un rostro enojado es feo y desagradable.

Dice un refrán chino: Un anciano enojado es una cosa cómica.

Te enojas contra algo o alguien que ha contrariado tu ego. Ese alguien puedes ser tú mismo o puede ser otra persona. Todo es porque no aceptas lo que está sucediendo y lo que es, tal como es y sucede. Y lo rechazas porque quieres absurdamente que todo ocurra como te agrada. No es La Vida la que debe acomodarse a tus caprichos sino tú quien se debe acomodar a La Vida.


Deberías pensar: ¿soluciono con mi enojo lo que creo que ha salido mal?

A un mal, estás añadiendo el mal de tu enojo. Acepta lo que ocurre, aunque no sea de tu agrado, sin enojo. Sé inteligente.


Darío Lostado
(Mensajes Para Elevar La Conciencia)

viernes, 6 de enero de 2012

LA REALIZACIÓN EN LA VIDA DIARIA


Me decía un amigo: "Tú dices que debemos dedicarnos a encontrarnos y vivir desde la realidad interna y todas esas cosas que sueles mencionar. Pero si no me ocupo de mi trabajo y mis cosas, ¿ quién dará de comer a mi familia?
Yo le dije que me extrañaba su modo de hablar porque él se vanagloriaba de ser teóricamente por lo menos, un ferviente católico que asistía a los actos religiosos. Le recordé que el Maestro Jesús dijo muy claramente que buscáramos el reino de Dios (dentro de nosotros) y todo lo demás se nos daría por añadidura... Esa fue una de las enseñanzas básicas en la que no acabamos de creer.
Además, seguí diciéndole, no existe ninguna oposición ni incompatibilidad entre tu trabajo diario y este otro trabajo interior de investigar quién eres en el fondo de ti mismo  que yo propongo.
Más aún. Cuanto más desarrolles tu realidad interna, mejor y más conscientemente harás tu trabajo de cada día. Existe un cierto circulo vicioso. Mientras vives con esta mentalidad de que tú tienes que hacer todo, no entenderás bien que al vivir en otro nivel y con otra perspectiva, las cosas se van dando y que aquello que considerabas tan urgente y necesario no lo es tanto.
Cuando alguien ha tomado su realización personal como el trabajo más importante de su vida, La Vida, Dios hacen que las cosas se vayan dando de la manera más adecuada, si realmente tenemos confianza plena y verdadera en Dios y La Vida.
Ordinariamente la gente suele seguir la política del mono. Por una parte dicen que confían en Dios, pero no se lanzan en sus manos sino que siguen agarrando la otra rema, su trabajo, confiando más en él que en las manos de Dios.
Para realizarse no hay que dejar el propio trabajo ni ninguna otra cosa. Lo único que hay que dejar se la dependencia del trabajo y el apego a las cosas.
Cuando uno empieza a entender lo que es su propia realidad y vive desde ella, el trabajo exterior y demás actividades cotidianas siguen haciéndose pero sin apego individual, sin inquietud, sin confusión, sin alteraciones distorsionadas de la mente, del "yo" inferior que sólo confía en el poder de su actuar enervante.
Es necesario un cambio de perspectiva. La miopía del "yo" inferior impide ver y comprender que las cosas son de otra manera cuando se vive desde el plano del "yo" central.
Se da la paradoja de que mientras la mayor parte de la gente dice que desea realizarse, son muy pocos los que se deciden a vivir su realidad, su "yo" central.
La mayor parte de la gente vive desde ese "yo" inferior que es una simple estructura mental, sin realidad alguna, pero al que han dedo erróneamente solidez como si esa fuera su realidad.
Realizarse es activar o poner en acto la potencialidad que somos en el centro de nosotros mismos. Hacer realidad actual lo que es realidad potencial. En verdad todo cuanto hacemos, todo cuanto sentimos y conocemos es ya efecto de esa realidad que somos. Pero hemos de tomar conciencia clara de ello e impedir que la mente interfiera con la creación de esa estructura mental que es el "yo" inferior que distorsiona, rebaja y envilece nuestro actuar y nuestro ser.
Oímos a muchas personas decir frecuentemente que se sienten realizadas. Y es lógico que así lo sientan y digan. Al creer que son su "yo" inferior, el yo de su personalidad, cuando éste se siente gratificado y satisfecho en todos sus deseos, creen erróneamente que están cumpliendo y realizando el objetivo de su vida. Sienten la satisfacción en su yo inferior, de tener fama, éxito, cierto status social que tanto habían deseado, ciertas comodidades... Pero tarde o temprano la verdad se impone y llega el vacío de su falsa realización, la insatisfacción de fondo y la depresión.
Todo eso que habían conseguido es inestable e impermanente, está expuesto a los vaivenes de la mente y los acontecimientos fluctuantes.
No sirve el argüir: Bueno, mientras gozan y tienen eso que deseaban, se sienten realizados.
No nos engañemos y llamemos a las cosas por su nombre. La inestabilidad y precariedad de la satisfacción del "yo" inferior es tal, que son muchos más los momentos de insatisfacción, depresión y desengaño, que los momentos de insatisfacción, depresión y desengaño, que los momentos de alegría. Pero, por encima de todas las cosas, la peor desgracia es vivir alejado de la verdad de sí mismo. Y el ansia de verdad es un aguijón que no permitirá al corazón vivir en paz.
Solamente la realización verdadera, el vivir la verdad de nosotros mismos nos puede proporcionar paz y felicidad durable y consistente.
La persona humana, cada uno de nosotros no tenemos otro objetivo final en nuestra vida sino realizarnos.
Aprender a ver y discernir lo real de lo ilusorio es el comienzo de la realización.
Instalarse en lo real de sí mismo y contactar con lo Real Absoluto es la tarea más importante de la vida de cada uno.
Es muy común el pensar y creer que para realizarse y vivir internamente nuestra realidad profunda es necesario retirarse a la soledad de los monasterios o por lo menos alejarse de trajines y trabajos de la vida diaria. Y no es así.
La realización es posible para todos y en todas las circunstancias de la vida.
Es verdad que ciertos ambientes favorecen el trabajo interior. Pero también es cierto que han existido y existen en nuestro tiempo personas que se han realizado interiormente sin abandonar sus trabajos cotidianos.
Para que un barco no se hunda, no lo tendremos en tierra firme, sino que haremos que está en el mar sin que el mar lo inunda. Podemos estar entre las cosas sin que las cosas nos absorban.
No es fácil, sobre todo en estos tiempos modernos en que tanto bullicio existe en todas partes, conseguir el silencia interior en medio de los ajetreos de la vida diaria. Pero cuando uno supera estas dificultades y da un paso adelante ese paso es tan eficaz como muchos pasos dados sin tener que vencer tantos obstáculos.
Cada uno, según el grado de su aspiración y demanda interior, debe ver cómo y cuándo logra esos momentos de silencio interno, tan necesarios para vivir desde el centro de sí mismo.


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)