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lunes, 10 de diciembre de 2012

YO SOY TÚ


Nos cuenta Rumi de Masnaví que un viajero llegó a la casa de su amigo y llamó a la puerta.

-¿Quién es? -preguntó desde dentro-

-Yo -respondió el visitante-

-¡Fuera de aquí! En esta casa no hay lugar para ti.

Se marchó pensativo el viajero y meditó en sí y en su amigo. Se preguntaba por qué éste no quería recibirlo.


Después de un cierto tiempo volvió de nuevo y llamó a la puerta.
Su amigo, desde dentro preguntó: ¿Quién es?
Soy tú, respondió el visitante.
El amigo le abrió la puerta diciendo: Ahora que eres yo puedes entrar. En esta casa no hay lugar para dos.

Para penetrar en el corazón de alguien, hay que amarlo sintiéndose uno con él.
Nos une lo esencial. Nos separa lo diferente y accidental.
Lo que importa es el Amor-Uno que es el que nos unifica en lo esencial.

Sentirse Uno con el ser amado es el amor verdadero.


Darío Lostado
(Atrévete A Ser Libre)


martes, 19 de junio de 2012

LA EXPERIENCIA DE UNIDAD


Hace unas pocas semanas, un vecino mio salía de su casa.

Le dije: "¿A dónde vas?. Y me contestó: "Voy a misa. Rezaré por ti".

Le contesté: "No es necesario. Hace una hora que he salido de casa a dar un paseo y he estado mejor que rezando. He estado viendo que el Dios al que supuestamente vas a pedir algo, estaba presente en las personas que iban por la calle, y por supuesto, en mí mismo. ¿Crees que este Ser que vive en mí no sabe lo que necesito? He visto a este Ser-Dios sosteniendo los árboles que nos dan sombre, a los pajarillos que están buscando su sustento por las aceras, a las nubes que atraviesan el cielo azul... He visto mientras caminaba que es el mismo Dios el que ríe y juguetea en esos jóvenes que alborotan la calle como en el viejito que está hambriento pidiendo limosna".

Mi vecino me miró sorprendido y dijo entre dientes: "Está bien, >No se me había ocurrido nunca eso". Y se fue a su misa.

Yo me quedé pensativo. Ese amigo va todos los domingos de su vida a misa. Tiene ya unos setenta años. Y ¿nunca le han dicho en los sermones que es Dios quien nos sostiene a todos y todas las cosas?
Hace dos mil años ya el Maestro Cristo dijo que su deseo era que fuéramos Uno con él y el Padre común. Su principal enseñanza fue que somos UNO con él y Dios. Y sigue siendo una novedad para quienes asisten a los templos con regularidad.

La metafísica de Los Vedas, hace ya tres mil años, nos enseñaba que El Ser es no dual. Es no dos. Es UNO. Esa es la Vedanta Advaita, enseñanza esencial en Oriente.

Aparte de los tres estados de conciencia conocidos por todos, ellos nos hablan del cuarto estado de conciencia que es "Turiya", que dicho en palabras simples vendría a ser el estado de la conciencia que se siente Una con el Ser, con el Cosmos y con Todo. Es la conciencia de Unidad.


Esta conciencia de Unidad es a la que han llegado todos los místicos cristianos, sufíes, judíos y los no pertenecientes a religión alguna, porque para ser un místico o llegar a ese estado de Unidad no es necesario pertenecer a ninguna religión.

Las diversas religiones suelen tener como finalidad primordial el infundir en sus fieles el verdadero sentido religioso, que frecuentemente queda reducido a unos ritos y enseñanzas dogmáticas.

Pero el auténtico sentido religioso es muy simple: es sentir al Ser Infinito, la Inteligencia Infinita que está presente en todo sin excepción y que dirige todo con sabiduría y amor.

En el Mandukya Upanishad, se nos dice entre otras cosas: "Los seres humanos, en principio serenos, incondicionados y eternos, por su misma naturaleza, son idénticos, sin distinción alguna, son el Ser real que es puro, pleno y eterno".

Y en otro lugar: "Aquellos que se dejan llevar por la visión de la diversidad no están en la plenitud del Ser". "Sólo poseen sabiduría quienes mantienen inquebrantable su convicción en el Ser eterno e idéntico a sí mismo. Pero el hombre común no comprende esto.

Son muchos los textos orientales llenos de sabiduría que nos enseñan esta Verdad apodíctica, la cual no admite contradicción.

Podría pensarse que esta conciencia de unidad es poco menos que inalcanzable. Pero no es así. Son muchas las personas que, con una profunda emoción, me han contado más de una vez sus experiencias de unidad. Una me dijo: Me senté un una roca frente al mar y me quedé como extasiada y sentía que yo era el mar y aquella roca sobre la que estaba sentada. Esa es una experiencia de Unidad.

¿Hay algún pensamiento, alguna experiencia o realidad más dichosa que esta: "que somos Uno con la Realidad Absoluta?

Lo esencial de todo trabajo en el camino interior debe conducirnos a esta verdad tan grandiosa y simple a la vez. Soy Uno con El Ser Infinito. Y no puede ser de otra manera, porque el Ser, si es Absoluto, no admite que exista algo fuera de Él. Todo está en Él.

Pero nosotros, los seres humanos, estamos conscientemente con lo esencial de nosotros mismos, que es nuestra conciencia.

¿Piensas lo distinto que sería nuestro mundo si tuviéramos este sentido de unidad de unos con otros y de todos con el mismo Ser que nos anima a todos?

¡Cuántos enfrentamientos personales y sociales dejarían de existir!

Si tuviéramos esta verdad como fundamento de nuestra vida, todo sería muy distinto. El mundo feliz que imaginó Husley sería una pobre imagen de lo que sería nuestra realidad.

Y no hay ninguna verdad tan verdad como esa de la Unidad de todos los seres en el Ser.

Cada uno de nosotros puede vivirla a su modo personal y en su medida adecuada. Esté en nuestras manos y depende de cada uno de nosotros.


Darío Lostado
(Atrévete A Ser Libre)




martes, 8 de mayo de 2012

INSTALARSE EN LA CONCIENCIA


Quizás alguien puede preguntarse: ¿Cuál es el modo de mejorar el nivel de la conciencia?

La respuesta es muy sencilla. Cuando vas distinguiendo lo Real de lo ilusorio, cuando vas centrando tu atención en lo que eres más que en lo que tienes, cuando dejas de estar volcado hacia fuera y miras más al que ve y observa, más que el objeto visto y observado estarás mejorando tu nivel de conciencia.


Generalmente, los objetos y situaciones exteriores atrapan nuestra atención. Es necesario dirigirla más a su origen que a un objeto.

Cuando te instales en la conciencia y seas UNO con el ver y observar, estarás en La Verdad. Será el mejor nivel de conciencia.


Darío Lostado
(Mensajes Para Elevar La Conciencia)

viernes, 2 de marzo de 2012

LO QUE SUELE ENTENDERSE POR AMOR


Pasaba  una mañana de verano por delante de una carnicería.
En la puerta, un regordete y simpático cachorrito de perro mordisqueaba una gran salchicha que la daba su joven amo.
El joven se la dejó en el suelo y entró en la tienda. El cachorrito, echando una mirada de apetito a la salchicha se fue adentro de la tienda con su amo. El joven salió con el cachorro para que comiera la salchicha. Mientras él permanecía con el cachorro dándosela con la mano, el perrito la comía feliz. Pero cuando el joven entraba en la tienda, dejando la salchicha en el suelo, aunque mirándola con gula, seguía a su amo dejando la salchicha. Al fin el joven entendiendo el deseo de su cachorro, mantuvo la salchicha en su mano hasta que el perrito gustoso y feliz la comió toda.

El "yo" físico del estómago del perrito amaba la salchicha. Pero su "yo" afectivo amaba a su amo. Y este amor era mayor que el otro.
Cuando se aunaron los dos deseos, el de comer la salchicha y el de estar con su amo,. el perrito se sintió feliz.

Antes de adentrarnos en el tema hemos de ver y notar con claridad que hay dos maneras de enfocar el sentido del amor: uno es el sentido profundo que no es sino el sentimiento subjetivo de unidad entre el ser que ama y el amado, donde ya no son dos sino uno, distinguiéndose y respetándose las diferencias personales accidentales y otro el sentido en que suele entenderse el amor por la mayoría de las personas, que consiste en una atracción y deseo hacia lo que resulta apetecible y bueno.
Hablaremos primero de la clase de amor más corriente y más vulgar entre la mayor parte de las personas.
El que sea mayoría el número de personas que aman y sienten así sobre el amor no lo constituye por eso en bueno y verdadero.
Lo único que podemos afirmar es que la mayoría vive en el error de considerar amor verdadero lo que es un amor a medias, un amor muy elemental. Así nos podemos dar cuenta de que por más que se diga en la vida corriente que "se ama" o que "se hace el amor"... la gente sigue viviendo huérfana de amor.
Hemos dicho que lo que normalmente se entiende por amor es la atracción o deseo que se siente hacia algo o alguien que se considera deseable, bueno o útil.
Todo ser vivo, plantas, animales y seres humanos sienten esa atracción hacia lo que les resulta útil, provechoso, agradable o bueno.
Para todos es suficientemente manifiesto y evidente, a poco que se observe la naturaleza, las atracciones, apetitos e inclinaciones que sienten las plantas, los animales y por supuesto el ser humano.
Dejamos, pues, claramente establecido que a la atracción que se provoca en todo ser vivo hacia algo o alguien que aparece como deseable y apetecible se le llama amor. Así suele decirse que ciertas plantas aman la sombra y otras en cambio aman el sol.
Es obligado reconocer que éste es el sentido que, en la vida social, corrientemente rige, en la práctica, la vida de la mayoría de las personas.
Es un amor del nivel físico-sensitivo. Y en cierto sentido del nivel psíquico inferior.
Para comprender las múltiples contradicciones que oímos y vemos en la vida diaria sobre tantas relaciones amorosas "apasionadísimas" (!!) hoy y reducidas a cenizas mañana, es necesario distinguir bien de qué nivel de amor se trata.
Cuando más adelante hablemos del amor-amor, del amor que brota del centro amoroso y no de los sentidos físicos periféricos, veremos que estas contradicciones y altibajos absurdos desaparecen, porque el amor a nivel profundo es unidad esencial y armonía vital sin fisuras.
Únicamente en el nivel de la personalidad se dan las contradicciones y las desilusiones amorosas. Nunca a nivel del espíritu.
Todo cuanto el ser humano hace en su existencia lo hace por amor. El único motor de la vida es el amor.
Todo es amor y no hay cosa alguna que no sea manifestación y expresión de amor.
Aunque parezca una paradoja, hasta los crueles actos de injusticia y odio son producto de amor. Un amor desvirtuado y desviado por la ignorancia y el bajo nivel de consciencia. Pero la energía por la que esas acciones son realizadas brota siempre de la energía amorosa.
Todo ser, toda acción es efecto de la Realidad-Amor que siempre es positiva, aunque los mecanismos intermedios o instrumentos la usen o dirijan destructivamente, sobre todo, el mecanismo mental.
Cuando la conciencia se mueve en un nivel bajo y elemental de desarrollo, su impulso está torpe y erróneamente dirigido, más a la destrucción y desunión que a la armonía unificadora.
A ese impulso desordenado y erróneamente dirigido lo calificamos y llamamos conceptual y verbalmente como odio. Pero la energía que lo impulsa solo puede ser amor.


Todo cuanto existe, toda acción tiene su origen en la esencia Una, en la energía Una, en el Ser Uno que es Amor.
Él es Uno indivisible, Por eso es amor infinito. Cuanto más Uno, más Amor. Porque Amor es la Unidad. Así como toda división o desunión es llamada desamor u odio.

Todas las acciones humanas llamadas egoístas o defectuosas son sombras del amor. Ellas no son el amor pero señalan al amor como a su fuente y origen, que las proyecta y las produce.
Y es que detrás de todas la acciones por más egoístas, malévolas u odiosas que parezcan hay una intención de bien y amor por pequeño, limitado, erróneo o egoísta que sea.
Todas las envidias, injusticias, recelos, desamores y odios que diariamente percibimos en nuestro mundo son sombras del Amor. Los podemos llamar pequeños o falsos amores. Pero las palabras que usamos son únicamente conceptualizaciones del Amor. La Realidad, toda realidad es solamente Amor. Lo que llamamos desamor u odio es únicamente una conceptualización de las sombras del amor.

Yo estoy escribiendo por amor. Tú lees por amor.
Las acciones o conductas aparentemente de desamor no son sino el efecto de vivir, ver y juzgar por las sombras o los reflejos
La Realidad que está más allá de los reflejos y las sombras no puede ser nada más que Amor.
El fin o sentido de la vida humana es liberarse del error de las sombras y los reflejos para llegar a la Verdad de La Realidad, del Amor.

Mientras juguemos con amores objetivos, conceptualizados, idealizados estaremos jugando a ser buenos, a ser más o menos amorosos...
Cuando tomemos conciencia del Amor que somos como realidad verdadera, dejaremos de hacer teatro en la vida representando personajes simpáticos, atractivos, triunfadores, buenos o amorosos.
Es conveniente que sepamos a qué nos referimos en cada caso cuando para cosas tan distintas usamos las mismas palabras.
Una cosa es el amor intimo y central del espíritu por el que una persona se siente una con la persona amada y otra cosa muy distinta es el amor por el que una persona tiende a estar o conseguir a otra persona porque la encuentra agradable, útil o conveniente para sus fines y satisfacciones egoístas.
Es necesario saber distinguir aquel amor superior del espíritu, de este otro egoísta de la personalidad psicofísica. instintiva.
Sabemos que el amor-amor del espíritu no es muy frecuente. Pero no quiere decir que no exista y uno sea una realidad de cada día, aunque escasa, entre personas humanamente muy desarrolladas. Es el amor al que estamos llamados y destinados todos. Pero la mayoría de las personas se quedan atrapadas en la maraña de las pretensiones individuales de la personalidad. Y se crean un amor egocentrado de personalidad con el que se manejan prácticamente toda su vida.

Este sentimiento de atracción física, mental o afectiva es siempre egocentrado. Aun en los casos que parecen más espirituales, como en el de tantas personas que dicen que aman a Dios, lo hacen "para ir al cielo". No es corriente encontrar aquel amor:

"...Muéveme en fin tu amor
y en tal manera
que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno te temiera."

Este amor, aunque generoso y desinteresado es un amor de personalidad, porque el que ama se siente una persona separada individual y distinta de la persona amada.
En el nivel en que se desenvuelve la mayoría de las personas, éste sería y es el amor perfecto. Y sería deseable que fueran muchas las personas que amaran de esta manera.
Lo corriente y más común es ese amor egocentrado interesado, que busca la complacencia de los sentidos e instintos o del sentimentalismo sensible y emotivo.

Es evidente que la palabra amor en el lenguaje corriente es una palabra equívoca.


Darío Lostado
(Somos Amor)





jueves, 22 de diciembre de 2011

UNIDOS EN EL SER


A pesar de las instintivas tendencias egoístas que gobiernan nuestro mundo, existe en todos nosotros un ansia profunda de amar y ser amados generosamente, desinteresadamente, Desde un nivel superior de conciencia podemos ver que todos estamos unidos en el Ser que nos hace ser. En un nivel en el que los egos no mandan ni gobiernan nuestras vidas. La Luz que somos, nos hace ver que todos somos UNO y no puede haber rivalidades ni cálculos egoístas, porque cuanto más doy, más tengo y cuanto más amo, más profundamente soy amado. En este nivel de conciencia, no existen los condicionamientos para amar. Se ama porque somos amor, sin esperar retribución alguna.




El amor, cuanto más verdadero, más difusivo es, sin necesidad de estímulo alguno para amar.


Darío Lostado

(Mensajes Para Elevar La Conciencia)

sábado, 8 de octubre de 2011

¿VIVIMOS LA REALIDAD? (I)


Es frecuente oír reproches como éste: "Tú no vives con los pies en la tierra, vives en las nubes, no estás en el mundo real..."
Normalmente estos reproches suelen hacerse a aquellas personas idealistas, imaginativas, que sueñan con un mundo distinto de lo que es y viven ajenos a la dura experiencia de los hechos diarios.
Los que así hablan se glorian de que ellos se fundamentan en los hechos de la experiencia real. Lo otro, es decir, pensar en otra clase de mundo es para ellos algo irreal.
En las ciencias, algo se acepta como verdadero cuando está comprobado a través de un método científico, es decir, cuando una verdad está corroborada repetidamente por la experiencia bajo unas ciertas normas rigurosas en la experimentación.
Ahora bien, ¿de qué clase es o qué categoría tiene esa experiencia?
Tanto en las ciencias como en la vida común suele valorarse únicamente la experiencia de aquello que es comprobable a través de los sentidos externos de la vista, del tacto... o de instrumentos muy sensibles en los que quede "visible" alguna señal perceptible por los sentidos externos.
De esta manera resulta que, tanto en las ciencias como en el uso común vulgar diario, se considera verdaderamente real aquello que es experimentable o perceptible por los sentidos. Lo demás, es o se llama ideal, meramente subjetivo, imaginado...
Así, pues, a todos los hechos o fenómenos internos, no comprobables por los sentidos externos se les niega toda realidad o se les pone en entredicho.
Pero ocurre que se miden por el mismo rasero, o lo que es lo mismo se valoran por igual tanto los fenómenos mentales, imaginarios, ideales... como los fenómenos y experiencias internas y profundas, las que podemos llamar experiencias místicas pero entendidas en el sentido más exacto y amplio y no en un sentido vulgar, inexacto ni tampoco exclusivamente religioso.
Estas experiencias profundas e íntimas del Ser, evidentemente son de naturaleza muy distinta de las experiencias científicas y sensibles.


Así, pues, podemos señalar tres clases de experiencias: las que se basan y se comprueban a través de los sentidos externos, las mentales, consideradas como subjetivas y propias de los sentidos internos y las experiencias místicas, las más íntimas, en las que no intervienen los sentidos, ni siquiera los internos. Son vivencias del "yo" central, de la conciencia profunda. Ahí no hay sentidos ni mente. En la experiencia mística, el "Yo" central vive y experimenta la plenitud del Ser, de Dios, sin los mecanismos sensoriales o mentales. En estas experiencias no hay pruebas directas externas. Frente a ellas caben diversas actitudes: desde la total negación hasta el deseo de vivenciación y experimentación. Las experiencias místicas no se dan en una clase concreta de personas ni en una determinada religión. Más aún, en Oriente han existido y existen numerosos místicos que no pertenecen a ninguna religión. Ni siquiera al Budismo. Tales personas han llegado a vivir la Unidad con el Ser Absoluto, con Dios, sin referencia alguna a conceptos religiosos, ritos o cultos, sino sólo por la comprensión del Ser en sí mismo.
Cualquiera que con un sano sentido objetivo vea y observe la vida y sabiduría de estos místicos, más allá de toda ciencia y filosofía, comprenderá que toda esa profundidad de saber y esa serenidad y paz inalterable no son fruto de algo sensible o limitado.
Y no es solamente en Oriente donde se dan las experiencias místicas. A veces puede parecer que estos hechos extraordinarios tengan que darse lejos de nosotros. Y no es así. Entre nosotros, en todos los países existen tales personas tanto pertenecientes como no pertenecientes a alguna religión. No son las religiones el único camino hacia la experiencia mística.
La única condición para tales experiencias es una apertura o disponibilidad interior de la persona para que ESO, El Ser, Dios, se haga presente. El modo y circunstancias en que esto ocurre es muy diverso. Este es un tema para otro momento.
Tanto para los científicos como para la gente común que suele regirse únicamente por los sentidos y el mundo sensible, todas estas vivencias y experiencias místicas, todo este mundo de la conciencia (no de la mente) es algo lejano, incomprensible e irreal.


Es curioso observar que ciertas personas, aparentemente muy religiosas y creyentes, admiten "teóricamente", como una creencia más, estas experiencias de ciertos santos. Pero es una creencia diluida. Incluso da la impresión de que "creen" para quedarse satisfechos con "su fe", para dejar tranquila su conciencia. Pero en el fondo y en la práctica, su actitud es de incredulidad.
Así, pues, es un hecho que para la mayor parte de las personas que se rigen por los sentidos y por la lógica racional de lo sensible y perceptible, todo el conjunto de experiencias internas de la conciencia, es irreal. Para ellos únicamente tiene realidad lo que se palpa, lo que se ve, lo que se experimenta a través de los sentidos externos.
Para los místicos, en cambio, y para los maestros de la vida interior, tanto orientales como occidentales, para todos aquellas que han experimentado y vivenciado lo que es el Ser, La Realidad Única, Dios, todo lo que no es esa Realidad, es puramente ilusorio e irreal.
Todo aquello que existe pero es cambiante, transitorio, impermanente, mudable, no tiene verdadera y auténtica realidad. Todo lo que vemos en esos seres es la expresión aparente de Lo Real. Lo Real de verdad no es visible. Son visibles las formas con que se expresa y manifiesta. Esas formas es lo que vemos. Esas formas es lo que suele considerarse comúnmente como real. Son infinitamente variadas. Abarcan todo el Universo visible.
Este mundo sensible que es considerado por la mayoría de las personas como real, como lo único real, para los místicos tiene una muy relativa realidad. Es ilusorio.
La razón por la que el mundo sensible es ilusorio se basa en que todo lo material, lo sensible, está en todo momento en un constante cambio. Su existencia es tan inestable e impermanente que nunca podemos saber nada seguro y cierto sobre ello.
Además, todos los seres visibles tienen como base y fundamento de su existencia al Ser. Los filósofos lo llaman también la esencia. Las formas de las cosas visibles no pueden existir sin El Ser que las sustenta. Los teólogos hablan de la omnipresencia de Dios en todas las cosas. Los filósofos de la esencia que sustenta a todo ser existente.
Aparte de otras consideraciones, lo cierto es que lo real ha de tener una consistencia fija, permanente, ha de ser siempre idéntico a Sí mismo, cosa que no ocurre con las formas visibles de los seres materiales.
Así pues tenemos dos posiciones totalmente distintas y opuestas con respecto a La Realidad, a lo que es Real.
Por una parte para los científicos y también para el hombre de la calle, únicamente es real lo que es palpable, lo que se comprueba con la experiencia sensible. Lo demás, los fenómenos internos y de un modo especial los místicos serán irreales. A lo máximo se las llama "subjetivos" como una pura creación del sujeto.
Por el contrario, para el místico, para quien ha experimentado, vivenciado El Ser, o Dios, en su "Yo" central, ESO, El Ser, Dios, es la ÚNICA Realidad. Es El Ser que siempre ha sido, ES y será siempre idéntico a Sí mismo. Todo lo demás, el mundo visible, solamente son formas infinitamente variadas de expresarse El Ser, Dios. Esas formas no tienen realidad en sí mismas. Solamente son apariencias cambiantes de La verdadera Realidad que en Sí misma no varía. Sólo varía la forma de manifestarse.
Nosotros en lo más íntimo de nosotros mismos SOMOS el Ser, somos ESO. Somos Dios, somos Uno con El Ser, Uno con Dios. Y ese Ser se expresa y manifiesta en nosotros a través de nuestras respectivas personalidades.
(sigue en: ¿Vivimos la realidad? II)


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)


martes, 14 de junio de 2011

¿SOMOS ÚNICOS?


Una de las características que distingue al ser humano es la "conciencia de sí".
La conciencia de sí puede entenderse de dos maneras.
La conciencia de sí puede ser en primer lugar la conciencia del "yo" verdadero, de la realidad central.
Y puede entenderse también como la existencia encarnada, concretada en una personalidad determinada.
Dicho en otras palabras la conciencia de sí puede significar el conocimiento de lo que somos como identidad o el conocimiento de nuestra personalidad que es el modo como nos diferenciamos unos de otros.
La realidad o identidad profunda es común a todos los seres humanos. Es aquello por lo que somos iguales.
La personalidad es aquello por lo que nos diferenciamos unos de otros.
El desconocimiento de nuestra realidad profunda o sea de aquello por lo que somos personas, es la causa de nuestros mayores males. Cuando esta realidad profunda es suplantada y substituida por la personalidad o el "ego", , caemos en el "egoísmo". Es decir la defensa de lo periférico, de lo secundario de nosotros, enfrentándonos con todos los "egos" de los demás y creándose así la rivalidad y luchas constantes, viendo siempre en los otros unos posibles o reales enemigos.
La conciencia del "yo" verdadero une, armoniza, unifica porque el yo verdadero es amor.
Si tenemos una auténtica conciencia del "ego" o de la personalidad, sabiendo que ésta no es sino la forma como se concreta y se encarna el "yo" verdadero, no sólo no sería causa de muchos o todos los males que padecemos sino todo lo contrario, es decir, sería la ocasión de una mejor y mayor comprensión humana entre todas las personas.
La psicología tradicional apenas si se ha ocupado del conocimiento de nuestra realidad profunda. Se ha centrado en su estudio básica y exclusivamente en la personalidad, en lo que nos distingue a unas personas de otras. Pero apenas en lo que nos une.
El trabajo de la realización personal, o lo que es lo mismo, el trabajo para vivir como personas ha de basarse en el conocimiento y "vivenciación" clara de lo que somos como realidad profunda.
Cuando en lugar de vivir por la fuerza inteligente y amorosa que es nuestra realidad profunda, vivimos dirigidos por el "ego" de nuestra personalidad empezamos a vivir anormalmente como personas.
Una cosa es reconocer que tenemos un "ego", una personalidad concreta y otra muy distinta el vivir defendiendo y dependiendo exclusivamente de nuestro "ego" con sus exigencias egoístas y exclusivistas.
Un buen conocimiento de nuestra personalidad, previo el reconocimiento de nuestra realidad central, es necesario y sumamente útil para una mejor convivencia y entendimiento entre los seres humanos.



Muchos autores nos han dicho, quizás para levantar nuestro ánimo o para darnos importancia que somos únicos. Yo mismo hace años insistía en este punto. Hemos enseñado que somos tan únicos que nadie tiene ni tendrá nuestros mismos sentimientos, los mismos pensamientos, las mismas características que nosotros. Llegábamos a decir también que nadie tiene nuestras huellas dactilares... etc., etc. Y es cierto. Pero esta unicidad nuestra, es tan secundaria y accidental frente a la maravillosa identidad interior que nuestras diferencias no tendrían por qué ser causa de separación y rivalidad.
La verdad lisa y llana es que la mayor parte de la gente ha vivido creyendo y sigue creyendo que somos un cuerpo con una personalidad. Y no somos ni lo uno ni lo otro.
Samos una realidad central única y común en todos los seres humanos, revestida, encarnada existencialmente en unas formas corporales determinadas y con una personalidad determinada.
Estas formas corporales y esas formas personales o de personalidad son los modos distintos de expresarse la infinita energía, el infinito amor y la infinita inteligencia que somos en nuestra realidad profunda.
Esto que estoy exponiendo y sobre lo que hemos de volver porque es el punto básico y la razón verdadera para vivir como personas no es una teoría más. Tampoco es para creerlo y aceptarlo sin más. Es para comprobarlo vivencialmente cada uno en sí mismo.
Hablar y discutir sobre ello no tiene importancia ni utilidad alguna. Yo lo expongo para que los que están viviendo con una demanda interior de buscar "algo más" lo miren, lo piensen y luego traten de vivenciarlo en sí mismos.
Somos UNO en nuestra realidad profunda, con todas las demás personas.
Somos ÚNICOS en nuestras formas: cuerpo y personalidad psíquica.
Las formas cambian, se destruyen.
Nuestra realidad íntima y profunda es siempre idéntica a sí misma sin cambios ni destrucción.
Los que viven identificados con sus formas cambiantes. nunca pueden decir: soy esto. Porque eso que dicen ser, está cambiando en todo momento. Cambia constantemente nuestro cuerpo. Las células que componen nuestro cuerpo hoy son distintas de las que teníamos hace siete o diez años, con excepción, quizás, de algunas del cerebro. Y no digamos nada de nuestros sentimientos y nuestras ideas continuamente cambiantes por motivos muchas veces insignificantes y baladíes.
Todos los seres humanos somos UNO. Formamos la gran familia de amor o unidad.
Pero vivimos peleados, distanciados, divididos, por defender nuestros "egos" con la funesta característica del ego, el egoísmo, que es la defensa del "ego" excluyendo a los demás.
El resultado de esta aberración todos la conocemos.
Aunque resulte machacón he de insistir una y otra vez en el tema.
Mientras no sea evidente teórica o intelectualmente difícilmente podremos vivenciarlo.
Y si no lo vivenciamos nuestra vida no será una verdadera vida de personas.


Darío Lostado
(Vivir Como Personas)


martes, 7 de junio de 2011

LA REALIDAD ES UNA


Hoy tienes algo importante que hacer.
Mañana será tarde.

Hoy debes entender que no eres una individualidad separada de La Energía, del Amor, del Ser Uno.

Tú no eres fulanito de tal y los demás son otros.
Aunque tu mente individualista lo rechace, tú estás en los otros y ellos están en ti.



Sí. Ya sé que casi nadie piensa así.

Algunos sí saben, porque lo han intuido y visto interiormente, que La Realidad es Una e infinitas las manifestaciones exteriores de la misma.
¿Por qué va a ser más cierto lo que parece que nos dicen los sentidos y nuestra mente robótica, que lo que nos dice la evidencia de la intuición interna y la visión de la Inteligencia contemplativa?
Trata de vivenciarlo por ti mismo en la intimidad luminosa de tu ser amoroso.


Darío Lostado.
(Mensajes De Amor)


martes, 5 de octubre de 2010

TODOS SOMOS UNO


Las guerras entre los pueblos, que todos lamentamos, son la consecuencia y la suma de todas esas pequeñas guerritas que diariamente mantenemos todos y cada una de nosotros, en nuestras relaciones humanas.

Son unos pocos líderes y gobernantes los que deciden y dicen la última palabra, pero cada una de nosotros fomentamos el ambiente, con nuestras actitudes de rivalidad individualista y separatista.


No existe nada en el Universo que no está interrelacionado, aunque nos cueste ver y comprender el alcance de sus consecuencias.

Hemos de ver nuestra corresponsabilidad en el desarrollo de la sociedad en que vivimos y hasta en los acontecimientos lejanos a nosotros. Todos somos UNO.


Darío Lostado
(Mensajes De Realización)


jueves, 6 de mayo de 2010

SENTIRSE UNO


YO SOY TÚ


Nos cuenta Rumi de Masnaví que un viajero llegó a la casa de su amigo y llamó a la puerta.

-¿quién es? -preguntó desde dentro.
-Yo -respondió el visitante
-¡Fuera de aquí! En esta casa no hay lugar para ti.

Se marchó pensativo el viajero y meditó en sí y en su amigo. Se preguntaba por qué éste no quería recibirlo.

Después
Su amigo, desde dentro preguntó: de un cierto tiempo volvió de nuevo y llamó a la puerta.
Su amigo, desde dentro preguntó. ¿Quién es?
Soy tú, respondió el visitante.
El amigo le abrió la puerta diciendo:
Ahora que eres yo puedes entrar. En esta casa no hay lugar para dos.

Para penetrar en el corazón de alguien, hay que amarlo sintiéndose uno con él.

Nos une lo esencial. Nos separa lo diferente y accidental.

Lo que importa es el Amor-Uno que es el que nos unifica en lo esencial.


Sentirse Uno con el ser amado es el amor verdadero.


Darío Lostado
(Atrevete A Ser Libre)

lunes, 3 de mayo de 2010

AMOR


SOMOS AMOR

A pesar de las instintivas tendencias egoístas que gobiernan nuestro mundo, existe en todos nosotros un ansia profunda de amar y ser amados generosamente, desinteresadamente. Desde un nivel superior de conciencia podemos ver que todos estamos unidos en el Ser que nos hace ser. Es un nivel en el que los egos no mandan ni gobiernan nuestras vidas. La Luz que somos, nos hace ver que todos somos UNO y no puede haber rivalidades ni cálculos egoístas, porque cuanto más doy, más tengo y cuanto más amo, más profundamente soy amado. En este nivel de conciencia, no existen los condicionamientos para amar. Se ama porque somos amor, sin esperar retribución alguna.
El amor, cuanto más verdadero, más difusivo es, sin necesidad de estímulo alguno para amar.


Darío Lostado
(Mensajes Para Elevar La Conciencia)


martes, 30 de marzo de 2010

MENSAJE DE DARÍO A LOS VISITANTES DEL BLOG


Amigos visitantes de este Blog.

Soy Darío Lostado y deseo saludaros con mis mejores deseos de felicidad.
Mi buen amigo Guillem en su buen espíritu de servicio ha tenido la feliz y oportuna idea de abrir este Blog sobre mis libros y actividades, que agradezco ya que yo soy inexperto en estos trabajos y no se me habia ocurrido hacerlo.
La finalidad de este blog es exponer la enseñanza que tanto en mis libros como en mis conferencias he estado ofreciendo desde hace mas de 30 años a quienes desean ser ayudados en este camino del espiritu hacia la Verdad de nosotros mismos.
En adelante trataré de contestar las preguntas e inquietudes sobre este tema exclusivo y concreto de nuestro desarrollo interno: nuestro Ser Real, nuestra Conciencia, nuestra verdadera naturaleza profunda, evitando caer en las innumerables y opinables ideas de nuestro complicado y caprichoso yo personal.



Somos el SER Uno, no dual.
Somos Conciencia, la Conciencia Absoluta. Ese es nuestro punto de referencia. Lo demás pertenece al mundo variable, múltiple e ilusorio.
Somos Uno en el Ser Uno. Nuestras diferencias pertenecen al mundo de nuestra personalidad variable e ilusoria.
Cuando comprendamos y vivamos esta verdad, nuestra existencia evolucionará.
Estamos destinados a un estado de unidad,felicidad y paz.
Este es mi deseo para todos vosotros.


Darío Lostado