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lunes, 2 de mayo de 2011

PEQUEÑAS MALDADES


Tenemos la propensión de admirar a quienes hacen cosas y hazañas extraordinarias.
No nos damos cuenta de que cada momento, cada acto ordinario de nuestra vida, es lo que realmente cuenta, y no lo extraordinario y vistoso.
Recriminamos a los personajes de la historia que cometen o han cometido grandes crueldades y villanías.
Y no advertimos que nosotros, en nuestra propia vida diaria, somos crueles con quienes nos caen mal, simplemente porque hieren o han herido nuestro amos propio.
No los matamos como algunos personajes de la historia, pero hay un odio secreto en nuestro corazón que también nos cuesta reconocer, y el odio está ahí adentro, vivo, en el interior de nuestro corazón.

Photo by Guillem.



Tenemos la propensión de admirar a quienes hacen cosas y hazañas extraordinarias.
No nos damos cuenta de que cada momento, cada acto ordinario de nuestra vida, es lo que realmente cuenta, y no lo extraordinario y vistoso.
Recriminamos a los personajes de la historia que cometen o han cometido grandes crueldades y villanías.
Y no advertimos que nosotros, en nuestra propia vida diaria, somos crueles con quienes nos caen mal, simplemente porque hieren o han herido nuestro amos propio.
No los matamos como algunos personajes de la historia, pero hay un odio secreto en nuestro corazón que también nos cuesta reconocer, y el odio está ahí adentro, vivo, en el interior de nuestro corazón.
Tanto las grandes como las pequeñas ruindades y villanías son hijas del mismo padre; el ego individual destructivo que siempre ambiciona el poder, la superioridad sobre el otro, el orgullo y el placer en cualquiera de su formas.
No cometemos grandes fechorías, pero estamos inmersos en un sinfín de pequeñas maldades con quienes viven cerca de nosotros.
Nuestro mundo no está mal sólo por las grandes crueldades, sino también por esas innumerables ruindades diarias de cada uno de nosotros.
Tenemos una gran o pequeña responsabilidad para que el mundo sea un poco mejor.


Darío Lostado
(Despertar A La Conciencia Día A Día)

domingo, 17 de abril de 2011

AMAR AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO. NO MÁS QUE A TI MISMO



Amar al prójimo menos que a sí mismo es de egoístas que no saben que al no amar suficientemente a los demás tampoco se aman bien a sí mismos.
Amar al prójimo más que a sí mismo es propio de acomplejados con el infantil complejo de inferioridad pensando que ellos son unos pobres diablos indignos de ser amados hasta por sí mismos.
Los que pretenden amar a los demás, más que a sí mismos generalmente quieren verse a sí mismos como generosos y sacrificados por los demás.
También quieren ser tenidos por los demás como altruistas y ejemples de sacrificio generoso.
Amar al prójimo antes o después que a sí mismo es ignorar que al amar, tú estás en el otro, el otro en ti, Dios en ti y en el otro y tú y el otro en Dios porque el amor es Dios, y Dios es amor.
Ama al prójimo como a ti mismo.
Es la sabiduría más perfecta.
Tan sencilla que sólo los sencillos de corazón la entienden bien.
Porque la verdad se les descubre a los sencillos y humildes y se les oculta a los orgullosos y soberbios.
Amar al prójimo como a ti mismo quiere decir: Todo lo verdaderamente bueno que quieres para ti, quiérelo para los demás. Todo lo verdaderamente bueno (no sólo agradable) que haces para ti hazlo también a los demás.
Ni más ni menos. Ni antes ni después.
Lo mismo, siempre y al mismo tiempo.
Amar a los demás como a sí mismo es sencillo, sabio, armonioso y perfecto.
Es sabio porque es conocer que todo pensamiento, acción, sentimiento o palabra que procede de ti dirigida a los demás te beneficia a ti como a los demás.
Esto lo sabrás de verdad cuando lo compruebes en tu propia vida.
El verdadero conocimiento intelectual va acompañado de acción, Si no, ya no es verdadero conocimiento... Amarás al prójimo como a ti mismo.
Esta fundamental ley de oro de la Biblia y de la perfecta convivencia humana es completamente clara y sencilla.

Photo by Guillem.


Nos gusta a todos que los demás la cumplan con nosotros.
Pero no son muchos los que la cumplen con los demás.
Algunos pretenden aparecer más generosos amando a los demás más que a sí mismos.
Pero no se trata de tener momentáneos arrebatos de generosidad mal entendida.
Se trata de que cada día, cada momento, nuestra actitud sea generosa y amorosa con quienes viven junto a nosotros. No con los que viven en países lejanos o barrios marginados solamente.
También con ellos. Pero antes y principalmente con los que conviven con nosotros, con los próximos a nosotros, que suele ser más difícil.
Lo bueno que quieres para ti, ¿lo quieres también de corazón para tus hermanos, tus familiares, tus vecinos, tus compañeros de trabajo?
Ámate bien. Ama igualmente bien a tus prójimos. No es tan fácil amarse bien.
Cuando buscamos o conseguimos ciertas satisfacciones que halagan momentáneamente nuestros sentidos paro desequilibran nuestra vida y nos dejan una profunda insatisfacción interior, no nos estamos amando de verdad.
De momento podemos pensar que hacer lo que nos gusta es quererse bien. Pero no lo es. No siempre lo es. Eso puede ser válido en cierto sentido para un perro, incapaz de tener otras aspiraciones superiores.
Los padres que dan a sus hijos gustos que les perjudican en su salud o formación los aman peor que aquellos que se los niegan.
Lo mismo nos pasa a nosotros con nosotros mismos.
El pequeño, egoísta y caprichoso yo que todos llevamos dentro nos pide a veces caprichos inconvenientes aunque sean agradables de momento.
Cuando nuestra vida está gobernada por ese pequeño y caprichoso yo, cumplimos sus exigencias con los efectos nefastos consiguientes.
Cuando nuestra vida está, por el contrario, gobernada por el verdadero, humano y luminoso yoprofundo, sabe imponerse sin violencias ni represiones absurdas.
Las violencias y represiones inconscientes no son del yo verdadero.
Todo ocurre entonces con orden. Pero es necesario que el verdadero y profundo yo nuestro tenga las riendas del mando de nuestra vida habitualmente, frecuentemente, y si fuera posible, siempre.
Entonces el pequeño, y egoísta yo pataleará y gritará estrepitosamente.
Si nos amamos a nosotros mismos con este verdadero y profundo yo, si nos amamos de verdad, fácilmente amaremos a nuestros prójimos como a nosotros mismos.
Si nos amamos con ese pequeño y caprichoso yo surgirán innumerables conflictos en nosotros mismos y en la relación con los demás.
Ámate bien. Y amarás a los demás bien.
Esto no es teoría.
Quizás el desconocimiento de estos mecanismos nuestros que parecen simple teoría, ha hecho que tengamos una relación errónea con nosotros mismos y con los demás.
Ama de verdad y haz lo que quieras.
Entonces no habrá problema del antes o el después, del más o el menos.
Al amar de verdad, amarás a los demás como a ti. Y a ti como a los demás.
No habrá conflicto entre ti y los demás, entre el amor a ti y a los demás.
El conflicto sólo existe cuando detrás de lo que llamamos amor al prójimo se esconden otros intereses.

Photo by Guillem


A veces no amamos a los demás sino que amamos la satisfacción que sentimos al amar.
O amamos el premio que se nos da o se nos dará por eso que llamamos amar.
Amar al prójimo es desear con toda el alma su bien, su mejor bien. Y ayudarle a que él realice su misión de persona.
Entonces también tú estarás realizando tu misión de persona que es en parte ayudar a que los otros se realicen.
Tu realización se complementa con la ayuda a la realización del otro.
El verdadero amor a ti será también el amor al otro.
El amor al otro será una extensión del verdadero amor a ti.
El que se ama de verdad, trabaja por su propia realización y ayuda a que los otros también se realicen. No los realizará él, ni los obligará a las buenas o a las malas sino que los ayudará a que se realicen, ejercitando su propia naturaleza libre.
Ama a los demás como a ti mismo.
Ni más ni menos. Ni antes ni después.


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo)


viernes, 28 de enero de 2011

LA PAZ NO ESTÁ LEJOS


Un famoso profesor de una universidad importante de los EE.UU. había oído hablar de la tranquila paz en que vivían unos monjes de Oriente.
No lo dudó un momento. Viajó y se presentó ante el maestro-guía de aquellos monjes.
Le preguntó el monje: ¿Qué busca usted aquí? ¿A qué ha venido desde tan lejos?
Contestó el profesor: Vivo lejos, en un trabajo constante y abrumador. Y vengo buscando la paz.
Le dijo el monje: ¿Por qué pierde tiempo y dinero? La paz está muy cerca de usted. Está dentro de usted mismo. Sólo es necesario saber descubrirla...


¡Descubrir la paz!
Descubrir que la paz aflora en el corazón de cada uno de nosotros cuando ponemos armonía y orden.
Cuando nuestra casa, nuestra habitación o nuestro escritorio, está desordenado, no sabemos dónde están las cosas, ni siquiera sabemos qué tenemos o cuántas cosas nos estorban. Necesitamos poner orden. Ya organizados respiramos y nos sentimos tranquilos, con más ganas de trabajar y con más gusto de estar allí.
Muchos desánimos, muchos desalientos, muchas inquietudes desaparecerían si pusiéramos orden en nuestros pensamientos, deseos, ambiciones y actitudes. Si supiéramos qué nos falta y qué nos sobra.
Seguramente nos falta más amor a la vida sencilla y nos sobra mucho afán de figurar, de querer parecer más que los otros.
Nos sobra envidia, ambición desmedida.
Cuando estos pensamientos, sentimientos y deseos se reconocen honrada y sinceramente y se organiza la casa interior eliminando lo que sobra y adquiriendo lo que falta, se consigue la paz. Sin ir al Oriente. Sin ir a ninguna parte.
Muchos piensan que esto en la práctica es difícil.
Es difícil sólo cuando se quiere pero no se quiere. Cuando no se quiere de verdad. Cuando se quiere tener paz pero no se quiere quitar lo que sobra, o no se quiere poner lo que falta.
No se puede tener la paz y estar apegado a vanidades inútiles y esclavitudes orgullosas y torpes.
La paz no está lejos para los sencillos de corazón. La paz está dentro de ti. Descúbrela y vívela.
Ninguna paloma mensajera te traerá la paz de ninguna parte.
Ninguna reunión de la ONU ni de organización alguna implantará la paz en tu interior.
Los demás sólo lograrán, a lo sumo, poner orden y tranquilidad exterior, que me temo dura poco tiempo si los individuos, las personas no tienen orden y paz interior.
Tú puedes imponer la paz en ti.
Tu paz será una chispa de paz en el mundo.
Empieza por ahí.
No estás solo. Somos muchos.
La paz puede ser hoy mayor. Y estar más cerca.


Darío Lostado
(Alegría De Ser Tú Mismo)


miércoles, 20 de octubre de 2010

¿TE ABURRES?


¿Eres tú de los que se aburren?
El aburrimiento es la paralización del corazón y la cerrazón de la mente.
Para algunos, cada día es una penosa repetición del anterior.
Puede ser que tengas todo para vivir cómodamente. Pero quizá te falta el frescor y la lozanía de una conciencia lúcida y atenta, consciente de sí misma.
Mira hacia dentro y mira hacia fuera.
Dentro verás La Verdad de ti.
Fuera verás el colorido de las flores, el candor del niño, el alegre revoloteo de los gorriones y calandrias y el azul brillante del cielo. Puedes ver sombras, nubes y negrura.
Pero es porque hay sol y luz.

Photo by Guillem


Darío Lostado
(Mensajes de alegría)


sábado, 18 de septiembre de 2010

TÚ ERES EL TEMPLO


Siempre desde niño, me han llamado la atención esos elegantes y lujosos templos y catedrales, levantados supuestamente en honor de Dios. Y siempre he pensado que Dios ni quiere ni necesita elegantes y artísticos templos materiales sino el templo del corazón de cada hombre, donde se sienta en su casa, por el amor y la calidez del alma de cada uno.

Algunos dicen que ambas cosas son necesarias. Pero en verdad sólo una cosa es necesaria. ¿Sirven los elegantes y ricos templos para esa sola cosa necesaria?



Si por cada templo material hubiera un corazón que fuera templo y altar del amor divino, quizá veríamos a Dios vivir entre nosotros sin reservas ni misterio.


Darío Lostado
(Mensajes de Amor)


martes, 22 de junio de 2010

TRABAJAR CON EL CORAZÓN


PONER CORAZÓN EN LO QUE HACES


Es fácil ver que muchas organizaciones de beneficencia y caridad no tienen la eficacia que debiera corresponder al trabajo que ponen sus organizadores y miembros que en algunos casos es de una dedicación total.
Me pregunto por qué.
Se trabaja mucho con las manos, con la inteligencia, haciendo planes y proyectos...
Se habla, se construye, se organizan actos..., hasta se tienen emociones momentáneas de compasión, de generosidad, de entusiasmo...
Pero es necesario trabajar más con el corazón.
Es necesario trabajar, hablar, actuar, sentir más con el corazón. Y esto hay que hacerlo constantemente, habitualmente.
No se trata de tener hoy un sentimiento momentáneo de compasión o amor.
Se trata de que nuestra actitud sea generosa y amorosa no sólo con la obra u organización en la que se trabaja sino en todo y con todos.
No se puede jugar a ser buenos y generosos a ratos.
No es tampoco difícil encontrar personas que se cobijan en obras de caridad y generosidad y se esfuerzan por trabajar muy activamente pero con una sutil e íntima intención de autocomplacencia y de cara a la galería.
Por eso muchas de estas personas se quejan de que los demás no colaboran, no responden...
En realidad suele ser su actitud de corazón, la que provoca esa ausencia, esa inhibición y ese alejamiento de muchas personas.



Nuestra interior actitud egoísta, interesada, provoca en los demás ese rechazo que advertimos y del que nos quejamos.
La mayor parte de la gente se queja de que los demás son egoístas, solamente cuando ellos mismos lo son.
Nos solemos quejar de los demás, justamente de aquellas cosas que hay en nosotros. Pero difícilmente las queremos reconocer.
Cuando de verdad se trabaja con el corazón sincera y habitualmente, se engendra a nuestro derredor deseos de generosidad.
Esto es válido en todos los aspectos y niveles de nuestra vida. No solamente cuando se trabaja en organizaciones benéficas sino siempre y en todo.
La mejor manera de trabajar eficazmente por los demás es trabajar en mejorar mis actitudes personales.
La mejor manera de conseguir lo mejor para mí, es trabajar generosamente, cordialmente, desinteresadamente por los demás.
Porque entonces los demás no tienen actitud de lucha hacia mí sino de cooperación.
El que egoístamente se preocupa de sí y de su provecho, incluso en trabajos humanitarios en favor de los demás, está labrando su ruina y su fracaso.
El que trabaja por los demás con el corazón y de verdad mejorará a los demás y a sí mismo.
¿Te quejas tú del egoísmo de los demás y de que cada uno va a lo suyo?
Sospecho que justamente eso mismo estás haciendo tú. La verdadera generosidad lo es incluso hasta para comprender el egoísmo de los demás y no quejarse de él.
El amor trae amor.
La generosidad verdadera atrae generosidad.
Lo que somos eso provocamos en los demás.
Pon el corazón en lo que haces y tu trabajo será bien aceptado.
Y también harás que otros hagan, con amor, lo que tú haces con amor.
Ten presente que es posible que haya ojos sucios que miren con corazón sucio tu trabajo.
Pero eso no debe desanimarte. Cuenta con ello.
Si trabajas con el corazón, seguirás adelante.
No te harán desistir ni los aparentes fracasos, ni las críticas, ni las envidias, ni la falta de reconocimiento por parte de los demás.
Trabaja con el corazón.
Pon el corazón en lo que haces.
No eres máquina.
Eres persona. Y persona con corazón.


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo.)

jueves, 6 de mayo de 2010

SENTIRSE UNO


YO SOY TÚ


Nos cuenta Rumi de Masnaví que un viajero llegó a la casa de su amigo y llamó a la puerta.

-¿quién es? -preguntó desde dentro.
-Yo -respondió el visitante
-¡Fuera de aquí! En esta casa no hay lugar para ti.

Se marchó pensativo el viajero y meditó en sí y en su amigo. Se preguntaba por qué éste no quería recibirlo.

Después
Su amigo, desde dentro preguntó: de un cierto tiempo volvió de nuevo y llamó a la puerta.
Su amigo, desde dentro preguntó. ¿Quién es?
Soy tú, respondió el visitante.
El amigo le abrió la puerta diciendo:
Ahora que eres yo puedes entrar. En esta casa no hay lugar para dos.

Para penetrar en el corazón de alguien, hay que amarlo sintiéndose uno con él.

Nos une lo esencial. Nos separa lo diferente y accidental.

Lo que importa es el Amor-Uno que es el que nos unifica en lo esencial.


Sentirse Uno con el ser amado es el amor verdadero.


Darío Lostado
(Atrevete A Ser Libre)

martes, 4 de mayo de 2010

EXPANDIR CONCIENCIA


¿Quieres eliminar las luchas y las enemistades en tu vida?
No trates tanto de mejorar tus gestos y palabras.
Trata de mejorar más bien, tu ver y tu sentir interior.



Si abres y expandes tu conciencia y tu corazón, darás cabida a la comprensión y el amor.

Darío Lostado
(Ama Y Haz Lo Que Quieras)


sábado, 24 de abril de 2010

NIVELES DE CONCIENCIA


ELEVAR LA CONCIENCIA

El desajuste más común de nuestra sociedad reside en que la mayoría de las personas se desenvuelven en un nivel de conciencia muy bajo y primario. El propósito de la mayoría de las personas primordialmente es adquirir más, para dominar más, tener más, para afirmarse sobre los otros, queriendo aparecer como más y mejor. Esta tendencia es un signo evidente de que se sienten débiles y vacíos. Los hombres de nuestro tiempo viven en la epidermis de sí mismos. En este nivel de sentidos y vanidad tan sólo conseguiremos chispazos de placer fugaz. Jamás vivencias felices de gozo sereno y estable.


Si tienes poca paz en tu corazón, examina en qué nivel de conciencia estás viviendo. Encontrarás que necesitas mirar desde más arriba y más adentro.


Darío Lostado
(Mensajes para Elevar la Conciencia)