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domingo, 19 de mayo de 2013

UNIÓN


Las diferencias, separaciones y divisiones entre los hombres acarrean siempre infelicidad.
La razón de la hermandad humana reside en que todos participamos de la misma naturaleza, tanto la humana como la divina.
Cuando las células y órganos de un cuerpo están en armónica relación mutua, el organismo entero goza de salud y feliz bienestar. Y por el contrario, cuando no existe una relación armónica entre ellos aparece la enfermedad.


Es exactamente lo que ocurre en este gran organismo de la familia humana. La destructiva individualidad separatista hace que la vida entre los hombres sea de constante rivalidad y enfrentamiento. El amor-unidad con La Vida-Dios y con los demás hombres es la única forma de felicidad.


Darío Lostado
(Mensajes De Amor)


lunes, 4 de febrero de 2013

CONSCIENCIA ABSOLUTA


La conciencia con que yo escribo y la conciencia con que tú lees son dos en apariencia, pero una sola en realidad.
Ambas buscan la misma realidad y esa búsqueda es el Amor, el único Amor.
Las interpretaciones de nuestra mente nos separan, mientras que la luz única de la Inteligencia-Consciencia nos unifica.


No hay tantas consciencia como personas. Hay una única Consciencia Absoluta e Infinita, de la que participan de innumerables formas, las diversas personas conscientes.
Tu conciencia te dice que todo acto de amor, por pequeño que sea, procede del Amor que eres por naturaleza. Este Amor minimiza nuestras diferencias y valora más y más la Unidad de nuestra identidad.


Darío Lostado
(Mensajes De Amor)

martes, 18 de diciembre de 2012

LO ÚNICO PERMANENTE


La evolución es la ley de las formas de La Vida.

El número y la multiplicidad es la ley del Universo, de las formas cambiantes del mundo.

La Unidad, en cambio, es la ley de Dios, del Ser.

La Vida se expresa siempre a través de la evolución de las distintas formas.

El Universo está compuesto por las infinitas expresiones físicas de las cosas que lo integran.


El Ser, Dios, la Unidad, es la base y el fundamento de todo cuanto existe. Y es lo único permanente que no está sujeto a cambio alguno. Es el mismo Ser que nos hace ser.


Darío Lostado
(Mensajes Para Elevar La Conciencia)


lunes, 10 de diciembre de 2012

YO SOY TÚ


Nos cuenta Rumi de Masnaví que un viajero llegó a la casa de su amigo y llamó a la puerta.

-¿Quién es? -preguntó desde dentro-

-Yo -respondió el visitante-

-¡Fuera de aquí! En esta casa no hay lugar para ti.

Se marchó pensativo el viajero y meditó en sí y en su amigo. Se preguntaba por qué éste no quería recibirlo.


Después de un cierto tiempo volvió de nuevo y llamó a la puerta.
Su amigo, desde dentro preguntó: ¿Quién es?
Soy tú, respondió el visitante.
El amigo le abrió la puerta diciendo: Ahora que eres yo puedes entrar. En esta casa no hay lugar para dos.

Para penetrar en el corazón de alguien, hay que amarlo sintiéndose uno con él.
Nos une lo esencial. Nos separa lo diferente y accidental.
Lo que importa es el Amor-Uno que es el que nos unifica en lo esencial.

Sentirse Uno con el ser amado es el amor verdadero.


Darío Lostado
(Atrévete A Ser Libre)


sábado, 29 de septiembre de 2012

PARTE Y TODO


La teoría holística (holos = "todo") nos enseña que cada cosa es un "holon" o una parte del todo, pero que su razón de existir es ser el Todo.
Se han hecho estudios y experimentos, y se ha visto que en una parte de una hoja de árbol se ve toda la hoja.
Todo cuanto existe en el universo es parte de una totalidad y en cada parte está la totalidad entera.
Algunos toman el ejemplo de una malla o red. La malla o red no puede existir sin cada uno de sus nudos y, a su vez, el nudo existe por ser parte de la red.


Debiéramos darnos cuenta de que formamos esta gran red del universo. Y de esta otra red más pequeña de la humanidad. Y dentro de la humanidad formamos parte de una sociedad determinada y en esa sociedad somos parte de una familia o grupo familiar... No somos solos. Nadie es solo. Nada es solo o separado del todo.
Cuanto más nos sintamos conscientemente parte y el universo entero, viviremos en mayor armonía en nuestra existencia.
Las rivalidades dividen y destruyen.
Los separatismos son antinaturales y van en contra del sentido de la evolución del universo y de Dios.


Darío Lostado
(Despertar A La Conciencia Día A Día)

viernes, 6 de julio de 2012

CUIDADO CON LAS EMOCIONES


El amor auténtico no puede ser en sí emotivo, porque la emoción nace y el amor es eterno. En la emoción, yo me siento "otro" o los "otros". Y eso es la negación del amor que es la unidad.

Cuando consigo algo que deseaba o encuentro a alguien que deseaba ver, se da un estado emocional de alegría. Y de tristeza cuando ocurre lo contrario. Pero ambas actitudes y estados son ilusorios. Nada de eso es la realidad. Todo ello es una pura lucubración de la mente. Yo y el "otro" tan sólo estamos separados por nuestra mente, pero no en la realidad.

Es evidente que esto contrasta con la falsa creencia en que hemos sido educados de que existe una realidad que llamo "yo" y otra que llamo "el otro". La realidad es una. Tan sólo hay separatividad en los conceptos mentales con los que nos manejamos comúnmente.

Esa idea de separatividad es, por cierto, la causa de todas nuestras calamidades a nivel humano personal, a nivel social y de toda la Humanidad.

En el amor verdadero no existe "el otro".

Amar es sentirse uno en el otro. Esto es así en la realidad aunque nuestras mentes se resistan a admitirlo. Pero si yo no lo pienso, no lo siento y no lo vivo así, no estoy viviendo el amor verdadero sino una semejanza mental. Así se explican todas las depresiones, vacíos, angustias, soledades y tristezas que aquejan a la Humanidad.

Quiéralo o no, sépalo o no, Dios es más yo que lo que yo pienso que soy yo. Esa es una unión que no se puede negar porque si se negase, ese ser que llamo Dios sería un dios falso o un simple concepto o palabra.

Vivimos en un mundo imaginario, un mundo donde creemos que hay personas diversas, a las que hay que amar de distinta manera, incluso en algunos casos, personas a las que hay que odiar. Es el mundo de la separación, que tan sólo tiene base en nuestra mente separatista que nos hace ver multiplicidad real donde tan sólo hay multiplicidad de formas, de manifestación del único Ser que es Amor, Unidad. Estamos viviendo con la pretensión de creer que este mundo de formas visibles es real cuando la única realidad de él es el cambio permanente y su fugacidad instantánea.

La emoción es una forma de la imaginación irreal.

Las sensaciones son alteraciones de los sentidos. Y los sentidos tan sólo son instrumentos del cuerpo. Y el cuerpo es la forma ilusoria con la que más identificados estamos en nuestra existencia. Por eso tenemos miedo a perderlo, porque creemos que perdemos todo lo que somos. Ese es el error y esa es la causa de la mayor parte de nuestros temores.


Al estar identificados con nuestro cuerpo, toda nuestra existencia gira alrededor de las necesidades y satisfacciones exclusivamente del cuerpo que creemos ser.

En la satisfacción o negación de esa complacencia, aparecen las emociones alegras a tristes o a la inversa, con sólo cambiar un pensamiento favorable o desfavorable en su mente. Lo ilusorio, lo existente, para con el tiempo.

Sólo "lo que eres" está fuera del tiempo y es permanente".

Cuando se comprende el proceso del vaivén transitorio de las emociones, la serenidad y paz inundan el alma.

El equilibrio emocional tan necesario para ser feliz, no se conseguirá mientras vivamos con errores graves en nuestra mente.

¿Cuales son estos errores? Cada uno ha de ir descubriéndolos en sí mismo, pero el más grave y madre de otros muchos errores es el de creer que yo soy esa idea que se ha ido formando en mi subconsciente a través de programaciones exteriores falsas y de la identificación que nos hemos creado con nuestro cuerpo, nmuestra honrilla, el personaje de nuestra personalidad que, a toda costa queremos imponer y afirmar sobre los demás.

Por todo esto, podemos afirmar que así como el amor es de tu yo verdadero, de tu naturaleza más íntima, las emociones son de tu pequeño yo, de tu personajillo, de la falsedad de ti.

Mientras somos esclavos de nuestras emociones, podemos observar que todas esas actitudes de altruismo, bondad, generosidad, servicio... se quedan en la autocomplacencia del pequeño yo personal que está sediento de emociones gratas.

Todo servicio, amor o preocupación por los demás no es sino un servicio y complacencia de sí mismo, si se está viviendo esclavizado al yo personal.

En la vida diaria nos encontramos con personas que supuesta o aparentemente viven pendientes del servicio y solidaridad con los demás y en cambio, se arrastran en un mar de desasosiogo, inquietud, inseguridad y depresiones... Tales personas harían muy bien si analizaran y examinaran, desde dónde están sirviendo a los demás y queriendo ser generosas y útiles...: Y esto es muy sencillo de verlo, si en sus trabajos van buscando emociones de alegría en los resultados de sus servicios, cuando estos son exitosos y, por el contrario, se sienten tristes y depresivas cuando los resultados no son favorables, deben ver que es necesario y urgente cambiar su actitud egocentrada y obrar desde una actitud de amor generoso, que es el fondo de nuestra naturaleza más íntima, que permanece serena aun en las circunstancias más adversas y no se ve arrastrada por emoción alguna.

El egocentramiento nos separa de los demás, y el amor auténtico hace que la distancia entre yo y el otro sea igual a cero.


Darío Lostado
(Atrévete A Ser Libre)

martes, 19 de junio de 2012

LA EXPERIENCIA DE UNIDAD


Hace unas pocas semanas, un vecino mio salía de su casa.

Le dije: "¿A dónde vas?. Y me contestó: "Voy a misa. Rezaré por ti".

Le contesté: "No es necesario. Hace una hora que he salido de casa a dar un paseo y he estado mejor que rezando. He estado viendo que el Dios al que supuestamente vas a pedir algo, estaba presente en las personas que iban por la calle, y por supuesto, en mí mismo. ¿Crees que este Ser que vive en mí no sabe lo que necesito? He visto a este Ser-Dios sosteniendo los árboles que nos dan sombre, a los pajarillos que están buscando su sustento por las aceras, a las nubes que atraviesan el cielo azul... He visto mientras caminaba que es el mismo Dios el que ríe y juguetea en esos jóvenes que alborotan la calle como en el viejito que está hambriento pidiendo limosna".

Mi vecino me miró sorprendido y dijo entre dientes: "Está bien, >No se me había ocurrido nunca eso". Y se fue a su misa.

Yo me quedé pensativo. Ese amigo va todos los domingos de su vida a misa. Tiene ya unos setenta años. Y ¿nunca le han dicho en los sermones que es Dios quien nos sostiene a todos y todas las cosas?
Hace dos mil años ya el Maestro Cristo dijo que su deseo era que fuéramos Uno con él y el Padre común. Su principal enseñanza fue que somos UNO con él y Dios. Y sigue siendo una novedad para quienes asisten a los templos con regularidad.

La metafísica de Los Vedas, hace ya tres mil años, nos enseñaba que El Ser es no dual. Es no dos. Es UNO. Esa es la Vedanta Advaita, enseñanza esencial en Oriente.

Aparte de los tres estados de conciencia conocidos por todos, ellos nos hablan del cuarto estado de conciencia que es "Turiya", que dicho en palabras simples vendría a ser el estado de la conciencia que se siente Una con el Ser, con el Cosmos y con Todo. Es la conciencia de Unidad.


Esta conciencia de Unidad es a la que han llegado todos los místicos cristianos, sufíes, judíos y los no pertenecientes a religión alguna, porque para ser un místico o llegar a ese estado de Unidad no es necesario pertenecer a ninguna religión.

Las diversas religiones suelen tener como finalidad primordial el infundir en sus fieles el verdadero sentido religioso, que frecuentemente queda reducido a unos ritos y enseñanzas dogmáticas.

Pero el auténtico sentido religioso es muy simple: es sentir al Ser Infinito, la Inteligencia Infinita que está presente en todo sin excepción y que dirige todo con sabiduría y amor.

En el Mandukya Upanishad, se nos dice entre otras cosas: "Los seres humanos, en principio serenos, incondicionados y eternos, por su misma naturaleza, son idénticos, sin distinción alguna, son el Ser real que es puro, pleno y eterno".

Y en otro lugar: "Aquellos que se dejan llevar por la visión de la diversidad no están en la plenitud del Ser". "Sólo poseen sabiduría quienes mantienen inquebrantable su convicción en el Ser eterno e idéntico a sí mismo. Pero el hombre común no comprende esto.

Son muchos los textos orientales llenos de sabiduría que nos enseñan esta Verdad apodíctica, la cual no admite contradicción.

Podría pensarse que esta conciencia de unidad es poco menos que inalcanzable. Pero no es así. Son muchas las personas que, con una profunda emoción, me han contado más de una vez sus experiencias de unidad. Una me dijo: Me senté un una roca frente al mar y me quedé como extasiada y sentía que yo era el mar y aquella roca sobre la que estaba sentada. Esa es una experiencia de Unidad.

¿Hay algún pensamiento, alguna experiencia o realidad más dichosa que esta: "que somos Uno con la Realidad Absoluta?

Lo esencial de todo trabajo en el camino interior debe conducirnos a esta verdad tan grandiosa y simple a la vez. Soy Uno con El Ser Infinito. Y no puede ser de otra manera, porque el Ser, si es Absoluto, no admite que exista algo fuera de Él. Todo está en Él.

Pero nosotros, los seres humanos, estamos conscientemente con lo esencial de nosotros mismos, que es nuestra conciencia.

¿Piensas lo distinto que sería nuestro mundo si tuviéramos este sentido de unidad de unos con otros y de todos con el mismo Ser que nos anima a todos?

¡Cuántos enfrentamientos personales y sociales dejarían de existir!

Si tuviéramos esta verdad como fundamento de nuestra vida, todo sería muy distinto. El mundo feliz que imaginó Husley sería una pobre imagen de lo que sería nuestra realidad.

Y no hay ninguna verdad tan verdad como esa de la Unidad de todos los seres en el Ser.

Cada uno de nosotros puede vivirla a su modo personal y en su medida adecuada. Esté en nuestras manos y depende de cada uno de nosotros.


Darío Lostado
(Atrévete A Ser Libre)




viernes, 2 de marzo de 2012

LO QUE SUELE ENTENDERSE POR AMOR


Pasaba  una mañana de verano por delante de una carnicería.
En la puerta, un regordete y simpático cachorrito de perro mordisqueaba una gran salchicha que la daba su joven amo.
El joven se la dejó en el suelo y entró en la tienda. El cachorrito, echando una mirada de apetito a la salchicha se fue adentro de la tienda con su amo. El joven salió con el cachorro para que comiera la salchicha. Mientras él permanecía con el cachorro dándosela con la mano, el perrito la comía feliz. Pero cuando el joven entraba en la tienda, dejando la salchicha en el suelo, aunque mirándola con gula, seguía a su amo dejando la salchicha. Al fin el joven entendiendo el deseo de su cachorro, mantuvo la salchicha en su mano hasta que el perrito gustoso y feliz la comió toda.

El "yo" físico del estómago del perrito amaba la salchicha. Pero su "yo" afectivo amaba a su amo. Y este amor era mayor que el otro.
Cuando se aunaron los dos deseos, el de comer la salchicha y el de estar con su amo,. el perrito se sintió feliz.

Antes de adentrarnos en el tema hemos de ver y notar con claridad que hay dos maneras de enfocar el sentido del amor: uno es el sentido profundo que no es sino el sentimiento subjetivo de unidad entre el ser que ama y el amado, donde ya no son dos sino uno, distinguiéndose y respetándose las diferencias personales accidentales y otro el sentido en que suele entenderse el amor por la mayoría de las personas, que consiste en una atracción y deseo hacia lo que resulta apetecible y bueno.
Hablaremos primero de la clase de amor más corriente y más vulgar entre la mayor parte de las personas.
El que sea mayoría el número de personas que aman y sienten así sobre el amor no lo constituye por eso en bueno y verdadero.
Lo único que podemos afirmar es que la mayoría vive en el error de considerar amor verdadero lo que es un amor a medias, un amor muy elemental. Así nos podemos dar cuenta de que por más que se diga en la vida corriente que "se ama" o que "se hace el amor"... la gente sigue viviendo huérfana de amor.
Hemos dicho que lo que normalmente se entiende por amor es la atracción o deseo que se siente hacia algo o alguien que se considera deseable, bueno o útil.
Todo ser vivo, plantas, animales y seres humanos sienten esa atracción hacia lo que les resulta útil, provechoso, agradable o bueno.
Para todos es suficientemente manifiesto y evidente, a poco que se observe la naturaleza, las atracciones, apetitos e inclinaciones que sienten las plantas, los animales y por supuesto el ser humano.
Dejamos, pues, claramente establecido que a la atracción que se provoca en todo ser vivo hacia algo o alguien que aparece como deseable y apetecible se le llama amor. Así suele decirse que ciertas plantas aman la sombra y otras en cambio aman el sol.
Es obligado reconocer que éste es el sentido que, en la vida social, corrientemente rige, en la práctica, la vida de la mayoría de las personas.
Es un amor del nivel físico-sensitivo. Y en cierto sentido del nivel psíquico inferior.
Para comprender las múltiples contradicciones que oímos y vemos en la vida diaria sobre tantas relaciones amorosas "apasionadísimas" (!!) hoy y reducidas a cenizas mañana, es necesario distinguir bien de qué nivel de amor se trata.
Cuando más adelante hablemos del amor-amor, del amor que brota del centro amoroso y no de los sentidos físicos periféricos, veremos que estas contradicciones y altibajos absurdos desaparecen, porque el amor a nivel profundo es unidad esencial y armonía vital sin fisuras.
Únicamente en el nivel de la personalidad se dan las contradicciones y las desilusiones amorosas. Nunca a nivel del espíritu.
Todo cuanto el ser humano hace en su existencia lo hace por amor. El único motor de la vida es el amor.
Todo es amor y no hay cosa alguna que no sea manifestación y expresión de amor.
Aunque parezca una paradoja, hasta los crueles actos de injusticia y odio son producto de amor. Un amor desvirtuado y desviado por la ignorancia y el bajo nivel de consciencia. Pero la energía por la que esas acciones son realizadas brota siempre de la energía amorosa.
Todo ser, toda acción es efecto de la Realidad-Amor que siempre es positiva, aunque los mecanismos intermedios o instrumentos la usen o dirijan destructivamente, sobre todo, el mecanismo mental.
Cuando la conciencia se mueve en un nivel bajo y elemental de desarrollo, su impulso está torpe y erróneamente dirigido, más a la destrucción y desunión que a la armonía unificadora.
A ese impulso desordenado y erróneamente dirigido lo calificamos y llamamos conceptual y verbalmente como odio. Pero la energía que lo impulsa solo puede ser amor.


Todo cuanto existe, toda acción tiene su origen en la esencia Una, en la energía Una, en el Ser Uno que es Amor.
Él es Uno indivisible, Por eso es amor infinito. Cuanto más Uno, más Amor. Porque Amor es la Unidad. Así como toda división o desunión es llamada desamor u odio.

Todas las acciones humanas llamadas egoístas o defectuosas son sombras del amor. Ellas no son el amor pero señalan al amor como a su fuente y origen, que las proyecta y las produce.
Y es que detrás de todas la acciones por más egoístas, malévolas u odiosas que parezcan hay una intención de bien y amor por pequeño, limitado, erróneo o egoísta que sea.
Todas las envidias, injusticias, recelos, desamores y odios que diariamente percibimos en nuestro mundo son sombras del Amor. Los podemos llamar pequeños o falsos amores. Pero las palabras que usamos son únicamente conceptualizaciones del Amor. La Realidad, toda realidad es solamente Amor. Lo que llamamos desamor u odio es únicamente una conceptualización de las sombras del amor.

Yo estoy escribiendo por amor. Tú lees por amor.
Las acciones o conductas aparentemente de desamor no son sino el efecto de vivir, ver y juzgar por las sombras o los reflejos
La Realidad que está más allá de los reflejos y las sombras no puede ser nada más que Amor.
El fin o sentido de la vida humana es liberarse del error de las sombras y los reflejos para llegar a la Verdad de La Realidad, del Amor.

Mientras juguemos con amores objetivos, conceptualizados, idealizados estaremos jugando a ser buenos, a ser más o menos amorosos...
Cuando tomemos conciencia del Amor que somos como realidad verdadera, dejaremos de hacer teatro en la vida representando personajes simpáticos, atractivos, triunfadores, buenos o amorosos.
Es conveniente que sepamos a qué nos referimos en cada caso cuando para cosas tan distintas usamos las mismas palabras.
Una cosa es el amor intimo y central del espíritu por el que una persona se siente una con la persona amada y otra cosa muy distinta es el amor por el que una persona tiende a estar o conseguir a otra persona porque la encuentra agradable, útil o conveniente para sus fines y satisfacciones egoístas.
Es necesario saber distinguir aquel amor superior del espíritu, de este otro egoísta de la personalidad psicofísica. instintiva.
Sabemos que el amor-amor del espíritu no es muy frecuente. Pero no quiere decir que no exista y uno sea una realidad de cada día, aunque escasa, entre personas humanamente muy desarrolladas. Es el amor al que estamos llamados y destinados todos. Pero la mayoría de las personas se quedan atrapadas en la maraña de las pretensiones individuales de la personalidad. Y se crean un amor egocentrado de personalidad con el que se manejan prácticamente toda su vida.

Este sentimiento de atracción física, mental o afectiva es siempre egocentrado. Aun en los casos que parecen más espirituales, como en el de tantas personas que dicen que aman a Dios, lo hacen "para ir al cielo". No es corriente encontrar aquel amor:

"...Muéveme en fin tu amor
y en tal manera
que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno te temiera."

Este amor, aunque generoso y desinteresado es un amor de personalidad, porque el que ama se siente una persona separada individual y distinta de la persona amada.
En el nivel en que se desenvuelve la mayoría de las personas, éste sería y es el amor perfecto. Y sería deseable que fueran muchas las personas que amaran de esta manera.
Lo corriente y más común es ese amor egocentrado interesado, que busca la complacencia de los sentidos e instintos o del sentimentalismo sensible y emotivo.

Es evidente que la palabra amor en el lenguaje corriente es una palabra equívoca.


Darío Lostado
(Somos Amor)





viernes, 18 de noviembre de 2011

UNITARIO


Dentro de la mentalidad común en que se suele vivir parece lógico el consejo de sufrir con los que sufren, reír con los que ríen y ayudar a los más necesitados.

Cuando miras más en profundidad y comprendes que tu esencia básica es común a la de los demás, ves que no hay otros, más que en tu conciencia. Lo que llamas yo y los que llamas los otros, no son sino dos enfoques o zonas de tu conciencia, de una misma e idéntica realidad.

Cuando comprendas esta Unidad, no te sentirás solidario sino íntimamente unitario.

Esa comprensión es mucho más eficaz q ue todos los demás consejos.



Darío Lostado
(Mensajes De Amor)

sábado, 8 de octubre de 2011

¿VIVIMOS LA REALIDAD? (I)


Es frecuente oír reproches como éste: "Tú no vives con los pies en la tierra, vives en las nubes, no estás en el mundo real..."
Normalmente estos reproches suelen hacerse a aquellas personas idealistas, imaginativas, que sueñan con un mundo distinto de lo que es y viven ajenos a la dura experiencia de los hechos diarios.
Los que así hablan se glorian de que ellos se fundamentan en los hechos de la experiencia real. Lo otro, es decir, pensar en otra clase de mundo es para ellos algo irreal.
En las ciencias, algo se acepta como verdadero cuando está comprobado a través de un método científico, es decir, cuando una verdad está corroborada repetidamente por la experiencia bajo unas ciertas normas rigurosas en la experimentación.
Ahora bien, ¿de qué clase es o qué categoría tiene esa experiencia?
Tanto en las ciencias como en la vida común suele valorarse únicamente la experiencia de aquello que es comprobable a través de los sentidos externos de la vista, del tacto... o de instrumentos muy sensibles en los que quede "visible" alguna señal perceptible por los sentidos externos.
De esta manera resulta que, tanto en las ciencias como en el uso común vulgar diario, se considera verdaderamente real aquello que es experimentable o perceptible por los sentidos. Lo demás, es o se llama ideal, meramente subjetivo, imaginado...
Así, pues, a todos los hechos o fenómenos internos, no comprobables por los sentidos externos se les niega toda realidad o se les pone en entredicho.
Pero ocurre que se miden por el mismo rasero, o lo que es lo mismo se valoran por igual tanto los fenómenos mentales, imaginarios, ideales... como los fenómenos y experiencias internas y profundas, las que podemos llamar experiencias místicas pero entendidas en el sentido más exacto y amplio y no en un sentido vulgar, inexacto ni tampoco exclusivamente religioso.
Estas experiencias profundas e íntimas del Ser, evidentemente son de naturaleza muy distinta de las experiencias científicas y sensibles.


Así, pues, podemos señalar tres clases de experiencias: las que se basan y se comprueban a través de los sentidos externos, las mentales, consideradas como subjetivas y propias de los sentidos internos y las experiencias místicas, las más íntimas, en las que no intervienen los sentidos, ni siquiera los internos. Son vivencias del "yo" central, de la conciencia profunda. Ahí no hay sentidos ni mente. En la experiencia mística, el "Yo" central vive y experimenta la plenitud del Ser, de Dios, sin los mecanismos sensoriales o mentales. En estas experiencias no hay pruebas directas externas. Frente a ellas caben diversas actitudes: desde la total negación hasta el deseo de vivenciación y experimentación. Las experiencias místicas no se dan en una clase concreta de personas ni en una determinada religión. Más aún, en Oriente han existido y existen numerosos místicos que no pertenecen a ninguna religión. Ni siquiera al Budismo. Tales personas han llegado a vivir la Unidad con el Ser Absoluto, con Dios, sin referencia alguna a conceptos religiosos, ritos o cultos, sino sólo por la comprensión del Ser en sí mismo.
Cualquiera que con un sano sentido objetivo vea y observe la vida y sabiduría de estos místicos, más allá de toda ciencia y filosofía, comprenderá que toda esa profundidad de saber y esa serenidad y paz inalterable no son fruto de algo sensible o limitado.
Y no es solamente en Oriente donde se dan las experiencias místicas. A veces puede parecer que estos hechos extraordinarios tengan que darse lejos de nosotros. Y no es así. Entre nosotros, en todos los países existen tales personas tanto pertenecientes como no pertenecientes a alguna religión. No son las religiones el único camino hacia la experiencia mística.
La única condición para tales experiencias es una apertura o disponibilidad interior de la persona para que ESO, El Ser, Dios, se haga presente. El modo y circunstancias en que esto ocurre es muy diverso. Este es un tema para otro momento.
Tanto para los científicos como para la gente común que suele regirse únicamente por los sentidos y el mundo sensible, todas estas vivencias y experiencias místicas, todo este mundo de la conciencia (no de la mente) es algo lejano, incomprensible e irreal.


Es curioso observar que ciertas personas, aparentemente muy religiosas y creyentes, admiten "teóricamente", como una creencia más, estas experiencias de ciertos santos. Pero es una creencia diluida. Incluso da la impresión de que "creen" para quedarse satisfechos con "su fe", para dejar tranquila su conciencia. Pero en el fondo y en la práctica, su actitud es de incredulidad.
Así, pues, es un hecho que para la mayor parte de las personas que se rigen por los sentidos y por la lógica racional de lo sensible y perceptible, todo el conjunto de experiencias internas de la conciencia, es irreal. Para ellos únicamente tiene realidad lo que se palpa, lo que se ve, lo que se experimenta a través de los sentidos externos.
Para los místicos, en cambio, y para los maestros de la vida interior, tanto orientales como occidentales, para todos aquellas que han experimentado y vivenciado lo que es el Ser, La Realidad Única, Dios, todo lo que no es esa Realidad, es puramente ilusorio e irreal.
Todo aquello que existe pero es cambiante, transitorio, impermanente, mudable, no tiene verdadera y auténtica realidad. Todo lo que vemos en esos seres es la expresión aparente de Lo Real. Lo Real de verdad no es visible. Son visibles las formas con que se expresa y manifiesta. Esas formas es lo que vemos. Esas formas es lo que suele considerarse comúnmente como real. Son infinitamente variadas. Abarcan todo el Universo visible.
Este mundo sensible que es considerado por la mayoría de las personas como real, como lo único real, para los místicos tiene una muy relativa realidad. Es ilusorio.
La razón por la que el mundo sensible es ilusorio se basa en que todo lo material, lo sensible, está en todo momento en un constante cambio. Su existencia es tan inestable e impermanente que nunca podemos saber nada seguro y cierto sobre ello.
Además, todos los seres visibles tienen como base y fundamento de su existencia al Ser. Los filósofos lo llaman también la esencia. Las formas de las cosas visibles no pueden existir sin El Ser que las sustenta. Los teólogos hablan de la omnipresencia de Dios en todas las cosas. Los filósofos de la esencia que sustenta a todo ser existente.
Aparte de otras consideraciones, lo cierto es que lo real ha de tener una consistencia fija, permanente, ha de ser siempre idéntico a Sí mismo, cosa que no ocurre con las formas visibles de los seres materiales.
Así pues tenemos dos posiciones totalmente distintas y opuestas con respecto a La Realidad, a lo que es Real.
Por una parte para los científicos y también para el hombre de la calle, únicamente es real lo que es palpable, lo que se comprueba con la experiencia sensible. Lo demás, los fenómenos internos y de un modo especial los místicos serán irreales. A lo máximo se las llama "subjetivos" como una pura creación del sujeto.
Por el contrario, para el místico, para quien ha experimentado, vivenciado El Ser, o Dios, en su "Yo" central, ESO, El Ser, Dios, es la ÚNICA Realidad. Es El Ser que siempre ha sido, ES y será siempre idéntico a Sí mismo. Todo lo demás, el mundo visible, solamente son formas infinitamente variadas de expresarse El Ser, Dios. Esas formas no tienen realidad en sí mismas. Solamente son apariencias cambiantes de La verdadera Realidad que en Sí misma no varía. Sólo varía la forma de manifestarse.
Nosotros en lo más íntimo de nosotros mismos SOMOS el Ser, somos ESO. Somos Dios, somos Uno con El Ser, Uno con Dios. Y ese Ser se expresa y manifiesta en nosotros a través de nuestras respectivas personalidades.
(sigue en: ¿Vivimos la realidad? II)


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)


miércoles, 6 de julio de 2011

EL AMOR


El amor es la Vida.
El amor es unión e integración.
El amor humano es el sentimiento de unidad con otro ser.

El des-amor es separación y desintegración.
El des-amor es destrucción y muerte.
Toda acción y todo sentimiento que no estén regidos dirigidos e impregnados de amor, separan, destruyen y matan.

El que ama se siente uno, unificado con el ser amado.
En el que ama no existe lo mío y lo tuyo.
El que ama no busca nada en el otro.
El que ama solamente siente y desea ser uno en el otro.
El que ama, ama ante todo El Amor.
El que ama El Amor ama la unidad.
En el que ama la unidad no hay "otros" sino que él se siente en los "otros" y siente a los "otros" en él.
Todo amor a "otro" que excluya a "otros" está expuesto a la disolución y la muerte por ser un amor excluyente y por tanto deficiente.

El amor ardiente, apasionado, es amor de deseo.
El amor de deseo no es amor de unidad, sino de posesividad.
El amor de deseo existirá mientras "el otro" sea un objeto útil para la propia satisfacción. Cuando la satisfacción desaparezca surgirá el resentimiento, el olvido, el desamor y hasta el odio.

Solamente el amor al Amor, al sentimiento de unidad total y universal, es un amor que nunca falla.
Amar el Amor es amar todo cuanto existe, amar al Ser, a Dios.
Este amor al Amor es la base del amor a la pareja, al amigo, a la Naturaleza, a los familiares, las cosas... todo.
Cuando el amor a alguien no está basado e incluido en el AMOR total, aparecerán las sombras negras, las nubes grises y las tormentas destructoras provocadas por la egolatría del ego exclusivista y ruin.
El amor verdadero, creativo, generoso, integrador, luminoso, surge y brota natural y espontáneamente en nosotros, cuando llegamos a tener una conciencia clara de nosotros mismos, de lo que somos en nuestro ser profundo.
Mientras no tenemos una conciencia clara y experimentada sobre lo que somos, hemos de recurrir constantemente a los consejos y preceptos que se no dan para que nos amemos o a la conveniencia o necesidad que tenemos de amarnos. No debemos amar porque así se nos ha mandado, sino que se nos ha mandado porque ésa es nuestra misión para cumplir nuestra naturaleza y en ese cumplimiento y realización de nuestra naturaleza encontramos la paz y la felicidad.


No debemos amar porque se nos manda sino que se nos manda porque eso es lo mejor para nosotros.
El amor no puede ser impuesto. El amor es un sentimiento que debe brotar natural y espontáneamente al tener un elemental conocimiento de lo que somos, de lo que son los demás y de lo que es el Universo y Dios mismo.
Cuando tenemos una conciencia clara de nuestro Ser, lo natural es amar. Entonces no podemos dejar de amar.
La ignorancia sobre nosotros mismos es la única causa del desamor.
Cuando nos vemos y vemos al mundo con una mirada interior nos damos cuanta de que no podemos sino amar porque todo es amable, todos son dignos de nuestro amor y nos sentimos unidos y solidarios con Todo.
En cambio cuando nos miramos y miramos a los demás con la mirada raquítica y ruin de nuestro "yo" inferior, con nuestra mente distorsionada que ve enemigos y rivales por todas partes, entonces nos sentimos amenazados y ofendidos por infinitas cosas y en constantes y numerosas ocasiones.
Mientras vivamos dirigidos por nuestro "yo" inferior será imposible que sintamos la felicidad de amar y ser amados.
Todo lo que es Vida es efecto de amor.
El amor es tanto más auténtico y verdadero cuanto más expansivo y universal es.
Cuanto más limitado y reducido es el objetivo de nuestro amor, nuestra conciencia es más pequeña y miope.
En la medida en que nuestra conciencia se expande, se amplía y profundiza, también se agranda el objetivo y campo de nuestro amor y crece en la misma medida y es más auténtico y verdadero.
Cuanto más profunda y clara es mi conciencia en el conocimiento de mí mismo y del mundo que me rodea, mayor es mi sentimiento de unidad y de amor.
Todo ser vivo se mantiene con vida mientras hay unidad, compenetración, integración entre sus partes.
La muerte, por el contrario, sobreviene cuando sus partes empiezan a desintegrarse.
El amor es la vida y el desamor es la muerte.
Cuando nosotros nos sentimos más Uno, más integrados con todos y con todo, tenemos más amor y más vida.
Cuando nos aislamos y nos separamos (no física sino afectiva y tendencialmente) de los demás, menos vida tenemos, más desintegrados estamos de La Unidad, de La Vida. de Dios.
No es la compañía, la proximidad, la unión física la que constituye la integración y el amor entre las personas. Es el sentimiento profundo, sincero, que brota de la comprensión de lo que soy y lo que es el otro, el que constituye y conforma el amor.
Una piedra permanece piedra mientras la tendencia y unión de sus moléculas y átomos es lo suficientemente fuerte para mantenerse integrados y unidos unos con otros.
Nadie puede separar a dos o varios seres que se aman si su sentimiento y deseo de unidad es lo suficientemente fuerte y profundo. En la medida en que ese sentimiento está más profundamente enraizado, más durará la integración y unidad entre ellos.

Unidad, integración, vida, Amor... todo es lo mismo.
División, desintegración, desamor y muerte... es lo mismo.


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)


sábado, 8 de enero de 2011

ARMONÍA


Pitágoras decía que la salud, la virtud, la bondad, la belleza y Dios consistían en la armonía.

Y ¿qué es la armonía?

No puede ser sino amor, unidad, ausencia de separatividad.
Cuando la apariencias de lo que parece distinto y diverso se unen formando la unidad, hay en ellos amor, armonía.


La desarmonía y el odio se originan en las diferencias que crean la separación y la rivalidad.
La armonía es fruto de la unificación esencial, a pesar de las aparentes diferencias.

Si mantenemos clara y constante la Unidad, podremos gozar de la armonía, la paz y la creatividad.


Darío Lostado.
(Mensajes De Amor)


lunes, 3 de enero de 2011

¿QUÉ PUEDES ENTREGAR?



En este mundo dominado por el egoísmo, existen felizmente personas que quieren ir a Dios, entregarse a los demás. Parece que estas personas quieren resolver sus problemas y los del mundo con sus buenas intenciones.

Pero mi voz me dice:

Antes de entregarte a Dios o los demás, debes saber quién es el que se entrega, quién es el que desea entregarse y qué es lo que quiere entregar.
Si no sabes qué eres: ¿cómo vas a entregarte si no sabes lo que entregas?
No digas que quieres entregar tu cuerpo, tus cosas, tu trabajo... porque nada de eso eres tú.
Verás que cuando sepas y veas lo que eres no tendrás que entregar nada a nadie. Cuando vivas en tu centro sentirás a Dios y a los otros en ti mismo. Serás como el centro de la esfera que va expandiéndose y se convierte en la esfera completa y total.



Cuanto más quieres entregarte a Dios o los demás, es señal inequívoca que Dios y los demás están lejos de ti, no están dentro de ti. Y mientras no exista Unidad entre ti, Dios y los demás, no hay amor verdadero. Y sin amor, ¿qué puedes entregar?
Cuando te des cuenta que en la esfera infinita del Universo, tú no eres un punto aislado sino que cada unos somos el centro de la misma, sentirás que tú estás en todos y todos están en ti. No es otra cosa lo que dice la Biblia. Míralo atentamente.
Todo lo que se diga sobre solidaridad, amor, entrega a los demás... quedará en palabras bellas y buenas intenciones, si no se vive y se siente desde el centro de uno mismo donde únicamente se vive la Unidad. Cuando tú vivas desde tu centro no necesitarás entregarte a nadie, porque sentirás a todos en ti.


Darío Lostado
(...Pero Mi Voz Me Dice...)


lunes, 16 de agosto de 2010

DIOS EN TI


Si supieras vivir en la presencia divina cambiaría tu vida totalmente.

Estar en la presencia de Dios no es pensar que Él está ahí frente a ti o junto a ti.

Vivir en la presencia de Dios significa vivir inmerso, unificado con Él. En esa presencia ya no hay dualidad de tú y Él sino sólo Su presencia que invade y colma tu vida.




No se trata de imaginar o pensar que Dios está junto a ti. Eso puede ser útil y provechoso, pero no es transformante del sentido total de tu vida. Solamente la presencia divina en ti hace que tu yo individual desaparezca, para que únicamente quede la Presencia divina. Ese es el acto permanente de amor entre tú y Él. Ahí está tu transformación auténtica.


Darío Lostado
(Mensajes de Amor)