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domingo, 13 de octubre de 2013

TODO ESTÁ EN EL INTERIOR.


Nadie encuentra La Verdad, nadie encuentra a Dios prescindiendo de su propio ser.
Nadie encuentra tampoco la verdad de sí si no se desprende y aniquila a su falso yo.
Cuídate de las doctrinas que pretenden enseñarte la verdad fuera de ti, prescindiendo de tu conciencia.
Cuídate de quienes te hablan de un Dios lejano y separado de ti.


Todo lo que encuentres fuera de tu propio e íntimo ser son fabulaciones y creencias ilusorias y conceptuales, pero nunca la Realidad.
Todo lo valioso para ti lo has de encontrar en tu interior. La Realidad y Amor Absoluto también.


Darío Lostado
(Mensajes De Amor)


sábado, 7 de septiembre de 2013

RECIBIR AMOR


¿Crees que es complicado unirse con Dios?

Algunos nos han enseñado que el camino hacia Dios era difícil y doloroso. Pero, ¿puede ser doloroso para un mendigo abandonar sus andrajos y liberarse de sus miserias y suciedades?

Para quien está apegado a sus harapos, puede resultarle duro el abandonarlos. Pero para quien comprende lo que deja y recibe, resulta un reconfortante y gozoso alivio liberarse de sus miserias y anegarse en la dicha total.


La comprensión de La Verdad hace que cualquier renuncia de placeres físicos se convierta en gozosa entrega.

Siempre se recibe infinitamente más de lo que se da. Ese es el fruto y propiedad del amor verdadero.


Darío Lostado
(Mensajes De Amor)

miércoles, 21 de agosto de 2013

LO URGENTE Y LO IMPORTANTE


Suele confundirse lo urgente con lo importante.
Cuando no se tienen ciertas cosas imprescindibles para la supervivencia es urgente conseguirlas. Y mientras no se tienen se convierten en lo más importante.
Y llega un momento en que lo que fue urgente ya no lo es y deja de ser también tan importante. Porque ya se tiene.
Pero nos acostumbramos a mantener lo urgente como lo más importante siempre.
Y seguimos creándonos necesidades que ya no son urgentes ni importantes. Aunque sigamos dándoles el rango de tales.
En uno conferencia sobre desarrollo personal y autorrealización un oyente me preguntó: ¿Cómo se les enseña estas cosas a los que no tienen con qué vivir?
Se les enseña dándoles primero con qué vivir.
Pero los que tenemos con qué vivir nos pasamos la vida ocupados de cosas que ya no son urgentes, como si lo fueran, sin ocuparnos de lo necesario, de lo verdaderamente importante.
Y buscamos excusas para justificarnos ante nosotros mismo, que eso que hacemos y ocupa gran parte de nuestra vida es realmente urgente o necesario y hasta lo más importante.
Quizás no nos damos cuenta aún de qué cosas son realmente importantes en nuestra vida.
Quizás necesitamos un examen a fondo para saber qué es lo que quiero más. Y si eso que quiero es importante o lo hago yo importante por mi deseo caprichoso o poco fundado. Para la mayor parte de nosotros ya no hay cosas urgentes en sí.
Y son pocas las cosas importantes de verdad.



VIVIR NUESTRA REALIDAD HUMANA CONSCIENTE Y AMOROSAMENTE es la verdaderamente importante. Pero, ¿cuántos le dan esa importancia?
Algunos cuento más engolfados están en ganar y tener cosas superfluas, menos conscientes son de lo que es importante.
¿Cuándo nos ocuparemos de lo verdaderamente importante?
No lo dejes para mañana.
Empieza hoy.
Sólo hay una cosa verdaderamente importante:
Cumplir el plan del Creador en ti al hacerte PERSONA INTELIGENTE Y AMOROSA.
Eso es lo importante.
En todas las aplicaciones de la vida diaria.


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo)


jueves, 1 de agosto de 2013

DE LA FELICIDAD EN LA VERDAD

La felicidad de cada uno irá apareciendo y haciéndose real en la medida que La Verdad vaya manifestándose más clara y patente en su intelecto.

No hay felicidad humana sin comprensión de La Verdad.

La felicidad basada en ilusiones pasajeras de ideaciones mentales, como todo lo transitorio es ilusorio.


La Verdad como la felicidad no está lejos ni cerca. Está en cada uno. O mejor aún es constitutiva de nuestra verdadera naturaleza inteligente. La ven lejos quienes se encuentran lejos de sí mismos. Y la ven cercana y presente quienes viven desde el centro de sí mismos, desde donde cada uno de nosotros somos la misma Verdad, Realidad y felicidad.


Darío Lostado
(Mensajes de Verdad)


jueves, 2 de mayo de 2013

YO TENGO LA RAZÓN


Esgrimiendo la frase yo tengo la razón:
Los matrimonios se separan.
Los amigos se pierden.
Los padres y los hijos se alejan.
Los pueblos van a la guerra.
Las discusiones se agrían y se extienden
Los diálogos se destruyen.
Los hombres se matan.

Pero ¿quién tiene la razón?
La razón es una virtud que la posee quien cree no tenerla. Porque si cree lo contrario, ya no la tiene.
Porque nadie tiene toda la razón.
Todos tienen algo de la razón (con tal que se hable medianamente razonablemente).
En las discusiones nadie tiene toda la razón en exclusividad.
Porque nadie conoce la verdad completa bajo todos los aspectos, de todas las cosas. O mejor de ninguna cosa.
Sólo Uno, el que conoce todo y es La Verdad tiene Toda la Razón.
Y justamente el que tiene toda la razón nos permite a los demás, tener nuestra pequeña y parcial razón.
Lo importante es respetar la parte de razón que tiene el otro. Sin reticencias. Con sinceridad.
Hay que reconocer que el otro puede ver aspectos que yo no vea.
Porque las cosas y los problemas tienen diversos ángulos y yo desde mi perspectiva no puedo ver todos esos ángulos.
Nadie tiene toda la razón.


Más o menos. Pero algo.
El que concede y comprende la razón que tiene el otro está aumentando su grado de razón.
el que se cierra en su única razón empequeñece su razón. Se limita. Tiene menos razón.
A la hora de dialogar es necesario usar del diálogo comprensivo.
El diálogo comprensivo es el de aquellos que tratan de comprender la posición contraria, no desde su propia perspectiva sino desde la del contrario.
Las cosas desde la perspectiva del otro, se verán de distinta manera.
Y se verá otro ángulo que no se veía.
Los fanáticos de alguna ideología determinada sólo ven una perspectiva sin querer ver otra distinta.
Cuanto más fanáticos son, más se obcecan en su propia postura y menos quieren hablar de otro distinta...
Los fanáticos se empequeñecen más cuanto mayor es su fanatismo.
Más se ciegan. Menos razón tienen.
Los fanatismos pueden ser políticos, científicos, artísticos, deportivos, filosóficos, religiosos, nacionalistas, racistas, sociales... personales.
Los fanatismos son una clase de ceguera del espíritu.
Y la única manera de crecer como persona y vivir más intensamente es crecer en amplitud de conciencia y comprensión del mundo.
La gente disfruta de vivir con etiquetas. Y en muchos casos las defienden con posturas ciegamente fanáticas.
Parece que el fanatismo es una de las maneras de pregonar la inseguridad con que viven tales personas.
Necesitan mantener sus posturas con terquedad y cerrazón a las posturas de los demás porque interiormente saben la poca consistencia que tienen sus ideas.
Se convierten en pequeños o grandes ciegos. En pequeños o grandes sin razón.
Como el filósofo antiguo, sé amigo de Catón, pero más amigo de la Verdad.
La razón de la inmensa, infinita verdad la tendrás, la irás teniendo en la medida que reconozcas que no tienes, toda la razón.


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo)


lunes, 4 de marzo de 2013

AL SERVICIO DE LA VERDAD


Mulá Nasrudin estaba en la corte del rey.
Cierta vez, sirvieron al monarca unas deliciosas berenjenas. Le gustaron tanto que mandó que las hicieran todos los días.
Como el rey tenía confianza con Nasrudin, le comentó: ¿No es cierto que son las mejores hortalizas del mundo?
Nasrudin respondió: Son las mejores, señor.

Después de mucho tiempo, cansado el rey de comer tantas berenjenas todos los días, gritó furioso: Quiten de mi presencia esas berenjenas. Son las peores hortalizas del mundo. ¿No es así, Mulá?
El Mulá Nasrudin, con total aplomo respondió: Así es señor. Son las peores hortalizas del mundo.


Cuando estuvieron a solas y en privado, le preguntaron los criados al Mulá: ¡No dijiste hace días que eran las mejores?
Y el Mulá contestó: Sí lo dije. Pero yo estoy al servicio del rey y no al servicio de las hortalizas.

Son muchos los que están "al servicio del rey".
Otros están "al servicio de las hortalizas".

¿Cuántos están al servicio de La Verdad? ¿Estás tú?


Darío Lostado
(Atrévete A Ser Libre)


domingo, 13 de enero de 2013

¿HAY QUE TENER UNA IDEOLOGÍA?


Parece que en nuestro mundo moderno, muchas personas no pueden vivir sin etiquetas.
Como se pertenece a un club donde encuentran la compañía de amigos, parece que necesitan también afiliarse a ideologías de otros para sentirse arropados, protegidos por los que piensan igual. Parece como si tuvieran miedo a pensar por sí mismos. Les da miedo sentirse solos. Les de miedo equivocarse. Por eso se afilian a una ideología y tratan de aferrarse a ella, aún a costa de perder su propia identidad, de no ser fieles a sí mismos, de estar atados y esclavizados a los postulados de esas ideologías.
Se defienden las ideologías como el mismo ardor con que se defiende la propia seguridad.
Pero en el fondo el aferramiento enfático y casi fanático de algunos a una cierta ideología es la señal evidente de su propia inseguridad.
Hay mucho afán de llevar insignias, camisetas con letreros, distintivos llamativos...
Todo eso que en sí mismo es indiferente y sin importancia se convierte a veces en signos limitantes de la persona y expresión de una personalidad estrecha y pobre.
Yo soy socialista, yo conservador, yo soy de este club, yo del otro, yo soy freudiano, yo conductista...
¡Nos hace tanta falta ser humanos!
Es lo primero que debemos ser. Y a veces lo relegamos a último plano.
Las etiquetas suelen enfrentar a unos contra otros.
No siempre, afortunadamente. Pero sí con frecuencia.
Deberíamos pertenecer todos con entusiasmo, primordialmente, ante todo y con todo nuestra alma al gran club, a la gran familia de la Humanidad.
Dentro de la familia existirán las diferencias, gustos preferencias y rasgos. Eso es normal.
Pero no suele ser así.
En aras y en nombre de nuestras ideologías, de nuestras etiquetas pisoteamos los derechos de la humanidad, de la persona humana.
y la gran família desaparece en la práctica.


Las etiquetas nos han dividido. Nos han enfrentado.
La persona humana progresa y crece cuando crece en amplitud de conciencia y profundidad de amor y comprensión.
Las etiquetas nos anquilosan, nos esclavizan en un raquitismo ciego y frío.
La gente se pone etiquetas en todos los aspectos de la vida: en lo político, deportivo, social, religioso...
No tendrían importancia las etiquetas si no llevaran consigo la intransigencia, la falta de comprensión, la estrechez de pensamiento y criterios y el fanatismo.
¡Ah, el fanatismo! ¡Raquitismo mental, destructivo y orgulloso!
No sólo son fanáticos los que matan.
Hay mucho fanatismo por la calle, en la vida diaria.
Son los que creen poseedores exclusivos de la verdad.
Nadie tiene toda la verdad y todo el bien.
Sólo el que es la verdad y el bien.
Los demás debemos estar abiertos, a la conquista de la verdad y del bien.
Sin regateos.
Sin limitaciones.
Sin etiquetas.
Es la tarea del progreso humano en lo más humano.
Aferrarse a una ideología esclavizándose a ella, por buena que ella sea, puede impedir el desarrollo de tu conciencia.
Tu ideología será tanto más buena cuanto más tuya sea, cuanto más brote del fondo luminoso de ti mismo.
Cree más en la luz, en la fuerza y el amor que hay en el fondo de ti mismo.
Ahí tomarás contacto con las ideologías fascinantes de otros que también han ahondado en sí mismos de verdad.
¿Cuántas ideas tienes que son verdaderamente tuyas y cuántas tienes sólo porque te las han dado o impuesto?


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo)



martes, 8 de mayo de 2012

INSTALARSE EN LA CONCIENCIA


Quizás alguien puede preguntarse: ¿Cuál es el modo de mejorar el nivel de la conciencia?

La respuesta es muy sencilla. Cuando vas distinguiendo lo Real de lo ilusorio, cuando vas centrando tu atención en lo que eres más que en lo que tienes, cuando dejas de estar volcado hacia fuera y miras más al que ve y observa, más que el objeto visto y observado estarás mejorando tu nivel de conciencia.


Generalmente, los objetos y situaciones exteriores atrapan nuestra atención. Es necesario dirigirla más a su origen que a un objeto.

Cuando te instales en la conciencia y seas UNO con el ver y observar, estarás en La Verdad. Será el mejor nivel de conciencia.


Darío Lostado
(Mensajes Para Elevar La Conciencia)

jueves, 8 de marzo de 2012

AMAR LA VERDAD


El sabio Lao-Tsé dijo: "Buscar la verdad es un inútil trabajo. Mucho que dicen buscarla desean en encontrarla".

Para encontrar La Verdad, sólo se necesita amarla y quererla sinceramente.

La verdad es la realidad de lo que existe, de lo que es tal como es.

Hace ya más de dos mil años, Séneca decía que la verdad suele ser amarga. Muchos no quieren escucharla o saberla porque les desagrada.


Cuando alguien dice la verdad a otra persona, si a esta le desagrada lo que se le dice, se queja contra quien se la ha dicho porque la ha ofendido. En realidad, lo que le ofende es la verdad de lo que le dicen y no la persona que le dice la verdad.

Muchos quieren saber la verdad a medias o con sordina cuando esta es desagradable. El yo personal siempre se queja de lo que no le agrada.

No es fácil reconocer y aceptar la verdad desnuda.

Aun lo hechos más erróneos y falsos son la realidad o la verdad de lo que ocurre. Esa es la verdad metafísica, no la psicológica o moral.


Darío Lostado.
(Atrévete A Ser Libre)


domingo, 4 de marzo de 2012

CALIDAD; NO CANTIDAD.


Es preferible ser aceptado y aprobado
por los pocos que aman con
honestidad la verdad,


que por los muchos que de espaldas
a la verdad buscan la lisonja falsa
y el aplauso hipócrita.


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo)

sábado, 18 de febrero de 2012

VIVIR


No llegues a la muerte inconsciente de ti.

La calidad de tu vida depende de la calidad y desarrollo de tu conciencia.

Mueren sin haber vivido, quienes no entendieron el sentido de su existencia, quienes se esfuerzan por agradar y fortalecer su personalidad olvidando su naturaleza divina más íntima.

Tales personas nunca supieron que vivir es amar, conocer la verdad de sí dentro de sí y sentirse felices consigo mismos. Atravesaron su existencia sin saber quiénes eran ni cuál era su misión.

¿Puede llamarse vida a una existencia así?


Darío Lostado
(Mensajes De Verdad)


martes, 24 de enero de 2012

LA PRÁCTICA DE LA MEDITACIÓN-CONTEMPLACIÓN


El método mejor para adquirir y mantener la observación de La Presencia, es dedicar cada día un rato especial a ello. Es lo que llamamos la práctica de la meditación.
Hoy está de moda, en ciertos ambientes, alardear de hacer meditación. En verdad, algunas personas tratan de aparentar un alto estado de desarrollo al referirse a "su meditación".
Vanidades necias aparte, digamos que en un verdadero desarrollo humano, la meditación es indispensable. Es cierto que hay una clase de meditación que es la que podemos llamar "meditación en la acción" que consiste en mantener la atención muy enfocada no sólo en lo que hacemos sino también en quien lo hace. Es la mejor meditación.
Es necesario, no obstante, dedicar algún tiempo especial a la práctica de la meditación con toda la atención puesta exclusivamente en ello.
Para hacerla con más eficacia, trata de elegir un tiempo y lugar adecuado donde te encuentres con total tranquilidad sin que nadie pueda molestarte. Al principio es conveniente hacerla con los ojos cerrados, para que nada te distraiga y te concentres mejor en el punto de tu Presencia.
Hazla sentado o en una postura o asana de yoga, si estás acostumbrado a hacerlo así.
Cuando te sientes y cierres los ojos observarás que aparecen pensamientos e imágenes en tu mente. Trata de dejarlos ir como han venido. Para ello, puedes usar o un mantra o palabra que para ti sea significativa o simplemente repites "Yo soy" y te quedas con esa simple idea de "soy". Los pensamientos e imágenes seguirán apareciendo, sobre todo al principio, con bastante frecuencia. No te enojes con ellos ni contigo. Tan sólo déjalos ir y sigue atento a ti mismo.
Te darás cuenta de que entre pensamiento y pensamiento hay un espacio vacía. Obsérvalo. Ese vacío, ese silencio es La Presencia de tu Ser. Si te digo que tú eres eso, podrás decirme que eso es nada. Pero yo te digo que ESO es tu ser, La Presencia del Ser en ti. O si quieres ESO es Dios. Dios no puede ser ninguna imagen, nada que pueda estar en el espacio o tiempo.
ESO, ese vacío, es El Ser Infinito, eso es Dios.
Si pudieras mantenerte en ese vacío mucho tiempo, tu meditación sería perfecta.
No observas pensamiento alguno, ninguna imagen... nada.
Observas el vacío y esa observación del vacío es La Presencia. Es La Realidad. Es la Divinidad.
Mantenerte ahí es estar en la Realidad. Justo lo contrario de lo que suele pensarse comúnmente. Pero esa es la verdad.


Los objetos y pensamientos son las cosas observadas. Pero cuando queda el vacío de pensamientos, imágenes y cosas, ahí está La Presencia. La Realidad. Quédate presente y atento a esa Presencia. Eso es meditar.
Esa Presencia no es hombre ni mujer. No es Pedro ni José ni Luisa ni María... No tiene edad ni religión. No es rica ni pobre ni inteligente ni tonta... Es simplemente La Presencia del Ser, de tu ser.
Cuando estamos en esa Presencia, nada nos falta. Todo va bien. Todo es un juego infinito. No hay nada fuera de mí, fuera de La Presencia. Todo es un juego como lo es el Universo, el juego de la Divinidad. O como decían los orientales en los Vedas, todo el Universo es Lila o el juego divino.
Y ¿qué pasa cuando se sale de esa Presencia o de ese estado meditativo? Todo se ve con total serenidad, sabiendo que todas las cosas son el juego de la conciencia. Aprendemos a dar a cada cosa el valor que tiene y no más.
Lo ideal sería que mantengamos ese estado cercano al estado meditativo, incluso cuando estamos en la actividad diaria. Al principio se hace difícil, por el hábito que hemos adquirido de estar saltando de un pensamiento a otro y de estar volcados a las cosas de fuera como si esas cosas fueran nuestra vida. Esas cosas o situaciones tan sólo son circunstancias cambiantes de nuestra existencia, pero no son nuestra vida.
Hemos dicho que al principio será difícil mantener la atención, libre de pensamientos e imágenes. Para ello, hay que tener alguna salida, como repetir la palabra "soy", poniendo la atención en lo que significa o simplemente puedes poner tu atención en tu respiración, en la inspiración y espiración hasta que el pensamiento desaparece y te quedas en esa actitud de espera. Podríamos decir: como el gato está ante la ratonera. Con la diferencia de que el gato tiene la imagen del ratón y nosotros hemos de estar a la espera sin imagen alguna, simplemente atentos al vacío.
Repitiendo una y otra vez este ejercicio de meditación se logra que la conciencia, nuestro ser, dirija nuestra existencia en lugar de que sea nuestro yo personal el director de ella. Además, notarás que la paz te va inundando poco a poco, más y más, sin proponértelo.  Y poco a poco también el pequeño yo egoísta, medio ciego, va dejando su lugar a la luz de la conciencia con la que vemos que la nada es el todo y que el silencio es la máxima acción. Y vemos con toda evidencia que La Presencia invisible es El Ser, el Todo.
Cuando volvemos de ese estado de Presencia al estado existencial, tendremos también mayor fuerza y claridad para afrontar las situaciones de cada momento.

A medida que vamos experimentando o viviendo La Presencia, vemos que todo, aun lo que parece más material, es puro espíritu materializado o hecho visible. Entonces, nos damos cuenta de que La Vida es lo que hace que todo existe y que todo es espiritual. Vemos que no hay división entre lo material y espiritual, sino que todo es espíritu materializado o hecho visible. Así no hay diferencia entre personas espirituales y otras no espirituales, sino que unas son conscientes de su ser y otras no.
Advertimos también por la luz de la conciencia que la vida espiritual no es el refugio de los cobardes o pusilánimes que no se atreven a enfrentarse con el mundo sino que cuando estamos en La Presencia, sabemos que estamos en La Realidad y que no hay que huir de nada ni de nadie, sino sólo de La ignorancia.
No existe ninguna guerra entre espíritu y materia, como generalmente nos han enseñado. No hay ninguna guerra entre alma y cuerpo. No son la materia y el cuerpo malos o impuros y el alma y el espíritu puros. Todo es Uno. Todo es armonía. La impureza y desarmonía y la guerra solamente están en nuestra mente limitada e ignorante que divide lo que es Uno y crea esa falsa guerra de polaridades que tan sólo existe en la mente.
La espiritualidad verdadera no pertenece a religión alguna.
La auténtica espiritualidad no conoce autoridades ni imposiciones ni estructuras. Sólo hay una única autoridad que es La Presencia, El Ser, el espíritu que está por encima de ideologías, dogmas, enseñanzas, personajes, leyes, mandatos... Sí. La espiritualidad es la libertad auténtica del Ser. Y desde ahí sólo somos llevados por la luz, el amor y la sabiduría.
Ningún gran maestro de los que han aparecido en la Humanidad nos ha impuesto jamás nada. Nos han enseñado cuál es el camino hacia nuestro ser, que es La Presencia de la Divinidad en nosotros. Pero no nos han impuesto nunca nada. Y cuando te contactas con esa Presencia, tienes en ti el mejor maestro. Los maestros humanos pueden ayudarte para que te instales en tu Presencia.
Si estás ahí, en ti, en La Presencia, ya no necesitas nada más.


Dario Lostado

(Atrévete A Ser Libre)

sábado, 24 de diciembre de 2011

NO HAGAS ÍDOLOS, NI SIQUIERA DE DIOS


Queremos encuadrar todo en nuestros esquemas mentales.

A lo que no entra dentro de nuestra corta lógica racional humana lo rechazamos como imposible. Así creemos ser más "racionales", nos mantenemos en la racionalidad.

Pero las cosas más asombrosas y fascinantes de la naturaleza están más allá de la racionalidad. Y más todavía los hechos espirituales que están fuera de las normas de lo físico, sensible y racional.

Cuando se saca a Dios del misterio se está haciendo un dios-ídolo de bolsillo para solucionar los gustos y caprichos más vulgares.

Muchos creen en un dios-idolillo.

Pocos viven al Dios insondable, indefinible.

-¿De qué trata su filosofía o ideología?, me preguntó.
-De nada, le dije.
-¿Cómo, de nada?
-Yo no tengo filosofía ni ideología, le dije.
-Pero...

No había manera de hacerle ver que ciertas cosas se expresan con palabras y conceptos pero no se pueden encerrar en ellos.


Lo indefinible no puede encerrarse en palabras limitadas. Únicamente se siente y se vive.

Cuando lo Indefinible e Indecible se expresa y se dice ya no es ELLO.

El ídolo es el empequeñecimiento de lo Infinito y el irracional y desmedido agrandamiento de lo pequeño y limitado.

Tan idólatras son los que rebajan a Dios a la categoría de un dios-ídolo de bolsillo para resolver sus problemas más absurdos, como los que enaltecen cosas o personas. otorgándoles absurda e irracionalmente un valor, una grandeza y poder que no les corresponde.

Conocer y vivir la Verdad es lograr el difícil y perfecto equilibrio.


Darío Lostado
(Somos Amor)

miércoles, 14 de diciembre de 2011

TÚ ERES EL SER ABSOLUTO


No te asustes. No te asombres.
Esa es la verdad. Yo, tú, él... somos el Ser Absoluto.
Mi cuerpo, como el tuyo, visible y sensible es manifestación de nuestro Ser invisible.
Tú y yo somos el Ser invisible que anima nuestro cuerpo. Ese Ser es El Absoluto.
Por eso tú y yo somos el Ser Absoluto.
Las Escrituras Sagradas de todas las religiones así lo dicen. Pero no sería necesario que lo dijeran. No puede ser de otra manera.
Nuestra mente crea dioses mentales. Estos falsos dioses mentales son el obstáculo para vivir al Dios verdadero.

Suele decirse que más vale creer en algo, aunque sea falso o inauténtico, que no creer en nada.
Yo creo que todas las creencias falsas son un obstáculo mucho mayor para llegar a la Verdad, que la ignorancia.
Si quieres tener seguridad, paz y gozo permanentes repite constantemente: Yo soy El Absoluto. Y créelo, porque es verdad.
Si lo repites siempre que puedas, con toda convicción. Él se hará presente en ti como la luz clarísima de La Verdad. No como un concepto de la mente sugerido por las palabras.
Se hará presente en ti como LA VERDAD, como La Realidad.
Llegar a esta convicción es encontrar el reposo en la propia casa.
Nada ni nadie podrá alterarte.


Darío Lostado
(Tu Vida Tiene Sentido)

sábado, 10 de diciembre de 2011

SOLO PUEDE AMAR QUIEN ESTA DESPIERTO


No hay personas malas sino dormidas.

Como en el sueño físico, también en el sueño psicológico y espiritual hay muchos grados.
Hay quienes están profundamente dormidos, profundamente sumidos en la ignorancia de sí mismos.
Otros están habitualmente dormidos, pero ocasionalmente entreabren efímera y fugazmente sus ojos y entrevén tenuemente algo de la Realidad, de La Verdad.

Otros tienen chispazos de claridad y lucidez.
Otros tienen mayores aunque aislados momentos de lucidez.

Hay quienes viven medio dormidos, pero con una indudable intuición de La Verdad que les reclama por un mayor despertar.

Algunos pocos, muy pocos, suelen vivir despiertos.

Desde el sueño profundo hasta vivir despiertos hay innumerables grados de sueño.
Según sea el grado de sueño o lucidez es el grado de ignorancia o sabiduría.
A mayor sueño o ignorancia, mayor incoherencia, torpeza y perversidad.
A mayor lucidez de conciencia o sabiduría, mayor coherencia, más bondad y más amor.

Estar dormido es confundir los sueños con la realidad. Creer que los sueños son realidad.
Estar despierto es descubrir a cabalidad la realidad permanente, lo que no cambia, lo que está más allá de los sueños, los sentidos y la mente.
Estar despierto es comprender y percibir interiormente La Vida y la Belleza más allá de la rosa y el rosal.
Estar despierto es reconocer lo permanente como real y lo transitorio como aparentemente real pero realmente ilusorio.
Estar despierto es reconocer el pasado como muerto y el presente como el único instante vivo.
Estar despierto significa darse cuenta de que el sufrimiento es creación de tu mente y cuando te deshagas del dominio de la mente te desharás del sufrimiento.
Estar despierto significa aceptar la realidad tal como es sin querer ni pretender que se acomode a nuestros caprichos.
Estar despierto es descubrir que el tiempo es ilusorio como todas las cosas que medimos con él. Estar despierto es reconocer el ser real que es la base de todas las apariencias de cada cosa que consideramos como real.

La Realidad únicamente existe en el AHORA eterno e infinito.
Todo el pasado es de sueños. Como el futuro.

Mientras no entiendas o por lo menos vislumbres lo que estamos diciendo, es señal de que estás durmiendo y necesitas despertar.

En la medida que vislumbres o intuyas la realidad permanente más allá de la ilusoriedad de los sueños, empezarás a despertar.
Si no estás despierto a la realidad que en tí es amor ¿cómo podrás amar de verdad?
Tus amores serán inestables y ficticios como tus sueños ilusorios.

Un parámetro o piedra de toque para conocer la profundidad de tu sueño puede ser la cantidad y profundidad de tus sufrimientos y temores.
Si sufres mucho es que estás profundamente dormido.
Si van disminuyendo los temores y sufrimientos en tu existencia es señal de que vas despertando.
Los doleros físicos afecten más a quienes se resisten a aceptarlos. Los que están despiertos los aceptan como se acepta que tras el día llegue la noche.
El sufrimiento no está en las cosas, ni en los acontecimientos ni en la realidad sino única y exclusivamente en la mente dormida. Como los problemas no residen en los acontecimiento y reveses de la vida sino en la mente que percibe, los juzga como malos y no sabe percibirlos y entenderlos porque está dormida. No puede discernir porque se maneja con valores e ingredientes ilusorios del sueño.

Los elementos del sueño son válidos solamente para entender el sueño, pero no para la realidad que está fuera y más allá del sueño.
Nadie puede amar si no percibe y comprende la realidad amorosa que él es en lo más básico de sí mismo.

Todo lo existente es fruto y producto del amor.

Si eres consciente de que eres amor, amarás todo cuento es fruto del amor.


Darío Lostado
(Somos Amor)


domingo, 4 de diciembre de 2011

HACIA LA VERDAD DE TI MISMO


PARA QUE Y PARA QUIENES

Este libro como todos los libros sobre la búsqueda de La Verdad de sí mismo, solamente sirve para aquellos que sienten una auténtica y verdadera demanda interna de verdad por encima y aparte de todos los intereses egocéntricos de bienestar, salud, éxito o cualquier otro objetivo inferior.
Este libro y todo libro sobre este tema tampoco sirve, porque ya no les es necesario a aquellos que ya encontraron, ven sienten y viven desde la luz y la verdad de su Ser interior. Porque este libro va dirigido a un mejor discernimiento de la mente. Y quienes ven y viven desde su ser interior ya están más allá de la mente.
El día más feliz y pleno para una persona es aquel en que ya no necesita libros, el día en que ve con toda claridad que todos los maestros y todas las enseñanzas están en uno mismo. Y esto no lo sabe intelectualmente sino que lo ve, lo siente, lo experimenta.
Es entonces cuando La Sabiduría le habla directamente. El está en La Sabiduría y La Sabiduría está en él. Mejor aún, él es uno con La Sabiduría.
Lo paradójico es que eso ya lo somos. Por lo menos en teoría.
Tú, yo y cada uno de los seres humanos somos sabios, somos uno con la sabiduría, con la luz, con la felicidad. Pero no nos lo creemos porque vivimos llevados y traídos por las ideas y conceptos de nuestra mente. Somos la luz pero vivimos entre telarañas grises y oscuras de la mente. Somos sabiduría luminosa pero vivimos absortos y embaucados con tenues chispacitos momentáneos de la razón y la mente, en la que nos han entrenado como si fuera el "no va más", el gran poder humano.
Viviendo siempre en el mundo ilusorio de las ideas vemos como inalcanzable el mundo de la Realidad verdadera. Y ese mundo no es lejano. Somos esa misma realidad. Pero no nos damos cuanta. Somos La Realidad, pero no la vivimos.
Somos ricos pero vivimos como pobres harapientos menesterosos. No nos damos cuenta de que somos la misma riqueza.
Mientras no nos demos cuenta que vivimos con los signos invertidos, no llegaremos a sentir La Verdad de nosotros mismos.
Vivimos lo irreal como si fuera real y a lo verdaderamente Real lo consideramos irreal, lejano y utópico.
Este libro, estos libros, tienen como finalidad ir golpeando la mente para que empiece a despertar, para que salga de su sueño. Quien sueña y quien despierta es uno mismo. Yo no puedo despertar por ti ni tú por mí o por otro. De nada sirve que a uno le digan que está durmiendo y soñando. Solamente cuando salga del sueño se dará cuenta de que estaba soñando. Mientras sueña, el sueño es lo real para él.
Como el hombre moderno está demasiado ocupado "con sus cosas", he preferido exponer las ideas en capítulos costos. Apenas hay una elemental ilación entre unos y otros de tal manera que pueden leerse por donde se va abriendo el libro.
Mis palabras intentan solamente golpear tu mente y tu corazón para ayudarte a despertar o permanecer despierto. Yo no pretendo ser tu guía o maestro porque tu mejor maestro está muy cerca de ti, está dentro de ti. Escúchalo a él.
Cuando el buscador de la Verdad ve que hay tantos y tantos caminos, métodos, sistemas, miles de escuelas de yoga... se siente perplejo, sin saber qué dirección tomar.
Yo no propongo ningún método, ningún camino. Ya hay bastantes por no decir demasiados.
Yo solamente te propongo lo que tú, por ti mismo, y en tu propio camino puedes hacer y caminar.
Lo único que has de tener en cuenta es que la mente te pondrá muchas trampas en el camino.
Tu "yo" inferior se te aparecerá disfrazado de luz. Tus ideas rondarán por tu mente como si fueran intuición o iluminación interna. Tu ego sutil y antojadizo se deslizará siempre con sus infinitas caretas.
Tú deberás discernir lo que son deseos egoístas del "yo" inferior, de lo que son aspiraciones del ser interno o tu "yo" superior.
Los deseos y apetencias inferiores suelen aparecer en la mente como si fueran intuiciones profundas del yo superior. No te dejes engañas.
Si tienes una genuina y auténtica espiración de conocer La Verdad de ti, esto es para ti. ¡Adelante!





Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)

martes, 1 de noviembre de 2011

TU VERDAD


Leemos y conocemos muchas definiciones del hombre y muchas teorías psicológicas y sociológicas sobre la conducta humana...

Esos conceptos y teorías suelen explicar la conducta social y personal de los hombres. Pero como las conductas están regidas por los contenidos mentales, dichas teorías se quedan en el nivel mental y no llegan al origen último y causa primera de toda nuestra actividad o manifestación.

Nuestra existencia cotidiana suele ser mecánica y condicionada. La Vida, en cambio, es totalmente descondicionada y libre.


El camino más eficaz para cambiar nuestro comportamiento y nuestra mente reside en identificarte con La Verdad de ti, de donde brota toda la energía para tu actividad física y mental. No necesitas ni muchos libros ni extrañas teorías.


Darío Lostado
(Mensajes De Verdad)

martes, 11 de octubre de 2011

¿VIVIMOS LA REALIDAD? (II)


¿Qué es lo real? ¿Qué es lo irreal? He ahí una cuestión básico y fundamental en la vida humana que exige una respuesta.
Sin que parezca pretencioso, ésa es una de las preguntas más importantes que podemos y debemos hacernos en nuestra vida. Según la respuesta que le demos será nuestra valoración de las cosas y nuestra filosofía de vida.
Vivir Lo Real como Real es vivir en la Verdad.
Vivir lo irreal como si fuera real es vivir en el error, el engaño, la falsedad. Esto no es algo más o menos importante. Es sumamente importante. El Maestro Jesús dijo refiriéndose a este conocimiento de la Verdad: "Una sola cosa es necesaria".
En el mundo, en la vida diaria, se suele dar más importancia a cualquier cosa, antes que al conocimiento de La verdad de Lo Real.
Estamos tan acostumbrados a llamar y tener por lo único real a lo sensible, a lo cambiante, a lo transitorio que todo lo que no cae bajo el dominio de nuestros sentidos nos puede parecer muy bonito y muy bello, pero utópico e inalcanzable.


Algunas personas cuando leen u oyen hablar de ese infinito y maravilloso mundo de La Verdadera realidad esbozan una sonrisa pensando: ¡Qué ilusos! ¡La verdadera realidad es la de cada día. Otros dicen: "yo no sé si eso existirá o no. Pero de lo que no me cabe duda alguna que existe, es lo que veo, lo que vivo cada día..."
Esa es una postura muy lógica y muy acorde con lo que hemos aprendido, por lo que nos han enseñado y por lo que hemos visto en nuestros padres y educadores. Vemos también que eso es lo que piensan los personajes importantes de la política, en ese sentido se habla y se escribe en los medios de comunicación y eso es lo que sentimos y palpamos cada día en el ambiente en que vivimos. Esa es la realidad, esa es la vida, pensamos.
Hasta en ambientes religiosos se siente así. Suele decirse: "Para acercar Dios al hombre o el hombre a Dios hay que partir de la realidad, de la realidad cotidiana de la gente con todas sus miserias y dificultades..."
Ese es el hecho. Para esas personas religiosas que tienen una sana intención de ayudar a la gente, instruirlos y acercarlos a Dios hay que partir de la realidad de cada día.
Ciertamente, hay que tener en cuenta las circunstancias y las situaciones de las personas para entender sus problemas. Pero si partieran desde La Realidad, lo harían desde Dios, única Realidad.
Conviene tener muy claro que si queremos resolver los problemas materiales y físicos, es cierto que podremos resolverlos en su propio nivel físico. Pero si queremos elevar a la persona a un nivel más alto, jamás lo conseguiremos desde el mismo nivel bajo, sino desde un nivel más elevado. Y entonces sí que tendremos que partir de La Realidad, de La Verdadera Realidad, desde el único nivel en que tienen solución los problemas de fondo de las personas, que es El Ser, Dios.


Probablemente habrá personas que en este momento pensarán: "Para la gente que no tiene qué comer lo real es poder comer". Y es correcto. Aunque se podría matizar. Pero yo no me refiero a estos casos extremos. Me estoy refiriendo a las personas más probablemente destinatarias de estas páginas que no están en tales casos extremos. A quien tiene el problema elemental de subsistencia no se le puede proponer otra cosa sino resolver su problema de subsistir.
Existe el error frecuente de querer resolver los problemas ajenos cuando nosotros mismos estamos naufragando en los mismos problemas que queremos resolver en los demás.
Los que intentan mejorar al mundo harán muy bien si se mejoran primero a sí mismos. Y un principio de mejoría elemental es saber si estamos viviendo fundamentados en La Verdad de Lo Real o en la falsedad de lo ilusorio porque ahí se origina principalmente nuestra filosofía de vida.
No creo que exista en la vida de cualquier persona nada más importante que amar La Verdad y vivir de La Verdad. Vivir lo permanente como permanente y lo ilusorio como ilusorio. Vivir cada cosa como lo que verdaderamente es.
Lo Real es verdadero en sí mismo. Cuando se piensa y se verbaliza, ni las ideas ni las palabras son reales. La Realidad hablada ya no es La Realidad sino verbalización de La Verdad. Por eso, Lo Real, Dios, no se transmite con palabras sino con vivencias. Las palabras solamente transmiten palabras e ideas.
La transformación del mundo y de las personas solamente se realizará en la medida en que vayamos dejando el error de lo ilusorio y nos acerquemos a La Verdad de Lo Real.
La aspiración, por lo menos teórica, de la mayor parte de las personas es realizarse. Y las personas están en camino de su realización o van realizándose en la medida en que van viviendo más desde La Realidad, desde su realidad, desde La Verdad de sí mismo, de lo que es Real, permanente en sí mismo y no desde lo ilusorio, cambiante e impermanente como son sus ideas, sus deseos, sus ambiciones, sus cuerpos, sus aspiraciones pasajeras...
Como se ve, eso significa cambiar de signo casi toda la vida.
No se trata de eliminar nada. Sólo la ignorancia y el error.
No se trata de aborrecer nada. No se trata de destruir nada. No se trata de dejar de vivir en el mundo sino de vivir en él, pero desde La Realidad. Entonces se ve que todas las formas variadas y cambiantes del mundo se interrelacionan entre sí. Entonces se ve que La Única Realidad infinita es la base de todas las formas y está sustentando a todas ellas. Entonces uno aprende a vivir La Realidad como realidad y las formas cambiantes como simples formas. Se trata de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Se trata de considerar real lo que es Real y vivirlo como tal y lo transitorio como transitorio.


Darío Lostado.
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)

miércoles, 28 de septiembre de 2011

LA VERDAD DE SÍ MISMO



¿Acaso se puede "decir", expresar con palabras la verdad de algo? ¿Acaso el "sí mismo" es algo que pueda "decirse" qué es? ?
La verdad no es lo que se dice o se piensa.
La verdad es LO QUE ES. La verdad es La Realidad.
Todo lo que yo diga sobre algo, solamente serán ideas mías sobre ese algo, más o menos aproximadas.
Solamente tiene verdad o es verdadero aquello que no cambia, lo que es siempre idéntico a sí mismo. Por eso Dios o El Ser, es la Verdad. Y tú, yo y todos los seres humanos en lo que somos Realidad, en lo que somos Ser permanente, Dios, somos también Verdad.
Por eso yo no puedo decirte la verdad de mi mismo ni la verdad de ti mismo. Solamente insinúo caminos para que cada uno encuentre la verdad de sí mismo, encuentre lo que es permanente, lo que es La Realidad, la Verdad de sí mismo.
El hablar de "mi" verdad y "tu" verdad es un error y un engaño. No existe "mi" verdad ni "tu" verdad. Lo que llamamos "mi" verdad o "tu" verdad no es sino mis ideas o tus ideas sobre algo. La verdad no es tuya ni mía. La Verdad ES. Yo y tú podemos pensar sobre la verdad. Pero lo que pensemos nunca será La Verdad. Será sólo una idea parcial de la Verdad en el mejor de los casos.
Como estamos acostumbrados a pensar y hablar por lo que oímos de otros, suele decirse frecuentemente: "Esa es 'mi' verdad". Y se dice porque parece una original y bella frase. Pero debería decirse: eso es lo que yo veo. Nada más.
Así, pues, ¿podemos hablar sobre la verdad de nosotros mismos? Sí, podemos hablar muchas cosas, pero la Verdad solamente la poseeremos cuando la veamos internamente, cuando la sintamos por nosotros mismos, cuando la vivenciemos y la vivamos.
Y solamente intento señalar la dirección. Mis palabras e ideas solamente son una flecha indicadora. La mente jamás podrá conocer la verdad de nosotros mismos. La mente es una ayuda en el camino. Pero llega un momento en que la mente tiene que callarse. Y en el silencio de la mente aparece la Verdad. Sólo entonces.
La Verdad es El Ser y La Realidad. Y al Ser sólo se le comprende, se le VE, con la luz del Ser mismo.
Y ¿cuál es la realidad del Si MISMO? ¿ Cuál es nuestra verdad? ¿Cuál es la verdad de lo que somos?
El que sueña cree que es real eso que está soñando.
Chuang-Tsé tuvo un sueño en el que creía que él era una mariposa que iba de flor en flor.
Al despertar, estaba aturdido pues no sabía si aquello había sido un sueño o es que en realidad él era una mariposa que ahora estaba soñando ser un hombre.
¿Cuál era la realidad y cuál el sueño?
Todo pensamiento es un juego mental.
El pensamiento, el juego mental puede adquirir infinitas formas. Pero es evidente que ningún pensamiento, ningún contenido de la mente es real. Y por consiguiente ningún pensamiento es la Verdad.


Solamente cuando contactemos y vivenciemos la Realidad de nosotros mismos conoceremos nuestra Verdad. Y eso no se consigue únicamente pensando, lucubrando, razonando.
La Verdad, La Realidad última no puede ser percibida ni por los sentidos externos ni por la mente. Es vivenciada por la conciencia interna, directa e inmediatamente.
Lo que conocemos sobre el mundo exterior lo conocemos y percibimos mediante los sentidos y la mente. Ambos, tanto los sentidos como la mente "colorean" según su capacidad y sus propios condicionamientos esos datos que percibimos en el exterior.
La creencia común es justamente todo lo contrario. Se cree que la realidad exterior visible y tangible es la verdadera realidad y según muchos ésa es la única realidad. Se suele pensar que lo real es lo que se palpa y lo otro, es decir lo que los sentidos externos no pueden percibir, eso se considera como ideal, imaginario, abstracto. Esa es la concepción sensista en la que hemos sido educados. Así es lo que parece ser cuando se miran las cosas superficialmente, aunque sean científicos o gente importante quien lo defienda. Estoy convencido de que mi visión no es la corriente. Pero es la de quienes han vivenciado y experimentado La Realidad, Dios. Todos sabemos por experiencia cómo nos engañan los sentidos y la propia mente. La mente está condicionada por conocimientos y experiencias anteriores.
Solamente la luz de la conciencia interna nos da seguridad de la verdad de todo cuanto ve y conoce.
Esa luz interna es la única que nos hará Ver y Sentir la verdad de lo que somos.


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)



lunes, 26 de septiembre de 2011

VIVIMOS DORMIDOS


"Ya es hora de despertar del sueño", dice la Biblia.

Vivimos ordinariamente dormidos, sin conciencia clara de qué somos, dónde estamos, qué hacemos, por qué hacemos lo que hacemos, por qué sentimos lo que sentemos, qué sentido tiene para nosotros el vivir o el no vivir...

Vivimos generalmente empujados, arrastrados por el instinto y voluntad ciega, natural y espontánea de vivir, pero prácticamente inconscientes, muy poco despiertos.

Vivimos sin conciencia clara de quién es el que vive detrás de esas apariencias de este cuerpo, quién es el que está viviendo dentro y detrás de esa carne, y esos huesos que componen nuestro cuerpo.

Vivimos sin conciencia clara de quién es el que alberga esos pensamientos, esos conocimientos, esas habilidades de trabajar, de jugar, de desarrollarse y desenvolverse en la vida...

Vivimos sin conciencia clara de quién es el que está afectado por esos sentimientos agradables o desagradables que nos ponen alegres o tristes en cada momento, quién es ese que sufre o se alegra, ese que se preocupa, que se impacienta, que se atemoriza, que duda, llora, canta, ríe, goza...

Vivimos sin tener clara conciencia de quién y qué es ese "Yo" sujeto activo, que es el que realmente vive detrás de la vestimenta, detrás del cuerpo de carne, huesos, ojos, cerebro, órganos interno con sus células, moléculas y átomos.

Y si no sabemos quién es el que piensa en nosotros, quién es el que siente, el que se mueve, el que vive en nosotros, ¿qué podremos saber con una cierta garantía de certeza?

Si yo no conozco lo más próximo a mí mismo, si no conozco al que conoce, ¡cómo podré conocer las cosas que me rodean? ¿cómo me atrevo a hacer afirmaciones sobre lo que perciben mis sentidos? ¿podré conocer a esos otros a los que llamo personas, que son lo que yo soy, si no sé quién soy yo, que supuestamente es la persona que está conociendo? ¿podré conocer a ese Ser que llamo Dios y en quien supuestamente creo y del que digo que es el Ser más importante, el más grande, el más poderoso, el más sabio, el más bueno, el absolutamente prefecto, si no conozco a este otro ser pequeño cercano que soy yo mismo?

¿No será todo eso una simple afirmación sin sentido que repito sin verdadero conocimiento, sino como una cinta grabada que reproduce y repite lo que ha sido grabado en ella sin tener conocimiento de lo que significa y de lo que expresa?

El camino hacia lo Universal empieza en lo individual.

El camino hacia afuera empieza adentro.

El camino hacia los demás empieza en sí mismo.

El Camino hacia las cosas (que es la ciencia) empieza en el conocimiento de sí mismo(que es el sabiduría)

La comprensión del mundo, de los acontecimientos... de Dios, tiene necesariamente su origen y base en la comprensión de sí mismo, en el acontecimiento de conocerse a sí mismo, el sujeto que comprende y conoce.

Cuando me desconozco a mí mismo, es imposible que pueda conocer a los otros.

Cuando no tengo una auténtica aceptación de mí mismo, es imposible pretender aceptar a los demás.

Photo by Guillem.


Por más que me proponga y me imponga aceptar a las personas que me rodean, será un esfuerzo vano y de resultados muy momentáneos, mientras no comience por aceptarme a mí mismo, real y efectivamente, tal como soy, en lo que me veo como bueno y en lo que me veo como malo.

Solemos vivir preocupados y atormentados porque nos cuesta aceptar a ciertas personas.

Nos damos cuenta de que las circunstancias nos imponen el trato con esas personas que no nos caen bien. Nos proponemos no hablar mal de ellas y hasta tener buenos sentimientos y actitudes con ellas. A veces hasta es posible que consigamos en un momento determinado, ser amables con esas personas. Pero pronto volvemos a nuestra actitud de rechazo.

La explicación de esa conducta radica en que no empezamos por donde debemos empezar.

Haz que empezar por una aceptación clara, consciente y sincera de nosotros mismos, de ese que ve, piensa, siente, vive, que llamo "yo".

Nos daremos cuenta entonces de que nuestro comportamiento es como nosotros no quisiéramos que fuera. Nos daremos cuenta de que una cosa es lo que nosotros queremos o quisiéramos hacer y otra lo que realmente hacemos.

Aún admitiendo esa diferencia y a veces contradicción, entre lo que queremos y lo que hacemos, hemos de aceptar que así es y así hemos de aceptarnos.

No se consigue nada queriendo dar explicaciones, buscando los motivos y las causas de ese modo incoherente o contradictorio de comportamiento.

No se consigue nada queriendo dar explicaciones, buscando los motivos y las causas de ese modo incoherente o contradictorio de comportamiento.

Lo únicamente eficaz es aceptar los hechos tal cual son, aceptar nuestro comportamiento como es y ser muy claramente conscientes de cómo somos y cómo quisiéramos ser, evitando los intentos inútiles de justificarse y eximirse de responsabilidades.

Frecuentemente jugamos a ser buenos.

A veces ni siquiera jugamos a ser buenos sino a tener buenas intenciones de ser buenos.

Con las buenas intenciones nos quedamos ya satisfechos como si "el intentar" fuera "realizar" y el decir fuera hacer. Y así seguimos dormidos en los laureles del engaño.

Solamente el aceptar la verdad tal cual es, nos liberará del error de creer que el sueño es la realidad y que el decir es hacer.


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)