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viernes, 4 de mayo de 2012

TU NATURALEZA ESENCIAL


Muchos psicólogos y psiquiatras modernos tratan de resolver los traumas y problemas psíquicos humanos como las neurosis, los complejos, los estados anímicos depresivos, etc... por medio del análisis racional de los mismos. Creen que por la mente racional por medio de la asociación de ideas o por otros métodos psicoanalíticos pueden resolver los problemas profundos que aquejan al alma humana.

Pero mi voz me dice:

Jamás podrás entender el fondo de la naturaleza humana por medio de la mente racional. Lo que es más, no se puede entender ni explicar por lo que es menos. Tú, tu vida no es únicamente el compuesto y la suma de los elementos y factores físicos y mentales.

Tú, tu ser profundo, la esencia básica de tí está más allá de tus reacciones automáticas físico-biológicas y mentales.

Querer circunscribirte a los contenidos mentales y tus tendencias físico-biológicas, es reducirte a lo que tú realmente no eres. Porque tú no eres tu personalidad ni el ego que la dirige y la mantiene. Tú no eres tampoco tus mecanismos de expresión física, mental o afectiva.


Tu naturaleza verdadera está en un nivel superior y mucho más elevado que tus tendencias orgánicas y tus contenidos mentales y afectivos.

Un psicólogo o psiquiatra con métodos científicos y racionales puede ayudar a armonizar, comprender y equilibrar ciertos aspectos de tu personalidad. Nada más. Pero para conocerte, comprenderte y orientarte integral y totalmente has de ir más allá de tu personalidad. Has de conocer y sentir la naturaleza esencial de ti, de la fuente de donde surge y se origina toda expresión y manifestación de tu vida.


Darío Lostado
(...Pero Mi Voz Me Dice...)


lunes, 20 de junio de 2011

IMAGEN PERSONAL



Es frecuente que de algunas personas con las que solemos tratar más frecuentemente nos formamos una imagen de cómo queremos o quisiéramos que fueran. Cuando se acomodan a esa imagen, decimos que son buenos o a la inversa. Tenemos la tendencia de compararlos con la imagen que nos hemos formado.




Pero mi voz me dice:

A las personas que viven habitualmente contigo, sueles usarlas o por lo menos lo intentas, a fin de que te sirvan para mantener el personaje o la idea que te has formado de ti mismo. De acuerdo con esa idea de ti o el personaje que quieres representar, tratas de ver cómo las personas que te rodean pueden ayudarte a mantenerlo.

Cuando tienes de ti una idea muy elevada y te crees muy sabio (siempre a nivel de personalidad) entonces necesitarás que las personas que están contigo favorezcan o apoyen esa idea de ti. Y cuando hagan o digan algo que contradice esa idea, esas personas serán tachadas de malas y les achacarás probablemente el mismo defecto que está en ti.

Lo más grave en estos casos es que cuando te formas una imagen de una persona como tú quieres que sea, cuando tratas con ella, ya no tratas con la persona sino con la imagen que te formaste de ella. Haces exactamente lo mismo que sueles hacer contigo mismo. No sueles verte y tratarte como lo que eres sino por la imagen que tienes de ti o la que querrías tener, la imagen de cómo aspiras llegar a ser. Es la imagen ideal de ti mismo. Pero, contrariamente a lo que suele pensarse, cuanto más te esfuerzas por conseguir esa imagen, más te alejas de tu realidad, de lo que realmente eres y debes ser.


Darío Lostado
(...Pero Mi Voz me Dice...)


miércoles, 23 de febrero de 2011

BUENOS O MALOS



Si analizas e investigas por qué aceptas con gusto a unas personas y rechazas a otras, verás con sorpresa que casi siempre responde a que unas personas te sirven para formar o mantener el personaje que te has propuesto de ti mismo y otras te lo impiden o molestan.

A quienes van a tu favor, los llamas buenos y a quienes te contradicen, los consideras malos.

Es ésa una señal de infantilismo interior. El ego infantil es un mal consejero para tratar y relacionarse con los demás. Si no se supera, es imposible mantener unas buenas relaciones humanas. La vanidad del ego nos lleva también a ser injustos con quienes por ser honestos, no reafirman nuestra personalidad.


Darío Lostado
(Mensajes De Realización)


jueves, 9 de diciembre de 2010

VERDADERA PERSONALIDAD


Parece una paradoja. Muchos piensan que hay que trabajar mucho para conseguir un gran carácter, una personalidad desarrollada...
Y es justamente lo contrario. Cuando me despreocupo de mi personalidad y me ocupo de ser auténticamente Yo, mi Yo verdadero y real -que no es el de mi personalidad-, mi carácter y mi personalidad son la expresión natural y espontánea de la sencilla fortaleza de mi verdadero ser, y sobrepasa todas mis expectativas de lo que deseaba conseguir para mejorar mi personalidad.
Cuanto más auténticamente soy Yo, en mi Yo verdadero, menos he de preocuparme por desarrollar mi personalidad. Ésta va apareciendo sola, alimentada de la plenitud de mi ser.
Es cierto que esa personalidad natural y auténtica choca con ciertas formas y convencionalismos sociales que sólo buscan quedar bien, someterse y acomodarse a las imposiciones de la colectividad.
Quien desee conseguir una fuerte y desarrollada personalidad debe identificarse plenamente con su Verdadero Ser, su Yo Real y profundo, del que se originará la personalidad más adecuada.




Darío Lostado
(Despertar A La Conciencia Día A Día)


sábado, 16 de octubre de 2010

"PERSONNAS"


No hay nadie que no admire con gusto y ternura y en cierto sentido también con nostalgia la candidez, la espontaneidad, la sencillez de los niños...

Es como si nos diéramos cuenta de que un día lejano perdimos lo más preciado, lo más valioso de nosotros mismos, algo que tuvimos de niños y ahora lo añoramos con pena y envidia nostálgica.




Y no es para menos. Vivíamos en el paraíso natural de nuestra esencia, de nuestro ser natural de ser humanos puros y nos exiliamos como hijos pródigos en un mundo de máscaras y disfraces conde cada cual trata de colocarse la máscara más adecuada para cada ocasión. Y nadie sabe quién es quién.

En el mundo infantil de la verdad, de la espontaneidad no se usan máscaras. Cada uno es lo que es cuando empezamos a ser mayorcitos, nos mostraron y fuimos probándonos una seria de disfraces.

Debemos recordar que los griegos en sus representaciones teatrales usaban unas caretas para representar los distintos personajes. A esas caretas se las llamaba "personna". Se cambiaban las caretas o "personnas" según el personaje que debían representar. Un mismo actor podía representar a distintos personajes en la misma obra. El cambio de máscara era cambio también de persona o personaje o personalidad.

Ahora, no en el teatro sino en la vida normal social ocurre casi lo mismo. Nos han enseñado a cambiarnos oportunamente de máscaras. Y quien lo hace mejor es considerado más inteligente.

En las esferas y ámbito del poder y la política triunfan aquéllos que saben ponerse y quitarse las máscaras más oportunamente. Ser político y diplomático en la vida social significa dominar el arte del disimulo, del disfraz. A eso también suele considerarse o llamarse como "tener mundo", "saber estar en sociedad", "tener nivel" o "ser una gente bien".

¿No podríamos volver al mundo de la espontaneidad, de la sencillez y de la verdad?


Darío Lostado
(Somos Amor)





jueves, 16 de septiembre de 2010

PERSONALIDAD IMPERFECTA


Muchas personas que están tratando de recorrer el camino espiritual y su mejoramiento interno, sufren y se lamentan porque ven que no avanzan suficientemente. Ven sus defectos cada día iguales o mayores que el día anterior. Y esto les causa tristeza y fastidio y hasta desesperación.

Pero mi voz me dice:

Todos tus defectos, toda tu imperfección, vista desde tu estado imperfecto, desde tu nivel bajo de desarrollo es un auténtico fastidio y tormento, porque tu "ego", señor y dueño de tu imperfección, empujado por la vanidad y la autocomplacencia, se siente contrario y humillado al no verse perfecto.

Photo by Guillem.


Pero esos mismos defectos, esa misma imperfección, vista desde la Plenitud, desde el nivel de tu consciencia, despierta y desarrollada, los ves como algo normal y natural, propio de tu personalidad imperfecta y limitada por naturaleza. A la persona desarrollada no le extrañan ni los defectos de los demás ni los propios. Sabe que la personalidad es el ropaje con que vivimos la existencia encarnada con que estamos manejándonos en esta vida y sabe que la limitación e imperfección es propia de su naturaleza.
Si tienes plena consciencia de ti, verás y considerarás tanto a tus imperfecciones y personalidad y al "ego" que es el dueño y sostén de ella, como lo que realmente son, como unos auténticos enanos exigentes que pretenden ser gigantes.
Es claro. Las personas desarrolladas son comprensivas y pacientes con sus defectos como con los ajenos. Al contrario, las personas en un nivel elemental y bajo en su desarrollo son exigentes e incomprensivas consigo mismos, como con los demás.


Darío Lostado
(Pero Mi Voz Me Dice)