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domingo, 28 de julio de 2013

VIVIR COMO PERSONA (EPÍLOGO)

Ser persona, vivir como persona es algo sencillo, porque es ser y vivir lo que somos. Nada más.
En cambio nos empeñamos en hacerlo difícil.
Las páginas que anteceden sólo intentan dar unas pautas para volver a nuestro origen natural y espontáneo, rehacer lo que por unas rezones u otras hemos ido desnaturalizando.
Yo no descubro nada nuevo.
Solamente miro y veo la vida en mí y en lo que me rodea y saco unas lecciones y consecuencias.
Tú, amigo lector, saca tus propias conclusiones.
Este libro no es para leerlo de un tirón, saber lo que dice y dejarlo arrinconado.
Es para ayudarte a reflexionar. Es para sugerirte puntos de reflexión.
Lo que yo digo no es lo más importante. Lo más importante es lo que tú pienses y hagas cuando reflexiones sobre lo que te sugiere. Tampoco es este libro para que se lo apliques a tu amigo, a tu compañero o compañera o a otras personas. Es para tí.
Cuando te sorprendas aplicando algo a otra persona, piensa que eso exactamente es lo que más falta te hace a ti.
Todos podemos y debemos llegar a ser lo que tan expresivamente se dice en el lenguaje común "unas bellísimas personas", con todo lo que esa expresión significa.
A pesar de todo la Vida es bella. Y ser persona significa expresar la belleza de la Vida. ¿Qué más podemos desear en nuestra vida?
Quizás la vida parezca a veces un desierto. Pero cada persona puede constituirse en un oasis en este aparente desierto.
Quizás la Vida parezca una noche negra. Pero cada persona puede ser una luz en medio de la noche.
La Vida tiene sus claroscuros, sus luces y sus sombres. Pero cada uno puede encender su luz en medio de las sombras.


Estamos hechos para la alegría porque somos alegría.
Estamos hechos para la luz porque somos luz.
Estamos hechos para el amor porque somos amor.
Solamente falta descubrirlo, verlo, vivirlo.
Es un arte saber vivir. Pero cada uno somos los artífices y los artistas de nuestra vida.
El lienzo está extendido sobre el caballete de las veinticuatro horas del día. Cada instante es momento oportuno para pintar algunos trazos sobre él. Cada día hay que darle algún nuevo colorido. El que corresponda. Tú lo irás viendo.
Afortunadamente la felicidad de tu vida no la tienes que comprar en ninguna parte. Es gratis y está en ti.
Yo te invito, amigo, a que esas feliz.
Yo te invito, amigo, a que esas persona.
Yo te invito, amigo, a que esas siempre Tú.


Darío Lostado
(Vivir Como Persona)


domingo, 30 de diciembre de 2012

SER UNO MISMO


Ser uno mismo es la única manera de sentirse de verdad persona.


Cuanto más tú seas tú mismo, tu felicidad dependerá más de ti y menos de los demás, de los acontecimientos y de las cosas.


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo)

miércoles, 1 de agosto de 2012

SER persona

Soy alguien.
Soy persona.
Son muchas las personas que hay en el mundo.
Pero no parece que sean muchos los que se den cuanta de ello.

Ayer estuve en el parque.
El suelo estaba cubierto de hojas amarillentas.
Caían aquí y allá más y más hojas nuevas que alfombraban el suelo húmedo de otoño.
Los niños correteaban por el parque pisoteando las hojas moribundas.
Oleadas de viento cálido del sur arremolinaban las hojas inertes y livianas.
Eran llevadas y traídas por cualquier impreciso y leva soplo de viento.

Los versos del poeta se asomaron a mi mente:
"Hojas del árbol caídas
juguetes del viento son.
Las ilusiones perdidas
son hojas ¡hay! despendidas
del árbol del corazón."

Como en un desfile rápido y veloz
pasaron por mis ojos y mi mente
miles y millones de hombres y mujeres
que se arrastran por la vida
traídos y llevados por cualquier vientecillo del momento,
por cualquier palabra, por cualquier situación...
Como las hojas del árbol caídas...
¡Si por lo menos se dieran cuenta
que su vida sigue viviendo en el árbol!
Ser persona no es ser una hoja muerta, inerte, seca, sin vida.
Ser persona es ser alguien que sabe quién y qué es,
y que sabe y puede gobernar su dirección y su rumbo.
El viento sopla en cualquier dirección.
Las hojas muertas son llevadas y traídas en cualquier dirección.


Pero la persona decide su propia dirección.
A veces su dirección es la de la brisa suave y blanda.
Otras veces su dirección es contra vientos huracanados.
Pero la persona sabe quién es, de dónde viene y a dónde va.

Me quedé sentado en un asiento del parque.
Delante de mí pasaban hombres y mujeres.
Los niños corrían.
Poco a poco hojas y personas se confundían.
Ya casi no sabía cuáles eran hojas y quiénes personas...
Los vientos, distintos vientos, llevaban a unas y otras.
Pero todas eran llevadas por los vientos.
De vez en cuando atravesaba la escena,
alguna persona libre y consciente de sí
brillando entre personas y hojas
como los rayos del sol brillaban
entre las ramas semidesnudas de los árboles.

Ser persona a favor del viento y contra los vientos.
Ser persona sabiendo que aunque la hoja seca caiga
uno sigue viviendo en el árbol.
La hoja otoñal sólo se cae
para dar paso a otra hoja joven y nueva.
La ola se retira de la playa
Para dejar lugar a otra nueva ola.
¡Qué alegría ser persona!


Darío Lostado
(Vivir Como Persona)

miércoles, 9 de noviembre de 2011

VIVIR COMO PERSONA ES...

Photo by Guillem.



Decir sí a la Vida
Desarrollar lo que soy
Movilizar y expresar mis capacidades
Vivir siempre consciente y amorosamente
Realizar en acciones concretar lo que soy por naturaleza
Dar y darme con gozo
Amar al que me ama y al que me odia
Sentirme joven hasta aun siendo viejo
Disfrutar y sentir emoción en una puesta de sol arrebolado
Sentir el beso de la brisa y de los rayos del sol
Dar pasos vivos en la calle de la vida
Levantarse después de haber caído
Sentir gozo de ser persona
Vivir cada minuto conscientemente
Escalar montaña tras montaña
Empezar a vivir cada día que amanece
Disfrutar de todo
Trabajar con alegría
Descansar con alegría
Amar con alegría
Vivir con alegría
Sentir la ausencia del amigo
Gozar el perfume del tomillo en el monte
Disfrutar la nieve blando bajo los pies
Sentir anhelo de volar como el águila
Vivir después de muerto



Darío Lostado
(Vivir Como Persona)


miércoles, 7 de septiembre de 2011

PERSONAS-OBJETOS



Se viene hablando mucho en los últimos años de la defensa de los derechos humanos.
Parece que el primero, principal y más genérico derecho humano es el de ser persona y ser tratado como tal persona.
En nuestros tiempos es frecuente ver que la persona es tratada y usada como un objeto.
Objeto de utilidad.
Objeto de placer.
Objeto para tener más poder, más dinero...
Se trata a algunas personas con una finalidad meramente utilitaria. Pensando más en lo útil que pueda ser, que en lo que tiene de humano y enriquecedor el contacto personal.
Se utiliza a los de arriba y a los de abajo.
Utilizan los de arriba y los de abajo.
Es frecuente que en los encuentros personales se piense al conocer a una persona: ¿me conviene esta persona? ¿me podrá ser útil en algo?
No son muchos los que en el encuentro humano sólo busquen el gozo y la alegría de encontrarse.
Y todavía parece más difícil pensar: ¿qué puedo yo hacer por esta persona?
En nuestros tiempos en que se compra y se vende todo, también se compran y venden los cuerpos para el placer. No siempre la compra-venta es por dinero.
Hay compra-ventas de las personas, incluso en bodas elegantes.
Se compra y se venden los cuerpos por fama, buena figura, atractivo físico, nivel económico y social, seguridad...

Photo by Guillem



A veces no son los demás sino uno mismo el que convierte su persona en objeto.
No sólo el hombre que va a una prostituta la convierte en objeto.
También el esposo que usa a su esposa como objeto de placer sin amor, la convierte en objeto.
También hay esposas que convierten a sus esposos en objetos de utilidad o placer.
Cualquiera que sea, donde quiera que sea, como quiera que sea una persona usada como objeto, se está cometiendo con ella la peor de la crueldades. Se le está despersonalizando.
Se le convierte en objeto de manipulación.
La manipulación tiene muchas formas, muchas caras.
Una forma moderna muy frecuente en manipulación es la publicidad.
El consumismo con sus mecanismos agudos y sutiles ejerce tal presión sobre la persona que la llega a convencer de necesidades que no lo son.
El consumismo con su único afán de ganar más, manipula a las persona, sometiéndolas a tales presiones morales que dejan de pensar por sí mismas.
La publicidad para ser honesta debería reducirse a informar.
Sin presiones.
Sin engaños.
Usar a las personas como objetos a manipular es un manera, casi tan grave como la muerte, de destruir a una persona.
La manipulación es muy frecuente en la demagogia de los políticos que usan a tantas personas para encaramarse al poder.
Respeto, señores, respeto por la persona.
Los seres humanos no son objetos de compra-venta. Respeto por la persona.
Por cualquier persona.
Por todas las personas. Siempre. En cualquier lugar.


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo)


lunes, 11 de abril de 2011

Éxito


Todo logro exitoso, toda conquista o ganancia en la vida suele dar al ganador una cierta satisfacción al cumplirse y realizarse el deseo perseguido. Pero pocas veces tales triunfos ayudan a un progreso humano, porque no producen un mayor entendimiento o comprensión de la conciencia.

La luz de la comprensión y La Verdad sobrevienen a la persona, cuando se halla en un estado total de serenidad y libre de deseos, en abierta y disponible receptividad.




Cuando estamos deslumbrados por los éxitos o logros materiales, los fuegos artificiales vanos nos impiden ver la Luz verdadera de la Realidad.

No son compatibles el vaho del éxito externo con la iluminación interior.


Darío Lostado
(Mensajes De Verdad)


domingo, 13 de marzo de 2011

EN LA TOTALIDAD DE LA VIDA


Sabemos que el Ser Infinito está en cada cosa, en cada piedra, en cada flor, en cada ser. Pero nosotros sólo vemos las cosas, las piedras, las flores y los seres físicos, y dejamos de ver a Aquel que los hace ser.

¡Sería tan sencillo ver a Dios en cada persona, en cada acontecimiento, en cada cosa...!


La relación personal sería entonces cordial y un camino recto hacia la paz e integración total y verdadera. Pero sólo vemos las apariencias de las personas y no el fondo de ellas, lo que las hace ser, la divinidad que las anima en cada instante.

Es propio de superficiales, ver lo periférico y superficial de la vida.


Darío Lostado
(Mensajes Para Elevar La Conciencia)


martes, 28 de diciembre de 2010

LO QUE ERES


Tu vocación como persona, no es triunfar en los negocios, sobresalir en la vida social, tener éxito y obtener aplausos y alabanzas, o tener un cuerpo fuerte o bello...

Tu vocación y misión como persona es llegar a vivir el ser esencial, la Realidad que tú eres y hacer realidad en tu existencia temporal todas las capacidades y potencialidades que tienes en tu naturaleza.


Como ser consciente, has de darte cuenta de lo que ya eres, sin necesidad de fantasear con lo que aspiras a ser.

Cuando intuyas o veas LO QUE ERES, a muchos de tus deseos y proyectos los verás insignificantes y triviales y tu corazón rebosará de gozo por tu plenitud.


Darío Lostado
(Mensajes de realidad)


sábado, 13 de noviembre de 2010

LIBÉRATE DE LOS CONFLICTOS


Todos los conflictos que el ser humano tiene en su existencia son producto de algún tipo de ignorancia. Sobre todo la ignorancia de su verdadero ser real.

Los conflictos son:

*de la persona consigo misma
*con los demás

Los conflictos consigo mismo son o los referentes a su cuerpo físico o los originados en su mente.
Los conflictos físicos de nuestro cuerpo se refieren a las deficiencias y anomalías propias de todo ser viviente, por sus normales cambios naturales.
La inconsciencia nos conduce muchas veces a querer detener, cristalizar, la evolución natural de nuestro cuerpo que sigue la ley general de todo ser vivo como es la entropía, por la que se rige, con el nacimiento, crecimiento y decadencia lógica con sus deficiencias y molestias consiguientes.
Si somos conscientes de la impermanencia de todas formas de la existencia, hemos de ser consecuentes con los ciclos naturales de todo ser vivo, entre los que están el decaimiento y decrepitud, salud y enfermedad.
La no aceptación de estos ciclos y cambios naturales nos conduce al conflicto en forma de rechazo. Y cuanto más nos resistimos a aceptar esta ley de la impermanencia y cambio, más dolor y sufrimiento creamos.
Hemos de aceptar que todas las formas de nuestro cuerpo son cambiantes e impermanentes con sus consecuencias. ¿Por qué no aceptar de buen grado la ley tal como es? ¿Por qué no permitir fluir La Vida en todas sus formas según su naturaleza?

Los conflictos mentales son más y de peores consecuencias.
Estos conflictos de la persona consigo misma se crean por la oposición y divergencia entre los deseos egotélicos y raquíticos del yo personal, por una parte, que siempre anhela su provecho particular y, por otra, las aspiraciones profundas de nuestro ser real verdadero, que aspira a la plenitud total.
Esta aspiración profunda está siempre presente aun en aquellas personas que parecen embebidas y cegadas por los deseos más sensuales. En el fondo de todo ser humano hay una exigencia a la plenitud total, aunque muchos traten de ignorarla o negarla.
Pablo de Tarso decía: "Veo lo que es mejor y lo apruebo, pero en cambio sigo lo peor". La luz interior de su ser lo empujaba hacia arriba, pero la esclavitud de su yo personal lo arrastraba hacia abajo.
Además del yo personal existe un yo colectivo de la Humanidad, arraigado por los hábitos mentales erróneos de miles y miles de años.
Hace 2.600 años, Buda ya dijo que la vida humana está marcada por la insatisfacción y el sufrimiento. Y todo sufrimiento tiene su origen en los constantes deseos del yo personal del hombre. Si este se situara en su verdadero ser real, los deseos indebidos y esclavizantes no se darían porque el ser real no necesita nada, pues es Todo y es plenitud.
Todos estamos llamados a vivir desde ese YO Real que no necesita tantas cosas como las que nuestro yo personal exige, pero son pocos los que se lanzan a la feliz y noble aventura de conocerlo y vivirlo como lo más importante de nuestra existencia.


La vida moderna está organizada sobre la exaltación de los egos o yoes personales y desconociendo la naturaleza dichosa y plena de nuestro verdadero ser real.
A ese yo personal tan complejo e inestable es normal que le surjan conflictos sin fin. Lo sabemos todos, por propia experiencia.

Nuestro trabajo principal, el de esas tantas personas que dicen que buscan su desarrollo o crecimiento personal, debe consistir en llegar a comprender y desenmascarar con toda claridad esa falsedad permanente en la que estamos sumidos, creyendo y viviendo como si fuéramos algo que realmente no somos.

A quien crea que estoy repitiendo con insistencia algo que ya he dicho varias veces, les aconsejo que no se engañen y no se anden por las ramas. Si consiguen tener una clara comprensión de esto, no necesitarán andas buscando técnicas y métodos para mejorar su vida.
No se trata de un conocimiento teórico e intelectual sino operativo y eficaz. Debe haber una convicción clara y taxativa de esta simple verdad. Yo no soy el yo personal que creo ser.
El yo personal es una estructura mental vulnerable e inestable. Mientras una persona esté dependiendo de tal falsedad, los conflictos serán interminables. De modo que es necesario salir de esa dirección errónea de nuestra vida.
La pregunta que se hacen muchas personas es sencilla: Observando, observando y observando en cada momento del día: ¿quién está hablando?, ¿quién trabaja?, ¿quién sufre?, ¿quién se alegra?, ¿quién ama?, ¿quién se enoja?...
Al darnos cuenta de que estamos constantemente pivotando sobre una entidad mental que llamo yo pero que no tiene entidad alguna más que en mi mente, llegaremos a darnos cuenta de que en nosotros hay algo mucho más estable y básico. Así nos acercaremos a intuir la realidad del ser real que somos.
Esa intuición, que es la verdad de nosotros, llega cuando hay un deseo muy sincero y profundo de conocer y sentir esa Verdad.
El proceso interminable que se forma con la acción del yo personal es: genera deseos ilusorios - desilusiones - más deseo - más desilusiones - insatisfacción - inquietud...

Los conflictos en la relación con los demás tienen también su causa y origen en este yo personal del que estamos hablando.
En realidad, la vida social viene a ser una permanente lucha de egos o yoes personales. Cada una quiere imponerse al otro. Y cada uno intenta afirmarse sobre el otro. La lucha es inevitable.
Las envidias, los celos, los enfados, los desencuentros y desamores, la venganza, el odio, el desprecio, la indiferencia despectiva... todas las formas de una deficiente o mala relación personal tienen su causa y origen en el predominio del yo personal sobre el Yo Real de cada uno.
No nos engañemos y descubramos el origen de nuestros conflictos.


Darío Lostado
(Atrévete A Ser Libre)


sábado, 16 de octubre de 2010

"PERSONNAS"


No hay nadie que no admire con gusto y ternura y en cierto sentido también con nostalgia la candidez, la espontaneidad, la sencillez de los niños...

Es como si nos diéramos cuenta de que un día lejano perdimos lo más preciado, lo más valioso de nosotros mismos, algo que tuvimos de niños y ahora lo añoramos con pena y envidia nostálgica.




Y no es para menos. Vivíamos en el paraíso natural de nuestra esencia, de nuestro ser natural de ser humanos puros y nos exiliamos como hijos pródigos en un mundo de máscaras y disfraces conde cada cual trata de colocarse la máscara más adecuada para cada ocasión. Y nadie sabe quién es quién.

En el mundo infantil de la verdad, de la espontaneidad no se usan máscaras. Cada uno es lo que es cuando empezamos a ser mayorcitos, nos mostraron y fuimos probándonos una seria de disfraces.

Debemos recordar que los griegos en sus representaciones teatrales usaban unas caretas para representar los distintos personajes. A esas caretas se las llamaba "personna". Se cambiaban las caretas o "personnas" según el personaje que debían representar. Un mismo actor podía representar a distintos personajes en la misma obra. El cambio de máscara era cambio también de persona o personaje o personalidad.

Ahora, no en el teatro sino en la vida normal social ocurre casi lo mismo. Nos han enseñado a cambiarnos oportunamente de máscaras. Y quien lo hace mejor es considerado más inteligente.

En las esferas y ámbito del poder y la política triunfan aquéllos que saben ponerse y quitarse las máscaras más oportunamente. Ser político y diplomático en la vida social significa dominar el arte del disimulo, del disfraz. A eso también suele considerarse o llamarse como "tener mundo", "saber estar en sociedad", "tener nivel" o "ser una gente bien".

¿No podríamos volver al mundo de la espontaneidad, de la sencillez y de la verdad?


Darío Lostado
(Somos Amor)





martes, 20 de abril de 2010

LIBERTAD


PERSONAS LIBRES



La libertad es la eterna canción.

Se dice que somos libres.

Todo el mundo dice que quiere ser libre. Se lucha y se hacen grandes hazañas y manifestaciones exigiendo libertad.

Pero la gente tiene miedo de ser libre, de vivir libre, como si la libertad causara el vértigo del vacío.

La gente no quiere que le manden, pero opta por vivir dependiendo, apoyándose en otros.

Se tiene miedo a ser libre de verdad.

Se ha dicho y muchos lo sostienen, que el hombre, la persona, es un producto de la herencia y el ambiente en que vive.

Sin negar la importancia que tienen dichos factores hay que reconocer que si fuera eso cierto, prácticamente no podríamos pensar ni hablar de la libertad humana.

Existe un factor o una dimensión de la persona que es fundamental al hablar de libertad. Es la amplitud de conciencia o madurez interior. Este factor hace que sea la persona individual quien determine el grado de libertad que quiere tener.

Ante las influencias ambientales, de educación y de la herencia, tenemos que preguntarnos qué papel jugamos cada uno de nosotros, qué papel juega nuestro "yo" interno, ese "yo" centro de nuestro ser.

Tenemos tres niveles de vida: el instintivo-biológico, el mental y el emocional.

Cada uno de estos tres niveles tiene sus propias leyes: las biológicas, las mentales y las afectivas.

Cuando vivimos uno de esos niveles somos conducidos por las leyes de ese nivel.

Dicho de otra manera quiere decir que es la ley de la naturaleza misma la que rige y me gobierna de cualquiera de los niveles en que esté viviendo.

Pero hay algo importante y es que debido a mi capacidad de amplitud y apertura de conciencia, puedo vivir los aspectos de un nivel desde otro nivel superior. O sea yo puedo vivir con el foco de mi conciencia por encima del nivel de los hechos que estoy viviendo. Pero ésto sólo se puede hacer cuando estamos completamente despiertos con la mente lúcida, lo cual no es demasiado frecuente, dado el grado de somnolencia e hipnosis en que solemos vivir la mayor parte de nuestra vida.

La amplitud, claridad y atención de la conciencia para situarme en cada momento en un plano o en otro, hace que mi grado de libertad sea mayor o menos.

Así, nos damos cuenta que la mayor parte de la gente que vive de puros automatismos y actitudes reactivas no son apenas libres sino de nombre, porque en cada momento hacen lo que las circunstancias les están determinando. Reaccionan automáticamente impulsados por los estímulos del momento.

La libertad entonces consiste ante todo en la capacidad que tenemos para situarnos en unos niveles o en otros y desde ahí escoger no por las leyes ciegas de cada nivel humano o por la influencia de la herencia o del ambiente, sino por lo que determino con mi visión clara y siempre por encima del nivel de las leyes que rigen ese nivel de la actitud humana en la que estoy viviendo en ese momento.

Dicho de otra manera podemos decir que en la medida en que tengo claridad y amplitud mental para ver desde distintas perspectivas los valores de mi vida, yo puedo elegir cualquiera de las opciones que caen bajo mi perspectiva.

Si mi conciencia está dormida o solamente vivo las cosas en el nivel en que se dan, seré conducido y estaré determinado por las leyes naturales de ese nivel que estoy viviendo.

El plano biológico lo viviré según las leyes biológicas, a no ser que con mi conciencia muy despierta lo esté viendo y viviendo desde un plano superior. Entonces sí seré libre. En un grado mayor o menor, según sea la amplitud de mi conciencia.

Pero no vivimos solos. Y la sociedad, que nos protege y nos da muchas cosas, no lo hace a cambio de nada. Nos somete a sus normas y exigencias. Y ahí empieza el juego social con la correspondiente limitación de nuestra libre elección. en tantas y tantas cosas y aspectos de nuestra vida.

La sociedad nos impone valores y modos de conducta.-

La sociedad nos impone y nos crea necesidades artificiales de mil maneras. La moda y el inútil y excesivo consumismo creado por sociedades comerciales multinacionales arrastra irremediablemente a todos aquéllos que se suben al caro de la inconsciencia colectiva y dejan de pensar, sentir y obrar por sí mismos para ser corderos dóciles de las normas del momento.

Los condicionamientos y situaciones sociales por las que nuestra libertad está amenazada, son casi innumerables.

Cada uno es lo suficientemente perspicaz para verlo y comprobarlo por sí mismo si mismo.

Tenemos una libertad muy relativa y limitada solamente. Pero parece que algunos todavía abdican de la poca que nos deja la sociedad y los condicionamientos externos.

Solamente hay una manera de reconquistar nuestra maltrecha libertad. Esta manera es que cada una empiece a estar más atento a cada situación de su vida.

La conciencia atenta y despierta para valorar por nosotros mismos cada situación, cada acontecimiento, cada noticia, cada necesidad natural o artificial, cada momento de nuestra existencia es el camino hacia nuestra libertad interior.

Ser persona libre es tener una perspectiva desde arriba, desde niveles altos de conciencia.

Mejorar nuestra perspectiva es mejorar nuestra libertad.


Se dice en Juan Salvador Gaviota que cada uno de nosotros es una idea ilimitada de la libertad. Lo dramático es que nos quedemos en "una idea" y no sea nuestra realidad libre.

¿De qué sirve que seamos idea ilimitada de libertad si esa idea no pasa a ser realidad?

Las ideas están en la mente.

La realidad es vida.

Estamos destinados a ser libres en cada instante de la vida.


Darío Lostado
(Vivir como Persona)

miércoles, 14 de abril de 2010

AMOR VERDADERO


AQUELLA CHICA RUBIA DE OJOS AZULES


Juancho venía eufórico, contento, dicharachero.
Alfredo que estaba ensimismado, estudiando esos complicados enredos casi inútiles de estadística, vio a Juancho irrumpir en su habitación como potro desbocado que salta al campo soleado después de una semana lluviosa de cautiverio.
Nunca se le había visto a Juancho con esos ojos brillantes de ilusión y ese aspecto de jovial vitalidad.

-¿Qué te pasa? ¿Te has sacado la quiniela o la lotería? ¿O te han dado el premio Nóbel?

-¡Qué premio Nobel ni tonterías! Mucho mejor. ¡Qué ojazos! ¡Qué ojazos azules! ¡Y qué pelo! ¡Qué pelo rubio, largo, sedoso...! repetía Juancho moviéndose inquieto de un lado a otro de la habitación para quedar arrobado como estatua en éxtasis.

Alfredo no entendía nada. Juancho era un muchacho serio, casi triste. (¿Por qué suelen estar tan cerca seriedad y tristeza?).
Pero Juancho venía cambiado.

-Me he enamorado, Alfredo, me he enamorado.

-¡Ah! ¿Si? ¿De quién?

-De unos ojos azules y un pelo rubio.

-¡Ah, ya! ¿Cómo se llama?

-¿Qué?

-Que cómo se llama ella...

-¡Ah...! Pues... no sé. Marisa creo. O Felisa, o Melisa. No sé.

-Y ¿qué es, cómo es... quién es ella?

-No sé. Sólo sé que tiene unos ojos azules, grandes hermosos y un pelo rubio, suave como nadie en el mundo.

-¡Ah, ya!. La gata rubia de ojos claros que tiene la vecina de enfrente.

-No te hagas el gracioso no lo tomes a broma.

-Hasta ahora lo único que sé es que te has enamorado de unos ojos azules y un pelo rubio. De un color azul y un color rubio. Pero de nada más. Lo que has visto de amable y adorable ha sido el color de los ojos y el color del pelo. Claro, es natural. Estudias Bellas Artes. No estás enamorado de una persona, Juancho, sino de unos colores. Convéncete.

-Sí. Pero detrás de esos ojos azules y debajo de ese pelo rubio hay una muchacha estupenda, tierna cariñosa, suave, dulce, inteligente...

-Y diosa ¿no? Todo eso es fruto de tu imaginación calenturienta por la impresión del color y las formas. No quiero darte lecciones ni ser aguafiestas de tu iluso enamoramiento. Las apariencias, el aspecto físico de las personas son formas que van y vienen. Además, ¿estás seguro que es rubia? ¿no será teñida? Bueno, sea como sea tú te has enamorado de un color.

-Cómo se ve que tú no te has enamorado como yo.

-Desde luego que como tú no. Porque tú ahora no estás enamorado. Estás impresionado, embobalicado.


Los dos amigos siguieron en sus razonamientos y discusiones. ¿Quién puede hacer ver, a uno que está ciego por una emoción?
Alfredo no logró convencer a su amigo Juancho que lo suyo había sido sólo un flechazo superficial de unos colores y de unas formas. Pero no amor. Al menos, tal como aparecía.
No sé que ocurrió después con Juancho y su enamoramiento.
Tampoco importa demasiado.
Lo que sí interesa es ver cómo tantas veces el encandilamiento por unas formas o colores atractivos sustituye, suplanta o usurpa el lugar que le corresponde al amor verdadero.
El encandilado cree estar enamorado.
Nadie le puede convencer de lo contrario.
El tiempo y los hechos de la vida se encargarán de demostrárselo.
Las formas provocan gusto. El fondo engendra amor. Ningún gusto o arrobamiento por las formas es duradero, permanente y plenamente satisfactorio.
El amor verdadero es duradero, permanente y eterno como la fuente y la causa que lo engendran.
La mayoría de las personas se contentan con los encandilamientos, las satisfacciones momentáneas y los juegos fugaces de las ilusiones.
Los sensatos y sabios buscan incesante y sinceramente la verdad del amor y el amor de verdad donde y en lo que únicamente se puede encontrar. No está el valor de la perla en la concha de la ostra que la contiene, ni en el de la joya, en el estuche por bello que parezca.
La vida moderna de nuestros días es una carrera loca y desesperada por lucir por fuera.
La mayoría de las personas desconocen la hermosura de su interior.
Al desconocer lo que son, pasan la vida tratando de demostrar valor, belleza, inteligencia...
Todos esos esfuerzos serían innecesarios si conocieran que son mucho más de lo que tratan y se esfuerzan por aparentar.
Al vivirlo sobrarían todos los esfuerzos para demostrarlo.
La ignorancia de lo bello y maravilloso que el ser humano es, conduce a aparentar y lucir con lo que no se es.
La ignorancia de lo bello y maravilloso que los demás son, conduce a admirar en ellos la belleza artificial que no son.
Pareciera que el destino de los hombres fuera el alimentarse de la cáscara de los frutos por desconocer el sabor y el valor del fruto verdadero.
La vida toda, está montada en ensalzar las formas exteriores y apariencias.
El mercado del consumismo, con las modas y todas las maneras de realzar, adornar y hacer llamativa la figura corporal, tanto en el hombre como en la mujer, se nos haya impuesto de tal manera que el que no sigue los cánones marcador por la moda, pasa por anticuado y ridículo.
Todos vemos cuánta sofisticación, hipocresía, competencia y artificialidad hay en las formas del vestir y vivir.



Ser normal se ha convertido en anormal.
La artificialidad ha pasado a ser normal.
Al no reconocer más que los valores exteriores, fugaces de las formas, olvidando los verdaderos valores permanentes, se agrandan, se hinchan y se disfrazan para parecer más.
Es la gran tragi-comedia de la vida.
El encandilamiento por las formas externas de la persona es sólo eso: encandilamiento, ilusión.
No amor.


Darío Lostado
(Ama y Haz lo que Quieras)