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viernes, 22 de junio de 2012

SALUD TOTAL


Son innumerables las personas que acuden a médicos y sanadores para cuidar su salud física.
No son tantos, pero sí una cantidad considerable, los que acuden a ciertos profesionales o terapeutas, para cuidar su salud mental.
Son muy pocos los que acuden a quienes pueden ayudarles en el despertar a la conciencia de su Ser. Este Ser nunca está enfermo como el cuerpo físico y la mente, pero existe la necesidad de quitar los obstáculos para vivir el espíritu que somos. Ése es el trabajo de despertar a la vida del espíritu.


Quienes no se ocupan de su Ser profundo, no comprenden que la salud física y mental sobrevendrá espontáneamente si nuestra conciencia del espíritu es lo patente y diáfana que debe ser para que las energías menos sutiles reciban la fuerza de la Fuente de toda salud.
Si vives desde el espíritu, mente y cuerpo funcionarán correcta y adecuadamente.
Desde lo superior mejoramos lo inferior.
Quienes viven obsesionados por una mejor salud física y mental difícilmente llegan a vivir desde su espíritu. Desde el espíritu, cuerpo y mente se enriquecen y mejoran más cuando nos ocupamos directamente de ello.


Darío Lostado
(Despertar A La Conciencia Día A Día)

jueves, 21 de julio de 2011

LIBERACIÓN DE LA ENFERMEDAD


Hablando con una persona que entendía y aceptaba que todo es manifestación del Ser, de Dios, me decía: Si Dios es bueno y todo lo hace bien, ¿por qué no hizo que los seres vivos y principalmente los seres humanos que somos su imagen nos desenvolviéramos de un modo más natural como sería nacer, crecer, madurar, envejecer y morir sin tener que pasar por tantas enfermedades?

Pero mi voz me dice:

La muerte es un hecho natural, pero la enfermedad es una normalidad producida por una enfermedad de la consciencia de la Humanidad. Al estar la persona inmersa y absorta en esa consciencia de la Humanidad enferma, ella también enferma. En la medida en que la consciencia enferma de la humanidad actúa en nosotros, en esa misma medida se manifiesta la enfermedad. Cuando una persona logra vivir en un nivel superior y vive instalada en ese nivel superior, se libera de los efectos de la enfermedad. Lo que ocurre es que, en un momento u otro todas las personas vivimos o hemos vivido inmersas en esa consciencia enferma de la Humanidad. Y tarde o temprano se manifiesta en algún tipo de dolencia o enfermedad.


Las pocas personas que en la historia de la Humanidad han aparecido en la tierra, liberadas ya desde su nacimiento de la enfermedad de consciencia de la Humanidad, han pasado por la tierra exentas de toda enfermedad. Ahí tenemos los occidentales el ejemplo de Cristo.

La anormalidad por tanto de las enfermedades hay que aceptarlas como el efecto lógico de nuestra condición de humanos, fruto del bajo nivel de la consciencia de la Humanidad en la que estamos inmersos. Pero aún en nuestra actual condición, es evidente que en la medida del desarrollo de nuestra consciencia individual, más fácilmente se eliminan las anormalidades de la enfermedad.


Darío Lostado
(...Pero Mi Voz Me Dice...)

domingo, 17 de julio de 2011

NUESTRA ENFERMEDAD


Terrorismo, injusticias sociales, delincuencia, desempleo, desorden...
Todo tiene un nombre común.
Todo tiene una causa única.
Se intenta poner remedio a los males, olvidando la causa de los males.

Quizá no vemos la causa porque nos da vergüenza y somos demasiado orgullosos para reconocer que esta causa está en nosotros. Pero proferimos buscarla fuera.
Es el egoísmo burgués en forma de amor desordenado al dinero, al confort, a la ambición de tener más que los otros como valores supremos de la vida.
El político profiere quedar bien y que el partido salga triunfador y él, naturalmente como director o impulsador del triunfo del partido, al verdadero bien de los ciudadanos.
Nuestra enfermedad social es el egoísmo cruel y exacerbado que se impone descarada y abiertamente en algunos casos y solapadamente en otros.
Se habla de servicio al pueblo, justicia social y otras lindezas por el estilo, cuando en el fondo lo único que interesa es levantar la plataforma para ser elegido, ser líder o ser puesto en el candelero y quedar bien.
Se prefiere tener y ganar más aunque personas o familias vivan en la miseria con sueldos ruines, a ganar un poco menos para que otros vivan más dignamente.
A esto se llama egoísmo: encerrarse en sus propios intereses individualistas sin atender las necesidades y exigencias de los otros.
Egoísmo es esforzarse y trabajar constantemente para que el pequeño y ruin yo que todos llevamos dentro, se engorde vanidosamente a costa de todo y de todos.
La única regla del egoísta es: Es bueno todo lo que favorece mis intereses individuales, mi ambición y mi vanidad y malo todo lo que atente contra ello.

Es triste el espectáculo de algunas Instituciones que por su esencia y finalidad son humanitarias y de ayuda a los demás, ver que sus miembros se pelean, se calumnian, y se destruyen mutuamente aún a costa de la misma Institución a la que pertenecen, por defender cada uno su actitud egoísta, vanidosa y ruin, en perjuicio de todos aquellos a quienes deberían servir.
Quizá sea ésta la causa y la explicación de la poca eficacia de tantas Instituciones, conferencias, organizaciones, pláticas...
Quizás muchas veces no trabajamos tanto por los demás cuanto por nuestra propia honrilla vanidosa y superficial.
Quizás nos predicamos y alabamos a nosotros mismos y nos levantamos disimuladamente estatuas y monumentos en lugar de ayudar a los demás a levantarse a un grado de vida más digna.




Sí. Nuestra enfermedad puede ser este cruel y ruin egoísmo disfrazado de tantas caretas, con tantos ropajes, con tantas sutiles aparentes formas de servicio.
Se hace imperioso reexaminar nuestras verdaderas y profundas intenciones en nuestros trabajos y en nuestra vida toda.
El contagio de esta enfermedad parece que es bastante general.
En distintos grados, pero general.
Desde los más altos niveles internacionales hasta los más íntimos de la vida familiar y de amistad se detectan constantemente síntomas de esta devastadora enfermedad, causa de la mayor parte de los males que nos aquejan.
No es excuas el decir: ¿qué hago yo curándome de esta enfermedad si los demás siguen siendo egoístas?
Ya hay quienes no lo son.
Hay p0ersonas generosas, que no son esclavos del egoísmo.
Tú puedes ser uno de ellos. Y así engrosarás las filas de los que de veras quieren hacer de este mundo nuestro un mundo mucho más humano, más generoso y más feliz. No con palabras, sino con una actitud constante de su vida.
Hoy puedes unirte a los que trabajan día a día por desarraigar más y más el egoísmo de sus corazones.
Es la mejor manera de hacer un mundo mejor.
Sí. Hay personas que ya vencieron y vencen día a día la tentadora maquinación del egoísmo.
Por eso la Vida es digna de vivirse.
La sincera generosidad y el servicio desinteresado, dan luz y calor a nuestro mundo frío y calculador.
Supera la enfermedad del egoísmo.
Es lo más saludable.


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo)



sábado, 4 de junio de 2011

SOY LUZ


Toda enfermedad es un desajuste de luz, de los campos de luz o biofotónicos.
Somos seres de luz.
Pero nos empeñamos en vivir entre tinieblas.


Toda enfermedad empieza antes de que aparezcan los síntomas.
Empieza cuando la mente y el corazón se cubren de oscuridad.


Darío Lostado
(Atrevete A Ser Libre)

miércoles, 12 de mayo de 2010

¿VERDADERAS...?


1. Nadie es castigado por sus maldades, aunque sí hemos de aceptar las consecuencias de nuestros errores.

2. El Amor siempre es bueno, aunque muchas veces es pequeño, raquítico, egoísta y pobre.

3. El sexo, como todo lo existente, es bueno si se hace con amor y desde lo mejor de uno mismo. El sexo puede ser una reacción egoísta sensual. Pero no siempre es así.

4. No pienses en castigos o merecimientos. Si no consigues lo que deseas, o no lo deseas bien o no te conviene.

5. Cuerpo y alma son manifestaciones de Dios.

6. La enfermedad es una anomalía, muchas veces efecto de abusos de la persona y deficiencia o desorden en la mente.

7. Tienes que hacer lo que te corresponde. La Vida te dará lo que necesites si eres fiel a Ella.

8. Todo es gratis. Todo es una bendición de Dios.

9. Sé feliz siempre. Tu naturaleza es ser feliz, pero tu cuerpo y tu mente son limitados y puede darse el momento en que ocurra algo desagradable que no debe impedir tu felicidad.

10. La Vida es el Cielo si tú lo quieres vivir así.

11. Nadie es castigado. Nuestros propios actos correctos o incorrectos te dan paz o intranquilidad y muerte.

12. Los resentidos se quejan de que todos los seres humanos son igualmente malos, pero es el juicio de los resentidos y los necios. Como seres humanos tenemos falencias, pero nuestro Ser Real es plenitud de bondad.

13. Si no confías en ti, no confiarás en los demás.

14. Piensa bien aunque no aciertes. Lo realmente malo es pensar mal y no acertar.


Darío Lostado
(Despertar A La Conciencia Día A Día)