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jueves, 4 de abril de 2013

SER TESTIGO


Saber ser testigo de cuanto ocurre en mí y fuera de mí es la mejor disposición para evitar el estrés en las circunstancias en que suele producirse.

Cuando ocurre algo a mi persona, yo soy testigo de eso que pasa pero no debo identificarme con el hecho.

Yo soy el testigo. Yo me doy cuenta de que hay un dolor en mi cuerpo. Lo veo, lo siento pero yo sé que no soy mi cuerpo y digo: hay un dolor en mi cuerpo pero yo no soy el cuerpo. Soy el que vive con el cuerpo y se da cuenta de él.


Hay que hacer lo mismo cuando de dolor es mental o sufrimiento moral. Si yo me identifico con mi mente, el dolor me inundará. Cuando soy un testigo consciente y siento que tengo una mente pero no soy mi mente, el dolor emocional o mental será observado y aceptado por mí. Y en esa aceptación desaparece el estrés.

Cuando internalizo mi emoción y me identifico con ella, el estrés aparece como una invasión dolorosa de todo el cuerpo. Si no me aferro ni me identifico con las emociones negativas o dolorosas, no se da la respuesta al estrés, y evitaré las enfermedades derivadas que éste produce.


Darío Lostado
(Despertar A La Conciencia Día A Día)


domingo, 20 de noviembre de 2011

AMOR Y BELLEZA

Era una tarde de otoño.

Estaba contemplando un bello atardecer. El sol arrebolaba los rizos redondos de unas nubes pasajeras en el horizonte, mientras se apresuraba a esconderse detrás de la montaña lejana.

Y me di cuenta de que:

· la belleza no estaba en el sol arrebolado en las nubes.
· no eran mis ojos los que sentían la belleza.
· yo era el sujeto testigo que veía y sentía la belleza del atardecer.
· nada de aquello existía para mí sin mi yo consciente.


Al día siguiente me comunicaron que un ser querido había fallecido tras unas semanas de intensos dolores. Sufrí. Lo sentí como si hubiera sido mi propio dolor.

Me centré y vi que:

· el dolor que me embargaba procedía de un pensamiento.
· mi pensamiento era producto de unas ideas e imágenes mentales.
· en última instancia yo era el sujeto de aquellos pensamientos.
· yo era el testigo consciente de todo cuanto ocurría dentro de mí.
· yo soy inteligencia comprensiva y entiendo el sentido del dolor y la muerte.

Entonces el sufrimiento se desvaneció.

Todo pensamiento, todo sentimiento tienen como base al "yo", a esa realidad dentro de mí sin la cual no hay pensamiento ni sentimiento.

Yo soy el sujeto que ve, piensa, siente. Y quien se da cuenta de que ve, piensa y siente.



Darío Lostado.
(Somos Amor)

lunes, 5 de abril de 2010

HACIA LA VERDAD DE TI MISMO


UN MÉTODO FÁCIL



¿Qué eres? le pregunté.

¿Qué voy a ser? me dijo. Es evidente lo que soy.

Dime, por favor, le dije, ¿qué eres sin referirte a tu nombre, a tu cuerpo, a tu familia, a tus cualidades...?

El me miró, quedó pensativo y me dijo: Me estás quitando todo.

No te quito nada, le dije. Nada de eso que te he nombrado eres tú. Fíjate que cuando hablas dices: mi cuerpo, mis pensamientos, mis cualidades... Quiere decir que existe un poseedor y unas cosas poseídas. Tú eres el sujeto poseedor. Tu cuerpo es algo que Tú posees. Tus ideas, tus cualidades, tus sentimientos... son algo que tienes o puedes dejar de tener. Eso quiere decir que el poseedor es antes y aparte de todo lo poseído. El poseedor es un ser independiente de lo poseído. El poseedor no cambia. Cambian sus posesiones. Pero él es siempre el mismo. Mientras lo poseído está en constante cambio, el poseedor es el que ve y observa todo lo que va cambiando.


Tú eres la conciencia luminosa que Ve y observa.

Para llegar a tener la intuición clara y evidente de que eres ESO, esa luz conciente y amorosa, has de desidentificarte de lo que no eres, es decir, de tu cuerpo, de tus pensamientos, de tus cualidades y cosas. Cuando quites lo que no eres, quedará lo que eres.

Es tan fuerte y profunda la creencia de que somos nuestro cuerpo con nuestras ideas, que resulta muy difícil convencernos de lo contrario. Pero esta convicción puede llegar a través de una observación sincera y profunda. Nunca quedándonos con las creencias superficiales que siempre hemos tenido.

Tu nombre es una palabra. Tus ideas son contenidos de la mente. Tu cuerpo está en constante cambio mientras tú permaneces el mismo.

Repítete constantemente la pregunta ¿quién soy? ¿quién es el que come, quién el que camina, el que ama, el que piensa, el que trabaja...? Esa pregunta debe estar siempre resonando en ti. Ese es el método simple, sencillo pero práctico. Pregúntate siempre ¿quién soy?

Un día aparecerá la luz, aparecerás tú que eres luz y desaparecerán las tinieblas de lo que no eres. Te darás cuenta de que eres el testigo de todo cuanto ocurre en ti, de todo lo que haces y percibes. El testigo permanente, inalterable, divino, eterno.


Darío Lostado
(Hacia la verdad de ti mismo)