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lunes, 3 de diciembre de 2012

CADENAS


¿Por qué todos quieren ser libres y son tan pocos que lo son de verdad?

Las cadenas se llaman ahora: modas, ideologías, snobismos, partidos, necesidades modernas...

Son muy pocos los caminantes que no arrastren alguna cadena...


Hay cadenas con brillantes y otras cubiertas de rosas.

Pero todas atan y esclavizan por más que el encadenado alardee de libertad.


Darío Lostado
(Ama Y Haz Lo Que Quieras)


lunes, 16 de julio de 2012

¡SÉ LIBRE!





Nadie puede ni debe hacer por ti
lo que tú sólo debes hacer.
Nadie puede pensar por ti,
amar por ti, vivir por ti.





¿No dijiste muchas veces
que querías ser libre e independiente,
que nadie mandara en ti?
¡Vamos, adelante! 


¡Sé libre!


Darío Lostado
(Ama Y Haz Lo Que Quieras)

jueves, 12 de julio de 2012

¿KARMA? ¿RESPONSABILIDAD?


La Vida se expresa a través de todos los seres vivos. Por tanto también a través de cada uno de nosotros.
No somos nosotros los que hacemos que las cosas sean así o asá. Es la Vida la que hace cada cosa.
Es cierto que Esa Vida se expresa a través de nosotros, por nosotros. Y nosotros tenemos aparentemente la capacidad de "colorear", de influir, de modificar el plan y la acción de La Vida o de Dios.
Pero ¿hasta qué punto la modificación que damos a los acontecimientos depende de nosotros? ¿Acaso no es La Vida, Dios, quien pone a cada uno en unas condiciones determinadas para que desarrolle en más o menos grado ciertas cualidades concretas?
Parece que, en teoría, el hombre es libre. Aunque deberíamos decir con más precisión, que el hombre tiene la capacidad de ser libre.
Esa capacidad o potencialidad solamente es un hecho real en aquellos que han llegado a liberarse o desembarazarse de los lazos y cadenas de los condicionamientos físicos, morales, sociales, psicológicos, que los determinaban en cierta dirección o sentido concreto.
Decir que el hombre es libre o que el hombre es racional quiere decir que el hombre tiene la capacidad de llegar a obrar, actuar y vivir con libertad o de un modo racional. Pero solamente lo es de hecho y efectivamente cuando ejercita esa potencialidad y pasa de la pura potencia al acto.
De hecho, si observamos un día cualquiera de nuestra vida nos quedaremos asombrados al constatar qué pocas horas o minutos hemos sido conscientemente racionales y no autómatas. Y si somos autómatas, podemos decir que actuamos libremente?
La Vida se expresa a través de las cosas y a través de nosotros, aunque de distinta manera. A través de las cosas se expresa directa e inmediatamente. Nosotros en cambio podemos obstaculizar o por el contrario podemos cooperar consciente y amorosamente con La Vida.
Somos tanto más actores cuanto más conscientes somos de la acción de La Vida en nosotros.
Cuando creemos que nosotros somos los únicos actores de nuestras acciones, vivimos en la ignorancia inconsciente de que el único verdadero actor de todo es La Vida, Dios.


Ya sé que surgen las preguntas, ¿y la responsabilidad personal, dónde queda?
En realidad solamente podemos hablar de responsabilidad en quienes obran y actúan consciente y libremente sin condicionamiento alguno. Y todos sabemos la maraña de condicionamientos, manipulaciones y presiones a que está sometida la mayor parte de las personas, tanto físicas y económicas como psicológicas, religiosas y sociales.
Hay una responsabilidad que es ineludible para todo ser humano. Es quizá la única o por lo menos la principal responsabilidad que tiene que afrontar.
Cada uno tiene que preguntarse: Yo soy persona, pero ¿ejerzo de persona? Yo soy libre pero ¿ejerzo mi libertad? Yo soy consciente pero ¿ejercito mi consciencia?
Si no nos planteamos estas responsabilidades básicas ¿cómo vamos a hablar de responsabilidades ulteriores?
¿Quién es el que responde? ¿Ante quién responde?
En el juego social, en la estructura de la vida social es evidente que son necesarias unas reglas, unas leyes para un buen ordenamiento social y convivencia humana. Ahí está todo el tinglado jurídico con su códigos, jueces, fiscales y defensores con todo ese complicado entramado y compleja estructura legal.
Pero nosotros no hablamos aquí de esa responsabilidad social o legal.
Me estoy refiriendo a nuestra actitud ante el Gran Juego de La Vida. Se trata de entender el Gran Juego de La Vida en mí, mi Gran Juego con La Vida.
Cuando este gran juego está resuelto, el otro, el pequeño juego social queda reducido a un mero trámite de poca importancia.
Los conflictos sociales son tan numerosos y resultan tan agobiantes porque no tenemos resuelto el gran problema de nuestra vida: la toma de conciencia del verdadero sentido de nuestra vida en La Vida.
Cuando somos conscientes de que toda nuestra actividad humana no es sino expresión, manifestación o reflejo de La Conciencia Pura, nos damos cuenta de que todos los problemas que nos creamos sobre reencarnación Karma, responsabilidad... etc., quedan reducidos a unos simples planteamientos teóricos y juegos mentales.
Los hombres solemos jugar mucho a "ser o parecer importantes".
Cuando demos a La Vida, El Ser, Dios, el lugar que le corresponde, nuestros problemas y preocupaciones quedarán reducidos y enmarcados en su justo lugar y tendrán una exacta respuesta y adecuada solución.


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)

viernes, 6 de abril de 2012

EDUCAR EDUCÁNDOSE

Hay muchos métodos educativos. Se dan muchas conferencias sobre educación. Se escriben libros. Se organizan congresos.
Respetando la buena voluntad y la ciencia y el conocimiento pedagógico de los escritores, pedagogos..., parece que algo importante está fallando en dicho trabajo por la desproporción entre el esfuerzo y los resultados. Escasos y transitorios resultados que se obtienen.
Yo también he sido invitado muchas veces a dar conferencias sobre la educación de los hijos.
Pero nunca he hablado sobre el tema propuesto.
Hablo a los padres, no de la educación de los niños, sino de la educación de los padres.
Sólo podemos hablar de la educación de los niños y adolescentes hablando de nuestra propia educación. Sólo educaremos educándonos antes nosotros.
Me parece que cuando damos recetas, reglas, normas para educación de los niños, estamos huyendo de lo más importante, aunque no parece lo más inmediato. Pero lo es.
Rehuimos enfrentarnos con nosotros mismos.
Incluso nuestro modo de proceder me parece poco honrado.
Parece como si los padres y educadores tuviéramos que estar constantemente disculpando nuestras actitudes incongruentes con aquello de haced lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen.
Esto en la instrucción o transmisión de conocimientos puede ser válido.
Pero esto nunca será válido en la verdadera educación: ayudar a los niños a ser personas libres, creativas, conscientes y amorosas.
Eso sólo puede transmitirse cuando se vive.
Sólo podemos educar cuando estamos educados. Solamente entonces.
Lo demás son palabras vacías, muertas.
Por eso los resultados suelen ser tan escasos y deficientes.
En la verdadera educación sólo se puede hablar con palabras vivas, palabras que tienen una correspondencia en la vida.
Al leer esto, algunos quizás comprenderán el por qué de la ineficacia de tantos consejos, tantas conversaciones, tanto rollo, tanto bla, bla, bla.
Otros pensarán quizás en un afán de justificarse o justificar lo que se hace, que algo hay que hacer y que esos consejos algo dejan, algo hacen.
Pienso que tal educación con palabras muertas hacen algo.Sí. Algo muy grave: crear en el educando, en el niño, un sentido de hipocresía, de inautenticidad, de desconcierto al ver en esas personas que él tanto aprecia, esa incongruencia entre lo que le dicen y hacen.
Así los padres transmiten a sus hijos la naturalidad en el mentir, disimular, engañar y ser incongruentes en la vida.
¡Qué lejos está  esa actitud falsa, de la clara, transparente, ingenua, natural y espontánea expresión con palabras y gestos del niño aún no maleado por nuestra educación!
Sólo hay un camino para educar: educarse, y vivir con transparencia lo que queremos que vivan los niños.
Todo lo demás será muy académico, muy científico, muy de conferencias para quedar bien. Pero poco efectivo.
Lo que los hijos ven en sus padres y la veces también oyen es que lo único importante es saber más, para producir más y ganar más dinero. Muchos padres se sienten muy orgullosos cuando ven que sus hijos han asimilado bien esta lección.
Educar para producir más y tener más.
Eso también se inculca en medios y ambientes públicos y oficiales.
No es que yo está en contra de la producción y el tener dinero.
Lo malo está en proponerlo como objetivo principal de la vida.
Luego estos niños, convertidos en hombres no tendrán ningún reparo en pisotear y avasallar, con tal de conseguir su objetivo: tener más. Tener éxito, tener dinero.
Si queremos educar de verdad a los niños hay que empezar por lo primero: educarse y vivir lo que queremos transmitirles.
No bastan las palabras. Es necesario el ejemplo de vida con una gran dosis de amor verdadero.
Aún diría que las palabras sobran.
Es duro y difícil enfrentarse con nuestros inveterados hábitos, nuestras creencias, nuestras formas de vida.
Pero quizás haya que enfrentarse con eso o algo más.
Y es necesario educar para que el niño se sienta libre y no dependiente.
Educar en libertad y para la libertad.
Si queremos que los niños de hoy no abusen mañana de la libertad deberán ser educados en libertad para la libertad.


Los que peor usan la libertad son los que menos la ha tenido.
Educar a una persona es ayudarle a que sea libre, con verdadera libertad interior sin dependencias externas o internas, libertad consciente y amorosa.
Y esto, libertad, conciencia y amor no son asignaturas que se puedan aprender en un texto.
Sólo se aprenden en la vida de aquellos a quienes se admira y se ama.
Me contaba una psiquiatra amiga que cuando logró que una madre impositiva y dominante dejase en libertad a sus hijos ya mayores, los gritos y peleas de la casa habían desaparecido, Había más paz y armonía. Pero aquella madre prácticamente se quejaba luego de que aquello parece ahora un cementerio. Estaba tan acostumbrada a mandar con gritos y peleas que no se resignaba a este modo de vivir en paz. Ya no podía satisfacer su afán impositivo y dictatorial.
Un hombre y una mujer que no tengan desarrollados sus órganos genitales, no pueden tener hijos físicamente.
Y los padres que no tienen desarrollada su personalidad madura ¿pueden moralmente tener hijos?
En lugar de hablar tanto a favor o en contra del divorcio debería hablase más de cuándo un hombre y una mujer están capacitados para unirse y tener hijos.
Nadie será educador si cada día no se educa a sí mismo.
La mejor manera de educar es educarse y vivir lo que queremos enseñar.
Hay padres y educadores que pretenden pasar y parecer como progresistas, despreocupándose de sus educandos. Dejándolos abandonados a su propia suerte.
No. La educación en libertad para la libertad no es sinónimo de despreocupación, sino todo lo contrario.

La educación verdadera hace ver qué es lo constructivo y qué lo destructivo.
La educación verdadera hace tomar conciencia según los niveles de los educandos de su responsabilidad al construir o destruir, al amar u odiar, al ser o no ser, la hacer u omitir.
Y esto se hará a veces con palabras. Pero siempre con la propia vida.
Los niños, por pequeños que sean, lo entienden mejor de lo que pensamos nosotros.
¿Queremos educar?
Eduquémonos de verdad.


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo)




viernes, 16 de diciembre de 2011

LIBÉRATE DE LO INNECESARIO


Estábamos en un gran aeropuerto. Mirábamos aquellas tiendas repletas de preciosos y tentadores objetos para ser comprados. Yo me reía con gran satisfacción, mientras recorríamos aquellas tiendas y escaparates deslumbrantes y atractivos. Un accidental compañero de viaje me dijo: "¿Por qué te ríes?"
Yo le contesté: "Por lo mismo que el sabio Diógenes mientras visitaba la feria de Atenas. Veo todo esto y pienso qué bien me siento no necesitando ninguna de estas cosas en absoluto".


El mundo de la publicidad está montado para hacer que se compren cosas innecesarias. Lo parcialmente útil lo convierten en necesario. Y el incauto comprador cae en sus redes engañosas.
El consumismo es la moderna modalidad de una esclavitud disimulada.
Quien no sabe prescindir de lo superfluo se convierte en prisionero de sus caprichos.

Muchos claman por su libertad, mientras son víctimas fáciles de esas pequeñas esclavitudes sin fin, de deseos y dependencias inútiles e innecesarias.

Son muy pocos los hombres y mujeres libres de deseos inútiles y absurdos.


Darío Lostado
(Atrevete A Ser Libre)

sábado, 5 de noviembre de 2011

RELACIÓN AMOROSA CON LIBERTAD


El amor obligado no es auténtico amor.

Si una persona no respeta el libre albedrío de la otra, jamás la amará.

No sólo el acto de amor ha de ser libre sino que la relación de dos personas será amorosa únicamente cuando uno y otro se sientan totalmente libres no sólo en su sentimiento de amor sino en todas las actividades de su existencia.


No puede haber amor sin libertad.

Mientras haya un sentimiento de dependencia de uno por el otro o de ambos entre sí, no podrá existir un amor creativo generoso y realizador.

Cualquiera que sea la forma de coartar la libertad del otro es signo de un amor posesivo y la relación correrá serio peligro de disolverse si no se llega a un respeto total y absoluto por el libre albedrío de ambos.



Darío Lostado
(Tu Vida Tiene Sentido)

jueves, 6 de octubre de 2011

SENTIDO DE LA LIBERTAD




¿Quién es libre de verdad?

Hacer lo que a uno le gusta no es libertad, porque está esclavizado a su gusto.

Hacer lo que se tiene que hacer, por convicción propia, es signo de estar libre de presiones o condicionamientos extraños y la persona es auténticamente ella misma, sin la limitación de la ignorancia, el egoísmo o estímulo alguno, ajeno a la acción misma.

Sólo eres libre cuando tu acción es la realización o el desarrollo de tu naturaleza verdadera interna, de lo que tú eres y no de los impulsos individuales egotélicos de tu personalidad.

Solamente son genuinamente libres quienes han superado las pulsiones de su cuerpo y las apatencias necias y frívolas de su ego.

Al ignorar el hombre lo que es, ignora también el sentido exacto de su libertad.



Al estar identificado con su cuerpo, cree ser libre cuando este es libre. Es como moverse libremente dentro de su pequeña celda, dentro de la cárcel que él mismo se ha construido, puesto que se ha identificado y reducido a esos estrechos límites de su cuerpo y de su "ego".

No eres libre cuando hacer "lo que quieres".
Eres libre cuando expresas "lo que eres".

Cuando haces y expresas "lo que eres", tu voluntad está totalmente libre de toda presión y condicionamiento extraño y ajeno a sí mismo.
Cuando haces "lo que quieres", tu querer está frecuentemente determinado por estímulos ajenos a ti mismo.
No son la rejas de las cárceles las únicas que limitan la libertad humana.
Los instintos incontrolados, los convencionalismos sociales, las modas, las ideologías, las creencias, los hábitos físicos y mentales, los tópicos, los hábitos obsesivos, el afán de riquezas y posesiones... son las rejas más crueles y esclavizantes del hombre.

Se requiere coraje para ser libre. O mejor y más simple todavía, se necesita sabiduría, conocimiento auténtico de sí mismo.
Si tienes conciencia clara de "lo que eres", todo lo demás resulta tan insignificante e irrelevante que deja de tener atractivo alguno para el sabio y conocedor de sí mismo.

Todo aquello que es objeto de deseo apremiante y obsesivo en el hombre vulgar, resulta necio y despreciable a los ojos del sabio consciente de sí mismo.

El hombre sabio y consciente de sí se mantiene siempre en su centro, desde donde se siente libre y disponible para ir siempre en todas las direcciones.
El hombre vulgar y desconocedor de sí mismo es atraído tironeado en la dirección en que la pulsión del momento sea más fuerte que las restantes.
El hombre sabio es dueño de sí. Nada externo o ajeno a sí mismo lo inmuta. Se siente UNO con El Ser y distingue bien lo que es el Ser mismo y lo que son las formas infinitas y variables de manifestación del mismo. Sabe distinguir entre lo permanente y lo variable, "lo que es" y lo que "parece ser", lo real y lo ilusorio. Distingue con claridad El Ser y sus formas de manifestación.
El sabio es libre porque nada ajeno a sí mismo lo domina. Él conoce cada una de sus tendencias y aspiraciones y distingue bien las demandas de su ser interno de los tironeos de los instintos ciegos y los deseos obsesivos del ego necio y engreído.
Sólo el sabio conocedor de sí mismo disfruta del gran don de la libertad.


Darío Lostado
(Tu Vida Tiene Sentido)



domingo, 22 de mayo de 2011

NOS ESTAMOS MOVIENDO


¡DEMOCRACIA REAL YA!


Este es el enlace:





domingo, 3 de abril de 2011

AMANTES DE LA VERDAD Y LA VIDA

Hay una tendencia en nuestro mundo a reunirse en grupos las personas con unas mismas ideas, gustos, aficiones, intereses de toda índole, profesiones, ideales... Y viendo esta realidad de nuestro mundo, he pensado que sería muy útil crear un grupo sin estructura alguna, de todas aquellas personas que están unidas por un mismo objetivo en sus vidas como es Amar La Verdad y La Vida como lo más importante de nuestra existencia. Casi diría que debe ser un enamoramiento de La Verdad y La Vida. Aunque usamos dos palabras, en el fondo, La Verdad es igual a La Vida. Pero en la percepción de nuestras mentes hay una diferencia conceptual.

Amar La Verdad, sin diferencias de religión, raza, ideología, sexo, nacionalidad, cultura edad, nivel social, intelectual...

Invitamos a quienes admitan estos doce principios básicos, como una orientación fundamental, a formar un grupo humano que tan sólo nos exige vivir de acuerdo con estos principios como orientación de nuestra vida.

Queremos contribuir a que La Luz de La Verdad se vaya expandiendo día a día sobre nuestro planeta. Es muy recomendable que usemos todos los medios tecnológicos y personales a nuestro alcance para difundir esta idea, abierta y comprometidamente.

Ojalá que algunos se animen a difundir por Internet estos principios y sean muchos los que se adhieran a ellos para que la luz de La Verdad se vaya expandiendo por nuestro mundo.

Para cualquier comentario o sugerencia, pueden recurrir al e-mail o curreo electrónico: dariolostado@hotmail.com

Para pertenecer a este grupo no es necesario inscribirse ni pagar absolutamente nada. Es un compromiso moral de querer amar La Verdad y La Vida por sobre todo.

Photo by Guillem.



PRINCIPIOS BÁSICOS PARA "LOS AMANTES DE LA VERDAD Y LA VIDA"

1. Ama La Vida en todas las formas de cada ser vivo, sintiendo la unidad básica de todo cuanto existe. Todo existe y existimos en el Ser que nos hace ser.

2. Descubre tu verdadero YO y vive Eso que eres. Lo conseguirás en la constante meditación del Silencio Interior.

3. Que tu Yo verdadero sea el dueño de tu vida y no tu pequeño yo personal, egocentrado en sus raquíticos intereses.

4. Comprende que es bueno todo aquello que ayuda y favorece el desarrollo de tu ser verdadero y malo lo que impide dicho desarrollo.

5. Comprende que tus errores son fruto de la ignorancia. Con observación atenta, verás que debes ser indulgente y consciente de ti para no caer en sentimientos de culpa.

6. Comprende que los defectos ajenos son también efecto de la ignorancia. Acepta que la personalidad es siempre limitada y defectuosa. Por lo cual acepta a los demás tal cual son.

7. ¡Despierta! Trasciende el conocimiento sensorial y racional, expandiendo tu conciencia para que la intuición y el discernimiento interno te muestren el camino correcto. La intuición y el discernimiento son fruto directo de la meditación silenciosa.

8. Cuando te centres en tu verdadero ser, tendrás serenidad y paz. Comprende que lo que llamamos ofensas, solamente son reacciones de tu falso ego personal.

9. ¡¡Atréverte a ser libre!! Comprende que tu libertad consiste sólo en expresar tu verdadero Ser y no los impulsos del yo ilusorio y falso que está siempre condicionado por los instintos y sus caprichos.

10. Actúa a partir de la Verdad y no sigas a nada y a nadie sino a tu voz interior, que es la voz de tu ser auténtico.

11. No busques fuera la plenitud que tú eres. Esa plenitud es tu auténtica felicidad.

12. Tu vida sólo es vida si la vives con amor verdadero, desinteresado e incondicional. Amar es sentirse unidos el amante y el amado en el Ser Uno del que ambos son expresión.


El amor es el protagonista de toda la historia de la Humanidad.

Amar La Verdad es el objetivo más noble de la existencia humana.

Todos los desórdenes humanos son desviaciones de La Verdad y efecto de la ignorancia.

El ansia por conocer La Verdad ha atormentado siempre al hombre y lo sigue atormentando a pesar de estar inmerso en un mar de hipocresía, mentiras y falsedades.

Pero ¿qué es la Verdad? ¡qué significa amar la Verdad?.

La Verdad es la Realidad. La verdad de cada cosa es la realidad de esa cosa. Pero la mente humana no puede nunca conocer la verdad total de ninguna cosa porque la Realidad tan sólo puede ser abarcada por El Ser Real, el ser que es Uno con la Realidad. Y nuestra mente es cambiante e ilusoria. La mente tan sólo puede conocer apariencias parciales de lo que percibe.

La verdad de algo, tan sólo puede residir en el Ser que hace que ese algo exista. Ese ser suele llamarse Ser Absoluto, Inteligencia Infinita, Conciencia Absoluta... Dios o como se lo quiera llamar porque el nombre es irrelevante.

Ese Ser Absoluto hace que todo cuanto existe sea lo que es. Y nada hay fuera de Él. e lo contrario, ya no sería absoluto.

La limitada mente humana conoce parcialidades de lo perceptible. El ser humano tiene hambre y sed permanente de conocer más y más el mundo que lo rodea.

La Conciencia humana es de la misma naturaleza de la Conciencia Absoluta, pero la limitación de sus instrumentos (sentidos, cerebro, mente...) impiden que el hombre conozca la Verdad Absoluta.

Cuando nuestro ser psico-físico se desintegre por la muerte, seremos lo que siempre fuimos, Uno con la Conciencia Absoluta, con El Ser... con Dios.

Pero ¿qué hacer ahora mientras vivimos con este cuerpo y mente limitados?, ¿hay alguna posibilidad de conocer la Verdad Absoluta?

Algunos místicos hablan de tres maneras de ver. Con el ojo carnal vemos la cosas exteriores. Con el ojo de la razón, la cosas mentales y racionales. Con el ojo de la contemplación, las cosas divinas.

Desde hace miles de años, los Upanishad tratan de conducir a los buscadores de la Verdad al Absoluta, destruyendo la ignorancia.

Para conocer la Verdad se requiere un intenso y permanente amor a la Verdad. Que la Verdad sea lo más importante en nuestra existencia.

Amar la Verdad es sentirse Uno con ella. Como La Verdad es La Realidad es aquello que está libre de cambios, fuera del tiempo y el espacio.

En el sentido más estricto, ya somos La Verdad y La Realidad. Nuestro ser profundo es La Realidad. Nuestro cuerpo y mente están en el espacio y tiempo, por lo que pertenecen al mundo ilusorio.


Photo by Guillem.


Mi ser es real, mi apariencia ilusoria.

Todo lo que tengo (cuerpo, pensamientos, sentimientos, deseos, proyectos...) es cambiante, no tiene realidad estable.

Los modos de ser o existir están en permanente cambio.

Lo Real está fuera del mundo espacio-temporal.

Hemos sido instruidos en la creencia de que lo real es lo que se ve, se toca, se palpa, se percibe por los sentidos. Esa ha sido y sigue siendo nuestra creencia. Nuestra vida se ha desenvuelto siempre entre valoras visibles, físicos, materiales. Por eso hemos hecho consistir nuestra felicidad en esa clase de valores.

La meta y objetivo humano no es ni puede ser algo tan inestable como el simple bienestar de la personalidad. La meta humana es conocer y vivir las potencialidades que el ser humano es, en el fondo de su verdadero ser. Y es la plenitud de gozo y felicidad.

Quedarse prendado del bienestar personal, material o incluso psicológico es la trampa en que suelen quedar atrapadas muchas personas que creen tener aspiraciones espirituales.

Cuando se vive desde La Verdad de uno mismo, tan bienvenido es el placer y bienestar físico y psíquico como el displacer y el sufrimiento.

Desde la luz de la Verdad de uno mismo se desprende el discernimiento por el que se valora cada cosa en su justa grado. El discernimiento se produce por la luz de nuestro ser real.

Mientras depositamos nuestra felicidad en el impermanente y fugaz bienestar físico y en el cambiante bienestar mental y afectivo, viviremos en la dramática falsedad que en algún momento habremos de constatar y aceptar lo queramos o no.

No se trata de rechazar nada. Se trata de vivir todo lo que La Vida nos va ofreciendo en el aquí y ahora con la conciencia despierta. Desde ahí, todo lo que la Vida nos ofrece, lo vivimos como un regalo. Desde la mente se vive como regalo lo grato y como castigo lo ingrato y desagradable.

La libertad verdadera hace que no nos quedemos pegados ni a lo agradable ni a lo doloroso.

Todo es un regalo de La Vida. Y todo es para nuestro bien. Pero hay que tener los ojos de la conciencia bien abiertos para entenderlo. Con la mente egoísta y limitada no podremos entenderlo.


Darío Lostado
(Atrévete A Ser Libre)





viernes, 19 de noviembre de 2010

AMOR AUTÉNTICO


Es muy gozoso
sentir que alguien te ama
con auténtico amor de amistad.
Es muy gozoso saber
que hay alguien que está
a tu disposición,
sin poseerlo y sin ser poseído por él
con amor puro,
con amor desinteresado.
Si le amas para que te ame,
si te ama para que le ames,
si quiere coartar tu libertad
o tú le impides ser libre,
se convierte el amor
en manipulación.
Ese mal llamado amor
nunca llenará de gozo tu alma.
Obsérvalo en ti
obsérvalo también en los demás.



Darío Lostado
(Mensajes De Alegría)


viernes, 22 de octubre de 2010

AUTORREALIZACIÓN Y LIBERACIÓN INTERIOR




Las palabras, que suelen ser los vehículos para comunicarnos, muchas veces resultan torpes y son más un estorbo que una ayuda.
Autorrealización etimológica y semánticamente significaría la acción de hacerse realidad por sí mismo.
Bien mirado, la realidad ya es realidad. Siempre ha sido. Por tanto no puede hacerse.
La realidad que yo soy, la he sido y la seré siempre. Aunque me pase toda mi vida existencial-temporal sin darme cuenta de ello.
Lo que queremos expresar normalmente con la palabra "autorrealización" es el llegar a tomar conciencia de la realidad que somos y vivirla. Darme cuenta de la naturaleza de mi realidad y liberarme de los errores con que estoy encarcelado por las ideas que he llegado a formarme sobre mí mismo. Ninguna idea sobre mí mismo es mi realidad.
Por todo esto, autorrealización sería lo mismo que liberación interior.
Sew ha hablado y se habla mucho sobre la liberación de los pueblos de la pobreza, de las opresiones económicas, de las dictaduras, etc... Es un sano empeño y una noble labor. Pero la mayor parte de los hombres y mujeres están tiranizados y sojuzgados por una tiranía mucho más grave, más profundo y más sutil.
La mayor parte de los hombres y mujeres viven esclavizados por la idea que tienen sobre sí mismos. Viven esclavizados por un "yo falso, por el personaje que creen ser o como dirían muchos psicólogos por su "ego".
Lo peor de esta esclavitud es que casi nadie la reconoce en sí mismo.
La mayor parte de las personas prefieren hablar y gritar en favor de la liberación de los pueblos, más que trabajar en la propia liberación. Hablar y levantar pancartas en favor de los pueblos es más fácil, viste más y que da mejor y es más cómodo, que trabajar en descubrir nuestros propios errores y falsedades a los que estamos atados y esclavizados. El trabajo sobre la propia liberación interior es arduo y lento.
Es muy frecuente el caer en el error de estar pendiente y preocupado por el progreso que se va haciendo, en el trabajo sobre el mejoramiento de sí mismo.
Cada vez que estamos pendientes de si progresamos o no, es claro que no estamos en el camino verdadero de nuestro propio descubrimiento y liberación.
El que se aligra o entristece que lo que parece progreso o retroceso es el "yo" falso.
No te preocupes más que de ser consciente en todo momento de que eres tú el que estás presente aquí y ahora, en cada cosa, en cada situación.
El intento por estar presente con toda tu conciencia en cada momento y en cada cosa es ya un paso adelante.
No te preocupes si adelantas o no. Ese podría ser el primero de tus autoengaños en el camino hacia ti mismo.
Sólo intenta ser tu quien pone el pie una y otra vez en el camino de tu vida.
Autorrealización o realización personal es lo mismo que liberación. No es liberarnos de algo extraño a nosotros. Es liberarnos de la cárcel que nos hemos construído y en la que vivimos, esclavizados a una idea falsa de nosotros mismos.
Mientras no descubramos que estamos viviendo encarcelados, jamás podremos liberarnos.
Mientras vivimos ese mundo ficticio, creyendo que es real, nunca podremos disfrutar de la dicha de la verdadera libertad.


Cuando hablemos de la libertad, estaremos hablando de una libertad parcial, mediocre, ilusoria.
Mientras no salgamos de nuestro error y veamos claramente la verdad, difícilmente haremos nada efectivo de cara a nuestra verdadera liberación interna.
Nadie se liberará mientras viva erróneamente creyendo ser libre.
Y lo peor es que nadie podría liberarlo mientras él mismo no se dé cuenta y reconozca su error, y se dé cuenta que vive encarcelado.
Para eso es necesario darse cuenta del autoengaño en que está viviendo.
Un requisito indispensable para empezar a trabajar en la propia realización o liberación, es ser sincero consigo mismo, querer ver la verdad sobre nosotros mismos sea cual sea esa verdad. Aunque nos dé vergüenza, aunque nos parezca extraña, aunque nos parezca absurda.
Nos parece absurda la verdad de que vivimos en una prisión, en una cárcel porque la hemos ido construyendo nosotros mismos. Quizás en un principio lo hicimos como en juego, jugando con ilusiones, jugando con sueños.
Poco a poco fue transformándose en habitual. Y el sueño, el juego, llegamos a creerlo real. Vivimos el sueño como realidad.
Sólo llegará nuestra liberación cuando descubramos nuestro autoengaño y reconozcamos la realidad más allá de la ficción y del sueño.
No son muchos los que tienen valentía, claridad y coraje para reconocer la mentira, la locura, la falsedad y el error en que vivimos, cuando damos consistencia a valores que sólo son producto de una fugaz, transitoria e inconsistente idea de la mente, sin realidad alguna.
Nuestro error principal ha consistido en aferrarnos a ciertas ideas como si ellas fueran nuestro apoyo y sostén, cuando en realidad se han convertido en los barrotes de la cárcel en la que hemos vivido y estamos viviendo prisioneros.
Vivimos de ideas y no de realidades.
Vivimos de la idea que nos hemos formado sobre nosotros. Y nosotros no somos esa idea. Somos una realidad mucho más importante y consistente que esa idea. Pero la desconocemos porque nunca nos hemos puesto a mirarla cara a cara y a sentirla directamente.
Vivimos de las ideas que nos hemos formado de los demás. Los demás tampoco son esas ideas que tenemos sobre ellos.
Vivimos de las ideas de las cosas y las cosas tampoco son esas ideas.
Vivimos en un sueño, en una ficción.
La realidad es otra muy distinta. La realidad no puede "decirse". Cuando se dice ya se convierte en ideas.
La realidad sólo puede vivirse.
Hemos confundido lo real con lo ideal, lo permanente con lo transitorio, el sueño con la realidad.
Es necesaria mucha valentía para reconocer que eso a lo que hemos dado tanta importancia en tantos momentos de nuestra vida, con lo que hemos estado tan identificados en tal grado que hemos llegado a creer que somos éso, es necesaria, repito, tal valentía para reconocer nuestro error, que preferimos muchas veces seguir viviendo en el sueño y el error.
Sólo con una sinceridad profunda llegaremos a reconocerlo y aceptarlo.
Es de tal importancia este reconocimiento, que puede ocurrir que me vaya formando una nueva idea falsa dentro de mi cárcel de ideas, sobre mi propia liberación. Y seguirá el ciclo de autoengaño una y otra vez. Esta vez será el autoengaño de mi liberación.
La libertad es una palabra y un concepto engañoso.
La mayor parte de las personas piensan que son o serán libres cuando puedan hablar lo qué y cuando deseen, ir a donde deseen, hacer y comprar lo que deseen... Y viven tras esa vana, lastimosa y errónea ilusión.
Existe un tirano déspota, un dictador cruel que nos gobierna habitualmente sin apenas fuerza de oposición.
Es un tirano difícil de desenmascarar porque lo hemos ido creando poco a poco nosotros mismos y nos dirige y esclaviza con una extraordinaria y casi imperceptible sutileza.
Es un tirano que nos gobierna haciéndonos creer que somos nosotros mismos los que llevamos las riendas de nuestra vida. Pero no. En realidad no somos nosotros.
Nuestro verdadero "yo" sigue amordazado en las mazmorras del error, dormido y abandonado en las manos de unas caprichosas marionetas vanidosas que no son sino las manos, pies y ojos de nuestro egocéntrico, superficial, caprichoso, miedoso, pobre y engañoso "ego" o "yo" falso, que ha suplantado a nuestro verdadero "Yo" y ha llegado a creerse, nos hemos llegado a creer que es el verdadero dueño y señor de nuestra casa, de nuestra vida.
Y así continúa el juego del engaño.
Pero además, como vemos junto a nosotros, cada día miles y miles de personas en el mismo engañoso juego, todavía nos afianzamos más en nuestro error porque llegamos a creer que eso es lo que tiene que ser porque los demás también son así.
Todavía el mal se agrava cuando vemos que los que detentan el poder político, económico, cultural y hasta el religioso también están metidos en el mismo juego.
Ante la fuerza moral de tan "importantes" personas, cuando vislumbramos la lucecita de la verdad que nos ilumina interiormente llegan a surgir las dudas: ¿estaré yo en el error?, ¿no seré yo un loco pretendiendo algo tan distinto de todos? ¿por qué no soy yo como los demás?...
Ante estas y otrtas semejantes razones solemos capitular y acallamos cobardemente nuestra demanda interior una y otra vez.
Pensamos que hemos de ir casi siempre contra corriente, que seremos tenidos por raros y locos. Los más generosos nos llamarán ilusos, idealistas.
Nuestro egolátrico y caprichoso dictadorcillo "ego" nos da un contundente discurso diciéndonos que estamos locos si queremos ser honrados en un mundo egoísta e injusto, que no queramos enfentarnos contra el mundo porque no conseguiremos nada, que somos unos soñadores idealistas si creemos que la verdad y el amor pueden vencer en un mundo de hipocresía, falso amor, ambición y odio.
Y realmente parte de eso es verdad. Y lo admitimos como si eso fuera todo verdad, toda la verdad. Pero aunque mucho de eso es verdad, no es toda la verdad.
Es verdad que domina la hipocresía, la ambición el desamor y el odio en gran parte de la gente.
Esta actitud de ambición, hipocresía, injusticia... tiene una importancia y trascencencia especial cuando se da y se observa en las personas que detentan los distintos poderes de la sociedad y en los medios de comunicación social.
Tienen una fuerza especial de convicción y arrastre negativo, las actitudes y ejemplos de aquellas personas que de una u otra forma son los dirigentes y representantes de organizaciones humanitarias, altruistas, educativas... porque ellos aparentemente por la finalidad de sus trabajos y empresas debieran estar libres de la ambición del poder, el dinero, la gloria y la fama. Y los hechos dicen lo contrario.
Mientras miramos y vemos todo ese entorno nuestro gobernado y dirigido por la ambición y egoismo de nuestro falso "yo", y vemos que los que gobiernan y pesan en la sociedad viven con estas pautas y estos valores, sentimos la tentación de abandonar el trabajo para vivir libres de las esclavitudes de nuestro falso "yo".
Pero la demanda interior urge desde el fondo de nosotros mismos.
Cuando uno está atento y sensible a la voz interior y mantiene el deseo sincero por la verdad, llega a derse cuenta que, por el hecho de que la mayoría de los hombres por muy encumbrados que estén en la sociedad, vivan esclavizados al dictadorcillo egolátrico de su "ego", No la constituye en el verdadero señor nuestro.
Ese falso "yo" sigue siendo un impostor.
Nuestro mundo, nuestro verdadero mundo personal será libre cuando quitemos la máscara y rasguemos los ropajes de ese impostor reyezuelo que ha llegado a entronizarse en nuestra vida.
Aunque el mundo entero siga bajo las órdenes de miles y millones de dictadorcillos, nosotros, cada una, el que quiera de verdad, podrá ser libre, con la verdadera libertad interior, la principal, la mejor libertad.


Nuestro despertar no será solitario y único, aunque así pueda parecerlo.
No seremos aplaudidos ni vitoreados ni8 siquiera reconocidos y aceptados por la mayoría que sigan esclavos. Incluso seremos tenidos por ilusos y locos. Pero nos sentiremos libres del juicio y opinión de los demás y nuestra verdadera libertad interior será luz en el mundo.


Darío Lostado
(Ama Y Haz Lo Que Quieras)



sábado, 2 de octubre de 2010

¿QUEREMOS SER LIBRES?


Suelen criticarse los programas de TV., por su violencia o frivolidad. Pero hay algo que es más pernicioso. Son los anuncios de la publicidad.

Tanto sea directa como subliminalmente, los espectadores se convierten en marionetas o dóciles corderos de rebaño que compran o anhelan comprar todo aquello que les proponen en los anuncios televisivos.




¡Qué alegría siento al ver que no necesito nada de lo que anuncian!

¡Qué alegría de no ser un cordero más del rebaño!

¿Será verdad que la gente quiere ser libre?


Darío Lostado
(Mensajes de alegría)


jueves, 23 de septiembre de 2010

LA CIENCIA DEL "SE DICE..."



Sé sincero contigo mismo.
Observa tus pensamientos, observa tus juicios, observa incluso tus gustos. Verás que nada es tuyo.
Si quitas de tí, de tu mente, todo lo que "te han dicho", lo que "te han enseñado", todo lo que te han dicho que debes creer, pensar, preferir, hacer, sentir...
Si quitas todo aquello que piensas y sientes "porque te lo han metido en tu cabeza" y en "tu mente", ¡qué te queda?
Sé sincero contigo mismo. Mira cuántas ideas, pensamientos, convicciones hay en tí que sean fruto de tu visión propia, de tu percepción personal, de tu propia intuición.
Verás que casi todo lo que piensas, lo que sientes, lo que prefieres y deseas te ha sido impuesto de una manera o de otra, en un momento u otro de tu vida. Casi nada es tuyo. Casi nada ha sido adquirido por tu propia elección libre y espontáneamente por ti.
Lo más grave de todo es que entre todas esas ideas que nos han sido impuestas hay una que hemos llegado a adoptar que es la más importante de nuestra vida y es la idea acerca de nosotros mismos.
Desde niños nos han dicho nuestros padres y educadores: tú eres malo, no sirves para nada, eres tonto, eres un inútil... Y aquello que nos dijeron nuestros padres y educadores quedó en nosotros grabado como un dogma, como una verdad irrefutable, como algo indiscutible y taxativamente cierto. Nosotros pensábamos entonces: yo sólo valgo si soy muy obediente y me someto a todo lo que quieren de mí. Es decir, yo sólo valgo por lo bueno que hago, pero no valgo nada por mí mismo. Yo soy poca cosa. Lo único que tiene importancia es lo que piensen los demás de mí.
Así fuimos creciendo con el concepto de que la valoración de nosotros mismos no se fundamentaba en nuestro propio ser y naturaleza sino en la idea que los demás y nosotros teníamos acerca de nosotros mismos.

Lo mismo ha ido ocurriendo cuando hemos sido mayores. Hemos aceptado ciertos postulados, ciertos principios, ciertas frases, ciertas ideas porque todo el mundo las admite o por la autoridad de alguna persona importante o de cierta autoridad ante nosotros.
Nos hemos ido alimentando de la ciencia del "se dice", olvidando o despreciando la sabiduría del "yo veo", "yo intuyo", "yo sé", " mi voz interior me dice"...
Esa voz interior es más valiosa que todos los "se dice" juntos. Es necesario ver, mirar, juzgar, sentir, opinar, pensar y saber por nosotros mismos.
Las opiniones y pensamientos de los demás pueden ser muy valiosos para ellos si realmente son de ellos. Y para mí serán valiosos cuando yo los vea, los sienta, cuando sean realmente míos.
Solemos vivir de prestado.
Vivimos con ideas ajenas, heredadas, prestadas.
Vivimos como los niños que no saben andar sin andaderas, apoyándonos permanentemente en ideas, opiniones gustos, pareceres o juicios de otros.
Vivimos de estereotipos siempre repitiendo las mismas cancioncitas. Repetimos frases o pensamientos de personajes famosos o no tan famosos y los damos sin más como válidos.
Vivimos alienados como si fuéramos incapaces de pensar, hablar, juzgar, sentir, ver y vivir por nosotros mismos.
Necesitamos urgentemente una revisión y saber qué es lo que nuestra voz interior nos dice. Es la auténtica autoridad para nosotros.
Observa tu modo de pensar y hablar. Observa cómo te atas a giros y vocablos. Observa cómo te esfuerzas en convencer a otros de ciertos sinsentidos que mantienes por costumbre, por autoridad ajena, por interés o por miedo a quedarte fuera del rebaño de quienes piensan así. Observa tus frases y palabras estereotipadas, rutinariamente repetidas, ciegamente aprendidas en algún librito o de algún maestrito... Oye y ve que tu voz es un simple eco de voces y palabras de otros. ¿Qué encuentras en ti verdaderamente tuyo?
De todo lo que crees, piensas, opinas, hablas... ¿qué hay que sea verdaderamente tuyo? ¿qué hay en todo ello que sea fruto de tu visión personal, de tu visión directa y convicción interior?
Sientes temor por las amenazas que has recibido desde tu niñez de que debes ser dócil y debes aceptar lo que te dicen y enseñan otros que tienen autoridad.
Es cierto que el conocimiento intelectual, científico y experimental de algunas personas es mayor que el tuyo y merece todo respeto. Pero en lo que respecta a la sabiduría, al sentido de tu vida, al formarte opinión de las cosas y de los acontecimientos, tú tienes tanta capacidad como los demás para mirar, ver y sentir por tí mismo. Lo que necesitas realmente es aprender a ver por ti mismo y a oír tu voz interior.
Tu voz interior no es lo que dice tu mente. La mente únicamente repite lo que ve y oye de fuera.
Tu voz interior no es inferior a la de ninguna otra persona por encumbrada que ella esté en algún puesto de autoridad.
El que ES La Inteligencia y La Verdad te dotó a ti como a todos los demás seres humanos de la misma capacidad de Ver y conocer la Verdad de la Sabiduría. ¿Por qué confías más en lo que otros te dicen que en lo que te dice el Creador que te dio la inteligencia que eres?
Cuando dejes de pensar con y por los condicionamientos y contenidos mentales que has recibido de fuera y mires y veas por ti mismo, por lo que tú eres como inteligencia interna, entonces podrás sentirte tú, y verás y sentirás que dentro de ti está la Verdad.
Muchas personas mantienen ciertas creencias por intereses de conveniencia, por tradiciones familiares, por motivos autoritarios o sociales. En tales casos es imposible llegar a conocer y saborear La Verdad.

Libérate de todos los motivos "interesados" por los que piensas y crees esto o aquello. Libérate del miedo a quedarte solo con "tus" creencias propias y auténticas. Libérate de la necesidad y obligación que has sentido siempre desde tu niñez de pensar y creer de una determinada manera... y empezarás a sentir y gozar el aire fresco y puro de la libertad a la que fuiste destinado por el Creador que sabe muy bien lo que hace y te hizo consciente, inteligente y libre.
Mi voz me dice que no debes aceptar nada de lo que te digo, si tú no lo ves. Como tampoco debes aceptar lo que otros te han dicho si no lo ves por ti mismo.
Mi voz me dice que sólo debes aceptar lo que tu voz te dice. Pero solamente oirás lo que tu voz te dice, cuando tu mente esté libre de condicionamientos previos mentales y cuando tu corazón está limpio de intereses y conveniencias personales y de absurdos temores infantiles esclavizantes.
No creas en mí. Cree en ti.
No me creas a mí. Créete a ti.
No creas en mi voz. Cree en tu voz.
Cuando oigas lo que mi voz me dice, escucha tu propia voz. Tu voz y la mía son la misma voz. Lo que tu voz te diga será lo válido, cierto y verdadero. Digo "lo que tu voz te diga". No lo que digan las ideas que tienes ahora enmarañando tu mente. Digo "lo que tu voz interior te diga" cuando hayas logrado deshacerte de las ideas enraizadas en tu mente y los sutiles y ocultos motivos interesados de tu voluntad y tu ego.
Mi voz no te propone ni impone doctrina o ideología alguna. Mi voz me dice y te dice que vacíes tu mente de contenidos condicionantes para que quedes limpio y seas libre para ver con ojos puros e inocentes, pienses con mente descondicionada y sientas y vivas la verdadera y auténtida libertad interior.


Darío Lostado
(...Pero Mi Voz Me Dice...)



viernes, 25 de junio de 2010

LIBÉRATE DE TU EGO



DESENMASCARA AL IMPOSTOR


Mientras no descubras y te convenzas de que estás encarcelado, jamás podrás liberarte.

Más cruel que las tiranías políticas, las más duras dictaduras y más inhumana que las opresiones políticas sobre los pueblos es la tiranía que ejerce sobre ti tu falso "yo".

Pocos se reconocen prisioneros de su "ego". La peor cárcel es la que tú mismo te has construido y de la que sólo tú puedes liberarte porque sólo tú tienes la llave de sus rejas.



Libérate de la tiranía de tu ego, que te impide ser auténticamente tú.

Tu verdadero "yo" permanece encadenado en las mazmorras de la ignorancia de ti mismo, mientras tu ego ejerce su acción esclavizante sobre ti, con sus deseos sensuales, sus dudas, sus temores, su vanidad, su ambición desmedida...

Mientras no desenmascares al reyezuelo impostor que gobierna tu vida, seguirás siendo su prisionero y esclavo.

Rompe tus oprimentes cadenas egóticas.

Fuiste creado con libre albedrío, que es la capacidad de dirigir tu vida.

Hazlo efectivo con tu libertad personal interna.


Darío Lostado
(Atrevete A Ser Libre)


jueves, 29 de abril de 2010

EDUCACIÓN


EDUCAR EDUCÁNDOSE

Hay muchos métodos educativos. Se dan muchas conferencias sobre educación. Se escriben muchos libros. Se organizan congresos.
Respetando la buena voluntad y la ciencia y el conocimiento pedagógico de los escritores, educadores, pedagogos..., parece que algo importante está fallando en dicho trabajo por la desproporción entre el esfuerzo y los resultados. Escasos y transitorios resultados que se obtienen.


Yo también he sido invitado muchas veces a dar conferencias sobre la educación de los hijos.
Pero nunca he hablado sobre el tema propuesto.
Hablo a los padres, no de la educación de los niños, sino de la educación de los padres.
Sólo podemos hablar de la educación de los niños y adolescentes hablando de nuestra propia educación. Sólo educaremos educándonos antes nosotros.
Me parece que cuando damos recetas, reglas, normas para la educación de los niños, estamos huyendo de lo más importante, aunque no parece lo más inmediato. Pero lo es.
Rehuimos enfrentarnos con nosotros mismos.
Incluso nuestro modo de proceder me parece poco honrado.
Parece como si los padres y educadores tuviéramos que estar constantemente disculpando nuestras actitudes incongruentes con aquello de haced lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen.
Esto en la instrucción o transmisión de conocimientos puede ser válido.
Pero esto nunca será válido en la verdadera educación ayudar a los niños a ser personas libres, creativas, conscientes y amorosas.
Eso sólo puede transmitirse cuando se vive.
Sólo podemos educar cuando estamos educados. Solamente entonces.
Lo demás son palabras vacías, muertas.
Por eso los resultados suelen ser tan escasos y deficientes.
En la verdadera educación sólo se puede hablar con palabras vivas, palabras que tienen una correspondencia en la vida.
Al leer esto, algunos quizás comprenderán el por qué de la ineficacia de tantos consejos, tantas conversaciones, tanto rollo, tanto bla, bla, bla.
Otros pensarán quizás en un afán de justificarse o justificar lo que se hace, que algo hay que hacer y que esos consejos algo dejan, algo hacen.
Pienso que tal educación con palabras muertas hacen algo. Sí. Algo muy grave: crear en el educando, en el niño, un sentido de hipocresía, de inautenticidad, de desconcierto al ver en esas personas que él tanto aprecia, esa incongruencia entre lo que le dicen y hacen.
Así los padres transmiten a sus hijos la naturalidad en el mentir, disimular, engañar y ser incongruentes en la vida.
¡Qué lejos está esa actitud falsa, de la clara, transparente, ingenua, natural y espontánea expresión con palabras y gestos del niño aún no maleado por nuestra educación!
Sólo hay un camino para educar: educarse, y vivir con transparencia lo que queremos que viven los niños.
Todo lo demás será muy académico, muy científico, muy de conferencias para quedar bien, Pero poco efectivo.


Lo que los hijos ven en sus padres y a veces también oyen es que lo único importante es saber más, para producir más y ganar más dinero. Muchos padres se sienten muy orgullosos cuando ven que sus hijos han asimilado bien la lección.
Educar para producir más y tener más.
Eso también se inculca en medios y ambientes públicos y oficiales.
No es que yo esté en contra de la producción y el tener dinero.
Lo malo está en proponerlo como objetivo principal de la vida.
Luego estos niños, convertidos en hombres no tendrán ningún reparo en pisotear y avasallar, con tal de conseguir su objetivo: tener más. Tener éxito, tener dinero.
Si queremos educar de verdad a los niños hay que empezar por lo primero: educarse y vivir lo que queremos transmitirles.
No bastan las palabras. Es necesario el ejemplo de vida con una gran dosis de amor verdadero.
Aún diría que las palabras sobran.
Es duro y difícil enfrentarse con nuestros inveterados hábitos, nuestras creencias, nuestras formas de vida.
Pero quizás haya que enfrentarse con eso o algo más.
Y es necesario educar para que el niño se sienta libre y no dependiente.
Educar en libertad y para la libertad.
Si queremos que los niños de hoy no abusen mañana de la libertad deberán ser educados en libertad para la libertad.
Los que peor usan la libertad son los que menos la han tenido.
Educar a ina persona es ayudarle a que sea libre, con verdadera libertad interior sin dependencias externas o internas, libertad consciente y amorosa.
Y esto, libertad, conciencia y amor no son asignaturas que se puedan aprender en un texto.
Sólo se aprende en la vida de aquellos a quienes se admira y se ama.
Me contaba una psiquiatra amiga que cuando logró que una madre impositiva y dominante dejase en libertad a sus hijos ya mayores, los gritos y peleas de la casa habían desaparecido. Había más paz y armonía. Pero aquella madre prácticamente se quejaba luego de que aquello parece ahora un cementerio. Estaba tan acostumbrada a mandar con gritos y peleas que no se resignaba a este modo de vivir en paz. Ya no podía satisfacer su afán impositivo y dictatorial.
Un hombre y una mujer que no tengan desarrollados sus órganos genitales, no pueden tener hijos físicamente.
Y los padres que no tienen desarrollada su personalidad madura ¿pueden moralmente tener hijos?
Nadie será educador si cada día no se educa a sí mismo.
La mejor manera de educar es educarse y vivir lo que queremos enseñar.
Hay padres y educadores que pretenden pasar y parecer como progresistas, despreocupándose de sus educandos. Dejándolos abandonados a su propia suerte.
No. La educación en libertad para la libertad no es sinónimo de despreocupación, sino todo lo contrario.


La educación verdadera hace ver qué es lo constructivo y qué lo destructivo.
La educación verdadera hace tomar conciencia según los niveles de los educandos de su responsabilidad al construir o destruir, al amar u odiar, al ser o no ser, al hacer u omitir.
Y esto se hará a veces con palabras. Pero siempre con la propia vida.
Los niños, por pequeños que sean, lo entienden mejor de lo que pensamos nosotros.
¿Queremos educar?
Eduquémonos de verdad.


Darío Lostado
(La Alegría de Ser Tú Mismo)