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domingo, 2 de junio de 2013

LA REALIDAD AHORA


Se habla en términos religiosos de las excelencias de la virtud de la esperanza. Algunos llegan a decir que la esperanza es lo que sostiene sus vida...

Pero mi voz me dice:

El que necesita vivir de esperanzas es que no ha llegado a ver y sentir su Realidad presente.
Os han enseñado que la esperanza es una virtud excelente. Se le ha llamado incluso una virtud teologal, que supuestamente quiere decir una virtud que se refiere a Dios o lo que es lo mismo por la que se espera conseguir a Dios.


Pero mi voz te dice de nuevo que lo que se posee no puede esperarse a futuro, porque ya lo tienes en el presente. Dios está presente en todo aquel que lo quiere ver, sentir y vivir en sí mismo. ¿Acaso Él no dijo que vive en cada uno de los hombres? Si creyérais lo que Dios os dice de su presencia en vosotros, no necesitaríais creer en la enseñanzas humanas que os lo presentan lejano y remoto para "esperar" conseguirlo con muchas dificultades después de esta vida terrena.
Y en cuanto a la esperanza humana te digo que quien vive de esperanza, trata de vivir de futuro. Y al vivir de futuro, deja de vivir lo único que tiene, el presente.
No hay más realidad que la presente, que se va proyectando segundo a segundo hacia el infinito. Pero todo lo que puedes pensar que serás en el futuro, lo eres en este instante presente. Eres ya la Plenitud. Vívela. ¿Por qué has de esperar a vivirla en el futuro? Todo está ya en tí. No te escamotees tu Realidad tras esperanzas vanas. Deja de esperar el futuro incierta y vive la Realidad fecunda, gozosa, amorosa y feliz que YA ERES, ahora.


Darío Lostado
(...Pero Mi Voz Me Dice...)

viernes, 12 de abril de 2013

SOMOS INSTRUMENTOS DE LA VIDA


Nadie es imprescindible. Pero todos podemos ser útiles, porque todos somos instrumentos de La Vida.

El verdadero artífice del acontecer humano es La Vida misma, el Ser Absoluto, que se vale de todos los seres a través de los que se manifiesta.


El hombre consciente, libre y dueño de su destino y actividad tiene la capacidad de ser instrumento positivo o negativo en la construcción del mundo. Ello depende de la disposición y actitud de cada uno.

No es difícil ser siempre instrumentos útiles y positivos en las manos de La Vida-Dios. Basta estar con espíritu dócil y abierto a su acción.


Darío Lostado
(Mensajes De Realización)

domingo, 10 de febrero de 2013

INSTRUMENTO


"Debí haberlo hecho de otra manera", "No debí haber sido como fui", etc., son pensamientos y frases que suelen decirse. Son pensamientos de la mente dual.

Si llegamos a ver que nosotros, cada uno, somos como los brazos de la Fuente o Dios, nos daremos cuenta de que todo lo hace Él. Nosotros sólo somos instrumentos más o menos aptos de su acción.

Todo lo que yo hice  lo hizo la Fuente o Dios a través de mí. Si lo vemos claro, no habrá en nosotros ni orgullo ni remordimiento.

No debemos tener ansiedad. No tenemos motivo para ello.


Sólo debemos ocuparnos de ser instrumentos conscientes de que estamos en las manos del único y verdadero Hacedor, la Fuente, Dios.

Las expectativas de nuestro ego mental no tienen sentido. Solamente tienen sentido en el concepto común de la humanidad, pero el hecho de que sea un concepto común y ordinario en la mayoría de las personas no lo convierte en correcto. También es común para la mente ordinaria pensar o sentir que somos cada uno, individuos autónomos e independientes, y es un craso error.

No somos nosotros los auténticos hacedores de nuestras acciones sino instrumentos de ellas, instrumentos en las manos del Ser Absoluto.


Darío Lostado
(Despertar A La Conciencia Día A Día)

martes, 18 de diciembre de 2012

LO ÚNICO PERMANENTE


La evolución es la ley de las formas de La Vida.

El número y la multiplicidad es la ley del Universo, de las formas cambiantes del mundo.

La Unidad, en cambio, es la ley de Dios, del Ser.

La Vida se expresa siempre a través de la evolución de las distintas formas.

El Universo está compuesto por las infinitas expresiones físicas de las cosas que lo integran.


El Ser, Dios, la Unidad, es la base y el fundamento de todo cuanto existe. Y es lo único permanente que no está sujeto a cambio alguno. Es el mismo Ser que nos hace ser.


Darío Lostado
(Mensajes Para Elevar La Conciencia)


martes, 16 de octubre de 2012

SIN EXIGENCIAS NI CONDICIONES

Cuando alguien nos pide algo, nos disgusta que nos ponga exigencias y condiciones a su petición.
A Dios también se le suelen poner exigencias necias.
Él es la Inteligencia Absoluta y sabe muy bien lo que necesitamos. Y sabe cómo y cuándo dárnoslo.
A Dios no le sabe mal nada, ni se enoja con nuestras torpezas y necedades. Pero con nuestra torpeza, al pedir y exigir nos cerramos la puerta y estamos obstruyendo la generosidad divina.
Pedir con pretensiones es interferir con nuestra personalidad individual. Y los deseos de la personalidad hacen que nuestra petición no proceda de nuestro interior sino de los caprichos superficiales de la persona.
Cuando nos dirijimos a Dios con exigencias, estamos orando a un dios falso. Y los dioses falsos son sordos e inútiles.


La única postura digna de presentarse ante el Ser Absoluto es hacerlo con sencillez y disponibilidad total.
Basta con decir: Tú sabes muy bien lo que me hace falta y sabes el modo mejor de solucionar mi necesidad.
Él siempre nos da lo que necesitamos. No lo que pensamos que necesitamos, sino lo que realmente nos hace falta, que no siempre suele ser lo mismo que nosotros deseamos.

La razón de no recibir lo que precisamos reside en la falta de disponibilidad y apertura sencilla.
Si te presentas ante Dios con estas disposiciones, aun sin pedir recibirás lo que necesitas.


Darío Lostado
(Tu Vida Tiene Sentido)

domingo, 12 de agosto de 2012

LOS DIOSES FALSOS


Muchos rechazan a Dios, porque les resulta un aguafiestas.
Es el dios que ellos se han creado en sus mentes.
En verdad, Dios, el Dios verdadero, no es legislador, juez, padre o fiscal... Dios ES.
Cualquier atributo o función que le atribuyamos es siempre por analogía con nosotros. Pero esa analogía no corresponde a la realidad.


Igual se dice que Dios se ofende con los pecados. Dios no puede ofenderse, porque el único que se ofende es el ego y Dios no tiene ego.
Él es la presencia viva en Todo por amor. Sin Él no hay fiesta, pues sin Él no hay amor.
Rechaza a los dioses falsos de tu mente y vive al Dios-Amor.


Darío Lostado
(Mensajes De Amor)

sábado, 14 de julio de 2012

¿QUÉ ES MEDITAR?


Meditar es un término polivalente.
Pero la meditación verdadera, la que se requiere para el encuentro consigo mismo no es algo que hay que hacer, no consiste en ninguna acción, sino que es una actitud de ser.
En nuestra vida moderna se valoran primordialmente y casi exclusivamente las acciones. Aquello que requiere acción más intensa es valorado y premiado más.
No ocurre lo mismo en el nivel de conciencia en que trabajamos para contactar con El Ser, con el centro de nosotros mismos. En este trabajo la mayor acción está en la no-acción.
La meditación, en este trabajo, no consiste en hacer algo sino en disponerse para que algo ocurra.
Para disponerse para ese suceso, para ese contacto con El Ser, lo único que hay que hacer es vaciarse, no hacer nada, quedarse sin nada, estar puramente disponible, con la aspiración profunda de ser en El Ser.
Hay que quedarse libre de pensamientos, libre de deseos, libre de acción, solamente atento y muy despierto ante El Ser.
Así como la mayor intensidad de ser está en el vacío, en lo que aparentemente a los sentidos externos es nada, así el mayor acontecimiento, el suceso más extraordinario para el ser humano, ocurre en la no-acción, en la ausencia total de acción.
Los físicos modernos nos hablan de los agujeros negros del espacio. Dicen que consisten en un vacía absoluto. Y ellos mismos dicen que esos agujeros negros, ese vacío absoluto, es precisamente la mayor condensación e intensidad de energía. En la, aparentemente, más absoluta nada, está la mayor intensidad de Ser.
Lo más perfecto, El Ser, Dios, es lo más simple, lo más invisible, lo menos perceptible sensorialmente. Pero es el ser más auténtico, el verdadero ser, el único ser. Todo lo demás es la manifestación de ESO inmanifestado.

Muchas personas tienen miedo a estar solas, tienen miedo de pensar, de enfrentarse consigo mismas, tienen miedo de no pensar, tienen miedo a verse, de mirarse. Pero todavía tienen mucho más miedo de no pensar, de quedarse en silencio absoluto por fuera y por dentro. Tienen mucho más miedo de quedarse sin el apoyo de las sensaciones exteriores y de los mismos pensamientos que siempre suelen acompañarnos.
Generalmente somos reacios a no-hacer, a no-pensar. Nos han educado para la acción competitiva, dominante y adquisitiva. Así, vivimos constantemente encerrados en pensamientos, proyectos, objetivos.
Frente a ese hábito en el que hemos sido educados, existe otro modo de estar y comportarse. Es la actitud y el estado de estar vacío de todo y disponible al Ser, al que ES TODO.
Esa actitud, ese estado de estar y ser, es la meditación.
Los otros tipos de meditación pueden ser útiles para otras cosas. Pero todas esas cosas serán del plano existencial ilusorio e impermanente. No del plano esencial, real y permanente.
Jamás podremos llegar a la simplicidad y perfección del Ser, de nuestro ser, por medio de la complejidad de la mente con sus contenidos múltiples y confusos.
La meditación, con el silencio absoluto de la mente, es necesaria para el feliz encuentro con El Ser, con nuestro verdadero Ser, en el centro de nosotros mismos.
La mejor meditación es no-pensar, silenciar la mente con todos sus contenidos.
Cuando haya vacío y silencio en tí, quedarás lleno de ti mismo, de la felicidad y amor que eres. Entonces nada podrá inquietarte porque sabrás por propia experiencia que todo lo que puedes desear ya lo eres, y que nada ni nadie te puede quitar lo que eres porque eres UNO con El Ser, con Dios.
Si entiendes lo que estoy diciendo, aunque sólo sea intelectualmente, te invito a que empieces a intentar esta experiencia, porque es una señal muy probable de que existe en ti una demanda de algo más y lo mejor de lo que estás haciendo y viviendo. ¡Adelante!


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)


jueves, 12 de julio de 2012

¿KARMA? ¿RESPONSABILIDAD?


La Vida se expresa a través de todos los seres vivos. Por tanto también a través de cada uno de nosotros.
No somos nosotros los que hacemos que las cosas sean así o asá. Es la Vida la que hace cada cosa.
Es cierto que Esa Vida se expresa a través de nosotros, por nosotros. Y nosotros tenemos aparentemente la capacidad de "colorear", de influir, de modificar el plan y la acción de La Vida o de Dios.
Pero ¿hasta qué punto la modificación que damos a los acontecimientos depende de nosotros? ¿Acaso no es La Vida, Dios, quien pone a cada uno en unas condiciones determinadas para que desarrolle en más o menos grado ciertas cualidades concretas?
Parece que, en teoría, el hombre es libre. Aunque deberíamos decir con más precisión, que el hombre tiene la capacidad de ser libre.
Esa capacidad o potencialidad solamente es un hecho real en aquellos que han llegado a liberarse o desembarazarse de los lazos y cadenas de los condicionamientos físicos, morales, sociales, psicológicos, que los determinaban en cierta dirección o sentido concreto.
Decir que el hombre es libre o que el hombre es racional quiere decir que el hombre tiene la capacidad de llegar a obrar, actuar y vivir con libertad o de un modo racional. Pero solamente lo es de hecho y efectivamente cuando ejercita esa potencialidad y pasa de la pura potencia al acto.
De hecho, si observamos un día cualquiera de nuestra vida nos quedaremos asombrados al constatar qué pocas horas o minutos hemos sido conscientemente racionales y no autómatas. Y si somos autómatas, podemos decir que actuamos libremente?
La Vida se expresa a través de las cosas y a través de nosotros, aunque de distinta manera. A través de las cosas se expresa directa e inmediatamente. Nosotros en cambio podemos obstaculizar o por el contrario podemos cooperar consciente y amorosamente con La Vida.
Somos tanto más actores cuanto más conscientes somos de la acción de La Vida en nosotros.
Cuando creemos que nosotros somos los únicos actores de nuestras acciones, vivimos en la ignorancia inconsciente de que el único verdadero actor de todo es La Vida, Dios.


Ya sé que surgen las preguntas, ¿y la responsabilidad personal, dónde queda?
En realidad solamente podemos hablar de responsabilidad en quienes obran y actúan consciente y libremente sin condicionamiento alguno. Y todos sabemos la maraña de condicionamientos, manipulaciones y presiones a que está sometida la mayor parte de las personas, tanto físicas y económicas como psicológicas, religiosas y sociales.
Hay una responsabilidad que es ineludible para todo ser humano. Es quizá la única o por lo menos la principal responsabilidad que tiene que afrontar.
Cada uno tiene que preguntarse: Yo soy persona, pero ¿ejerzo de persona? Yo soy libre pero ¿ejerzo mi libertad? Yo soy consciente pero ¿ejercito mi consciencia?
Si no nos planteamos estas responsabilidades básicas ¿cómo vamos a hablar de responsabilidades ulteriores?
¿Quién es el que responde? ¿Ante quién responde?
En el juego social, en la estructura de la vida social es evidente que son necesarias unas reglas, unas leyes para un buen ordenamiento social y convivencia humana. Ahí está todo el tinglado jurídico con su códigos, jueces, fiscales y defensores con todo ese complicado entramado y compleja estructura legal.
Pero nosotros no hablamos aquí de esa responsabilidad social o legal.
Me estoy refiriendo a nuestra actitud ante el Gran Juego de La Vida. Se trata de entender el Gran Juego de La Vida en mí, mi Gran Juego con La Vida.
Cuando este gran juego está resuelto, el otro, el pequeño juego social queda reducido a un mero trámite de poca importancia.
Los conflictos sociales son tan numerosos y resultan tan agobiantes porque no tenemos resuelto el gran problema de nuestra vida: la toma de conciencia del verdadero sentido de nuestra vida en La Vida.
Cuando somos conscientes de que toda nuestra actividad humana no es sino expresión, manifestación o reflejo de La Conciencia Pura, nos damos cuenta de que todos los problemas que nos creamos sobre reencarnación Karma, responsabilidad... etc., quedan reducidos a unos simples planteamientos teóricos y juegos mentales.
Los hombres solemos jugar mucho a "ser o parecer importantes".
Cuando demos a La Vida, El Ser, Dios, el lugar que le corresponde, nuestros problemas y preocupaciones quedarán reducidos y enmarcados en su justo lugar y tendrán una exacta respuesta y adecuada solución.


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)

lunes, 21 de mayo de 2012

FE CONDICIONAL

Siempre me han sorprendido algunos creyentes que toman su fe como un negocio.

Pareciera que piensan: Yo creo en Dios, lo adoro y lo amo para que me consigo lo que quiero.


Si su Dios no les satisface sus deseos o caprichos, maldicen de su fe y su amor. Y piensan que creer o no creer es lo mismo.

Claro. Confunden sus creencias con la fe vivencial, firma y personal de que el Dios verdadero está por encima de nuestras ruindades caprichosas, como nuestra adhesión a El también lo debe estar sobre nuestros intereses personales egoístas.

No sirve el te doy si me das. El amor verdadero no es utilitarista.


Darío Lostado
(Mensajes De Alegría)

jueves, 26 de abril de 2012

CUESTIÓN DE FE


Es una leyenda hindú:

Un pobre campesino, llamado Dhanna, trabajaba en su campo, cuando llegó a su noria un sacerdote brahmán, para lavar unas piedras sagradas.

Después de lavarlas devotamente, puso un poco de comida delante de ellas.

El sencillo campesino preguntó al brahmán por que ponía comida delante de las piedras.

El sacerdote le explicó que aquellas piedras eran dioses y les daba de comer, pues eran muy poderosos.

Dhanna, dentro de su simplicidad, pensó inteligentemente que si tenía uno de aquellos dioses, no tendría que trabajar. Y le pidió uno al brahmán. Este se negó al principio pero ante la insistencia del campesino, lo llevó consigo y le dio una piedra representante de un dios secundario.

Dhanna se la llevó a su casa, la lavó y le puso comida.

Sorprendido, vio cómo de la piedra salía una mano que tomaba la comida. Pero Dhanna exigió al dios que saliera todo él entero para que comieran juntos.

El dios, viendo su fe, salió y comió con el campesino.

Cuando el dios iba a volver a su piedra, el campesino le increpó: "No, no. Ahora que has comido debes trabajar conmigo".

El dios, vencido por la fe del sencillo campesino, se puso a arar con los bueyes de Dhanna.

Cuando fue a casa y le contó a su mujer que tenía un dios que le araba el campo, ella le pidió que fuera al sacerdote brahmán a pedirle una diosa para ella, pues tenía demasiado trabajo en el hogar.

Así lo hizo Dhanna. Cuando llegó a la casa del sacerdote y le contó lo que estaba sucediendo con su dios, el sacerdote brahmán no podía creerlo, por lo que fue al campo con Dhanna a comprobarlo.

Cuando estuvo allí, vio los bueyes con el arado y nada más.

Dhana le dijo: "¿Lo ve?. Ahí está el dios arando con mis bueyes".

El sacerdote creía que le hablaba en broma. Pero "¿dónde está el dios?", le preguntó.

"Acaso no le ve? Está llevando el arado que arrastran los bueyes". Como Dhanna se dio cuenta de que el brahmán no veía al dios, fue hacia él y le preguntó. "¿Por qué yo te veo y el sacerdote en cambio no?".

Entonces el dios, mirándolo compasivo, le dijo: "Tú me ves porque tienes fe. El sacerdote habla de mí, pero no tiene fe. Por eso no me ve".


Los rituales, para algunos, son un negocio. Para otros una rutina.

Para los sencillos de corazón son la expresión de su fe verdadera, que no es ritual ni rutinaria.

La fe sincera y profunda es muy distinta de la que se habla, se predica o se quiere imponer a otros, sin sentirla de verdad.

La verdadera fe hace lo que llamamos milagros que, en realidad no son sino la expresión del poder que tiene la fe, por su propia naturaleza.

Si es el poder normal que tiene la fe ¿dónde está el milagro? Ésa es la naturaleza misma de ella.


Darío Lostado
(Atrévete A Ser Libre)





martes, 6 de marzo de 2012

FELICIDAD


Los pobres, los ricos, los blancos, los negros, los ancianos, los niños, los jóvenes, los maduros, los que viven en las ciudades, los que viven en las aldeas y los campos, los africanos, los europeos, los asiáticos, los americanos... todas las personas que viven en cada rincón de la Tierra coinciden en una cosa invariablemente: todos quieren ser felices, todos sienten el mismo deseo y anhelo profundo de felicidad.

Pero mi voz me dice:

Son pocos los que logran vivir un estado habitual de felicidad. La mayor parte suelen quedarse encandilados con fugaces estados momentáneos de goces y satisfacciones sensibles o psicológicas, sin llegar a saborear el gozo profundo y permanente de la felicidad. Y es que el camino que se elige hacia la felicidad suele ser incorrecto e inadecuado.

La mayoría de las personas viven pendientes de las satisfacciones de los sentidos externos. Estos se satisfacen con objetos materiales y sensibles. Cuando la persona tiene alguna deficiencia material, piensa que si la satisface, será feliz. Y trabaja para conseguirlo. Cuando llega a obtener lo que deseaba, surge el deseo de algo más porque siempre hay un algo más para desear. Y comienza la carrera para obtenerlo. Así la carrera resulta interminable. Nada de cuanto va adquiriendo logra aquietarla y satisfacerla en el fondo y de verdad. Y es que la aspiración que cada persona siente en el fondo de sí misma hacia la felicidad verdadera no puede ser satisfecha con sucedáneos de felicidad sino con lo que es la felicidad en sí misma. Y la felicidad de cada ser consiste y reside en la plenitud a la que está destinada por su naturaleza. Cada persona ya es la plenitud que está demandando ser vivida y realizada en cada acto de la vida, en cada momento de la existencia. La felicidad no es algo que deba obtenerse y conseguirse fuera de uno mismo. La felicidad no se puede cazar, no se puede agarrar, no se la puede aprisionar y atar. La felicidad simplemente ES, existe en cada uno de nosotros. Pero está esperando ser vivida. Y se la vive cuando uno vive la plenitud a la que está llamado y destinado por su naturaleza de persona.


Cuando la persona vive esa plenitud de su naturaleza, es decir, cuando vive la realidad de lo que ES, o sea energía, inteligencia y amor, entonces la felicidad se hace presente inundando el alma y los poros todos del ser, sin necesidad de buscarla ni llamarla.

Algunos suelen decir que la felicidad es esquiva o huidiza, No es tal. Lo que ocurre es que se la busca donde no se la puede encontrar.

Aunque a muchos les cueste creerlo, la felicidad es totalmente ajena e independiente de todas las cosas que nos rodean. La felicidad no viene ni consiste en nada de todo lo que tenemos o deseamos. La felicidad solamente Es el mismo Ser que somos. Cuando nos damos cuenta de ello ya somos en principio esa felicidad. En otras palabras, cuando vemos que somos la felicidad por el mismo ser que somos entonces comienza nuestro estado feliz.

Algunos que se creen muy religiosos piensan que esto es prescindir de Dios ya que según ellos la felicidad como se cuele decir con frases estereotipadas solamente está en Dios. Pero olvidan que el Dios vivo está en el interior de cada uno incluso en los que no lo aman o dicen que no creen en su existencia. u creencia o no creencia no cambia las cosas. Cuando una persona encuentra el centro de sí, allí encuentra a Dios sin el nombre ni el concepto de Dios. Pero no su realidad.

Las más de las veces el sufrimiento es el principio del camino de la felicidad. El sufrimiento nos está diciendo con su voz que esa deficiencia que nos hace sufrir, eso que hemos perdido o eso que deseamos no es nuestro camino. Es necesario buscar por otra parte. El camino de la felicidad casi siempre empieza en algún sufrimiento. Porque el sufrimiento nos hace mirar hacia dentro. Es cierto que muchos a pesar del sufrimiento no buscan el camino. Así vendrá otro sufrimiento hasta que abran los ojos. Por eso es de sabios aprender de la vida. Y es de necios mantener los ojos cerrados.


Darío Lostado
(...Pero Mi Voz Me Dice...)





miércoles, 15 de febrero de 2012

SER

Es bello ser.
Ser es existir.
Existir es ser expresión del SER, de Dios.
Ser expresión de Dios es ser mensajero de Dios.
Ser mensajero de Dios es tener una misión encargada por Dios.
Ser es ser una carta en la baraja del Creador.
Ser es ser una ola del gran océano.
La ola es también océano.
¡Qué alegría ser océano!
Ser es ser un rayo de sol que llega sin preferencias
a cualquier parte y a cualquier lugar.
¡Qué alegría ser luz del sol!
Ser es ser rayo de luz
que lleva a todos vida, luminosidad, claridad, calor.
Ser es ser algo. No ser nada.
Ser es expresar, hablar, cantar.
Ser es ser el Ser.
¡Qué alegría ser!
Hoy al despertar veía el sol nacer, entre la bruma del mar.
Le he dicho:
¡No me grites! Ya sé que soy como tú.
Y las nubes le pusieron sordina a su canto.
Mientras el sol me hablaba.
el mar suavemente susurraba al oído de la playa.
Ola tras ola, como hermanos infinitos
llegaban a mis oídos y mi alma.
Me decían: Yo soy ola, tú eres ola, todos somos océano.
¡Qué alegría ser ola!
¡Qué alegría ser océano!
El sol se asomó entre las nubes
y se reflejó en el océano.
Una voz sin palabras repetía dentro de mí:
"Yo soy rayo, yo soy sol,
Yo soy ola, soy océano."
¡Qué alegría ser!
¡Qué alegría ser rayo, ola sol y Océano!


Darío Lostado
(Vivir Como Persona)


martes, 24 de enero de 2012

LA PRÁCTICA DE LA MEDITACIÓN-CONTEMPLACIÓN


El método mejor para adquirir y mantener la observación de La Presencia, es dedicar cada día un rato especial a ello. Es lo que llamamos la práctica de la meditación.
Hoy está de moda, en ciertos ambientes, alardear de hacer meditación. En verdad, algunas personas tratan de aparentar un alto estado de desarrollo al referirse a "su meditación".
Vanidades necias aparte, digamos que en un verdadero desarrollo humano, la meditación es indispensable. Es cierto que hay una clase de meditación que es la que podemos llamar "meditación en la acción" que consiste en mantener la atención muy enfocada no sólo en lo que hacemos sino también en quien lo hace. Es la mejor meditación.
Es necesario, no obstante, dedicar algún tiempo especial a la práctica de la meditación con toda la atención puesta exclusivamente en ello.
Para hacerla con más eficacia, trata de elegir un tiempo y lugar adecuado donde te encuentres con total tranquilidad sin que nadie pueda molestarte. Al principio es conveniente hacerla con los ojos cerrados, para que nada te distraiga y te concentres mejor en el punto de tu Presencia.
Hazla sentado o en una postura o asana de yoga, si estás acostumbrado a hacerlo así.
Cuando te sientes y cierres los ojos observarás que aparecen pensamientos e imágenes en tu mente. Trata de dejarlos ir como han venido. Para ello, puedes usar o un mantra o palabra que para ti sea significativa o simplemente repites "Yo soy" y te quedas con esa simple idea de "soy". Los pensamientos e imágenes seguirán apareciendo, sobre todo al principio, con bastante frecuencia. No te enojes con ellos ni contigo. Tan sólo déjalos ir y sigue atento a ti mismo.
Te darás cuenta de que entre pensamiento y pensamiento hay un espacio vacía. Obsérvalo. Ese vacío, ese silencio es La Presencia de tu Ser. Si te digo que tú eres eso, podrás decirme que eso es nada. Pero yo te digo que ESO es tu ser, La Presencia del Ser en ti. O si quieres ESO es Dios. Dios no puede ser ninguna imagen, nada que pueda estar en el espacio o tiempo.
ESO, ese vacío, es El Ser Infinito, eso es Dios.
Si pudieras mantenerte en ese vacío mucho tiempo, tu meditación sería perfecta.
No observas pensamiento alguno, ninguna imagen... nada.
Observas el vacío y esa observación del vacío es La Presencia. Es La Realidad. Es la Divinidad.
Mantenerte ahí es estar en la Realidad. Justo lo contrario de lo que suele pensarse comúnmente. Pero esa es la verdad.


Los objetos y pensamientos son las cosas observadas. Pero cuando queda el vacío de pensamientos, imágenes y cosas, ahí está La Presencia. La Realidad. Quédate presente y atento a esa Presencia. Eso es meditar.
Esa Presencia no es hombre ni mujer. No es Pedro ni José ni Luisa ni María... No tiene edad ni religión. No es rica ni pobre ni inteligente ni tonta... Es simplemente La Presencia del Ser, de tu ser.
Cuando estamos en esa Presencia, nada nos falta. Todo va bien. Todo es un juego infinito. No hay nada fuera de mí, fuera de La Presencia. Todo es un juego como lo es el Universo, el juego de la Divinidad. O como decían los orientales en los Vedas, todo el Universo es Lila o el juego divino.
Y ¿qué pasa cuando se sale de esa Presencia o de ese estado meditativo? Todo se ve con total serenidad, sabiendo que todas las cosas son el juego de la conciencia. Aprendemos a dar a cada cosa el valor que tiene y no más.
Lo ideal sería que mantengamos ese estado cercano al estado meditativo, incluso cuando estamos en la actividad diaria. Al principio se hace difícil, por el hábito que hemos adquirido de estar saltando de un pensamiento a otro y de estar volcados a las cosas de fuera como si esas cosas fueran nuestra vida. Esas cosas o situaciones tan sólo son circunstancias cambiantes de nuestra existencia, pero no son nuestra vida.
Hemos dicho que al principio será difícil mantener la atención, libre de pensamientos e imágenes. Para ello, hay que tener alguna salida, como repetir la palabra "soy", poniendo la atención en lo que significa o simplemente puedes poner tu atención en tu respiración, en la inspiración y espiración hasta que el pensamiento desaparece y te quedas en esa actitud de espera. Podríamos decir: como el gato está ante la ratonera. Con la diferencia de que el gato tiene la imagen del ratón y nosotros hemos de estar a la espera sin imagen alguna, simplemente atentos al vacío.
Repitiendo una y otra vez este ejercicio de meditación se logra que la conciencia, nuestro ser, dirija nuestra existencia en lugar de que sea nuestro yo personal el director de ella. Además, notarás que la paz te va inundando poco a poco, más y más, sin proponértelo.  Y poco a poco también el pequeño yo egoísta, medio ciego, va dejando su lugar a la luz de la conciencia con la que vemos que la nada es el todo y que el silencio es la máxima acción. Y vemos con toda evidencia que La Presencia invisible es El Ser, el Todo.
Cuando volvemos de ese estado de Presencia al estado existencial, tendremos también mayor fuerza y claridad para afrontar las situaciones de cada momento.

A medida que vamos experimentando o viviendo La Presencia, vemos que todo, aun lo que parece más material, es puro espíritu materializado o hecho visible. Entonces, nos damos cuenta de que La Vida es lo que hace que todo existe y que todo es espiritual. Vemos que no hay división entre lo material y espiritual, sino que todo es espíritu materializado o hecho visible. Así no hay diferencia entre personas espirituales y otras no espirituales, sino que unas son conscientes de su ser y otras no.
Advertimos también por la luz de la conciencia que la vida espiritual no es el refugio de los cobardes o pusilánimes que no se atreven a enfrentarse con el mundo sino que cuando estamos en La Presencia, sabemos que estamos en La Realidad y que no hay que huir de nada ni de nadie, sino sólo de La ignorancia.
No existe ninguna guerra entre espíritu y materia, como generalmente nos han enseñado. No hay ninguna guerra entre alma y cuerpo. No son la materia y el cuerpo malos o impuros y el alma y el espíritu puros. Todo es Uno. Todo es armonía. La impureza y desarmonía y la guerra solamente están en nuestra mente limitada e ignorante que divide lo que es Uno y crea esa falsa guerra de polaridades que tan sólo existe en la mente.
La espiritualidad verdadera no pertenece a religión alguna.
La auténtica espiritualidad no conoce autoridades ni imposiciones ni estructuras. Sólo hay una única autoridad que es La Presencia, El Ser, el espíritu que está por encima de ideologías, dogmas, enseñanzas, personajes, leyes, mandatos... Sí. La espiritualidad es la libertad auténtica del Ser. Y desde ahí sólo somos llevados por la luz, el amor y la sabiduría.
Ningún gran maestro de los que han aparecido en la Humanidad nos ha impuesto jamás nada. Nos han enseñado cuál es el camino hacia nuestro ser, que es La Presencia de la Divinidad en nosotros. Pero no nos han impuesto nunca nada. Y cuando te contactas con esa Presencia, tienes en ti el mejor maestro. Los maestros humanos pueden ayudarte para que te instales en tu Presencia.
Si estás ahí, en ti, en La Presencia, ya no necesitas nada más.


Dario Lostado

(Atrévete A Ser Libre)

viernes, 6 de enero de 2012

LA REALIZACIÓN EN LA VIDA DIARIA


Me decía un amigo: "Tú dices que debemos dedicarnos a encontrarnos y vivir desde la realidad interna y todas esas cosas que sueles mencionar. Pero si no me ocupo de mi trabajo y mis cosas, ¿ quién dará de comer a mi familia?
Yo le dije que me extrañaba su modo de hablar porque él se vanagloriaba de ser teóricamente por lo menos, un ferviente católico que asistía a los actos religiosos. Le recordé que el Maestro Jesús dijo muy claramente que buscáramos el reino de Dios (dentro de nosotros) y todo lo demás se nos daría por añadidura... Esa fue una de las enseñanzas básicas en la que no acabamos de creer.
Además, seguí diciéndole, no existe ninguna oposición ni incompatibilidad entre tu trabajo diario y este otro trabajo interior de investigar quién eres en el fondo de ti mismo  que yo propongo.
Más aún. Cuanto más desarrolles tu realidad interna, mejor y más conscientemente harás tu trabajo de cada día. Existe un cierto circulo vicioso. Mientras vives con esta mentalidad de que tú tienes que hacer todo, no entenderás bien que al vivir en otro nivel y con otra perspectiva, las cosas se van dando y que aquello que considerabas tan urgente y necesario no lo es tanto.
Cuando alguien ha tomado su realización personal como el trabajo más importante de su vida, La Vida, Dios hacen que las cosas se vayan dando de la manera más adecuada, si realmente tenemos confianza plena y verdadera en Dios y La Vida.
Ordinariamente la gente suele seguir la política del mono. Por una parte dicen que confían en Dios, pero no se lanzan en sus manos sino que siguen agarrando la otra rema, su trabajo, confiando más en él que en las manos de Dios.
Para realizarse no hay que dejar el propio trabajo ni ninguna otra cosa. Lo único que hay que dejar se la dependencia del trabajo y el apego a las cosas.
Cuando uno empieza a entender lo que es su propia realidad y vive desde ella, el trabajo exterior y demás actividades cotidianas siguen haciéndose pero sin apego individual, sin inquietud, sin confusión, sin alteraciones distorsionadas de la mente, del "yo" inferior que sólo confía en el poder de su actuar enervante.
Es necesario un cambio de perspectiva. La miopía del "yo" inferior impide ver y comprender que las cosas son de otra manera cuando se vive desde el plano del "yo" central.
Se da la paradoja de que mientras la mayor parte de la gente dice que desea realizarse, son muy pocos los que se deciden a vivir su realidad, su "yo" central.
La mayor parte de la gente vive desde ese "yo" inferior que es una simple estructura mental, sin realidad alguna, pero al que han dedo erróneamente solidez como si esa fuera su realidad.
Realizarse es activar o poner en acto la potencialidad que somos en el centro de nosotros mismos. Hacer realidad actual lo que es realidad potencial. En verdad todo cuanto hacemos, todo cuanto sentimos y conocemos es ya efecto de esa realidad que somos. Pero hemos de tomar conciencia clara de ello e impedir que la mente interfiera con la creación de esa estructura mental que es el "yo" inferior que distorsiona, rebaja y envilece nuestro actuar y nuestro ser.
Oímos a muchas personas decir frecuentemente que se sienten realizadas. Y es lógico que así lo sientan y digan. Al creer que son su "yo" inferior, el yo de su personalidad, cuando éste se siente gratificado y satisfecho en todos sus deseos, creen erróneamente que están cumpliendo y realizando el objetivo de su vida. Sienten la satisfacción en su yo inferior, de tener fama, éxito, cierto status social que tanto habían deseado, ciertas comodidades... Pero tarde o temprano la verdad se impone y llega el vacío de su falsa realización, la insatisfacción de fondo y la depresión.
Todo eso que habían conseguido es inestable e impermanente, está expuesto a los vaivenes de la mente y los acontecimientos fluctuantes.
No sirve el argüir: Bueno, mientras gozan y tienen eso que deseaban, se sienten realizados.
No nos engañemos y llamemos a las cosas por su nombre. La inestabilidad y precariedad de la satisfacción del "yo" inferior es tal, que son muchos más los momentos de insatisfacción, depresión y desengaño, que los momentos de insatisfacción, depresión y desengaño, que los momentos de alegría. Pero, por encima de todas las cosas, la peor desgracia es vivir alejado de la verdad de sí mismo. Y el ansia de verdad es un aguijón que no permitirá al corazón vivir en paz.
Solamente la realización verdadera, el vivir la verdad de nosotros mismos nos puede proporcionar paz y felicidad durable y consistente.
La persona humana, cada uno de nosotros no tenemos otro objetivo final en nuestra vida sino realizarnos.
Aprender a ver y discernir lo real de lo ilusorio es el comienzo de la realización.
Instalarse en lo real de sí mismo y contactar con lo Real Absoluto es la tarea más importante de la vida de cada uno.
Es muy común el pensar y creer que para realizarse y vivir internamente nuestra realidad profunda es necesario retirarse a la soledad de los monasterios o por lo menos alejarse de trajines y trabajos de la vida diaria. Y no es así.
La realización es posible para todos y en todas las circunstancias de la vida.
Es verdad que ciertos ambientes favorecen el trabajo interior. Pero también es cierto que han existido y existen en nuestro tiempo personas que se han realizado interiormente sin abandonar sus trabajos cotidianos.
Para que un barco no se hunda, no lo tendremos en tierra firme, sino que haremos que está en el mar sin que el mar lo inunda. Podemos estar entre las cosas sin que las cosas nos absorban.
No es fácil, sobre todo en estos tiempos modernos en que tanto bullicio existe en todas partes, conseguir el silencia interior en medio de los ajetreos de la vida diaria. Pero cuando uno supera estas dificultades y da un paso adelante ese paso es tan eficaz como muchos pasos dados sin tener que vencer tantos obstáculos.
Cada uno, según el grado de su aspiración y demanda interior, debe ver cómo y cuándo logra esos momentos de silencio interno, tan necesarios para vivir desde el centro de sí mismo.


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)


lunes, 2 de enero de 2012

EL MUNDO NO ES COMO IMAGINAMOS


El juego de la vida, o Lila, como dicen en Oriente, es la Inteligencia Infinita que toma conciencia de sí a través de la infinitud de formas físicas. La materia no es tan sólida como parece. Según los físicos modernos, los objetos materiales están vacíos de materia.
El rádio de la esfera del Sol es de 700.000 kilómetros. Si se juntan y apilan los átomos, quedaría en 50.000 kilómetros. Si se juntasen los electrones con los núcleos, 10 kilómetros. Y si aún juntáramos los quarks, se reduciría muchísimo más.
El vacío es la verdadera naturaleza de todas las cosas, de las personas, de todas las formas de los seres materiales. Y si no podemos atravesar la materia, es porque las partículas subatómicas giran a tanta velocidad alrededor del núcleo del átomo, que no sólo hacen que el átomo se conserve como tal, sino que impiden también que pueda ser atravesado por cualquier otro elemento.


Dios es silencio, vacío absoluto. Y el vacío es el todo. Y todo es Dios. Conocer, buscar a Dios, esperar a Dios es un grave error, puesto que buscar algo, esperar algo es creerse separado de lo que se busca o espera. Y nosotros no estamos separados de Él. Somos Él.
Cuando pensamos u oramos a Dios como alguien lejano, estamos desnaturalizando a Dios. Yo no soy aparte de Él. Si no entendemos y vivimos esta unidad con Dios, abundarán los absurdos, dudas e incoherencias en nuestras mentes e intelectos. Sólo cuando sentimos a Dios presente en todo, lo comprendemos en verdad.


Darío Lostado
(Despertar A La Conciencia Día A Día) 

sábado, 24 de diciembre de 2011

NO HAGAS ÍDOLOS, NI SIQUIERA DE DIOS


Queremos encuadrar todo en nuestros esquemas mentales.

A lo que no entra dentro de nuestra corta lógica racional humana lo rechazamos como imposible. Así creemos ser más "racionales", nos mantenemos en la racionalidad.

Pero las cosas más asombrosas y fascinantes de la naturaleza están más allá de la racionalidad. Y más todavía los hechos espirituales que están fuera de las normas de lo físico, sensible y racional.

Cuando se saca a Dios del misterio se está haciendo un dios-ídolo de bolsillo para solucionar los gustos y caprichos más vulgares.

Muchos creen en un dios-idolillo.

Pocos viven al Dios insondable, indefinible.

-¿De qué trata su filosofía o ideología?, me preguntó.
-De nada, le dije.
-¿Cómo, de nada?
-Yo no tengo filosofía ni ideología, le dije.
-Pero...

No había manera de hacerle ver que ciertas cosas se expresan con palabras y conceptos pero no se pueden encerrar en ellos.


Lo indefinible no puede encerrarse en palabras limitadas. Únicamente se siente y se vive.

Cuando lo Indefinible e Indecible se expresa y se dice ya no es ELLO.

El ídolo es el empequeñecimiento de lo Infinito y el irracional y desmedido agrandamiento de lo pequeño y limitado.

Tan idólatras son los que rebajan a Dios a la categoría de un dios-ídolo de bolsillo para resolver sus problemas más absurdos, como los que enaltecen cosas o personas. otorgándoles absurda e irracionalmente un valor, una grandeza y poder que no les corresponde.

Conocer y vivir la Verdad es lograr el difícil y perfecto equilibrio.


Darío Lostado
(Somos Amor)

miércoles, 14 de diciembre de 2011

TÚ ERES EL SER ABSOLUTO


No te asustes. No te asombres.
Esa es la verdad. Yo, tú, él... somos el Ser Absoluto.
Mi cuerpo, como el tuyo, visible y sensible es manifestación de nuestro Ser invisible.
Tú y yo somos el Ser invisible que anima nuestro cuerpo. Ese Ser es El Absoluto.
Por eso tú y yo somos el Ser Absoluto.
Las Escrituras Sagradas de todas las religiones así lo dicen. Pero no sería necesario que lo dijeran. No puede ser de otra manera.
Nuestra mente crea dioses mentales. Estos falsos dioses mentales son el obstáculo para vivir al Dios verdadero.

Suele decirse que más vale creer en algo, aunque sea falso o inauténtico, que no creer en nada.
Yo creo que todas las creencias falsas son un obstáculo mucho mayor para llegar a la Verdad, que la ignorancia.
Si quieres tener seguridad, paz y gozo permanentes repite constantemente: Yo soy El Absoluto. Y créelo, porque es verdad.
Si lo repites siempre que puedas, con toda convicción. Él se hará presente en ti como la luz clarísima de La Verdad. No como un concepto de la mente sugerido por las palabras.
Se hará presente en ti como LA VERDAD, como La Realidad.
Llegar a esta convicción es encontrar el reposo en la propia casa.
Nada ni nadie podrá alterarte.


Darío Lostado
(Tu Vida Tiene Sentido)

martes, 29 de noviembre de 2011

DIOS NO CASTIGA

Dios no castiga.
No puede castigar.
Esas son "maneras" de los hombres.
No de Dios.
La justicia de Dios es que es amor.
El amor no puede castigar.
¿Quién dijo que hacer justicia es castigar al que ha obrado mal?
Son las "maneras" de pensar y hacer del hombre.
Pero no de Dios.
Las Escrituras Antiguas son maneras del "hombre viejo".




Darío Lostado
(Ama Y Haz Lo Que Quieras)

lunes, 7 de noviembre de 2011

ORACIÓN MÍSTICA


Siempre me ha parecido absurdo y necio lo que se hace en algunos ambientes religiosos o esotéricos.

Se acude a Dios, al Ser Absoluto, infinito e inteligente, para pedirle favores insignificantes, materiales, o beneficios ilusorios y fugaces, en lugar de anhelarlo a Él, que es la totalidad de todos los bienes.

La oración de los místicos es: No quiero nada, te quiero a Ti. Es la oración lógica.


Si crees que Él es el Poder, la Luz, la Bondad..., pídele que Él se posesione de ti y no que envíe un rayito de su energía para la salud de tu cuerpo ilusorio y corruptible.

Cuando consigas lo más, verás que lo otro tiene poca importancia. No te quedes en nimiedades.



Darío Lostado
(Mensajes de realización)

domingo, 16 de octubre de 2011

TODO ESTÁ ADENTRO


Suele decirse en los ambientes religiosos que debemos ver a Cristo en cada uno de los hombres.

Pero mi voz me dice:

Si Cristo está en todos, está también en ti. ¿Por qué no lo miras y ves en ti? Porque si lo vieras y vivieras en ti, ya no tendrías necesidad de nada más.
El Cristo no vino a vivir entre los hombres para ser adorado. En ningún momento de su vida dijo que le adoráramos. Pero sí dijo repetidas veces que lo imitáramos, que fuéramos como Él era. Más todavía, dijo claramente que todo lo que Él hacía lo podíamos hacer nosotros.
Pero las iglesias se han ocupado mucho del ritualismo de la adoración y del culto y se olvida fácilmente de la presencia viva del Cristo en cada persona, sea quien sea y como sea. Así llevados de un moralismo proselitista y puritano se anatematiza y condena fácilmente a quienes no son o piensan de un modo determinado, olvidando que el Cristo vive en tales personas igualmente, aparte y más allá de sus ideas y hasta de sus actos.


Mi voz me dice igualmente que no es necesario vez a Cristo en los demás para respetarlos, ayudarlos y amarlos. Si te das cuenta que EL SER (Dios) está en ti, como lo estaba en el Cristo, el amar y ayudar surgirá espontáneamente porque eso es lo lógico y propio de tu naturaleza. ¿Por qué buscar razones externas para hacer el bien y amar cuando es tan sencillo verlo mirando dentro de tí mismo?
Acostumbramos a buscar fuera lo que tenemos adentro. Es la errónea tendencia de huir siempre de sí mismos hacia afuera.


Darío Lostado
(...Pero Mi Voz Me Dice...)