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domingo, 19 de mayo de 2013

UNIÓN


Las diferencias, separaciones y divisiones entre los hombres acarrean siempre infelicidad.
La razón de la hermandad humana reside en que todos participamos de la misma naturaleza, tanto la humana como la divina.
Cuando las células y órganos de un cuerpo están en armónica relación mutua, el organismo entero goza de salud y feliz bienestar. Y por el contrario, cuando no existe una relación armónica entre ellos aparece la enfermedad.


Es exactamente lo que ocurre en este gran organismo de la familia humana. La destructiva individualidad separatista hace que la vida entre los hombres sea de constante rivalidad y enfrentamiento. El amor-unidad con La Vida-Dios y con los demás hombres es la única forma de felicidad.


Darío Lostado
(Mensajes De Amor)


domingo, 13 de enero de 2013

¿HAY QUE TENER UNA IDEOLOGÍA?


Parece que en nuestro mundo moderno, muchas personas no pueden vivir sin etiquetas.
Como se pertenece a un club donde encuentran la compañía de amigos, parece que necesitan también afiliarse a ideologías de otros para sentirse arropados, protegidos por los que piensan igual. Parece como si tuvieran miedo a pensar por sí mismos. Les da miedo sentirse solos. Les de miedo equivocarse. Por eso se afilian a una ideología y tratan de aferrarse a ella, aún a costa de perder su propia identidad, de no ser fieles a sí mismos, de estar atados y esclavizados a los postulados de esas ideologías.
Se defienden las ideologías como el mismo ardor con que se defiende la propia seguridad.
Pero en el fondo el aferramiento enfático y casi fanático de algunos a una cierta ideología es la señal evidente de su propia inseguridad.
Hay mucho afán de llevar insignias, camisetas con letreros, distintivos llamativos...
Todo eso que en sí mismo es indiferente y sin importancia se convierte a veces en signos limitantes de la persona y expresión de una personalidad estrecha y pobre.
Yo soy socialista, yo conservador, yo soy de este club, yo del otro, yo soy freudiano, yo conductista...
¡Nos hace tanta falta ser humanos!
Es lo primero que debemos ser. Y a veces lo relegamos a último plano.
Las etiquetas suelen enfrentar a unos contra otros.
No siempre, afortunadamente. Pero sí con frecuencia.
Deberíamos pertenecer todos con entusiasmo, primordialmente, ante todo y con todo nuestra alma al gran club, a la gran familia de la Humanidad.
Dentro de la familia existirán las diferencias, gustos preferencias y rasgos. Eso es normal.
Pero no suele ser así.
En aras y en nombre de nuestras ideologías, de nuestras etiquetas pisoteamos los derechos de la humanidad, de la persona humana.
y la gran família desaparece en la práctica.


Las etiquetas nos han dividido. Nos han enfrentado.
La persona humana progresa y crece cuando crece en amplitud de conciencia y profundidad de amor y comprensión.
Las etiquetas nos anquilosan, nos esclavizan en un raquitismo ciego y frío.
La gente se pone etiquetas en todos los aspectos de la vida: en lo político, deportivo, social, religioso...
No tendrían importancia las etiquetas si no llevaran consigo la intransigencia, la falta de comprensión, la estrechez de pensamiento y criterios y el fanatismo.
¡Ah, el fanatismo! ¡Raquitismo mental, destructivo y orgulloso!
No sólo son fanáticos los que matan.
Hay mucho fanatismo por la calle, en la vida diaria.
Son los que creen poseedores exclusivos de la verdad.
Nadie tiene toda la verdad y todo el bien.
Sólo el que es la verdad y el bien.
Los demás debemos estar abiertos, a la conquista de la verdad y del bien.
Sin regateos.
Sin limitaciones.
Sin etiquetas.
Es la tarea del progreso humano en lo más humano.
Aferrarse a una ideología esclavizándose a ella, por buena que ella sea, puede impedir el desarrollo de tu conciencia.
Tu ideología será tanto más buena cuanto más tuya sea, cuanto más brote del fondo luminoso de ti mismo.
Cree más en la luz, en la fuerza y el amor que hay en el fondo de ti mismo.
Ahí tomarás contacto con las ideologías fascinantes de otros que también han ahondado en sí mismos de verdad.
¿Cuántas ideas tienes que son verdaderamente tuyas y cuántas tienes sólo porque te las han dado o impuesto?


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo)



viernes, 11 de enero de 2013

HUMANIZAR


El principal objetivo de los políticos
es mejorar la economía,
mejorar la calidad material de vida.
Los más avanzados intentan mejorar la cultura.
¿Quién se ocupa de humanizar,
de ayudar a realizar el ser verdadero del hombre?


Darío Lostado
(Ama Y Haz Lo Que Quieras)

martes, 29 de noviembre de 2011

DIOS NO CASTIGA

Dios no castiga.
No puede castigar.
Esas son "maneras" de los hombres.
No de Dios.
La justicia de Dios es que es amor.
El amor no puede castigar.
¿Quién dijo que hacer justicia es castigar al que ha obrado mal?
Son las "maneras" de pensar y hacer del hombre.
Pero no de Dios.
Las Escrituras Antiguas son maneras del "hombre viejo".




Darío Lostado
(Ama Y Haz Lo Que Quieras)

martes, 1 de noviembre de 2011

TU VERDAD


Leemos y conocemos muchas definiciones del hombre y muchas teorías psicológicas y sociológicas sobre la conducta humana...

Esos conceptos y teorías suelen explicar la conducta social y personal de los hombres. Pero como las conductas están regidas por los contenidos mentales, dichas teorías se quedan en el nivel mental y no llegan al origen último y causa primera de toda nuestra actividad o manifestación.

Nuestra existencia cotidiana suele ser mecánica y condicionada. La Vida, en cambio, es totalmente descondicionada y libre.


El camino más eficaz para cambiar nuestro comportamiento y nuestra mente reside en identificarte con La Verdad de ti, de donde brota toda la energía para tu actividad física y mental. No necesitas ni muchos libros ni extrañas teorías.


Darío Lostado
(Mensajes De Verdad)

jueves, 21 de julio de 2011

LIBERACIÓN DE LA ENFERMEDAD


Hablando con una persona que entendía y aceptaba que todo es manifestación del Ser, de Dios, me decía: Si Dios es bueno y todo lo hace bien, ¿por qué no hizo que los seres vivos y principalmente los seres humanos que somos su imagen nos desenvolviéramos de un modo más natural como sería nacer, crecer, madurar, envejecer y morir sin tener que pasar por tantas enfermedades?

Pero mi voz me dice:

La muerte es un hecho natural, pero la enfermedad es una normalidad producida por una enfermedad de la consciencia de la Humanidad. Al estar la persona inmersa y absorta en esa consciencia de la Humanidad enferma, ella también enferma. En la medida en que la consciencia enferma de la humanidad actúa en nosotros, en esa misma medida se manifiesta la enfermedad. Cuando una persona logra vivir en un nivel superior y vive instalada en ese nivel superior, se libera de los efectos de la enfermedad. Lo que ocurre es que, en un momento u otro todas las personas vivimos o hemos vivido inmersas en esa consciencia enferma de la Humanidad. Y tarde o temprano se manifiesta en algún tipo de dolencia o enfermedad.


Las pocas personas que en la historia de la Humanidad han aparecido en la tierra, liberadas ya desde su nacimiento de la enfermedad de consciencia de la Humanidad, han pasado por la tierra exentas de toda enfermedad. Ahí tenemos los occidentales el ejemplo de Cristo.

La anormalidad por tanto de las enfermedades hay que aceptarlas como el efecto lógico de nuestra condición de humanos, fruto del bajo nivel de la consciencia de la Humanidad en la que estamos inmersos. Pero aún en nuestra actual condición, es evidente que en la medida del desarrollo de nuestra consciencia individual, más fácilmente se eliminan las anormalidades de la enfermedad.


Darío Lostado
(...Pero Mi Voz Me Dice...)

domingo, 17 de julio de 2011

NUESTRA ENFERMEDAD


Terrorismo, injusticias sociales, delincuencia, desempleo, desorden...
Todo tiene un nombre común.
Todo tiene una causa única.
Se intenta poner remedio a los males, olvidando la causa de los males.

Quizá no vemos la causa porque nos da vergüenza y somos demasiado orgullosos para reconocer que esta causa está en nosotros. Pero proferimos buscarla fuera.
Es el egoísmo burgués en forma de amor desordenado al dinero, al confort, a la ambición de tener más que los otros como valores supremos de la vida.
El político profiere quedar bien y que el partido salga triunfador y él, naturalmente como director o impulsador del triunfo del partido, al verdadero bien de los ciudadanos.
Nuestra enfermedad social es el egoísmo cruel y exacerbado que se impone descarada y abiertamente en algunos casos y solapadamente en otros.
Se habla de servicio al pueblo, justicia social y otras lindezas por el estilo, cuando en el fondo lo único que interesa es levantar la plataforma para ser elegido, ser líder o ser puesto en el candelero y quedar bien.
Se prefiere tener y ganar más aunque personas o familias vivan en la miseria con sueldos ruines, a ganar un poco menos para que otros vivan más dignamente.
A esto se llama egoísmo: encerrarse en sus propios intereses individualistas sin atender las necesidades y exigencias de los otros.
Egoísmo es esforzarse y trabajar constantemente para que el pequeño y ruin yo que todos llevamos dentro, se engorde vanidosamente a costa de todo y de todos.
La única regla del egoísta es: Es bueno todo lo que favorece mis intereses individuales, mi ambición y mi vanidad y malo todo lo que atente contra ello.

Es triste el espectáculo de algunas Instituciones que por su esencia y finalidad son humanitarias y de ayuda a los demás, ver que sus miembros se pelean, se calumnian, y se destruyen mutuamente aún a costa de la misma Institución a la que pertenecen, por defender cada uno su actitud egoísta, vanidosa y ruin, en perjuicio de todos aquellos a quienes deberían servir.
Quizá sea ésta la causa y la explicación de la poca eficacia de tantas Instituciones, conferencias, organizaciones, pláticas...
Quizás muchas veces no trabajamos tanto por los demás cuanto por nuestra propia honrilla vanidosa y superficial.
Quizás nos predicamos y alabamos a nosotros mismos y nos levantamos disimuladamente estatuas y monumentos en lugar de ayudar a los demás a levantarse a un grado de vida más digna.




Sí. Nuestra enfermedad puede ser este cruel y ruin egoísmo disfrazado de tantas caretas, con tantos ropajes, con tantas sutiles aparentes formas de servicio.
Se hace imperioso reexaminar nuestras verdaderas y profundas intenciones en nuestros trabajos y en nuestra vida toda.
El contagio de esta enfermedad parece que es bastante general.
En distintos grados, pero general.
Desde los más altos niveles internacionales hasta los más íntimos de la vida familiar y de amistad se detectan constantemente síntomas de esta devastadora enfermedad, causa de la mayor parte de los males que nos aquejan.
No es excuas el decir: ¿qué hago yo curándome de esta enfermedad si los demás siguen siendo egoístas?
Ya hay quienes no lo son.
Hay p0ersonas generosas, que no son esclavos del egoísmo.
Tú puedes ser uno de ellos. Y así engrosarás las filas de los que de veras quieren hacer de este mundo nuestro un mundo mucho más humano, más generoso y más feliz. No con palabras, sino con una actitud constante de su vida.
Hoy puedes unirte a los que trabajan día a día por desarraigar más y más el egoísmo de sus corazones.
Es la mejor manera de hacer un mundo mejor.
Sí. Hay personas que ya vencieron y vencen día a día la tentadora maquinación del egoísmo.
Por eso la Vida es digna de vivirse.
La sincera generosidad y el servicio desinteresado, dan luz y calor a nuestro mundo frío y calculador.
Supera la enfermedad del egoísmo.
Es lo más saludable.


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo)



lunes, 11 de abril de 2011

Éxito


Todo logro exitoso, toda conquista o ganancia en la vida suele dar al ganador una cierta satisfacción al cumplirse y realizarse el deseo perseguido. Pero pocas veces tales triunfos ayudan a un progreso humano, porque no producen un mayor entendimiento o comprensión de la conciencia.

La luz de la comprensión y La Verdad sobrevienen a la persona, cuando se halla en un estado total de serenidad y libre de deseos, en abierta y disponible receptividad.




Cuando estamos deslumbrados por los éxitos o logros materiales, los fuegos artificiales vanos nos impiden ver la Luz verdadera de la Realidad.

No son compatibles el vaho del éxito externo con la iluminación interior.


Darío Lostado
(Mensajes De Verdad)


jueves, 16 de diciembre de 2010

EL ÁGUILA Y SU REFLEXIÓN


Un águila planea apacible y majestuosamente por las alturas cuando apareció una compañera de correrías, agitada y temblándole todavía las alas por el susto.

Oye, le dijo, he visto pasar por encima de mí una tremenda águila que rugía. No movía las alas y quemaba el viento por donde pasaba.

¡Ah! Sí, contestó tranquila y serenamente su interlocutora. Son esos pobres animales humanos que antes se arrastraban por la tierra con máquinas metálicas y ahora han aprendido de nosotras y les han puesto alas para volar.

Dicen que son inteligentes pero tratan de imitarnos en todo. Inventan cosas y más cosas metálicas. Pero casi siempre son para destruir.

He oído, contestó la compañera, que están intentando hacerse nidos más altos que las montañas donde tenemos los nuestros. Cerca del ojo de la Gran Águila.




No te preocupes, le dijo el águila más serena. Los pobres hombres han ido destruyendo poco a poco el planeta donde la Madre Común los puso. Pero el orgullo y la ambición que los domina, hacen que fracasen en todos sus intentos.

Se cuenta que son los animales más queridos de la Gran Madre Águila. Pero parece que ellos no se dan cuenta y no son mejores que esos roedores y culebras que nos sirven de banquete cada día.

Se matan entre ellos sin necesidad alguna. Hay algunos entre ellos, más sensatos, pero a esos los llaman locos ilusos.


Darío Lostado
(Somos Amor)



martes, 5 de octubre de 2010

TODOS SOMOS UNO


Las guerras entre los pueblos, que todos lamentamos, son la consecuencia y la suma de todas esas pequeñas guerritas que diariamente mantenemos todos y cada una de nosotros, en nuestras relaciones humanas.

Son unos pocos líderes y gobernantes los que deciden y dicen la última palabra, pero cada una de nosotros fomentamos el ambiente, con nuestras actitudes de rivalidad individualista y separatista.


No existe nada en el Universo que no está interrelacionado, aunque nos cueste ver y comprender el alcance de sus consecuencias.

Hemos de ver nuestra corresponsabilidad en el desarrollo de la sociedad en que vivimos y hasta en los acontecimientos lejanos a nosotros. Todos somos UNO.


Darío Lostado
(Mensajes De Realización)


jueves, 30 de septiembre de 2010

PONER CONCIENCIA


No es difícil ver y observar que la gran deficiencia y falla humana es vivir inconsciente de sí mismo.
Es triste pensar que somos conciencias inconscientes de sí mismas.
El mundo no está lleno de gente mala, como frecuentemente se dice. El mundo está lleno de gente inconsciente e ignorante de lo que es. Esa ignorancia e inconsciencia es la causa única de tantos dislates, injusticias, atropellos, corrupciones e insensateces.



Hay en nuestro tiempo un gran avance en las ciencias y tecnología. Pero apenas nada hemos avanzado en el nivel de nuestras conciencias. Nuestra sociedad funciona y se desenvuelve en un nivel muy bajo y elemental de conciencia que no se diferencia mucho del de los hombres prehistóricos, con la ley del más fuerte sobre el más débil. Todas las maldades y abusos inhumanos son fruto de la ignorancia e inconsciencia. No se diga que el que obra mal se da cuenta de que actúa mal. No es suficiente. Aunque se dé cuenta de que obra mal, sigue siendo inconsciente e ignorante de sí mismo. Si tuviera una elemental consciencia de sí, con toda seguridad actuaría de otra manera mucho más adecuada.
Todas las calamidades y males humanos son problemas de falta de desarrollo de la conciencia. Y hay que empezar a solucionarlos ahí, en su raíz. Lo demás es poner parches inconsistentes. Hemos de tomar conciencia de cuál es el remedio para realizarlo con eficacia.


Darío Lostado
(Mensajes para elevar la conciencia)


martes, 20 de abril de 2010

LIBERTAD


PERSONAS LIBRES



La libertad es la eterna canción.

Se dice que somos libres.

Todo el mundo dice que quiere ser libre. Se lucha y se hacen grandes hazañas y manifestaciones exigiendo libertad.

Pero la gente tiene miedo de ser libre, de vivir libre, como si la libertad causara el vértigo del vacío.

La gente no quiere que le manden, pero opta por vivir dependiendo, apoyándose en otros.

Se tiene miedo a ser libre de verdad.

Se ha dicho y muchos lo sostienen, que el hombre, la persona, es un producto de la herencia y el ambiente en que vive.

Sin negar la importancia que tienen dichos factores hay que reconocer que si fuera eso cierto, prácticamente no podríamos pensar ni hablar de la libertad humana.

Existe un factor o una dimensión de la persona que es fundamental al hablar de libertad. Es la amplitud de conciencia o madurez interior. Este factor hace que sea la persona individual quien determine el grado de libertad que quiere tener.

Ante las influencias ambientales, de educación y de la herencia, tenemos que preguntarnos qué papel jugamos cada uno de nosotros, qué papel juega nuestro "yo" interno, ese "yo" centro de nuestro ser.

Tenemos tres niveles de vida: el instintivo-biológico, el mental y el emocional.

Cada uno de estos tres niveles tiene sus propias leyes: las biológicas, las mentales y las afectivas.

Cuando vivimos uno de esos niveles somos conducidos por las leyes de ese nivel.

Dicho de otra manera quiere decir que es la ley de la naturaleza misma la que rige y me gobierna de cualquiera de los niveles en que esté viviendo.

Pero hay algo importante y es que debido a mi capacidad de amplitud y apertura de conciencia, puedo vivir los aspectos de un nivel desde otro nivel superior. O sea yo puedo vivir con el foco de mi conciencia por encima del nivel de los hechos que estoy viviendo. Pero ésto sólo se puede hacer cuando estamos completamente despiertos con la mente lúcida, lo cual no es demasiado frecuente, dado el grado de somnolencia e hipnosis en que solemos vivir la mayor parte de nuestra vida.

La amplitud, claridad y atención de la conciencia para situarme en cada momento en un plano o en otro, hace que mi grado de libertad sea mayor o menos.

Así, nos damos cuenta que la mayor parte de la gente que vive de puros automatismos y actitudes reactivas no son apenas libres sino de nombre, porque en cada momento hacen lo que las circunstancias les están determinando. Reaccionan automáticamente impulsados por los estímulos del momento.

La libertad entonces consiste ante todo en la capacidad que tenemos para situarnos en unos niveles o en otros y desde ahí escoger no por las leyes ciegas de cada nivel humano o por la influencia de la herencia o del ambiente, sino por lo que determino con mi visión clara y siempre por encima del nivel de las leyes que rigen ese nivel de la actitud humana en la que estoy viviendo en ese momento.

Dicho de otra manera podemos decir que en la medida en que tengo claridad y amplitud mental para ver desde distintas perspectivas los valores de mi vida, yo puedo elegir cualquiera de las opciones que caen bajo mi perspectiva.

Si mi conciencia está dormida o solamente vivo las cosas en el nivel en que se dan, seré conducido y estaré determinado por las leyes naturales de ese nivel que estoy viviendo.

El plano biológico lo viviré según las leyes biológicas, a no ser que con mi conciencia muy despierta lo esté viendo y viviendo desde un plano superior. Entonces sí seré libre. En un grado mayor o menor, según sea la amplitud de mi conciencia.

Pero no vivimos solos. Y la sociedad, que nos protege y nos da muchas cosas, no lo hace a cambio de nada. Nos somete a sus normas y exigencias. Y ahí empieza el juego social con la correspondiente limitación de nuestra libre elección. en tantas y tantas cosas y aspectos de nuestra vida.

La sociedad nos impone valores y modos de conducta.-

La sociedad nos impone y nos crea necesidades artificiales de mil maneras. La moda y el inútil y excesivo consumismo creado por sociedades comerciales multinacionales arrastra irremediablemente a todos aquéllos que se suben al caro de la inconsciencia colectiva y dejan de pensar, sentir y obrar por sí mismos para ser corderos dóciles de las normas del momento.

Los condicionamientos y situaciones sociales por las que nuestra libertad está amenazada, son casi innumerables.

Cada uno es lo suficientemente perspicaz para verlo y comprobarlo por sí mismo si mismo.

Tenemos una libertad muy relativa y limitada solamente. Pero parece que algunos todavía abdican de la poca que nos deja la sociedad y los condicionamientos externos.

Solamente hay una manera de reconquistar nuestra maltrecha libertad. Esta manera es que cada una empiece a estar más atento a cada situación de su vida.

La conciencia atenta y despierta para valorar por nosotros mismos cada situación, cada acontecimiento, cada noticia, cada necesidad natural o artificial, cada momento de nuestra existencia es el camino hacia nuestra libertad interior.

Ser persona libre es tener una perspectiva desde arriba, desde niveles altos de conciencia.

Mejorar nuestra perspectiva es mejorar nuestra libertad.


Se dice en Juan Salvador Gaviota que cada uno de nosotros es una idea ilimitada de la libertad. Lo dramático es que nos quedemos en "una idea" y no sea nuestra realidad libre.

¿De qué sirve que seamos idea ilimitada de libertad si esa idea no pasa a ser realidad?

Las ideas están en la mente.

La realidad es vida.

Estamos destinados a ser libres en cada instante de la vida.


Darío Lostado
(Vivir como Persona)

miércoles, 14 de abril de 2010

AMOR VERDADERO


AQUELLA CHICA RUBIA DE OJOS AZULES


Juancho venía eufórico, contento, dicharachero.
Alfredo que estaba ensimismado, estudiando esos complicados enredos casi inútiles de estadística, vio a Juancho irrumpir en su habitación como potro desbocado que salta al campo soleado después de una semana lluviosa de cautiverio.
Nunca se le había visto a Juancho con esos ojos brillantes de ilusión y ese aspecto de jovial vitalidad.

-¿Qué te pasa? ¿Te has sacado la quiniela o la lotería? ¿O te han dado el premio Nóbel?

-¡Qué premio Nobel ni tonterías! Mucho mejor. ¡Qué ojazos! ¡Qué ojazos azules! ¡Y qué pelo! ¡Qué pelo rubio, largo, sedoso...! repetía Juancho moviéndose inquieto de un lado a otro de la habitación para quedar arrobado como estatua en éxtasis.

Alfredo no entendía nada. Juancho era un muchacho serio, casi triste. (¿Por qué suelen estar tan cerca seriedad y tristeza?).
Pero Juancho venía cambiado.

-Me he enamorado, Alfredo, me he enamorado.

-¡Ah! ¿Si? ¿De quién?

-De unos ojos azules y un pelo rubio.

-¡Ah, ya! ¿Cómo se llama?

-¿Qué?

-Que cómo se llama ella...

-¡Ah...! Pues... no sé. Marisa creo. O Felisa, o Melisa. No sé.

-Y ¿qué es, cómo es... quién es ella?

-No sé. Sólo sé que tiene unos ojos azules, grandes hermosos y un pelo rubio, suave como nadie en el mundo.

-¡Ah, ya!. La gata rubia de ojos claros que tiene la vecina de enfrente.

-No te hagas el gracioso no lo tomes a broma.

-Hasta ahora lo único que sé es que te has enamorado de unos ojos azules y un pelo rubio. De un color azul y un color rubio. Pero de nada más. Lo que has visto de amable y adorable ha sido el color de los ojos y el color del pelo. Claro, es natural. Estudias Bellas Artes. No estás enamorado de una persona, Juancho, sino de unos colores. Convéncete.

-Sí. Pero detrás de esos ojos azules y debajo de ese pelo rubio hay una muchacha estupenda, tierna cariñosa, suave, dulce, inteligente...

-Y diosa ¿no? Todo eso es fruto de tu imaginación calenturienta por la impresión del color y las formas. No quiero darte lecciones ni ser aguafiestas de tu iluso enamoramiento. Las apariencias, el aspecto físico de las personas son formas que van y vienen. Además, ¿estás seguro que es rubia? ¿no será teñida? Bueno, sea como sea tú te has enamorado de un color.

-Cómo se ve que tú no te has enamorado como yo.

-Desde luego que como tú no. Porque tú ahora no estás enamorado. Estás impresionado, embobalicado.


Los dos amigos siguieron en sus razonamientos y discusiones. ¿Quién puede hacer ver, a uno que está ciego por una emoción?
Alfredo no logró convencer a su amigo Juancho que lo suyo había sido sólo un flechazo superficial de unos colores y de unas formas. Pero no amor. Al menos, tal como aparecía.
No sé que ocurrió después con Juancho y su enamoramiento.
Tampoco importa demasiado.
Lo que sí interesa es ver cómo tantas veces el encandilamiento por unas formas o colores atractivos sustituye, suplanta o usurpa el lugar que le corresponde al amor verdadero.
El encandilado cree estar enamorado.
Nadie le puede convencer de lo contrario.
El tiempo y los hechos de la vida se encargarán de demostrárselo.
Las formas provocan gusto. El fondo engendra amor. Ningún gusto o arrobamiento por las formas es duradero, permanente y plenamente satisfactorio.
El amor verdadero es duradero, permanente y eterno como la fuente y la causa que lo engendran.
La mayoría de las personas se contentan con los encandilamientos, las satisfacciones momentáneas y los juegos fugaces de las ilusiones.
Los sensatos y sabios buscan incesante y sinceramente la verdad del amor y el amor de verdad donde y en lo que únicamente se puede encontrar. No está el valor de la perla en la concha de la ostra que la contiene, ni en el de la joya, en el estuche por bello que parezca.
La vida moderna de nuestros días es una carrera loca y desesperada por lucir por fuera.
La mayoría de las personas desconocen la hermosura de su interior.
Al desconocer lo que son, pasan la vida tratando de demostrar valor, belleza, inteligencia...
Todos esos esfuerzos serían innecesarios si conocieran que son mucho más de lo que tratan y se esfuerzan por aparentar.
Al vivirlo sobrarían todos los esfuerzos para demostrarlo.
La ignorancia de lo bello y maravilloso que el ser humano es, conduce a aparentar y lucir con lo que no se es.
La ignorancia de lo bello y maravilloso que los demás son, conduce a admirar en ellos la belleza artificial que no son.
Pareciera que el destino de los hombres fuera el alimentarse de la cáscara de los frutos por desconocer el sabor y el valor del fruto verdadero.
La vida toda, está montada en ensalzar las formas exteriores y apariencias.
El mercado del consumismo, con las modas y todas las maneras de realzar, adornar y hacer llamativa la figura corporal, tanto en el hombre como en la mujer, se nos haya impuesto de tal manera que el que no sigue los cánones marcador por la moda, pasa por anticuado y ridículo.
Todos vemos cuánta sofisticación, hipocresía, competencia y artificialidad hay en las formas del vestir y vivir.



Ser normal se ha convertido en anormal.
La artificialidad ha pasado a ser normal.
Al no reconocer más que los valores exteriores, fugaces de las formas, olvidando los verdaderos valores permanentes, se agrandan, se hinchan y se disfrazan para parecer más.
Es la gran tragi-comedia de la vida.
El encandilamiento por las formas externas de la persona es sólo eso: encandilamiento, ilusión.
No amor.


Darío Lostado
(Ama y Haz lo que Quieras)