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domingo, 2 de junio de 2013

LA REALIDAD AHORA


Se habla en términos religiosos de las excelencias de la virtud de la esperanza. Algunos llegan a decir que la esperanza es lo que sostiene sus vida...

Pero mi voz me dice:

El que necesita vivir de esperanzas es que no ha llegado a ver y sentir su Realidad presente.
Os han enseñado que la esperanza es una virtud excelente. Se le ha llamado incluso una virtud teologal, que supuestamente quiere decir una virtud que se refiere a Dios o lo que es lo mismo por la que se espera conseguir a Dios.


Pero mi voz te dice de nuevo que lo que se posee no puede esperarse a futuro, porque ya lo tienes en el presente. Dios está presente en todo aquel que lo quiere ver, sentir y vivir en sí mismo. ¿Acaso Él no dijo que vive en cada uno de los hombres? Si creyérais lo que Dios os dice de su presencia en vosotros, no necesitaríais creer en la enseñanzas humanas que os lo presentan lejano y remoto para "esperar" conseguirlo con muchas dificultades después de esta vida terrena.
Y en cuanto a la esperanza humana te digo que quien vive de esperanza, trata de vivir de futuro. Y al vivir de futuro, deja de vivir lo único que tiene, el presente.
No hay más realidad que la presente, que se va proyectando segundo a segundo hacia el infinito. Pero todo lo que puedes pensar que serás en el futuro, lo eres en este instante presente. Eres ya la Plenitud. Vívela. ¿Por qué has de esperar a vivirla en el futuro? Todo está ya en tí. No te escamotees tu Realidad tras esperanzas vanas. Deja de esperar el futuro incierta y vive la Realidad fecunda, gozosa, amorosa y feliz que YA ERES, ahora.


Darío Lostado
(...Pero Mi Voz Me Dice...)

domingo, 20 de enero de 2013

FRUTOS PROPIOS


Del duro y aparentemente seco rosal de invierno, brotan en primavera las tiernas y frescas rosas.
De la inerme y seca crisálida, sale en vuelo gozoso la libre mariposa.
De ti, que eres más que el rosal y la crisálida, ¿cuándo brotarán las frescas rosas de vida y las alegres mariposas de libertad?
La naturaleza cumple natural y espontáneamente lo que tiene que hacer.
Y tú, que eres conciencia viva con capacidades ilimitadas, ¿por qué no desarrollas las capacidades propias de tu ser?


Tu espíritu no es un palo seco sino un foco cálido y amoroso lleno de energía y luz.
¿Te quedarás sin dar tus propios frutos?
En tu caso no puede haber estaciones del año sin frutos.
Los tuyos son de cada día.
Sé un rosal de permanentes rosas lozanas.
Sé una eterna primavera y un fecundo verano.
Todo depende de ti porque todo está en ti.
Solamente necesitas estar atento a ti mismo y durante las horas de cada día no perder la conciencia de lo valioso y creador que eres en el fondo de ti. No es ésta una simple idea para consolarte sino la Realidad.


Darío Lostado
(Despertar A La Conciencia Día A Día)

lunes, 24 de diciembre de 2012

SOMOS LA MISMA REALIDAD


Suele decirse que todos los hombres somos iguales.
Y sería mejor decir que todos somos lo mismo, todos somos la misma realidad, pero todos expresamos esa realidad de diversas formas. Por eso, todos y cada uno somos distintos y diferentes.

Pero las formas mudables e inconsistentes a las que tanta importancia damos y por las que constantemente rivalizamos unos con otros, son ilusorias.


Cuando entendamos a fondo la verdad de esa ilusión necia, nuestros antagonismos desaparecerán y se disolverán, como se desvanecen los fantasmas inexistentes.

¿Por qué dar tanta importancia a las formas de nuestro ser cuando no son sino un reflejo insignificante de él?


Darío Lostado
(Mensajes de Verdad)


martes, 19 de junio de 2012

LA EXPERIENCIA DE UNIDAD


Hace unas pocas semanas, un vecino mio salía de su casa.

Le dije: "¿A dónde vas?. Y me contestó: "Voy a misa. Rezaré por ti".

Le contesté: "No es necesario. Hace una hora que he salido de casa a dar un paseo y he estado mejor que rezando. He estado viendo que el Dios al que supuestamente vas a pedir algo, estaba presente en las personas que iban por la calle, y por supuesto, en mí mismo. ¿Crees que este Ser que vive en mí no sabe lo que necesito? He visto a este Ser-Dios sosteniendo los árboles que nos dan sombre, a los pajarillos que están buscando su sustento por las aceras, a las nubes que atraviesan el cielo azul... He visto mientras caminaba que es el mismo Dios el que ríe y juguetea en esos jóvenes que alborotan la calle como en el viejito que está hambriento pidiendo limosna".

Mi vecino me miró sorprendido y dijo entre dientes: "Está bien, >No se me había ocurrido nunca eso". Y se fue a su misa.

Yo me quedé pensativo. Ese amigo va todos los domingos de su vida a misa. Tiene ya unos setenta años. Y ¿nunca le han dicho en los sermones que es Dios quien nos sostiene a todos y todas las cosas?
Hace dos mil años ya el Maestro Cristo dijo que su deseo era que fuéramos Uno con él y el Padre común. Su principal enseñanza fue que somos UNO con él y Dios. Y sigue siendo una novedad para quienes asisten a los templos con regularidad.

La metafísica de Los Vedas, hace ya tres mil años, nos enseñaba que El Ser es no dual. Es no dos. Es UNO. Esa es la Vedanta Advaita, enseñanza esencial en Oriente.

Aparte de los tres estados de conciencia conocidos por todos, ellos nos hablan del cuarto estado de conciencia que es "Turiya", que dicho en palabras simples vendría a ser el estado de la conciencia que se siente Una con el Ser, con el Cosmos y con Todo. Es la conciencia de Unidad.


Esta conciencia de Unidad es a la que han llegado todos los místicos cristianos, sufíes, judíos y los no pertenecientes a religión alguna, porque para ser un místico o llegar a ese estado de Unidad no es necesario pertenecer a ninguna religión.

Las diversas religiones suelen tener como finalidad primordial el infundir en sus fieles el verdadero sentido religioso, que frecuentemente queda reducido a unos ritos y enseñanzas dogmáticas.

Pero el auténtico sentido religioso es muy simple: es sentir al Ser Infinito, la Inteligencia Infinita que está presente en todo sin excepción y que dirige todo con sabiduría y amor.

En el Mandukya Upanishad, se nos dice entre otras cosas: "Los seres humanos, en principio serenos, incondicionados y eternos, por su misma naturaleza, son idénticos, sin distinción alguna, son el Ser real que es puro, pleno y eterno".

Y en otro lugar: "Aquellos que se dejan llevar por la visión de la diversidad no están en la plenitud del Ser". "Sólo poseen sabiduría quienes mantienen inquebrantable su convicción en el Ser eterno e idéntico a sí mismo. Pero el hombre común no comprende esto.

Son muchos los textos orientales llenos de sabiduría que nos enseñan esta Verdad apodíctica, la cual no admite contradicción.

Podría pensarse que esta conciencia de unidad es poco menos que inalcanzable. Pero no es así. Son muchas las personas que, con una profunda emoción, me han contado más de una vez sus experiencias de unidad. Una me dijo: Me senté un una roca frente al mar y me quedé como extasiada y sentía que yo era el mar y aquella roca sobre la que estaba sentada. Esa es una experiencia de Unidad.

¿Hay algún pensamiento, alguna experiencia o realidad más dichosa que esta: "que somos Uno con la Realidad Absoluta?

Lo esencial de todo trabajo en el camino interior debe conducirnos a esta verdad tan grandiosa y simple a la vez. Soy Uno con El Ser Infinito. Y no puede ser de otra manera, porque el Ser, si es Absoluto, no admite que exista algo fuera de Él. Todo está en Él.

Pero nosotros, los seres humanos, estamos conscientemente con lo esencial de nosotros mismos, que es nuestra conciencia.

¿Piensas lo distinto que sería nuestro mundo si tuviéramos este sentido de unidad de unos con otros y de todos con el mismo Ser que nos anima a todos?

¡Cuántos enfrentamientos personales y sociales dejarían de existir!

Si tuviéramos esta verdad como fundamento de nuestra vida, todo sería muy distinto. El mundo feliz que imaginó Husley sería una pobre imagen de lo que sería nuestra realidad.

Y no hay ninguna verdad tan verdad como esa de la Unidad de todos los seres en el Ser.

Cada uno de nosotros puede vivirla a su modo personal y en su medida adecuada. Esté en nuestras manos y depende de cada uno de nosotros.


Darío Lostado
(Atrévete A Ser Libre)




martes, 8 de mayo de 2012

INSTALARSE EN LA CONCIENCIA


Quizás alguien puede preguntarse: ¿Cuál es el modo de mejorar el nivel de la conciencia?

La respuesta es muy sencilla. Cuando vas distinguiendo lo Real de lo ilusorio, cuando vas centrando tu atención en lo que eres más que en lo que tienes, cuando dejas de estar volcado hacia fuera y miras más al que ve y observa, más que el objeto visto y observado estarás mejorando tu nivel de conciencia.


Generalmente, los objetos y situaciones exteriores atrapan nuestra atención. Es necesario dirigirla más a su origen que a un objeto.

Cuando te instales en la conciencia y seas UNO con el ver y observar, estarás en La Verdad. Será el mejor nivel de conciencia.


Darío Lostado
(Mensajes Para Elevar La Conciencia)

jueves, 19 de abril de 2012

LA SOLEDAD


La soledad no se cura con la compañía humana.
Sólo se cura con el contacto con la realidad de ti.
la compañía tan sólo sirve de distracción momentánea.
por eso el gran negocio de nuestro tiempo es el procurar distracciones a las personas...


Darío Lostado
(Atrévete A Ser Libre)

viernes, 2 de marzo de 2012

LO QUE SUELE ENTENDERSE POR AMOR


Pasaba  una mañana de verano por delante de una carnicería.
En la puerta, un regordete y simpático cachorrito de perro mordisqueaba una gran salchicha que la daba su joven amo.
El joven se la dejó en el suelo y entró en la tienda. El cachorrito, echando una mirada de apetito a la salchicha se fue adentro de la tienda con su amo. El joven salió con el cachorro para que comiera la salchicha. Mientras él permanecía con el cachorro dándosela con la mano, el perrito la comía feliz. Pero cuando el joven entraba en la tienda, dejando la salchicha en el suelo, aunque mirándola con gula, seguía a su amo dejando la salchicha. Al fin el joven entendiendo el deseo de su cachorro, mantuvo la salchicha en su mano hasta que el perrito gustoso y feliz la comió toda.

El "yo" físico del estómago del perrito amaba la salchicha. Pero su "yo" afectivo amaba a su amo. Y este amor era mayor que el otro.
Cuando se aunaron los dos deseos, el de comer la salchicha y el de estar con su amo,. el perrito se sintió feliz.

Antes de adentrarnos en el tema hemos de ver y notar con claridad que hay dos maneras de enfocar el sentido del amor: uno es el sentido profundo que no es sino el sentimiento subjetivo de unidad entre el ser que ama y el amado, donde ya no son dos sino uno, distinguiéndose y respetándose las diferencias personales accidentales y otro el sentido en que suele entenderse el amor por la mayoría de las personas, que consiste en una atracción y deseo hacia lo que resulta apetecible y bueno.
Hablaremos primero de la clase de amor más corriente y más vulgar entre la mayor parte de las personas.
El que sea mayoría el número de personas que aman y sienten así sobre el amor no lo constituye por eso en bueno y verdadero.
Lo único que podemos afirmar es que la mayoría vive en el error de considerar amor verdadero lo que es un amor a medias, un amor muy elemental. Así nos podemos dar cuenta de que por más que se diga en la vida corriente que "se ama" o que "se hace el amor"... la gente sigue viviendo huérfana de amor.
Hemos dicho que lo que normalmente se entiende por amor es la atracción o deseo que se siente hacia algo o alguien que se considera deseable, bueno o útil.
Todo ser vivo, plantas, animales y seres humanos sienten esa atracción hacia lo que les resulta útil, provechoso, agradable o bueno.
Para todos es suficientemente manifiesto y evidente, a poco que se observe la naturaleza, las atracciones, apetitos e inclinaciones que sienten las plantas, los animales y por supuesto el ser humano.
Dejamos, pues, claramente establecido que a la atracción que se provoca en todo ser vivo hacia algo o alguien que aparece como deseable y apetecible se le llama amor. Así suele decirse que ciertas plantas aman la sombra y otras en cambio aman el sol.
Es obligado reconocer que éste es el sentido que, en la vida social, corrientemente rige, en la práctica, la vida de la mayoría de las personas.
Es un amor del nivel físico-sensitivo. Y en cierto sentido del nivel psíquico inferior.
Para comprender las múltiples contradicciones que oímos y vemos en la vida diaria sobre tantas relaciones amorosas "apasionadísimas" (!!) hoy y reducidas a cenizas mañana, es necesario distinguir bien de qué nivel de amor se trata.
Cuando más adelante hablemos del amor-amor, del amor que brota del centro amoroso y no de los sentidos físicos periféricos, veremos que estas contradicciones y altibajos absurdos desaparecen, porque el amor a nivel profundo es unidad esencial y armonía vital sin fisuras.
Únicamente en el nivel de la personalidad se dan las contradicciones y las desilusiones amorosas. Nunca a nivel del espíritu.
Todo cuanto el ser humano hace en su existencia lo hace por amor. El único motor de la vida es el amor.
Todo es amor y no hay cosa alguna que no sea manifestación y expresión de amor.
Aunque parezca una paradoja, hasta los crueles actos de injusticia y odio son producto de amor. Un amor desvirtuado y desviado por la ignorancia y el bajo nivel de consciencia. Pero la energía por la que esas acciones son realizadas brota siempre de la energía amorosa.
Todo ser, toda acción es efecto de la Realidad-Amor que siempre es positiva, aunque los mecanismos intermedios o instrumentos la usen o dirijan destructivamente, sobre todo, el mecanismo mental.
Cuando la conciencia se mueve en un nivel bajo y elemental de desarrollo, su impulso está torpe y erróneamente dirigido, más a la destrucción y desunión que a la armonía unificadora.
A ese impulso desordenado y erróneamente dirigido lo calificamos y llamamos conceptual y verbalmente como odio. Pero la energía que lo impulsa solo puede ser amor.


Todo cuanto existe, toda acción tiene su origen en la esencia Una, en la energía Una, en el Ser Uno que es Amor.
Él es Uno indivisible, Por eso es amor infinito. Cuanto más Uno, más Amor. Porque Amor es la Unidad. Así como toda división o desunión es llamada desamor u odio.

Todas las acciones humanas llamadas egoístas o defectuosas son sombras del amor. Ellas no son el amor pero señalan al amor como a su fuente y origen, que las proyecta y las produce.
Y es que detrás de todas la acciones por más egoístas, malévolas u odiosas que parezcan hay una intención de bien y amor por pequeño, limitado, erróneo o egoísta que sea.
Todas las envidias, injusticias, recelos, desamores y odios que diariamente percibimos en nuestro mundo son sombras del Amor. Los podemos llamar pequeños o falsos amores. Pero las palabras que usamos son únicamente conceptualizaciones del Amor. La Realidad, toda realidad es solamente Amor. Lo que llamamos desamor u odio es únicamente una conceptualización de las sombras del amor.

Yo estoy escribiendo por amor. Tú lees por amor.
Las acciones o conductas aparentemente de desamor no son sino el efecto de vivir, ver y juzgar por las sombras o los reflejos
La Realidad que está más allá de los reflejos y las sombras no puede ser nada más que Amor.
El fin o sentido de la vida humana es liberarse del error de las sombras y los reflejos para llegar a la Verdad de La Realidad, del Amor.

Mientras juguemos con amores objetivos, conceptualizados, idealizados estaremos jugando a ser buenos, a ser más o menos amorosos...
Cuando tomemos conciencia del Amor que somos como realidad verdadera, dejaremos de hacer teatro en la vida representando personajes simpáticos, atractivos, triunfadores, buenos o amorosos.
Es conveniente que sepamos a qué nos referimos en cada caso cuando para cosas tan distintas usamos las mismas palabras.
Una cosa es el amor intimo y central del espíritu por el que una persona se siente una con la persona amada y otra cosa muy distinta es el amor por el que una persona tiende a estar o conseguir a otra persona porque la encuentra agradable, útil o conveniente para sus fines y satisfacciones egoístas.
Es necesario saber distinguir aquel amor superior del espíritu, de este otro egoísta de la personalidad psicofísica. instintiva.
Sabemos que el amor-amor del espíritu no es muy frecuente. Pero no quiere decir que no exista y uno sea una realidad de cada día, aunque escasa, entre personas humanamente muy desarrolladas. Es el amor al que estamos llamados y destinados todos. Pero la mayoría de las personas se quedan atrapadas en la maraña de las pretensiones individuales de la personalidad. Y se crean un amor egocentrado de personalidad con el que se manejan prácticamente toda su vida.

Este sentimiento de atracción física, mental o afectiva es siempre egocentrado. Aun en los casos que parecen más espirituales, como en el de tantas personas que dicen que aman a Dios, lo hacen "para ir al cielo". No es corriente encontrar aquel amor:

"...Muéveme en fin tu amor
y en tal manera
que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno te temiera."

Este amor, aunque generoso y desinteresado es un amor de personalidad, porque el que ama se siente una persona separada individual y distinta de la persona amada.
En el nivel en que se desenvuelve la mayoría de las personas, éste sería y es el amor perfecto. Y sería deseable que fueran muchas las personas que amaran de esta manera.
Lo corriente y más común es ese amor egocentrado interesado, que busca la complacencia de los sentidos e instintos o del sentimentalismo sensible y emotivo.

Es evidente que la palabra amor en el lenguaje corriente es una palabra equívoca.


Darío Lostado
(Somos Amor)





martes, 24 de enero de 2012

LA PRÁCTICA DE LA MEDITACIÓN-CONTEMPLACIÓN


El método mejor para adquirir y mantener la observación de La Presencia, es dedicar cada día un rato especial a ello. Es lo que llamamos la práctica de la meditación.
Hoy está de moda, en ciertos ambientes, alardear de hacer meditación. En verdad, algunas personas tratan de aparentar un alto estado de desarrollo al referirse a "su meditación".
Vanidades necias aparte, digamos que en un verdadero desarrollo humano, la meditación es indispensable. Es cierto que hay una clase de meditación que es la que podemos llamar "meditación en la acción" que consiste en mantener la atención muy enfocada no sólo en lo que hacemos sino también en quien lo hace. Es la mejor meditación.
Es necesario, no obstante, dedicar algún tiempo especial a la práctica de la meditación con toda la atención puesta exclusivamente en ello.
Para hacerla con más eficacia, trata de elegir un tiempo y lugar adecuado donde te encuentres con total tranquilidad sin que nadie pueda molestarte. Al principio es conveniente hacerla con los ojos cerrados, para que nada te distraiga y te concentres mejor en el punto de tu Presencia.
Hazla sentado o en una postura o asana de yoga, si estás acostumbrado a hacerlo así.
Cuando te sientes y cierres los ojos observarás que aparecen pensamientos e imágenes en tu mente. Trata de dejarlos ir como han venido. Para ello, puedes usar o un mantra o palabra que para ti sea significativa o simplemente repites "Yo soy" y te quedas con esa simple idea de "soy". Los pensamientos e imágenes seguirán apareciendo, sobre todo al principio, con bastante frecuencia. No te enojes con ellos ni contigo. Tan sólo déjalos ir y sigue atento a ti mismo.
Te darás cuenta de que entre pensamiento y pensamiento hay un espacio vacía. Obsérvalo. Ese vacío, ese silencio es La Presencia de tu Ser. Si te digo que tú eres eso, podrás decirme que eso es nada. Pero yo te digo que ESO es tu ser, La Presencia del Ser en ti. O si quieres ESO es Dios. Dios no puede ser ninguna imagen, nada que pueda estar en el espacio o tiempo.
ESO, ese vacío, es El Ser Infinito, eso es Dios.
Si pudieras mantenerte en ese vacío mucho tiempo, tu meditación sería perfecta.
No observas pensamiento alguno, ninguna imagen... nada.
Observas el vacío y esa observación del vacío es La Presencia. Es La Realidad. Es la Divinidad.
Mantenerte ahí es estar en la Realidad. Justo lo contrario de lo que suele pensarse comúnmente. Pero esa es la verdad.


Los objetos y pensamientos son las cosas observadas. Pero cuando queda el vacío de pensamientos, imágenes y cosas, ahí está La Presencia. La Realidad. Quédate presente y atento a esa Presencia. Eso es meditar.
Esa Presencia no es hombre ni mujer. No es Pedro ni José ni Luisa ni María... No tiene edad ni religión. No es rica ni pobre ni inteligente ni tonta... Es simplemente La Presencia del Ser, de tu ser.
Cuando estamos en esa Presencia, nada nos falta. Todo va bien. Todo es un juego infinito. No hay nada fuera de mí, fuera de La Presencia. Todo es un juego como lo es el Universo, el juego de la Divinidad. O como decían los orientales en los Vedas, todo el Universo es Lila o el juego divino.
Y ¿qué pasa cuando se sale de esa Presencia o de ese estado meditativo? Todo se ve con total serenidad, sabiendo que todas las cosas son el juego de la conciencia. Aprendemos a dar a cada cosa el valor que tiene y no más.
Lo ideal sería que mantengamos ese estado cercano al estado meditativo, incluso cuando estamos en la actividad diaria. Al principio se hace difícil, por el hábito que hemos adquirido de estar saltando de un pensamiento a otro y de estar volcados a las cosas de fuera como si esas cosas fueran nuestra vida. Esas cosas o situaciones tan sólo son circunstancias cambiantes de nuestra existencia, pero no son nuestra vida.
Hemos dicho que al principio será difícil mantener la atención, libre de pensamientos e imágenes. Para ello, hay que tener alguna salida, como repetir la palabra "soy", poniendo la atención en lo que significa o simplemente puedes poner tu atención en tu respiración, en la inspiración y espiración hasta que el pensamiento desaparece y te quedas en esa actitud de espera. Podríamos decir: como el gato está ante la ratonera. Con la diferencia de que el gato tiene la imagen del ratón y nosotros hemos de estar a la espera sin imagen alguna, simplemente atentos al vacío.
Repitiendo una y otra vez este ejercicio de meditación se logra que la conciencia, nuestro ser, dirija nuestra existencia en lugar de que sea nuestro yo personal el director de ella. Además, notarás que la paz te va inundando poco a poco, más y más, sin proponértelo.  Y poco a poco también el pequeño yo egoísta, medio ciego, va dejando su lugar a la luz de la conciencia con la que vemos que la nada es el todo y que el silencio es la máxima acción. Y vemos con toda evidencia que La Presencia invisible es El Ser, el Todo.
Cuando volvemos de ese estado de Presencia al estado existencial, tendremos también mayor fuerza y claridad para afrontar las situaciones de cada momento.

A medida que vamos experimentando o viviendo La Presencia, vemos que todo, aun lo que parece más material, es puro espíritu materializado o hecho visible. Entonces, nos damos cuenta de que La Vida es lo que hace que todo existe y que todo es espiritual. Vemos que no hay división entre lo material y espiritual, sino que todo es espíritu materializado o hecho visible. Así no hay diferencia entre personas espirituales y otras no espirituales, sino que unas son conscientes de su ser y otras no.
Advertimos también por la luz de la conciencia que la vida espiritual no es el refugio de los cobardes o pusilánimes que no se atreven a enfrentarse con el mundo sino que cuando estamos en La Presencia, sabemos que estamos en La Realidad y que no hay que huir de nada ni de nadie, sino sólo de La ignorancia.
No existe ninguna guerra entre espíritu y materia, como generalmente nos han enseñado. No hay ninguna guerra entre alma y cuerpo. No son la materia y el cuerpo malos o impuros y el alma y el espíritu puros. Todo es Uno. Todo es armonía. La impureza y desarmonía y la guerra solamente están en nuestra mente limitada e ignorante que divide lo que es Uno y crea esa falsa guerra de polaridades que tan sólo existe en la mente.
La espiritualidad verdadera no pertenece a religión alguna.
La auténtica espiritualidad no conoce autoridades ni imposiciones ni estructuras. Sólo hay una única autoridad que es La Presencia, El Ser, el espíritu que está por encima de ideologías, dogmas, enseñanzas, personajes, leyes, mandatos... Sí. La espiritualidad es la libertad auténtica del Ser. Y desde ahí sólo somos llevados por la luz, el amor y la sabiduría.
Ningún gran maestro de los que han aparecido en la Humanidad nos ha impuesto jamás nada. Nos han enseñado cuál es el camino hacia nuestro ser, que es La Presencia de la Divinidad en nosotros. Pero no nos han impuesto nunca nada. Y cuando te contactas con esa Presencia, tienes en ti el mejor maestro. Los maestros humanos pueden ayudarte para que te instales en tu Presencia.
Si estás ahí, en ti, en La Presencia, ya no necesitas nada más.


Dario Lostado

(Atrévete A Ser Libre)

miércoles, 14 de diciembre de 2011

TÚ ERES EL SER ABSOLUTO


No te asustes. No te asombres.
Esa es la verdad. Yo, tú, él... somos el Ser Absoluto.
Mi cuerpo, como el tuyo, visible y sensible es manifestación de nuestro Ser invisible.
Tú y yo somos el Ser invisible que anima nuestro cuerpo. Ese Ser es El Absoluto.
Por eso tú y yo somos el Ser Absoluto.
Las Escrituras Sagradas de todas las religiones así lo dicen. Pero no sería necesario que lo dijeran. No puede ser de otra manera.
Nuestra mente crea dioses mentales. Estos falsos dioses mentales son el obstáculo para vivir al Dios verdadero.

Suele decirse que más vale creer en algo, aunque sea falso o inauténtico, que no creer en nada.
Yo creo que todas las creencias falsas son un obstáculo mucho mayor para llegar a la Verdad, que la ignorancia.
Si quieres tener seguridad, paz y gozo permanentes repite constantemente: Yo soy El Absoluto. Y créelo, porque es verdad.
Si lo repites siempre que puedas, con toda convicción. Él se hará presente en ti como la luz clarísima de La Verdad. No como un concepto de la mente sugerido por las palabras.
Se hará presente en ti como LA VERDAD, como La Realidad.
Llegar a esta convicción es encontrar el reposo en la propia casa.
Nada ni nadie podrá alterarte.


Darío Lostado
(Tu Vida Tiene Sentido)

sábado, 10 de diciembre de 2011

SOLO PUEDE AMAR QUIEN ESTA DESPIERTO


No hay personas malas sino dormidas.

Como en el sueño físico, también en el sueño psicológico y espiritual hay muchos grados.
Hay quienes están profundamente dormidos, profundamente sumidos en la ignorancia de sí mismos.
Otros están habitualmente dormidos, pero ocasionalmente entreabren efímera y fugazmente sus ojos y entrevén tenuemente algo de la Realidad, de La Verdad.

Otros tienen chispazos de claridad y lucidez.
Otros tienen mayores aunque aislados momentos de lucidez.

Hay quienes viven medio dormidos, pero con una indudable intuición de La Verdad que les reclama por un mayor despertar.

Algunos pocos, muy pocos, suelen vivir despiertos.

Desde el sueño profundo hasta vivir despiertos hay innumerables grados de sueño.
Según sea el grado de sueño o lucidez es el grado de ignorancia o sabiduría.
A mayor sueño o ignorancia, mayor incoherencia, torpeza y perversidad.
A mayor lucidez de conciencia o sabiduría, mayor coherencia, más bondad y más amor.

Estar dormido es confundir los sueños con la realidad. Creer que los sueños son realidad.
Estar despierto es descubrir a cabalidad la realidad permanente, lo que no cambia, lo que está más allá de los sueños, los sentidos y la mente.
Estar despierto es comprender y percibir interiormente La Vida y la Belleza más allá de la rosa y el rosal.
Estar despierto es reconocer lo permanente como real y lo transitorio como aparentemente real pero realmente ilusorio.
Estar despierto es reconocer el pasado como muerto y el presente como el único instante vivo.
Estar despierto significa darse cuenta de que el sufrimiento es creación de tu mente y cuando te deshagas del dominio de la mente te desharás del sufrimiento.
Estar despierto significa aceptar la realidad tal como es sin querer ni pretender que se acomode a nuestros caprichos.
Estar despierto es descubrir que el tiempo es ilusorio como todas las cosas que medimos con él. Estar despierto es reconocer el ser real que es la base de todas las apariencias de cada cosa que consideramos como real.

La Realidad únicamente existe en el AHORA eterno e infinito.
Todo el pasado es de sueños. Como el futuro.

Mientras no entiendas o por lo menos vislumbres lo que estamos diciendo, es señal de que estás durmiendo y necesitas despertar.

En la medida que vislumbres o intuyas la realidad permanente más allá de la ilusoriedad de los sueños, empezarás a despertar.
Si no estás despierto a la realidad que en tí es amor ¿cómo podrás amar de verdad?
Tus amores serán inestables y ficticios como tus sueños ilusorios.

Un parámetro o piedra de toque para conocer la profundidad de tu sueño puede ser la cantidad y profundidad de tus sufrimientos y temores.
Si sufres mucho es que estás profundamente dormido.
Si van disminuyendo los temores y sufrimientos en tu existencia es señal de que vas despertando.
Los doleros físicos afecten más a quienes se resisten a aceptarlos. Los que están despiertos los aceptan como se acepta que tras el día llegue la noche.
El sufrimiento no está en las cosas, ni en los acontecimientos ni en la realidad sino única y exclusivamente en la mente dormida. Como los problemas no residen en los acontecimiento y reveses de la vida sino en la mente que percibe, los juzga como malos y no sabe percibirlos y entenderlos porque está dormida. No puede discernir porque se maneja con valores e ingredientes ilusorios del sueño.

Los elementos del sueño son válidos solamente para entender el sueño, pero no para la realidad que está fuera y más allá del sueño.
Nadie puede amar si no percibe y comprende la realidad amorosa que él es en lo más básico de sí mismo.

Todo lo existente es fruto y producto del amor.

Si eres consciente de que eres amor, amarás todo cuento es fruto del amor.


Darío Lostado
(Somos Amor)


domingo, 4 de diciembre de 2011

HACIA LA VERDAD DE TI MISMO


PARA QUE Y PARA QUIENES

Este libro como todos los libros sobre la búsqueda de La Verdad de sí mismo, solamente sirve para aquellos que sienten una auténtica y verdadera demanda interna de verdad por encima y aparte de todos los intereses egocéntricos de bienestar, salud, éxito o cualquier otro objetivo inferior.
Este libro y todo libro sobre este tema tampoco sirve, porque ya no les es necesario a aquellos que ya encontraron, ven sienten y viven desde la luz y la verdad de su Ser interior. Porque este libro va dirigido a un mejor discernimiento de la mente. Y quienes ven y viven desde su ser interior ya están más allá de la mente.
El día más feliz y pleno para una persona es aquel en que ya no necesita libros, el día en que ve con toda claridad que todos los maestros y todas las enseñanzas están en uno mismo. Y esto no lo sabe intelectualmente sino que lo ve, lo siente, lo experimenta.
Es entonces cuando La Sabiduría le habla directamente. El está en La Sabiduría y La Sabiduría está en él. Mejor aún, él es uno con La Sabiduría.
Lo paradójico es que eso ya lo somos. Por lo menos en teoría.
Tú, yo y cada uno de los seres humanos somos sabios, somos uno con la sabiduría, con la luz, con la felicidad. Pero no nos lo creemos porque vivimos llevados y traídos por las ideas y conceptos de nuestra mente. Somos la luz pero vivimos entre telarañas grises y oscuras de la mente. Somos sabiduría luminosa pero vivimos absortos y embaucados con tenues chispacitos momentáneos de la razón y la mente, en la que nos han entrenado como si fuera el "no va más", el gran poder humano.
Viviendo siempre en el mundo ilusorio de las ideas vemos como inalcanzable el mundo de la Realidad verdadera. Y ese mundo no es lejano. Somos esa misma realidad. Pero no nos damos cuanta. Somos La Realidad, pero no la vivimos.
Somos ricos pero vivimos como pobres harapientos menesterosos. No nos damos cuenta de que somos la misma riqueza.
Mientras no nos demos cuenta que vivimos con los signos invertidos, no llegaremos a sentir La Verdad de nosotros mismos.
Vivimos lo irreal como si fuera real y a lo verdaderamente Real lo consideramos irreal, lejano y utópico.
Este libro, estos libros, tienen como finalidad ir golpeando la mente para que empiece a despertar, para que salga de su sueño. Quien sueña y quien despierta es uno mismo. Yo no puedo despertar por ti ni tú por mí o por otro. De nada sirve que a uno le digan que está durmiendo y soñando. Solamente cuando salga del sueño se dará cuenta de que estaba soñando. Mientras sueña, el sueño es lo real para él.
Como el hombre moderno está demasiado ocupado "con sus cosas", he preferido exponer las ideas en capítulos costos. Apenas hay una elemental ilación entre unos y otros de tal manera que pueden leerse por donde se va abriendo el libro.
Mis palabras intentan solamente golpear tu mente y tu corazón para ayudarte a despertar o permanecer despierto. Yo no pretendo ser tu guía o maestro porque tu mejor maestro está muy cerca de ti, está dentro de ti. Escúchalo a él.
Cuando el buscador de la Verdad ve que hay tantos y tantos caminos, métodos, sistemas, miles de escuelas de yoga... se siente perplejo, sin saber qué dirección tomar.
Yo no propongo ningún método, ningún camino. Ya hay bastantes por no decir demasiados.
Yo solamente te propongo lo que tú, por ti mismo, y en tu propio camino puedes hacer y caminar.
Lo único que has de tener en cuenta es que la mente te pondrá muchas trampas en el camino.
Tu "yo" inferior se te aparecerá disfrazado de luz. Tus ideas rondarán por tu mente como si fueran intuición o iluminación interna. Tu ego sutil y antojadizo se deslizará siempre con sus infinitas caretas.
Tú deberás discernir lo que son deseos egoístas del "yo" inferior, de lo que son aspiraciones del ser interno o tu "yo" superior.
Los deseos y apetencias inferiores suelen aparecer en la mente como si fueran intuiciones profundas del yo superior. No te dejes engañas.
Si tienes una genuina y auténtica espiración de conocer La Verdad de ti, esto es para ti. ¡Adelante!





Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)

viernes, 18 de noviembre de 2011

UNITARIO


Dentro de la mentalidad común en que se suele vivir parece lógico el consejo de sufrir con los que sufren, reír con los que ríen y ayudar a los más necesitados.

Cuando miras más en profundidad y comprendes que tu esencia básica es común a la de los demás, ves que no hay otros, más que en tu conciencia. Lo que llamas yo y los que llamas los otros, no son sino dos enfoques o zonas de tu conciencia, de una misma e idéntica realidad.

Cuando comprendas esta Unidad, no te sentirás solidario sino íntimamente unitario.

Esa comprensión es mucho más eficaz q ue todos los demás consejos.



Darío Lostado
(Mensajes De Amor)

lunes, 24 de octubre de 2011

¡BIENVENIDO SUFRIMIENTO!


El sufrimiento es una bendición. Aunque para la mayoría suele resultar y parecer una maldición.
Es una bendición para todos aquellos que saben aprender la lección que el sufrimiento conlleva.
Es una maldición para quienes tienen como meta y objetivo único en su vida gozar y no sufrir y consideran la vida y el mundo como el escenario y la morada del placer inmediato y sensible.
Pero la vida no es eso.
Cualquier clase y grado de sufrimiento lleva consigo una enseñanza apropiada a cada momento y situación. Cualquier dolor, cualquier prueba, cualquier contratiempo, cualquier pena y sufrimiento nos quiere decir y enseñar algo. Y una enseñanza de vida es una gran bendición.
Pero no es suficiente para que cualquier sufrimiento tenga un sentido didáctico. Es necesario saber sacar la lección. Una frase escrita puede tener una gran enseñanza. Pero no sirve de nada si no se sabe o no se quiere leer.
Cualquier prueba, dolor o sufrimiento es la lección clara de que eso es a lo que estamos apegados y hemos perdido total o parcialmente, no debe ser objeto de nuestro apego posesivo y obsesivo. Cualquier clase de sufrimiento nos enseña a soltar, a dejar, a desapegarse, a no depender de algo que está ahí, quizá para nuestro uso o para otros infinitos fines y motivos pero no para que nos quedemos apegados y dependientes de ello.
Sufre el que quiere.
Sufre el que quiere mantenerse apegado a algo.
Cuando este algo, objeto de su apego le falta o teme que puede faltarle surge el sufrimiento.
Por más que una persona ate, reate y trate de asegurar aquello a lo que está apegada, tarde o temprano le ha de faltar y vivirá siempre bajo el temor de que puede faltarle. Este temor es ya en sí mismo un constante sufrimiento.
Solamente logra no sufrir el que no está apegado a nada ni a nadie.
Cuando una persona es afectada por el sufrimiento de algo que ha perdido o cree haber perdido y sabe sacar la lección de que su vida, su ser verdadero es mucho más grande, más rico, más fecundo y más feliz que ese apego que ha perdido o teme haber perdido, su sufrimiento se convierte en el mayor de los bienes, en la mayor de las bendiciones.
Para quien no sabe aprender de la vida, el sufrimiento va multiplicándose en cada situación de fracaso o temor.
Son muchos los que tratan y se esfuerzan para que su vida sea una constante suma de placeres, satisfacciones y éxitos. Ese parece ser el objetivo más codiciado por la mayoría. Pero en la vida de todos y también de estas personas hay momentos en que la conciencia surge de su letargo y aparece con toda su lucidez mostrando la futilidad de tanto trabajo y empeño por correr permanentemente tras el brillo vano del placer y el éxito. Entonces se ve y se comprende la transitoriedad y vacuidad de todos los objetos de nuestro apego o surge amenazante el temor de perder todo aquello en lo que se apoyaba nuestra dicha.
Solamente el que aprende la lección que la Vida le da con cada prueba, pasa entre los sufrimientos y placeres con la serena y segura certeza de que su felicidad está más allá de los unos y de los otros. Ni los placeres le deslumbran y enloquecen de alegría ni los sufrimientos le deprimen o entristecen. Él vive ajeno a unos y otros porque sabe que no está ahí para huir del dolor ni correr tras el placer. Sabe que vive únicamente para ser expresión viva de Lo Que Es. Y eso es mucho más que todo lo transitorio que pueda desear temer, sea placentero o doloroso.

Es afortunado aquel a quien La Vida sacude y golpea en algún momento con alguna decepción o desgracia y lo lleva a buscar el verdadero sentido estable de sí mismo más allá de todo lo temporal y contingente, en lugar de seguir adormecido y engañado en las momentáneas y ficticias alegrías pasajeras.
Quien prefiere la inmediatez aparente y momentánea del placer transitorio seguirá adormecido e impedido para la búsqueda de algo mejor, de lo único que es permanente y la auténtica causa de nuestra felicidad.
Entender esto que estamos diciendo es ,al menos estar en el camino de la búsqueda. Y progresar en este camino significa no correr constantemente persiguiendo el placer como el burro tras la zanahoria.
Quien quiere sincera y honradamente vivir la libertad verdadera con un sentido claro de su existencia sabe que placer y dolor, pena y alegría son dos caras de la misma moneda. Son dos aspectos aparentemente opuestos de la existencia limitada, tras la que se esconde el Ser Absoluto y a través de la que se expresa en sus infinitas formas El que es la base de todo y dirige todo con sabiduría perfecta. El está presente, gobierna y dirige todo cuanto existe tanto lo que nos resulta agradable, placentero y positivo como en lo desagradable, penoso y aparentemente negativo. Este Ser que es la Conciencia Pura y Absoluta se manifiesta de un modo especial en la conciencia humana de cada hombre y mujer. Pero el nacimiento del "ego" individual en el ser humano (pecado original) hace que la mente egoísta acepte y califique de bueno lo que le es placentero y de malo lo que le resulta desagradable. La conciencia interna con su luz interior todo lo ve proveniendo de la misma mano, con la misma sabiduría y la misma infinita bondad.
Por todo ello, la persona iluminada y conducida por la voz interior de su conciencia profunda se siente siempre libre de temores y deseos porque sabe que la moneda es siempre la misma tanto caiga de cara como de cruz.
Por eso es libre el que está liberado de la pulsión hacia el placer y del miedo y aversión al dolor. Y considera tanto el placer como al dolor como dos extraños impostores que quieren adueñarse de la dirección de su existencia.
Cuando los psicólogos hablan de las fuerzas que arrastran y zarandean a los seres humanos de aquí para allá suelen referirse a la tendencia innata, ciega e irrefrenable hacia el placer y la natural aversión al dolor.
Esa tendencia suele ser calificada como natural y normal en el ser humano. Pero es tendencia natural solamente de la materia sensible, de la parte biológica, del cuerpo del ser humano como lo es de cualquier materia viva sin conciencia de sí misma, sin conciencia de su propia naturaleza.
Pero esa tendencia no resulta ni natural ni normal en la persona que ha despertado en su conciencia interior, en lo que es más específicamente humana. Entonces, la comprensión de que placer y dolor, blanco y negro, positivo y negativo son aspectos diversos pero propios, naturales y normales de todas las infinitas formas de manifestación del SER (Dios) hace que unos y otros sean igualmente bienvenidos sin rechazar lo que aparece como desagradable ni desear con apego lo agradable.
No hay tendencia más verdaderamente humana que la de querer ser, vivir y realizar lo que en el fondo SOMOS, lo que siempre fuimos en origen y lo que jamás dejaremos de ser.
Es la tendencia a vivir el SER, el Absoluto que somos en el fondo. Es la tendencia al paraíso de la felicidad que somos y del que salimos y lejos del cual hemos vivido exiliados en el desierto repleto de falsos espejismos que se nos aparecen como si fueran la Realidad.
Es evidente que la causa de nuestros sufrimientos suele residir en los muchos deseos que alberga nuestro "ego" y en los temores consiguientes.
Pero como en tantas otras cosas, caemos en el absurdo de querer eliminar los efectos sin quitar las causas.


Mientras vivamos encarnados en un cuerpo tendremos un "ego" que regule nuestra vida existencial. Pero el desarrollo de la madurez humana, es decir, el desarrollo y evolución de la conciencia de sSí mismo, de lo que somos en nuestra naturaleza profunda, hace que el ego quede reducido a su lugar, a su propio objetivo que no es otro que el mantenimiento del cuerpo y la personalidad. Solamente eso.
Cuando por el contrario no hay el suficiente desarrollo de la conciencia en una persona, el "ego" asume la dirección total y absoluta de la persona y queda atrapada por los infinitos deseos absurdos sin orden ni medida. La vida entonces se convierte en una carrera alocada de deseos y más deseos y por ende, de temores sin fin. El "ego" es entonces el dueño de esa vida.
Así puede establecerse esta sucesión de causas y efectos: A mayor "ego" más deseos y temores. A más deseos y temores, más sufrimiento.
Dicho de otra forma: Si quieres eliminar tus sufrimientos, elimina los deseos y temores. Para eliminar los deseos y temores, controla el "ego" y redúcelo a su función propia y exclusiva. Y para controlar el "ego", toma conciencia de ti mismo, de tu realidad central, de tu yo Superior.
Pero ante la realidad actual del sufrimiento ¿qué hacer?
Ante todo ACEPTARLO.
Aceptarlo no quiere decir simplemente resignarse porque no hay más remedio.
Aceptarlo quiere decir tomar conciencia de que ese dolor está ahí porque tiene que estar.
Aceptarlo quiere decir que estamos convencidos de que ese sufrimiento es justo, que es la consecuencia lógica y normal de ciertas causas, aunque de momento sean oscuras o desconocidas para nosotros.
Aceptarlo es decirlo SI sin quejas ni lamentos inútiles.
Aceptarlo quiere decir que sabemos que Dios está con nosotros y preside tanto los momentos de alegrías profundas como los de amargo sufrimiento.
Dios no es sólo el Dios del radiante amanecer sino también el de la noche oscura. Dios de las flores y del cieno, Dios de las tormentas devastadores y de los días primaverales de calma, Dios de las profundidades osucras de monstruos marinos y de los pajarillos juguetones en la enramada, Dios en el rostro candoroso e inocente del niño y en el instinto oscuro del violador y asesino, Dios en el inocente cordero devorado y en el león feroz su devorador.
La ventaja de aceptar el sufrimiento es doble. En primer lugar al aceptarlo, el sufrimiento disminuye y hasta desaparece. En segundo lugar nos señala el camino para nuestra propia evolución y madurez.
La vida toda hasta en sus más nimios detalles tiene un sentido didáctico. Aprender de ella es entender su sentido.


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)


sábado, 22 de octubre de 2011

EL MUNDO QUE PERCIBIMOS


Nuestro mundo moderno ha caído en el peor de los errores: Se considera real a lo que es pura apariencia cambiante y transitoria, y en cambio se ha negado realidad a lo auténticamente real, la conciencia, la luz que ilumina las apariencias.

Nos hemos quedado abstraídos en el pantalla creyendo que aquellas sombras y figuras que se ven en ella son reales, olvidando que todo ese mundo de figuras existe por la luz que lo crea, lo proyecta y lo hace existir.


Lo real es la luz. Las sombras y figuras de la pantalla son irreales, proyecciones de la luz.

Tú eres lo real. Tú eres la realidad. El mundo que percibes es proyección de tu conciencia.

¿Dejaremos algún día de ser superficiales y distinguiremos Lo Real de lo Ilusorio?


Darío Lostado.
(Mensajes de Realización)

martes, 11 de octubre de 2011

¿VIVIMOS LA REALIDAD? (II)


¿Qué es lo real? ¿Qué es lo irreal? He ahí una cuestión básico y fundamental en la vida humana que exige una respuesta.
Sin que parezca pretencioso, ésa es una de las preguntas más importantes que podemos y debemos hacernos en nuestra vida. Según la respuesta que le demos será nuestra valoración de las cosas y nuestra filosofía de vida.
Vivir Lo Real como Real es vivir en la Verdad.
Vivir lo irreal como si fuera real es vivir en el error, el engaño, la falsedad. Esto no es algo más o menos importante. Es sumamente importante. El Maestro Jesús dijo refiriéndose a este conocimiento de la Verdad: "Una sola cosa es necesaria".
En el mundo, en la vida diaria, se suele dar más importancia a cualquier cosa, antes que al conocimiento de La verdad de Lo Real.
Estamos tan acostumbrados a llamar y tener por lo único real a lo sensible, a lo cambiante, a lo transitorio que todo lo que no cae bajo el dominio de nuestros sentidos nos puede parecer muy bonito y muy bello, pero utópico e inalcanzable.


Algunas personas cuando leen u oyen hablar de ese infinito y maravilloso mundo de La Verdadera realidad esbozan una sonrisa pensando: ¡Qué ilusos! ¡La verdadera realidad es la de cada día. Otros dicen: "yo no sé si eso existirá o no. Pero de lo que no me cabe duda alguna que existe, es lo que veo, lo que vivo cada día..."
Esa es una postura muy lógica y muy acorde con lo que hemos aprendido, por lo que nos han enseñado y por lo que hemos visto en nuestros padres y educadores. Vemos también que eso es lo que piensan los personajes importantes de la política, en ese sentido se habla y se escribe en los medios de comunicación y eso es lo que sentimos y palpamos cada día en el ambiente en que vivimos. Esa es la realidad, esa es la vida, pensamos.
Hasta en ambientes religiosos se siente así. Suele decirse: "Para acercar Dios al hombre o el hombre a Dios hay que partir de la realidad, de la realidad cotidiana de la gente con todas sus miserias y dificultades..."
Ese es el hecho. Para esas personas religiosas que tienen una sana intención de ayudar a la gente, instruirlos y acercarlos a Dios hay que partir de la realidad de cada día.
Ciertamente, hay que tener en cuenta las circunstancias y las situaciones de las personas para entender sus problemas. Pero si partieran desde La Realidad, lo harían desde Dios, única Realidad.
Conviene tener muy claro que si queremos resolver los problemas materiales y físicos, es cierto que podremos resolverlos en su propio nivel físico. Pero si queremos elevar a la persona a un nivel más alto, jamás lo conseguiremos desde el mismo nivel bajo, sino desde un nivel más elevado. Y entonces sí que tendremos que partir de La Realidad, de La Verdadera Realidad, desde el único nivel en que tienen solución los problemas de fondo de las personas, que es El Ser, Dios.


Probablemente habrá personas que en este momento pensarán: "Para la gente que no tiene qué comer lo real es poder comer". Y es correcto. Aunque se podría matizar. Pero yo no me refiero a estos casos extremos. Me estoy refiriendo a las personas más probablemente destinatarias de estas páginas que no están en tales casos extremos. A quien tiene el problema elemental de subsistencia no se le puede proponer otra cosa sino resolver su problema de subsistir.
Existe el error frecuente de querer resolver los problemas ajenos cuando nosotros mismos estamos naufragando en los mismos problemas que queremos resolver en los demás.
Los que intentan mejorar al mundo harán muy bien si se mejoran primero a sí mismos. Y un principio de mejoría elemental es saber si estamos viviendo fundamentados en La Verdad de Lo Real o en la falsedad de lo ilusorio porque ahí se origina principalmente nuestra filosofía de vida.
No creo que exista en la vida de cualquier persona nada más importante que amar La Verdad y vivir de La Verdad. Vivir lo permanente como permanente y lo ilusorio como ilusorio. Vivir cada cosa como lo que verdaderamente es.
Lo Real es verdadero en sí mismo. Cuando se piensa y se verbaliza, ni las ideas ni las palabras son reales. La Realidad hablada ya no es La Realidad sino verbalización de La Verdad. Por eso, Lo Real, Dios, no se transmite con palabras sino con vivencias. Las palabras solamente transmiten palabras e ideas.
La transformación del mundo y de las personas solamente se realizará en la medida en que vayamos dejando el error de lo ilusorio y nos acerquemos a La Verdad de Lo Real.
La aspiración, por lo menos teórica, de la mayor parte de las personas es realizarse. Y las personas están en camino de su realización o van realizándose en la medida en que van viviendo más desde La Realidad, desde su realidad, desde La Verdad de sí mismo, de lo que es Real, permanente en sí mismo y no desde lo ilusorio, cambiante e impermanente como son sus ideas, sus deseos, sus ambiciones, sus cuerpos, sus aspiraciones pasajeras...
Como se ve, eso significa cambiar de signo casi toda la vida.
No se trata de eliminar nada. Sólo la ignorancia y el error.
No se trata de aborrecer nada. No se trata de destruir nada. No se trata de dejar de vivir en el mundo sino de vivir en él, pero desde La Realidad. Entonces se ve que todas las formas variadas y cambiantes del mundo se interrelacionan entre sí. Entonces se ve que La Única Realidad infinita es la base de todas las formas y está sustentando a todas ellas. Entonces uno aprende a vivir La Realidad como realidad y las formas cambiantes como simples formas. Se trata de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Se trata de considerar real lo que es Real y vivirlo como tal y lo transitorio como transitorio.


Darío Lostado.
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)

sábado, 8 de octubre de 2011

¿VIVIMOS LA REALIDAD? (I)


Es frecuente oír reproches como éste: "Tú no vives con los pies en la tierra, vives en las nubes, no estás en el mundo real..."
Normalmente estos reproches suelen hacerse a aquellas personas idealistas, imaginativas, que sueñan con un mundo distinto de lo que es y viven ajenos a la dura experiencia de los hechos diarios.
Los que así hablan se glorian de que ellos se fundamentan en los hechos de la experiencia real. Lo otro, es decir, pensar en otra clase de mundo es para ellos algo irreal.
En las ciencias, algo se acepta como verdadero cuando está comprobado a través de un método científico, es decir, cuando una verdad está corroborada repetidamente por la experiencia bajo unas ciertas normas rigurosas en la experimentación.
Ahora bien, ¿de qué clase es o qué categoría tiene esa experiencia?
Tanto en las ciencias como en la vida común suele valorarse únicamente la experiencia de aquello que es comprobable a través de los sentidos externos de la vista, del tacto... o de instrumentos muy sensibles en los que quede "visible" alguna señal perceptible por los sentidos externos.
De esta manera resulta que, tanto en las ciencias como en el uso común vulgar diario, se considera verdaderamente real aquello que es experimentable o perceptible por los sentidos. Lo demás, es o se llama ideal, meramente subjetivo, imaginado...
Así, pues, a todos los hechos o fenómenos internos, no comprobables por los sentidos externos se les niega toda realidad o se les pone en entredicho.
Pero ocurre que se miden por el mismo rasero, o lo que es lo mismo se valoran por igual tanto los fenómenos mentales, imaginarios, ideales... como los fenómenos y experiencias internas y profundas, las que podemos llamar experiencias místicas pero entendidas en el sentido más exacto y amplio y no en un sentido vulgar, inexacto ni tampoco exclusivamente religioso.
Estas experiencias profundas e íntimas del Ser, evidentemente son de naturaleza muy distinta de las experiencias científicas y sensibles.


Así, pues, podemos señalar tres clases de experiencias: las que se basan y se comprueban a través de los sentidos externos, las mentales, consideradas como subjetivas y propias de los sentidos internos y las experiencias místicas, las más íntimas, en las que no intervienen los sentidos, ni siquiera los internos. Son vivencias del "yo" central, de la conciencia profunda. Ahí no hay sentidos ni mente. En la experiencia mística, el "Yo" central vive y experimenta la plenitud del Ser, de Dios, sin los mecanismos sensoriales o mentales. En estas experiencias no hay pruebas directas externas. Frente a ellas caben diversas actitudes: desde la total negación hasta el deseo de vivenciación y experimentación. Las experiencias místicas no se dan en una clase concreta de personas ni en una determinada religión. Más aún, en Oriente han existido y existen numerosos místicos que no pertenecen a ninguna religión. Ni siquiera al Budismo. Tales personas han llegado a vivir la Unidad con el Ser Absoluto, con Dios, sin referencia alguna a conceptos religiosos, ritos o cultos, sino sólo por la comprensión del Ser en sí mismo.
Cualquiera que con un sano sentido objetivo vea y observe la vida y sabiduría de estos místicos, más allá de toda ciencia y filosofía, comprenderá que toda esa profundidad de saber y esa serenidad y paz inalterable no son fruto de algo sensible o limitado.
Y no es solamente en Oriente donde se dan las experiencias místicas. A veces puede parecer que estos hechos extraordinarios tengan que darse lejos de nosotros. Y no es así. Entre nosotros, en todos los países existen tales personas tanto pertenecientes como no pertenecientes a alguna religión. No son las religiones el único camino hacia la experiencia mística.
La única condición para tales experiencias es una apertura o disponibilidad interior de la persona para que ESO, El Ser, Dios, se haga presente. El modo y circunstancias en que esto ocurre es muy diverso. Este es un tema para otro momento.
Tanto para los científicos como para la gente común que suele regirse únicamente por los sentidos y el mundo sensible, todas estas vivencias y experiencias místicas, todo este mundo de la conciencia (no de la mente) es algo lejano, incomprensible e irreal.


Es curioso observar que ciertas personas, aparentemente muy religiosas y creyentes, admiten "teóricamente", como una creencia más, estas experiencias de ciertos santos. Pero es una creencia diluida. Incluso da la impresión de que "creen" para quedarse satisfechos con "su fe", para dejar tranquila su conciencia. Pero en el fondo y en la práctica, su actitud es de incredulidad.
Así, pues, es un hecho que para la mayor parte de las personas que se rigen por los sentidos y por la lógica racional de lo sensible y perceptible, todo el conjunto de experiencias internas de la conciencia, es irreal. Para ellos únicamente tiene realidad lo que se palpa, lo que se ve, lo que se experimenta a través de los sentidos externos.
Para los místicos, en cambio, y para los maestros de la vida interior, tanto orientales como occidentales, para todos aquellas que han experimentado y vivenciado lo que es el Ser, La Realidad Única, Dios, todo lo que no es esa Realidad, es puramente ilusorio e irreal.
Todo aquello que existe pero es cambiante, transitorio, impermanente, mudable, no tiene verdadera y auténtica realidad. Todo lo que vemos en esos seres es la expresión aparente de Lo Real. Lo Real de verdad no es visible. Son visibles las formas con que se expresa y manifiesta. Esas formas es lo que vemos. Esas formas es lo que suele considerarse comúnmente como real. Son infinitamente variadas. Abarcan todo el Universo visible.
Este mundo sensible que es considerado por la mayoría de las personas como real, como lo único real, para los místicos tiene una muy relativa realidad. Es ilusorio.
La razón por la que el mundo sensible es ilusorio se basa en que todo lo material, lo sensible, está en todo momento en un constante cambio. Su existencia es tan inestable e impermanente que nunca podemos saber nada seguro y cierto sobre ello.
Además, todos los seres visibles tienen como base y fundamento de su existencia al Ser. Los filósofos lo llaman también la esencia. Las formas de las cosas visibles no pueden existir sin El Ser que las sustenta. Los teólogos hablan de la omnipresencia de Dios en todas las cosas. Los filósofos de la esencia que sustenta a todo ser existente.
Aparte de otras consideraciones, lo cierto es que lo real ha de tener una consistencia fija, permanente, ha de ser siempre idéntico a Sí mismo, cosa que no ocurre con las formas visibles de los seres materiales.
Así pues tenemos dos posiciones totalmente distintas y opuestas con respecto a La Realidad, a lo que es Real.
Por una parte para los científicos y también para el hombre de la calle, únicamente es real lo que es palpable, lo que se comprueba con la experiencia sensible. Lo demás, los fenómenos internos y de un modo especial los místicos serán irreales. A lo máximo se las llama "subjetivos" como una pura creación del sujeto.
Por el contrario, para el místico, para quien ha experimentado, vivenciado El Ser, o Dios, en su "Yo" central, ESO, El Ser, Dios, es la ÚNICA Realidad. Es El Ser que siempre ha sido, ES y será siempre idéntico a Sí mismo. Todo lo demás, el mundo visible, solamente son formas infinitamente variadas de expresarse El Ser, Dios. Esas formas no tienen realidad en sí mismas. Solamente son apariencias cambiantes de La verdadera Realidad que en Sí misma no varía. Sólo varía la forma de manifestarse.
Nosotros en lo más íntimo de nosotros mismos SOMOS el Ser, somos ESO. Somos Dios, somos Uno con El Ser, Uno con Dios. Y ese Ser se expresa y manifiesta en nosotros a través de nuestras respectivas personalidades.
(sigue en: ¿Vivimos la realidad? II)


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)


miércoles, 28 de septiembre de 2011

LA VERDAD DE SÍ MISMO



¿Acaso se puede "decir", expresar con palabras la verdad de algo? ¿Acaso el "sí mismo" es algo que pueda "decirse" qué es? ?
La verdad no es lo que se dice o se piensa.
La verdad es LO QUE ES. La verdad es La Realidad.
Todo lo que yo diga sobre algo, solamente serán ideas mías sobre ese algo, más o menos aproximadas.
Solamente tiene verdad o es verdadero aquello que no cambia, lo que es siempre idéntico a sí mismo. Por eso Dios o El Ser, es la Verdad. Y tú, yo y todos los seres humanos en lo que somos Realidad, en lo que somos Ser permanente, Dios, somos también Verdad.
Por eso yo no puedo decirte la verdad de mi mismo ni la verdad de ti mismo. Solamente insinúo caminos para que cada uno encuentre la verdad de sí mismo, encuentre lo que es permanente, lo que es La Realidad, la Verdad de sí mismo.
El hablar de "mi" verdad y "tu" verdad es un error y un engaño. No existe "mi" verdad ni "tu" verdad. Lo que llamamos "mi" verdad o "tu" verdad no es sino mis ideas o tus ideas sobre algo. La verdad no es tuya ni mía. La Verdad ES. Yo y tú podemos pensar sobre la verdad. Pero lo que pensemos nunca será La Verdad. Será sólo una idea parcial de la Verdad en el mejor de los casos.
Como estamos acostumbrados a pensar y hablar por lo que oímos de otros, suele decirse frecuentemente: "Esa es 'mi' verdad". Y se dice porque parece una original y bella frase. Pero debería decirse: eso es lo que yo veo. Nada más.
Así, pues, ¿podemos hablar sobre la verdad de nosotros mismos? Sí, podemos hablar muchas cosas, pero la Verdad solamente la poseeremos cuando la veamos internamente, cuando la sintamos por nosotros mismos, cuando la vivenciemos y la vivamos.
Y solamente intento señalar la dirección. Mis palabras e ideas solamente son una flecha indicadora. La mente jamás podrá conocer la verdad de nosotros mismos. La mente es una ayuda en el camino. Pero llega un momento en que la mente tiene que callarse. Y en el silencio de la mente aparece la Verdad. Sólo entonces.
La Verdad es El Ser y La Realidad. Y al Ser sólo se le comprende, se le VE, con la luz del Ser mismo.
Y ¿cuál es la realidad del Si MISMO? ¿ Cuál es nuestra verdad? ¿Cuál es la verdad de lo que somos?
El que sueña cree que es real eso que está soñando.
Chuang-Tsé tuvo un sueño en el que creía que él era una mariposa que iba de flor en flor.
Al despertar, estaba aturdido pues no sabía si aquello había sido un sueño o es que en realidad él era una mariposa que ahora estaba soñando ser un hombre.
¿Cuál era la realidad y cuál el sueño?
Todo pensamiento es un juego mental.
El pensamiento, el juego mental puede adquirir infinitas formas. Pero es evidente que ningún pensamiento, ningún contenido de la mente es real. Y por consiguiente ningún pensamiento es la Verdad.


Solamente cuando contactemos y vivenciemos la Realidad de nosotros mismos conoceremos nuestra Verdad. Y eso no se consigue únicamente pensando, lucubrando, razonando.
La Verdad, La Realidad última no puede ser percibida ni por los sentidos externos ni por la mente. Es vivenciada por la conciencia interna, directa e inmediatamente.
Lo que conocemos sobre el mundo exterior lo conocemos y percibimos mediante los sentidos y la mente. Ambos, tanto los sentidos como la mente "colorean" según su capacidad y sus propios condicionamientos esos datos que percibimos en el exterior.
La creencia común es justamente todo lo contrario. Se cree que la realidad exterior visible y tangible es la verdadera realidad y según muchos ésa es la única realidad. Se suele pensar que lo real es lo que se palpa y lo otro, es decir lo que los sentidos externos no pueden percibir, eso se considera como ideal, imaginario, abstracto. Esa es la concepción sensista en la que hemos sido educados. Así es lo que parece ser cuando se miran las cosas superficialmente, aunque sean científicos o gente importante quien lo defienda. Estoy convencido de que mi visión no es la corriente. Pero es la de quienes han vivenciado y experimentado La Realidad, Dios. Todos sabemos por experiencia cómo nos engañan los sentidos y la propia mente. La mente está condicionada por conocimientos y experiencias anteriores.
Solamente la luz de la conciencia interna nos da seguridad de la verdad de todo cuanto ve y conoce.
Esa luz interna es la única que nos hará Ver y Sentir la verdad de lo que somos.


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)



viernes, 9 de septiembre de 2011

ILUSIONES MÍAS


Ashtavakra dice: "Sólo como ilusión prevalece el mundo. La Realidad del mundo se desvanece con el conocimiento del Ser. El sabio vive sin el sentimiento del 'yo' y 'lo mío', sin apegos."

Lo que más cuesta al ser humano es morir a su yo personal. Por eso muchos desean reencarnarse, para mantener su yo. Lo mismo los que esperan ir al cielo. Piensan y desean ir allí y seguir viviendo con este mismo yo personal que tienen ahora. ¡Vana ilusión!

Vivimos con la ilusión de nuestro yo personal, individual y autónomo. Pero el yo es ilusorio y por tanto mucho más su autonomía.


Cuando conocemos la Verdad del Ser, nos damos cuenta de la engañosa ilusión del yo.

Cuidamos de "lo mio", "mis ideas", "mis sentimientos", "mis modos de ser"... Todo lo mío es un engaño.

Es cierto que el mundo es mío. Es de mi conciencia y no de mi mente pequeña. Todo es mío, de mi Yo Real, de mi Ser, del Ser. Pero nada es mío, de mi yo personal. La ropa que llevo puesta, ¿es mía? Tanto la ropa como mi yo personal son ilusorios. Como ilusiones, sí son míos. Es lo que posee mi yo mental: puras ilusiones, fantasías, engaños.


Darío Lostado
(Despertar A La Conciencia Día A Día)