Un maestro se fue un día de paseo.
Los discípulos le esperaban para recibir sus enseñanzas.
Al volver de su paseo, un discípulo se le acercó y le dijo:
Maestro, estamos esperándole. ¿Dónde estaba?
Estaba paseando junto al río, dijo el maestro.
He estado hablando con la montaña, con el río y con las flores.
Me han dado su lección.
Me han hablado con su presencia, con su canto, con su olor y color.
Me han estado hablando con su lenguaje sin palabras:
Mis palabras son sólo palabras.
El lenguaje de la montaña, del río y de las flores es el lenguaje de la vida.
Cantan con su vida a La Vida. En su canto siempre está la verdad.
Desde hoy vuestra maestra será la Naturaleza con su canto ingenuo, vivo, transparente, espontáneo y siempre veraz.
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Si nuestro espíritu y nuestros ojos fueran sencillos entenderíamos el lenguaje de la naturaleza. Es siempre una sinfonía siempre viva. Pero preferimos lo artificial y rebuscado.
Teniendo ojos no vemos y teniendo oídos no oímos.
Darío Lostado
(Vivir Como Persona)