AMIGOS Y SEGUIDORES DE ESTE BLOG

Mostrando entradas con la etiqueta Ilusión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ilusión. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de agosto de 2012

ILUSIÓN Y AMOR



Quien ama bien no necesita ilusionarse con nada ni con nadie, porque las ilusiones son ideas de la mente, mientras que el amor es la realidad siempre viva que no necesita de emoción alguna ilusoria.

Muchos creen amar más cuanto más ilusionados están. La experiencia les dirá en su momento, que la cantidad de ilusión que se hicieron era justamente la falta de verdad en su amor.

Los que aman de verdad no tienen temores de ninguna clase, porque los temores se originan por el miedo de que se desvanezca la ilusión formada en la mente. El amor es la realidad más firme y segura, porque es nuestro propio ser y no necesita ninguna añadidura ideal.


Darío Lostado
(Mensajes De Amor)

martes, 8 de mayo de 2012

INSTALARSE EN LA CONCIENCIA


Quizás alguien puede preguntarse: ¿Cuál es el modo de mejorar el nivel de la conciencia?

La respuesta es muy sencilla. Cuando vas distinguiendo lo Real de lo ilusorio, cuando vas centrando tu atención en lo que eres más que en lo que tienes, cuando dejas de estar volcado hacia fuera y miras más al que ve y observa, más que el objeto visto y observado estarás mejorando tu nivel de conciencia.


Generalmente, los objetos y situaciones exteriores atrapan nuestra atención. Es necesario dirigirla más a su origen que a un objeto.

Cuando te instales en la conciencia y seas UNO con el ver y observar, estarás en La Verdad. Será el mejor nivel de conciencia.


Darío Lostado
(Mensajes Para Elevar La Conciencia)

sábado, 10 de diciembre de 2011

SOLO PUEDE AMAR QUIEN ESTA DESPIERTO


No hay personas malas sino dormidas.

Como en el sueño físico, también en el sueño psicológico y espiritual hay muchos grados.
Hay quienes están profundamente dormidos, profundamente sumidos en la ignorancia de sí mismos.
Otros están habitualmente dormidos, pero ocasionalmente entreabren efímera y fugazmente sus ojos y entrevén tenuemente algo de la Realidad, de La Verdad.

Otros tienen chispazos de claridad y lucidez.
Otros tienen mayores aunque aislados momentos de lucidez.

Hay quienes viven medio dormidos, pero con una indudable intuición de La Verdad que les reclama por un mayor despertar.

Algunos pocos, muy pocos, suelen vivir despiertos.

Desde el sueño profundo hasta vivir despiertos hay innumerables grados de sueño.
Según sea el grado de sueño o lucidez es el grado de ignorancia o sabiduría.
A mayor sueño o ignorancia, mayor incoherencia, torpeza y perversidad.
A mayor lucidez de conciencia o sabiduría, mayor coherencia, más bondad y más amor.

Estar dormido es confundir los sueños con la realidad. Creer que los sueños son realidad.
Estar despierto es descubrir a cabalidad la realidad permanente, lo que no cambia, lo que está más allá de los sueños, los sentidos y la mente.
Estar despierto es comprender y percibir interiormente La Vida y la Belleza más allá de la rosa y el rosal.
Estar despierto es reconocer lo permanente como real y lo transitorio como aparentemente real pero realmente ilusorio.
Estar despierto es reconocer el pasado como muerto y el presente como el único instante vivo.
Estar despierto significa darse cuenta de que el sufrimiento es creación de tu mente y cuando te deshagas del dominio de la mente te desharás del sufrimiento.
Estar despierto significa aceptar la realidad tal como es sin querer ni pretender que se acomode a nuestros caprichos.
Estar despierto es descubrir que el tiempo es ilusorio como todas las cosas que medimos con él. Estar despierto es reconocer el ser real que es la base de todas las apariencias de cada cosa que consideramos como real.

La Realidad únicamente existe en el AHORA eterno e infinito.
Todo el pasado es de sueños. Como el futuro.

Mientras no entiendas o por lo menos vislumbres lo que estamos diciendo, es señal de que estás durmiendo y necesitas despertar.

En la medida que vislumbres o intuyas la realidad permanente más allá de la ilusoriedad de los sueños, empezarás a despertar.
Si no estás despierto a la realidad que en tí es amor ¿cómo podrás amar de verdad?
Tus amores serán inestables y ficticios como tus sueños ilusorios.

Un parámetro o piedra de toque para conocer la profundidad de tu sueño puede ser la cantidad y profundidad de tus sufrimientos y temores.
Si sufres mucho es que estás profundamente dormido.
Si van disminuyendo los temores y sufrimientos en tu existencia es señal de que vas despertando.
Los doleros físicos afecten más a quienes se resisten a aceptarlos. Los que están despiertos los aceptan como se acepta que tras el día llegue la noche.
El sufrimiento no está en las cosas, ni en los acontecimientos ni en la realidad sino única y exclusivamente en la mente dormida. Como los problemas no residen en los acontecimiento y reveses de la vida sino en la mente que percibe, los juzga como malos y no sabe percibirlos y entenderlos porque está dormida. No puede discernir porque se maneja con valores e ingredientes ilusorios del sueño.

Los elementos del sueño son válidos solamente para entender el sueño, pero no para la realidad que está fuera y más allá del sueño.
Nadie puede amar si no percibe y comprende la realidad amorosa que él es en lo más básico de sí mismo.

Todo lo existente es fruto y producto del amor.

Si eres consciente de que eres amor, amarás todo cuento es fruto del amor.


Darío Lostado
(Somos Amor)


sábado, 22 de octubre de 2011

EL MUNDO QUE PERCIBIMOS


Nuestro mundo moderno ha caído en el peor de los errores: Se considera real a lo que es pura apariencia cambiante y transitoria, y en cambio se ha negado realidad a lo auténticamente real, la conciencia, la luz que ilumina las apariencias.

Nos hemos quedado abstraídos en el pantalla creyendo que aquellas sombras y figuras que se ven en ella son reales, olvidando que todo ese mundo de figuras existe por la luz que lo crea, lo proyecta y lo hace existir.


Lo real es la luz. Las sombras y figuras de la pantalla son irreales, proyecciones de la luz.

Tú eres lo real. Tú eres la realidad. El mundo que percibes es proyección de tu conciencia.

¿Dejaremos algún día de ser superficiales y distinguiremos Lo Real de lo Ilusorio?


Darío Lostado.
(Mensajes de Realización)

sábado, 8 de octubre de 2011

¿VIVIMOS LA REALIDAD? (I)


Es frecuente oír reproches como éste: "Tú no vives con los pies en la tierra, vives en las nubes, no estás en el mundo real..."
Normalmente estos reproches suelen hacerse a aquellas personas idealistas, imaginativas, que sueñan con un mundo distinto de lo que es y viven ajenos a la dura experiencia de los hechos diarios.
Los que así hablan se glorian de que ellos se fundamentan en los hechos de la experiencia real. Lo otro, es decir, pensar en otra clase de mundo es para ellos algo irreal.
En las ciencias, algo se acepta como verdadero cuando está comprobado a través de un método científico, es decir, cuando una verdad está corroborada repetidamente por la experiencia bajo unas ciertas normas rigurosas en la experimentación.
Ahora bien, ¿de qué clase es o qué categoría tiene esa experiencia?
Tanto en las ciencias como en la vida común suele valorarse únicamente la experiencia de aquello que es comprobable a través de los sentidos externos de la vista, del tacto... o de instrumentos muy sensibles en los que quede "visible" alguna señal perceptible por los sentidos externos.
De esta manera resulta que, tanto en las ciencias como en el uso común vulgar diario, se considera verdaderamente real aquello que es experimentable o perceptible por los sentidos. Lo demás, es o se llama ideal, meramente subjetivo, imaginado...
Así, pues, a todos los hechos o fenómenos internos, no comprobables por los sentidos externos se les niega toda realidad o se les pone en entredicho.
Pero ocurre que se miden por el mismo rasero, o lo que es lo mismo se valoran por igual tanto los fenómenos mentales, imaginarios, ideales... como los fenómenos y experiencias internas y profundas, las que podemos llamar experiencias místicas pero entendidas en el sentido más exacto y amplio y no en un sentido vulgar, inexacto ni tampoco exclusivamente religioso.
Estas experiencias profundas e íntimas del Ser, evidentemente son de naturaleza muy distinta de las experiencias científicas y sensibles.


Así, pues, podemos señalar tres clases de experiencias: las que se basan y se comprueban a través de los sentidos externos, las mentales, consideradas como subjetivas y propias de los sentidos internos y las experiencias místicas, las más íntimas, en las que no intervienen los sentidos, ni siquiera los internos. Son vivencias del "yo" central, de la conciencia profunda. Ahí no hay sentidos ni mente. En la experiencia mística, el "Yo" central vive y experimenta la plenitud del Ser, de Dios, sin los mecanismos sensoriales o mentales. En estas experiencias no hay pruebas directas externas. Frente a ellas caben diversas actitudes: desde la total negación hasta el deseo de vivenciación y experimentación. Las experiencias místicas no se dan en una clase concreta de personas ni en una determinada religión. Más aún, en Oriente han existido y existen numerosos místicos que no pertenecen a ninguna religión. Ni siquiera al Budismo. Tales personas han llegado a vivir la Unidad con el Ser Absoluto, con Dios, sin referencia alguna a conceptos religiosos, ritos o cultos, sino sólo por la comprensión del Ser en sí mismo.
Cualquiera que con un sano sentido objetivo vea y observe la vida y sabiduría de estos místicos, más allá de toda ciencia y filosofía, comprenderá que toda esa profundidad de saber y esa serenidad y paz inalterable no son fruto de algo sensible o limitado.
Y no es solamente en Oriente donde se dan las experiencias místicas. A veces puede parecer que estos hechos extraordinarios tengan que darse lejos de nosotros. Y no es así. Entre nosotros, en todos los países existen tales personas tanto pertenecientes como no pertenecientes a alguna religión. No son las religiones el único camino hacia la experiencia mística.
La única condición para tales experiencias es una apertura o disponibilidad interior de la persona para que ESO, El Ser, Dios, se haga presente. El modo y circunstancias en que esto ocurre es muy diverso. Este es un tema para otro momento.
Tanto para los científicos como para la gente común que suele regirse únicamente por los sentidos y el mundo sensible, todas estas vivencias y experiencias místicas, todo este mundo de la conciencia (no de la mente) es algo lejano, incomprensible e irreal.


Es curioso observar que ciertas personas, aparentemente muy religiosas y creyentes, admiten "teóricamente", como una creencia más, estas experiencias de ciertos santos. Pero es una creencia diluida. Incluso da la impresión de que "creen" para quedarse satisfechos con "su fe", para dejar tranquila su conciencia. Pero en el fondo y en la práctica, su actitud es de incredulidad.
Así, pues, es un hecho que para la mayor parte de las personas que se rigen por los sentidos y por la lógica racional de lo sensible y perceptible, todo el conjunto de experiencias internas de la conciencia, es irreal. Para ellos únicamente tiene realidad lo que se palpa, lo que se ve, lo que se experimenta a través de los sentidos externos.
Para los místicos, en cambio, y para los maestros de la vida interior, tanto orientales como occidentales, para todos aquellas que han experimentado y vivenciado lo que es el Ser, La Realidad Única, Dios, todo lo que no es esa Realidad, es puramente ilusorio e irreal.
Todo aquello que existe pero es cambiante, transitorio, impermanente, mudable, no tiene verdadera y auténtica realidad. Todo lo que vemos en esos seres es la expresión aparente de Lo Real. Lo Real de verdad no es visible. Son visibles las formas con que se expresa y manifiesta. Esas formas es lo que vemos. Esas formas es lo que suele considerarse comúnmente como real. Son infinitamente variadas. Abarcan todo el Universo visible.
Este mundo sensible que es considerado por la mayoría de las personas como real, como lo único real, para los místicos tiene una muy relativa realidad. Es ilusorio.
La razón por la que el mundo sensible es ilusorio se basa en que todo lo material, lo sensible, está en todo momento en un constante cambio. Su existencia es tan inestable e impermanente que nunca podemos saber nada seguro y cierto sobre ello.
Además, todos los seres visibles tienen como base y fundamento de su existencia al Ser. Los filósofos lo llaman también la esencia. Las formas de las cosas visibles no pueden existir sin El Ser que las sustenta. Los teólogos hablan de la omnipresencia de Dios en todas las cosas. Los filósofos de la esencia que sustenta a todo ser existente.
Aparte de otras consideraciones, lo cierto es que lo real ha de tener una consistencia fija, permanente, ha de ser siempre idéntico a Sí mismo, cosa que no ocurre con las formas visibles de los seres materiales.
Así pues tenemos dos posiciones totalmente distintas y opuestas con respecto a La Realidad, a lo que es Real.
Por una parte para los científicos y también para el hombre de la calle, únicamente es real lo que es palpable, lo que se comprueba con la experiencia sensible. Lo demás, los fenómenos internos y de un modo especial los místicos serán irreales. A lo máximo se las llama "subjetivos" como una pura creación del sujeto.
Por el contrario, para el místico, para quien ha experimentado, vivenciado El Ser, o Dios, en su "Yo" central, ESO, El Ser, Dios, es la ÚNICA Realidad. Es El Ser que siempre ha sido, ES y será siempre idéntico a Sí mismo. Todo lo demás, el mundo visible, solamente son formas infinitamente variadas de expresarse El Ser, Dios. Esas formas no tienen realidad en sí mismas. Solamente son apariencias cambiantes de La verdadera Realidad que en Sí misma no varía. Sólo varía la forma de manifestarse.
Nosotros en lo más íntimo de nosotros mismos SOMOS el Ser, somos ESO. Somos Dios, somos Uno con El Ser, Uno con Dios. Y ese Ser se expresa y manifiesta en nosotros a través de nuestras respectivas personalidades.
(sigue en: ¿Vivimos la realidad? II)


Darío Lostado
(Hacia La Verdad De Ti Mismo)


viernes, 9 de septiembre de 2011

ILUSIONES MÍAS


Ashtavakra dice: "Sólo como ilusión prevalece el mundo. La Realidad del mundo se desvanece con el conocimiento del Ser. El sabio vive sin el sentimiento del 'yo' y 'lo mío', sin apegos."

Lo que más cuesta al ser humano es morir a su yo personal. Por eso muchos desean reencarnarse, para mantener su yo. Lo mismo los que esperan ir al cielo. Piensan y desean ir allí y seguir viviendo con este mismo yo personal que tienen ahora. ¡Vana ilusión!

Vivimos con la ilusión de nuestro yo personal, individual y autónomo. Pero el yo es ilusorio y por tanto mucho más su autonomía.


Cuando conocemos la Verdad del Ser, nos damos cuenta de la engañosa ilusión del yo.

Cuidamos de "lo mio", "mis ideas", "mis sentimientos", "mis modos de ser"... Todo lo mío es un engaño.

Es cierto que el mundo es mío. Es de mi conciencia y no de mi mente pequeña. Todo es mío, de mi Yo Real, de mi Ser, del Ser. Pero nada es mío, de mi yo personal. La ropa que llevo puesta, ¿es mía? Tanto la ropa como mi yo personal son ilusorios. Como ilusiones, sí son míos. Es lo que posee mi yo mental: puras ilusiones, fantasías, engaños.


Darío Lostado
(Despertar A La Conciencia Día A Día)

viernes, 29 de julio de 2011

ESTAR DESPIERT@


Lo más importante para una persona es estar despierta en cada situación de su existencia.

Si me preguntas qué es estar despierto será una prueba que ni estás ni has estado nunca despierto. Estar despierto es vivir con la conciencia siempre atenta y saber distinguir lo que es real y verdadero de lo que es solamente ilusorio e irreal. Si crees que aún estás dormido y no has despertado, enfoca y dirige la atención de tu mente en la dirección del centro donde está la luz, el centro de tu realidad.


Si mantienes habitualmente esa atención, despertarás con toda seguridad. Si dedicas algún tiempo cada día a ello, será mucho mejor.


Darío Lostado
(Mensajes De Verdad)


lunes, 14 de febrero de 2011

EL SUEÑO DE LA MARIPOSA


Se cuenta que el maestro chino Chuang Tsé, tuvo una noche un sueño.
Soñaba que era una mariposa que volaba de flor en flor.
Era feliz volando por el campo entre las flores.
A la mañana siguiente sus discípulos lo encontraron triste y pensativo.
Le preguntaron: ¿Qué le pasa, maestro?
Y él respondió: Estoy muy preocupado, tengo un grave problema.
Esta noche he soñado que era una mariposa. Estoy preocupado.
Los discípulos le replicaron: Eso fue un sueño.
¿Por qué va a preocuparle el soñar que era una mariposa?
Ese es mi gran problema, dijo Chuang Tsé.
Ahora no sé si Chuang Tsé soñó que era una mariposa o si una mariposa que está posada sobre una flor está soñando que ella es Chuang Tsé.


Los sueños nocturnos son sueños dentro de otro sueño que nos aparece más real. Pero sueño, al fin.
El Poeta no puso en boca del príncipe solitario solamente como recurso poético aquellas palabras de "que toda la vida es sueño y los sueños, sueños son". Eso no es sólo poesía.

Casi todos hemos tenido en algún momento y algunos bastante frecuentemente, la sensación de no saber en un momento determinado si estamos viviendo algo real o algo imaginario. Es como si se sintiera que lo que estamos viviendo en ese momento es ilusorio. Este sueño que soñamos parece real. A veces resulta triste y doloroso. Otras agradable y dulce.

Tal como vivimos, ¿Vivimos la realidad o vivimos un sueño?


Darío Lostado
(Vivir Como Persona)


jueves, 6 de enero de 2011

LA REALIDAD Y EL REFLEJO



Era una gata salvaje. Le puse por nombre Susi.

Era arisca, desconfiada y miedosa, esquiva.

Merodeaba frecuentemente la casa buscando qué comer. Siempre encontraba algo. Poco a poco fue tomando confianza. Llegó un momento en que hasta la pude tomar en brazos.

Un día la tenía en los brazos y casualmente pasé delante de un espejo. Ella se vio reflejada en él y abrió desorbitadamente, asustademente sus celestes ojos y quedó mirándose con fijeza. Estaba viendo ante sí una gata que nunca había visto. No la conocía. Ella conocía otros gatos y gatas pero aquélla que tenía delante era desconocida.

La miré y me reí de sus reacciones.

Yo también me quedé con la gata en los brazos mirándome y mirándola en el espejo.



¿Quién estaba en la verdad, la gata o yo?

Yo pensaba que aquél o aquello que veía en el espejo era yo con una gata en los brazos.

Ella creía que aquella gata que veía en el espejo era otra gata distinta de sí misma pero no ella.

¿Acaso no soy yo el reflejo de los demás?

¿Acaso no me reflejo yo en los otros?

¿Soy yo mi reflejo? ¿Es el reflejo algo más que una ilusión?

Todo cuanto veo ¿es algo más que reflejos de alguna realidad desconocida y oculta? ¿Acaso vemos algo más que reflejos?

Mi gata salvaje era la verdad, sin la contaminación de la ilusión ni el entramado complicado de la mente.

Y yo, ¡pobre iluso! me reía del error engañoso de la gata.

Siempre la misma historia. Siempre viviendo en la confusión ilusoria de las imágenes.

¿Sabremos alguna vez conocer la realidad auténtica y distinguirla de la imágenes, los reflejos y las ilusiones?


Darío Lostado.
(Somos Amor)


lunes, 21 de junio de 2010

MUNDO REAL


MUNDO ESPIRITUAL


El mundo espiritual es el único mundo real, aunque comúnmente se piensa lo contrario.

La vida real es únicamente la del espíritu.

Nuestra vida no comienza con nuestro nacimiento físico y termina con la muerte corporal.



Todo lo que está en permanente cambio es necesariamente irreal, porque en ningún momento es idéntico a sí mismo.

Los seres físicos no son sino algunas de las infinitas manifestaciones visibles, fugaces e ilusorias, con que se manifiesta La Vida Real.

Si superas la ilusión de lo visible, podrás sentir la realidad de Lo Invisible.

Para un verdadero sabio, nada nace, nada muere. El Todo Es lo que está fuera de todo tiempo. Todo se disuelve en Él.


Darío Lostado
(Mensajes De Realización)


lunes, 10 de mayo de 2010

DARÍO NOS HABLA SOBRE BLAY


ANTONIO BLAY
MI GUIA Y AMIGO



Antonio Blay Fontcuberta. (1924-1985)

A veces creemos que las personas santas o iluminadas están en los Conventos o en las Montañas retirados del mundo. Y no es así.
Antonio Blay mi providencial guia y amigo especial fue una persona identificada con su Ser, su naturaleza Real, La Conciencia Absoluta, al mismo tiempo que se reía de todo lo temporal y vivía su vida existencial como lo que es: algo totalmente ilusorio, sin importancia alguna cuando el hombre comun suele vivirlo como en un drama permanente.
Cuando yo estaba todavía dando Cursos de Control Mental Silva, un día despues de haber asistido a una de sus conferencias me dijo: ¿Por qué no te dedicas al estudio de tu Ser.... ? Yo le contesté que me parecía que estaba haciendo bien con los cursos que yo impartía y que la gente sentía un gran cambio en sus vidas...
Al instante se sonrió y me dijo: esos cambios son temporales y superficiales porque la mente tambien lo es. La mente va y viene con facilidad. Cambia en cada momento... Y me hizo una de las preguntas que más impacto me han hecho en mi vida. Me dijo: ¿Por qué en lugar de dedicarte a la mente no te dedicas al amo de la mente?, ¿por qué en lugar de enseñar a manejar la mente no te dedicas a conocer QUIEN es el dueño de la mente? TU eres el importante. Pero tu verdadero YO. No lo que crees que eres.....
Estuve un año dandole vueltas a la idea y al cabo de ese tiempo dejé de dar los Cursos de Control Mental que me proporcionaban bastantes ingresos economicos para dedicarme a mi mismo y darme durante varios años conferencias interiores a mi mismo.
Antonio ha sido despues de mi madre la persona a la que debo mas agradecimiento en mi existencia. Es claro que él, como cada uno de nosotros, somos instrumentos de La VIDA Infinita que es QUIEN en definitiva nos guia y nos mantiene en la existencia.
Antonio fue un ejemplo concreto y sencillo de una conciencia totalmente lucida, conocedor profundo de lo único valioso de nuetra existencia, que se tomaba a risa todo lo que la gente común suele tomar como lo mas importante y apreciado de su vida.
Blay no jugaba el juego social. Simplemente se contentaba con cumplir sus obligaciones de ciudadano pero sin esclavizarse, ni a nada ni nadie. Junto a él, observandolo y viendo su ejemplo uno se sentía animado a seguir el camino que él había elegido de amor a La Verdad y el discernimiento de lo Real y lo ilusorio.
Antonio Blay es el argumento evidente que se puede vivir en el mundo sin dejarse absorber por él.
Yo aconsejo que quien pueda consiga alguno de sus libros que son numerosos para encontrar orientación clara y sencilla hacia la Verdad de sí mismo y hacia una mejor comprension de sí y de los demas.
Antonio escribio lo que pensaba y vivia. Todo en él es evidencia y ejemplo vivo.
Yo siento un profundo agradecimiento por aquel día que estando en Madrid, dando una conferencia, alguien me invitó a ella y fue el principio de una nueva visión de mi existencia.
Os deseo a todos que encontreis algo parecido en vuestra vida.

Darío Lostado
10 de mayo de 2010


Aquí os dejo el enlace de audio de un Centramiento (Meditación dirigida) dirigido por Antonio Blay:



miércoles, 14 de abril de 2010

AMOR VERDADERO


AQUELLA CHICA RUBIA DE OJOS AZULES


Juancho venía eufórico, contento, dicharachero.
Alfredo que estaba ensimismado, estudiando esos complicados enredos casi inútiles de estadística, vio a Juancho irrumpir en su habitación como potro desbocado que salta al campo soleado después de una semana lluviosa de cautiverio.
Nunca se le había visto a Juancho con esos ojos brillantes de ilusión y ese aspecto de jovial vitalidad.

-¿Qué te pasa? ¿Te has sacado la quiniela o la lotería? ¿O te han dado el premio Nóbel?

-¡Qué premio Nobel ni tonterías! Mucho mejor. ¡Qué ojazos! ¡Qué ojazos azules! ¡Y qué pelo! ¡Qué pelo rubio, largo, sedoso...! repetía Juancho moviéndose inquieto de un lado a otro de la habitación para quedar arrobado como estatua en éxtasis.

Alfredo no entendía nada. Juancho era un muchacho serio, casi triste. (¿Por qué suelen estar tan cerca seriedad y tristeza?).
Pero Juancho venía cambiado.

-Me he enamorado, Alfredo, me he enamorado.

-¡Ah! ¿Si? ¿De quién?

-De unos ojos azules y un pelo rubio.

-¡Ah, ya! ¿Cómo se llama?

-¿Qué?

-Que cómo se llama ella...

-¡Ah...! Pues... no sé. Marisa creo. O Felisa, o Melisa. No sé.

-Y ¿qué es, cómo es... quién es ella?

-No sé. Sólo sé que tiene unos ojos azules, grandes hermosos y un pelo rubio, suave como nadie en el mundo.

-¡Ah, ya!. La gata rubia de ojos claros que tiene la vecina de enfrente.

-No te hagas el gracioso no lo tomes a broma.

-Hasta ahora lo único que sé es que te has enamorado de unos ojos azules y un pelo rubio. De un color azul y un color rubio. Pero de nada más. Lo que has visto de amable y adorable ha sido el color de los ojos y el color del pelo. Claro, es natural. Estudias Bellas Artes. No estás enamorado de una persona, Juancho, sino de unos colores. Convéncete.

-Sí. Pero detrás de esos ojos azules y debajo de ese pelo rubio hay una muchacha estupenda, tierna cariñosa, suave, dulce, inteligente...

-Y diosa ¿no? Todo eso es fruto de tu imaginación calenturienta por la impresión del color y las formas. No quiero darte lecciones ni ser aguafiestas de tu iluso enamoramiento. Las apariencias, el aspecto físico de las personas son formas que van y vienen. Además, ¿estás seguro que es rubia? ¿no será teñida? Bueno, sea como sea tú te has enamorado de un color.

-Cómo se ve que tú no te has enamorado como yo.

-Desde luego que como tú no. Porque tú ahora no estás enamorado. Estás impresionado, embobalicado.


Los dos amigos siguieron en sus razonamientos y discusiones. ¿Quién puede hacer ver, a uno que está ciego por una emoción?
Alfredo no logró convencer a su amigo Juancho que lo suyo había sido sólo un flechazo superficial de unos colores y de unas formas. Pero no amor. Al menos, tal como aparecía.
No sé que ocurrió después con Juancho y su enamoramiento.
Tampoco importa demasiado.
Lo que sí interesa es ver cómo tantas veces el encandilamiento por unas formas o colores atractivos sustituye, suplanta o usurpa el lugar que le corresponde al amor verdadero.
El encandilado cree estar enamorado.
Nadie le puede convencer de lo contrario.
El tiempo y los hechos de la vida se encargarán de demostrárselo.
Las formas provocan gusto. El fondo engendra amor. Ningún gusto o arrobamiento por las formas es duradero, permanente y plenamente satisfactorio.
El amor verdadero es duradero, permanente y eterno como la fuente y la causa que lo engendran.
La mayoría de las personas se contentan con los encandilamientos, las satisfacciones momentáneas y los juegos fugaces de las ilusiones.
Los sensatos y sabios buscan incesante y sinceramente la verdad del amor y el amor de verdad donde y en lo que únicamente se puede encontrar. No está el valor de la perla en la concha de la ostra que la contiene, ni en el de la joya, en el estuche por bello que parezca.
La vida moderna de nuestros días es una carrera loca y desesperada por lucir por fuera.
La mayoría de las personas desconocen la hermosura de su interior.
Al desconocer lo que son, pasan la vida tratando de demostrar valor, belleza, inteligencia...
Todos esos esfuerzos serían innecesarios si conocieran que son mucho más de lo que tratan y se esfuerzan por aparentar.
Al vivirlo sobrarían todos los esfuerzos para demostrarlo.
La ignorancia de lo bello y maravilloso que el ser humano es, conduce a aparentar y lucir con lo que no se es.
La ignorancia de lo bello y maravilloso que los demás son, conduce a admirar en ellos la belleza artificial que no son.
Pareciera que el destino de los hombres fuera el alimentarse de la cáscara de los frutos por desconocer el sabor y el valor del fruto verdadero.
La vida toda, está montada en ensalzar las formas exteriores y apariencias.
El mercado del consumismo, con las modas y todas las maneras de realzar, adornar y hacer llamativa la figura corporal, tanto en el hombre como en la mujer, se nos haya impuesto de tal manera que el que no sigue los cánones marcador por la moda, pasa por anticuado y ridículo.
Todos vemos cuánta sofisticación, hipocresía, competencia y artificialidad hay en las formas del vestir y vivir.



Ser normal se ha convertido en anormal.
La artificialidad ha pasado a ser normal.
Al no reconocer más que los valores exteriores, fugaces de las formas, olvidando los verdaderos valores permanentes, se agrandan, se hinchan y se disfrazan para parecer más.
Es la gran tragi-comedia de la vida.
El encandilamiento por las formas externas de la persona es sólo eso: encandilamiento, ilusión.
No amor.


Darío Lostado
(Ama y Haz lo que Quieras)