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jueves, 3 de noviembre de 2011

AIRES ORGULLOSOS


¡Cuántos gestos, cuántas palabras, cuántas actitudes orgullosas!
¡Qué ademanes prepotentes en muchas personas que sólo tienen apoyo en su poder o en su dinero!
¡Orgullo por el poder o el dinero inestables que momentáneamente se tienen!

Da tanta risa como pena.
Risa porque es bastante ridículo que algunas personas crean que son algo así como el ombligo del mundo.
Pena porque su vano orgullo y despectiva prepotencia se apoyan en algo tan inestable y cambiante como el dinero y el poder.

Esos aires orgullosos se dan tanto en los niveles y planos internacionales como en los politiqueos nacionales, en los artísticos, científicos o pseudocientíficos y en los sociales y familiares a todo nivel y rango.
Pero siempre orgullo vano, porque se tiene algo más que los demás: dinero, poder, fama.
Los tres tiranos de los hombres.
Claro. Porque los que son más nunca son orgullosos y prepotentes ante los demás.
Precisamente porque son más.
Porque sus cualidades personales están arraigadas en el conocimiento, respeto y comprensión de sí mismos y de los demás.


El que ES MÁS no tiene orgullo.
Por eso no tiene orgullo, porque es más.
Por eso es más, porque no tiene orgullo.

El que tiene orgullo es porque NO es más. Y necesita apoyar su orgullo en algo que él no es.
¡Cuántos odios por orgullo!
¡Cuántos orgullos por odio!
Y la causa base de esta enfermedad social está en algo tan sencillo como la falta de conocimiento, respeto y comprensión de sí mismo y de los demás.

Esa es la fuente que forma el río del amor que desemboca en el mar de la paz.
No hay paz verdadera para los orgullosos.
No hay orgullo en la paz verdadera.
Todos los aires orgullosos son una muestra clara de debilidad, inferioridad y pobreza de espíritu.

¡No seas orgulloso!


Darío Lostado
(La Alegría De Ser Tú Mismo)

martes, 4 de octubre de 2011

LIBÉRATE DEL ORGULLO


Ser orgulloso es una bufonada cómica.

Mi amigo era un hombre de éxito. Con sincera modestia me confesó. He experimentado todo, lo dulce y lo amargo. He vivido en la pobreza y también en la abundancia, en el poder y la gloria lo mismo que en el fracaso y soledad, en los halagos y aplausos lo mismo que en el desprecio indiferente... Y después de todo eso, ahora veo que todo éxito mundano es volátil como el humo y deja un aterrador vacío cuando te enfrentas contigo mismo.

De niños nos enseñan y preparan para triunfar en algo, como el objetivo fundamental de nuestra vida. Nos dicen que lo importante es destacarse de los demás, ser los primeros...

Después vamos viendo en la vida de cada día, que existe, a todos los niveles, una competencia para ver quién es mejor y quién vale más o quién puede más...

Los artistas suelen tener como objetivo principal cosechar triunfos y aplausos.
Otros quieren ver sus nombres en las revistas, periódicos, carteleras...
Todos ansían aparecer como importantes...

Cuando este ridículo y necio espectáculo de la comedia humana se observa con atención serena, da pena y risa a la vez.
Si el orgulloso viera su postura cómica, tendría lástima de sí mismo y de su orgullo vano.



Quienes realmente son o fueron superiores a los demás jamás se pavonearon de nada. Por eso son superiores.

Las alabanzas y aplausos del mundo entero no añaden ni un ápice a nuestro verdadero ser real. No somos más con alabanzas que sin ellas, aunque para muchos aparentemente pareciera que con alabanzas se sienten dueños del mundo y sin ellas, caen en una profunda depresión.

Sería bueno que cada uno distinguiera bien que el éxito interno del ser humano consiste en ser y hacer lo que tenemos que ser y hacer en cada momento. Este es el auténtico éxito.

El éxito externo es el reconocimiento de los demás. Pero este éxito jamás será total porque siempre habrá quien piense y sienta de otra manera, y lo que otros consideran plausible, ellos lo consideren detestable. Este éxito externo es, como todo lo humano, fugaz, veleidoso y volátil como el humo. Hoy está y mañana ha desaparecido.

Quien sabe buscar el éxito interno de ser y hacer lo que debe ser y hacer, jamás sentirá desilusiones, desengaños o depresiones. Solamente se desengaña quien previamente se engañó.

No seas cómicamente orgulloso.


Darío Lostado
(Atrevete A Ser Libre)